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TURÍN

Acabábamos de llegar de viaje, pero teníamos ya vuelo y hotel reservados, o sea que ¡a Turín!

Empezamos bien. El bus directo desde el aeropuerto nos dejaba frente al hotel y la situación de éste no podía ser más céntrica.

1. Hotel

A unos pasos la vía Roma, eje comercial principal de la ciudad y en cuyos aledaños se hallan los principales puntos de interés turístico.

14. Via Roma

Paseo por sus pórticos hasta la conocida como plaza C.L.N. (acrónimo de Comitato di Liberzione Nazionale). Dos esculturas representando los dos ríos de Turín, el Po y el Dora, ornamentan la plaza.

7. Piazza CNL

Unos metros más allá se llega a la plaza de San Carlos, centrada por el monumento ecuestre de Emanuele  Filiberto, duque de Saboya (1553-1580), sobrino de Carlos I de España y primo por tanto de Felipe II, a cuyo servicio estuvo repetidas veces.

10. Piazza San Carlo

En el lado sur cierran la plaza las iglesias de San Carlos Borromeo y Santa Cristina.

13. Piazza San Carlo

Y continuando por vía Roma llegamos ya a la plaza Castello, acabada al final por el Palacio Real y rodeada por diversos monumentos.

17. Piazza Castello

Entre los que destaca el palacio Madama, sede del Museo Municipal de Arte Antiguo.

19. Piazza Castello. palazzo Madama

Y salimos de la zona principal para adentrarnos en las callejuelas que conducen a la parte antigua donde, como en toda Italia, cualquier lugar puede convertirse en atractivo turístico

21. Via Palazzo di Città

Pasamos por la catedral de San Juan, cuya visita dejamos para mejor momento.

23. Catedral

Poco más allá descansamos un rato frente a la Porta Palatina y los restos de la muralla romana.

24. Porta Palatina y ruinas romanas

Nos internamos en el Cuadrilátero Romano, nombre que recibe el conjunto de calles y plazas situadas en lo que fue la antigua ciudad romana.

El Largo 4 di marzo concentra gran número de bares y restaurantes.

25. Largo IV marzo

Desde dicha plaza se accede a la vía Conte Verde por donde continúan los establecimientos gastronómicos.

26. Via Conte verde

Otra pausa en la plaza Palacio de la Ciudad.

27. Piazza Palazzo di Città

Y luego cruzando la vía Garibaldi, el antiguo Decumanus,

28. Via Garibaldi

llegamos a la plaza Solferino.

33. Piazza Solferino

De camino al hotel cenamos y aún nos dio tiempo a tomar un helado, lo que ya es difícil porque, exceptuando los restaurantes, el resto de establecimientos cierran a las nueve como máximo.

36. Heladería

El primer día completo en Turín decidimos dedicar la mañana al que era nuestro principal objetivo en la ciudad, el Museo Egipcio.

40. Museo Egipcio

El contenido del museo es inmenso. haré pues únicamente una relación de las piezas que más me llamaron la atención.

En las primeras salas de la planta baja hay algunas obras relevantes.

Aunque muy estropeado, el Papiro Real es de gran interés histórico pues contiene la lista completa de todos los faraones hasta la dinastía XVII e incluso los de los dioses y semidioses anteriores que se suponía gobernaron Egipto. Curiosamente no eliminan los nombres de faraones impostores o extranjeros e incluye a gobernantes de pequeños territorios

50b. Papiro Real

La estela del superintendente del canciller Meru. Imperio Medio. XI dinastía.

51. Museo Egipcio. Estela del superintendente del canciller Meru. Imperio Medio. XI dinastía

En las restantes plantas las obras ya siguen un orden cronológico. Se inicia en la época predinástica (cuarto milenio a. C.).

Ya en ese tiempo lo que no podía faltar era el aderezo personal. Frascos para cosméticos.

54. Museo Egipcio. Recipientes para cosméticos. Marfil. Época predinástica. 3900-3300 a. C.

O el alcohol. Recipientes para cerveza.

57. Museo Egipcio. Recipientes para cerveza. Época predinástica. 3900-3300 a. C.

Del Imperio Antiguo data la estatua de la princesa Radji en basanita, probablemente procedente de Saqqara.

58. Museo Egipcio. Estatua de la princesa Radji

El sarcófago de Duaenre, hijo de Kefrén, IV dinastía.

59. Museo Egipcio. Sarcófago de Duaenre

Este ataúd de madera con incrustaciones de motivos vegetales en hueso y cerámica. IV dinastía.

62. Museo Egipcio. Ataúd de madera con incrustaciones de motivos vegetales en hueso y cerámica. Imperio Antiguo. V dinastía. 2543-2435 a. C.

O esta túnica

63. Museo Egipcio. Túnica. Imperio Antiguo. V dinastía. 2543-2435 a. C.

Y las sandalias.

64. Museo Egipcio. Sandalias. Imperio Antiguo. V dionastía. 2543-2435 a. C.

El primer período intermedio es el nombre que recibe la época entre 2190 a.C – 2052 a. C. en que el poder está fragmentado entre el Alto y Bajo Egipto.

Esta estela corresponde  a ese período.

68. Museo Egipcio. Estela. Primer período intermedio. VI dinastía. 2190-2052 a. C.

Estas pinturas también.

75. Museo Egipcio. Escena de cortejo fúnebre. Primer período intermedio. 2118-1980 a. C.

O los múltiples objetos de la tumba de Ini, procedente de Gebelein.

81. Museo Egipcio. La tumba de Ini

Muchos objetos de esa época, espejos, pequeñas vasijas, peines, cajitas con tapa que se incrusta en ranuras, recuerdan muchos utensilios que nos son bien cercanos en el tiempo.

87. Espejo, cajita, peines, ... Primer período intermedio. VII-XI dinastía. 2118-1980 a. C.

Del Imperio Medio es la estatua de Djefahapi.  XII dinastía.

88. Museo Egipcio. Estatua de Djefahapi. Imperio Medio. XII dinastía. 1939-1875 a. C.

Estos hipopótamos de cerámica pintada, muy frecuentes en las tumbas de este período.

92. Museo Egipcio. Hipopótamos. Imperio Medio. XI-XIII dinastía. 1980-1700 a. C.

En un altillo hay colocadas una serie de vitrinas en las que se exponen multitud de objetos sin etiquetar que en otros museos estarían en los almacenes.

103. Museo Egipcio.

107. Museo Egipcio.

Del Imperio nuevo es la estatua de uno de sus primeros faraones, Amenhotep I.

109. Museo Egipcio. Estatua de Amenhotep I

De Deir-el Medina procede esta ostrakon con una bailarina semidesnuda en difícil posición. Los ostrakon, generalmente trozos de cerámica desechados, eran usados por los artistas para practicar, pero aquí el resultado es de una calidad excepcional.

112. Museo Egipcio. Ostrakon representando una bailarina. Imperio Nuevo. XIX-XX dinastía. 1291-1076 a. C. Deir el-Medina

Siguiendo con lo erótico es muy conocido este papiro satírico con escenas de sexo con animales.

113. Museo Egipcio. Papiro satírico, conocido como papiro erótico. Imperio Nuevo. XX dinastía. 1186-1076 a. C. Deir el-Medina

También de Deir-el-Medina procede este piramidion, grabado en sus cuatro caras laterales. En la que vemos aparece el dios Horus representado como halcón con el disco solar sobre su cabeza.

117. Museo Egipcio. Piramidion de Ramose. Imperio Nuevo. XIX dinastía. 1291-1190 a. C. Deir el-Medina

Del mismo lugar es también la capilla de la tumba de Maya de rica y variada policromía.

118. Museo Egipcio. La capilla de Maia. Imperio Nuevo. Fin XVIII dinastía. 1350-1292 a. C. Deir el-Medina

Y  la estatua de los esposos Pendua y Nefertari, abrazados ambos, lo que no es habitual en la estatuaria egipcia.

121. Museo Egipcio. Estatua de Pendua y Nefertari. Abrazo no usual. Imperio Nuevo. XIX dinastía. 1292-1186 a. C. Deir el-Medina

La tumba de Kha y su esposa Merit, de la época del reinado de Amenhotep II, fue hallada intacta y todo su contenido se expone en este museo.

Estela funeraria de Kha.

122. Museo Egipcio. Estela funeraria de Kha. Reinado de Amenhotep II

Sarcófago intermedio de Kha.

125. Museo Egipcio. Sarcófago intermedio de Kha. Deir el-Medina

Silla plegable, antecedente claro de nuestros faldistorios medievales.

127. Museo Egipcio. Silla plegable. Tumba de Kha. XVIII dinastía. Asiento en cuero y patas incrustadas con marfil y modeladas con cabezas de animales. Deir el-Medina

La cama.

128. Museo Egipcio. Cama de Kha. XVIII dinastía. Deir el-Medina

Estatuilla de Kha.

129. Museo Egipcio. Estatuilla de Kha. XVIII dinastía. Deir el-Medina

Ajuar de Merit

130. Museo Egipcio. Equipaje de Merit. XVIII dinastía. Deir el-Medina

Un juego del Senet con sus fichas. No ha conseguido averiguarse cómo se desarrollaba el juego.

134. Museo Egipcio. Juego del Senet en la tumba de Kha. XVIII dinastía. Deir el-Medina

La sala de los sarcófagos contiene una gran cantidad de estos, de rica decoración pictórica.

Sarcófago de Taba-Kenhonsu.

136. Museo Egipcio. Sarcófago de Taba-Kenhonsu

Los Ushebti (los que responden) son pequeñas estatuas que se depositaban en la tumba del difunto. Estaban hechas de cerámica o madera, aunque los había de lapislázuli. En el Imperio Nuevo había como mínimo tantos como días del año.

138. Museo Egipcio. Ushebty

La momificación de animales era corriente.

143. Museo Egipcio. Momias de animales

Del Libro de los Muertos hay ejemplares en buen estado de conservación. Aquí un fragmento con el juicio de Osiris y el pesaje de los corazones, que decidía el paso a la inmortalidad o la muerte definitiva.

150. Museo Egipcio. Libro de los Muertos. Pesaje del corazón

La gran sala con estatuas de dioses y faraones es probablemente la más espectacular del museo.

Esfinge procedente de Tebas.

158. Museo Egipcio. Esfinge. Imperio Nuevo. XIX dinastía. 1292-1290 a. C. Templo de Amón en Karnak

Amenhotep II ofreciendo dos esferas.

159. Museo Egipcio. Estatua de Amenhotep II. Imperio nuevo. XVIII dinastía. 1425-1400 a. C. Karnak. Templo de Amón

Ramsés II.

162. Museo Egipcio. Estatua de Ramsés II. Imperio nuevo. XIX dinastía. 1279-1213 a. C. Karnak. Templo de Amón

Abundan las representaciones de la diosa Sekhmet, muy venerada y temida a la vez. Era el símbolo de la fuerza y el poder.

169. Museo Egipcio. Estatua de la diosa Sekhmet. Imperio nuevo. XVIII dinastía. 1390-1353 a. C.

Por la mañana con el museo ya habíamos tenido bastante. A comer y por la tarde paseo tranquilo por el Turín barroco y neoclásico.

172.

173

Hasta la catedral, pero tampoco hubo visita.

174. Catedral

Había concierto y a él nos quedamos. El prestigioso organista holandés Aart Bergwerff no deleitó con el excelente órgano de la catedral.

177. Catedral

Desde las cercanas ruinas romanas hay una buena perspectiva de la catedral y especialmente de su campanario.

180. Catedral. Campanario

Del pasado romano de Turín  (Iulia Augusta Taurinorum) lo mejor conservado es la Puerta Palatina, una de las cuatro que cerraban la ciudad. Más que valor defensivo, pues el siglo I cuando se construyó era época tranquila en la zona, tenía la función de delimitar el espacio entre el campo y la ciudad.

186. Porta Palatina

Seguimos paseando hasta acabar ya anochecido en la plaza San Carlos y a buscar restaurante para cenar y a descansar.

187. Piazza San Carlo

El vienes decidimos empezar paseando en vez de con visitas culturales.

Iniciamos la caminata en la estación de Porta Nuova.

189. Estación Porta Nuova

Llegamos al Po y continuamos aguas abajo.

194. El Po

Hasta el puente Vittorio Emanuele I, frente a la Plaza Vittorio Veneto.

196. Piazza Vittorio Veneto

Al otro lado del puente está la iglesia de la Gran Madre de Dios.

198. Gran Madre de Dios

Allí se inicia la subida la Monte de los Capuchinos. Por el camino se tienen buenas vistas de la ciudad.

201. Subiendo a los Capuchinos

Al llegar arriba la iglesia no tiene demasiado interés,

204. Santa María del Monte

pero las vistas son aún mejores.

206. Turín desde los Capuchinos

207. Turín desde los Capuchinos

Al bajar paramos en la Gran Madre de Dios, iglesia con una espectacular cúpula neoclásica. Desde la escalinata de acceso se vislumbra el puente, la plaza y la avenida que conduce al centro.

210. Desde la Gran Madre de Dios

La Gran Madre de Dios es relacionada por grupos espiritistas, esotéricos y similares con el Santo Grial. Para algunos está depositado bajo la iglesia, para otros la copa que levanta en la mano la estatua dedicada a la Fe que hay en la escalinata confirma la presencia del Grial en Turín.

212. Gran Madre de Dios

A cruzar otra vez el puente y no lejos encontramos la Mole Antonelliana. Este edificio, construido por Alessandro Antonelli en 1863 debía albergar la principal sinagoga de los judíos de Turín, pero éstos lo cedieron al Ayuntamiento estando aún en construcción. En 1961 se reconstruyó la aguja, derribada por un temporal y se instaló un ascensor que sube  a la cima.

220. Mole Antonelliana

Desde arriba se domina perfectamente la ciudad y los alrededores.

221. Turín desde la cúpula de la Mole Antonelliana

223. Turín desde la cúpula de la Mole Antonelliana

227. Turín desde la cúpula de la Mole Antonelliana

236. Turín desde la cúpula de la Mole Antonelliana

En 1996 se rehabilitó por completo el interior y se instaló un museo dedicado al cine.

En él se puede recorrer la historia de las imágenes en movimiento. Sombras chinescas.

239. Mole Antonelliana. Museo del Cine. Sombras chinescas

Primitivos oscurecimientos e iluminaciones.

241. Mole Antonelliana. Museo del Cine.242. Mole Antonelliana. Museo del Cine.

Antiguos dioramas.

245. Mole Antonelliana. Museo del Cine.

Colecciones de linternas mágicas y exhibición de sus proyecciones.

247. Mole Antonelliana. Museo del Cine. Linternas mágicas

249. Mole Antonelliana. Museo del Cine. Linternas mágicas

Los primeros cartones con dibujos animados.

250. Mole Antonelliana. Museo del Cine

Cámaras de cine y fotografía de toda época.

251. Mole Antonelliana. Museo del Cine

Se puede ver laboratorios de revelado con sus aparejos originales.

257. Mole Antonelliana. Museo del Cine

Puestas en escena de clásicos del cine.

259. Mole Antonelliana. Museo del Cine

260. Mole Antonelliana. Museo del Cine

Por rampas se va ascendiendo pisos mientras vemos fragmentos de películas clasificadas por géneros, cortos con entrevistas a directores y actores conocidos y jugamos con programas interactivos relacionados con la materia.

264. Mole Antonelliana. Museo del Cine

276. Mole Antonelliana. Museo del Cine

Desde arriba se contempla perfectamente la sala central convertida en una sala cinematográfica realmente moderna donde se ven y escuchan películas con toda comodidad.

268. Mole Antonelliana. Museo del Cine

Un paseo por la calle Verdi hasta el palacio Madama.

280. Palazzo Madama (fachada trasera)

Pasamos por la Galería Subalpina.

281. Galería Subalpina

Por la plaza Castello y a comer.

282. Piazza Castello

Por la tarde otra caminata por las largas avenidas de Turín.

285

Hasta la estación ferroviaria de Porta Susa.

288. Estación de Porta Susa

287. Estación de Porta Susa

Todavía nos quedaba uno de los platos fuertes de Turín, el Palacio Real y sus anexos. La siguiente mañana era para él.

Y a eso íbamos, pero por el camino nos detuvimos en otro de los lugares misteriosos de Turín, el Portón del Diablo en el palacio Levaldigi. De no ir prevenido se pasa por delante sin dar importancia alguna a la puerta de la sede de una institución bancaria. La cabeza de un diablo entre dos serpientes sujeta la aldaba de la puerta, lo que ha dado lugar a múltiples leyendas. Desde un hechicero que invocó al diablo y quedó encerrado para siempre tras la puerta hasta un diplomático francés de principios del XIX que desapareció en el palacio y su cadáver lo encontraron emparedado cuarenta años después. Otros asesinatos sin resolver y alguna historia de fantasmas completan el misterio del lugar.

289. Portón del Diablo

Y de la fantasía a la realidad del palacio.

294. Piazza Castello. Palacio Real

Faltaban unos minutos para abrir y paseamos por los jardines.

295. Palacio Real

Al entrar en el palacio, en la escalinata, lo primero que nos recibe es la estatua ecuestre de Vittorio Amedeo I de Saboya.

300. Palacio Real

Las salas del palacio, lujosamente decoradas se iban sucediendo y se podían contemplar con tranquilidad pues a esa hora aún había muy poca gente y además Turín tampoco acoge las masas de turistas de otras ciudades italianas.

303. Palacio Real

304. Palacio Real

307. Palacio Real

309. Palacio Real

Antes de finalizar le recorrido por el palacio se alcanza el pasillo donde está instalada la Armería.

321. Palacio Real. Armería

Contiene colecciones de armas y armaduras de todas épocas.

315. Palacio Real. Armería

Predominando las de época renacentista. Aquellas en que si uno se caía del caballo estaba listo pues con aquel peso no se levanta ni Sansón.

317. Palacio Real. Armería

Bóvedas pintadas, estucos y maderas doradas y grandes lámparas siguen ocupando otras salas.

323. Palacio Real

326. Palacio Real

Algunas inmensas como el salón de baile.

327. Palacio Real

Desde el mismo palacio se enlaza con el ala donde está situada la Galería Sabauda, colección pictórica de los Saboya.

329. Hacia la Galería Sabauda

No es una de las grandes pinacotecas europeas, pero contiene obras interesantes de pintores conocidos, sobre todo de época renacentista y barroca.

Aquí alguna de ellas. Una de las variantes de Muerte de Lucrecia de Guido Reni.

330. Palacio Real. Galería Sabauda. Muerte de Lucrecia de Guido Reni. Variante del original

Alegoría de la Agricultura, Astronomía y Arquitectura de Domenichino

331. Palacio Real. Galería Sabauda. Alegoría de la Agricultura, Astronomía y Arquitectura de Domenichino

Jugadores de cartas de David Teniers el Joven, tan representado en el Museo del Prado.

336. Palacio Real. Galería Sabauda. Jugadores de cartas de David Teniers II

Casas de campo de Gaspard de Witte.

338. Palacio Real. Galería Sabauda. Casas de campo de Gaspard de Witte

En unas salas recientemente acondicionadas se exhiben también pinturas góticas.

Tabla con santos del Maestro del Políptico de Boston.

339. Palacio Real. Galería Sabauda. tabla con santos del Maestro del Políptico de Boston

Más abajo está el museo Arqueológico. Desde él se puede ver parte del teatro romano.

344. Palacio Real. Museo Arqueológico. Restos del teatro romano

De época romana se han hallado otros restos como esta cabeza en broce dorado de época augústea.

346. Palacio Real. Museo Arqueológico. Cabeza en broce dorado. 25 a. C. - 35 d. C. (2)

También hay hallazgos correspondientes al período lombardo como estos objetos de la tumba de la Dama Lombarda del Lingotto (fines del VI-principios del VII).

350. Palacio Real. Museo Arqueológico. Objetos de la tumba de la DDAma Lombarda del Lingotto (fines del VI-principios del VII)

O éstos de otra tumba de mediados del siglo VII.

351. Palacio Real. Museo Arqueológico. Objetos de una tumba lombarda. 640-660

Más adelante de época romana encontramos el busto de Lucío Vero del siglo II.

352. Palacio Real. Museo Arqueológico. Busto de Lucio Vero (161-169)

Y el rico tesoro de Marengo, contemporáneo del anterior.

353. Palacio Real. Museo Arqueológico. tesoro de Marengo

En la ampliación del museo hay muchos hallazgos procedentes de Cerdeña.

De la cultura nurágica estas navetas y toro votivo.

355. Palacio Real. Museo Arqueológico. Navetas y toro votivos. Cultura nurágica (Cerdeña)

Y estas figuras haciendo ofrendas.

356. Palacio Real. Museo Arqueológico. Figuras de ofertantes. Cultura nurágica (Cerdeña)

También de Cerdeña es este mosaico romano con Orfeo.

357. Palacio Real. Museo Arqueológico. Mosaico con Orfeo. III. Cagliari

Pequeños tesoros con gran cantidad de monedas hay varios.

361. Palacio Real. Museo Arqueológico. Tesoro con monedas de Trajano a Claudio

Del siglo II es esta máscara de sacerdote en bronce.

364. Palacio Real. Museo Arqueológico. Máscara de sacerdote en bronce. Primera mitad del II

Y lo que no falta en ningún museo con objetos romanos, una gran cantidad de lucernas.

367. Palacio Real. Museo Arqueológico.

Y de objetos de cristal, algunos muy bien conservados.

368. Palacio Real. Museo Arqueológico.

Abandonamos el palacio para echar un vistazo a la Biblioteca Real, situada a corta distancia.

371. Biblioteca Real

Y tras una intensa mañana nos merecíamos una buena comida. Lo acertamos pues la tagliatta con boletus estaba extraordinaria.

372. Tagliatta con boletus

Para digerir nos fuimos a la iglesia de San Filippo Neri a escuchar el Magnificat de Antonio Caldara.

377. San Filippo Neri. Concierto con el Magnificat de Caldara

Al salir un vistazo al palacio Carignano.

378. Palacio Carignano

Y una larga caminata hasta la plaza Statuto. No podíamos dejar de verla siendo el centro de la Turín esotérica y mágica.

383. Plaza Statuto

En un extremo se levanta el monumento al túnel de Frejus donde según las malas lenguas se oculta la Puerta del Infierno.

385. Plaza Statuto

El regreso hacia la zona del hotel se nos hizo largo. Cada día habíamos andado, pero ese creo que nos pasamos.

Y llegó el domingo: Habíamos visto lo principal del centro de Turín y decidimos salir un poco a las afueras. Cogimos el autobús y nos acercamos a la estación de Sassi, de donde parte el tren-cremallera que conduce a la colina en la que se levanta la basílica de Superga, en la que están enterrados muchos de los Saboya.

387. Estación de Sassi. Ferrocarril de cremallera a Superga

Conforme se va ascendiendo el paisaje es cada vez más verde

391. Ferrocarril de cremallera a Superga

393. Ferrocarril de cremallera a Superga

394. Ferrocarril de cremallera a Superga

399. Ferrocarril de cremallera a Superga

Al llegar a arriba una cierta decepción. Había tanta niebla que casi no se veía ni la basílica.

402. Basílica de Superga envuelta en la niebla

En el interior afortunadamente no había penetrado la niebla.

405. Basílica de Superga

406. Basílica de Superga

Al salir la niebla se había despejado algo, pero de ver el paisaje, nada de nada.

410. Basílica de Superga

Las tumbas de los Saboya tampoco, pues había de esperar turno hasta la tarde.

Lo que sí vimos fueron soldados de época y otros personajes disfrazados participando en una de esas recreaciones históricas tan de moda en los últimos tiempos.

411. Basílica de Superga

Como no había mucho más que hacer arriba regresamos a Turín.

 

415. Basílica de Superga. Tren-cremallera

Al dejar el tren tomamos un autobús que nos dejó en el centro.

421. Palazzo Madama

Fuimos al Museo Diocesano, como en la mayoría de los museos del mismo tipo muchos elementos litúrgicos, cálices, candelabros, casullas, …, pero también obras interesantes como esta Virgen del XIII.

422. Museo Diocesano. Virgen orante. Finales del XIII

Este Calvario barroco.

423. Museo Diocesano.

Y notables pinturas del mismo período.

424

La catedral está al lado y hoy sí la visitamos con tranquilidad.

426. Catedral

En la nave del evangelio se halla la capilla donde se guarda la Sábana Santa, la Síndone, reliquia que algunos consideran fue el sudario que acogió el cuerpo de Jesús en el sepulcro. Los estudios realizados apuntan a su origen medieval. La iglesia no se ha pronunciado sobre su autenticidad, pero la autoriza como objeto de devoción.

428. Catedral. Sábana Santa

Por la tarde el paseo fue por el parque Valentino.

430. Parco del Valentino

431. Parco del Valentino

En el límite norte del parque se levanta el Arco de Valentino, dedicado al arma de Artillería. Frente a él una Vespa de época, símbolo italiano por excelencia.

435. Parco del Valentino

Pasado el arco, empieza el puente Umberto I.

436. Puente Umberto I

Allí nos detuvimos un rato viendo los entrenamientos de funambulistas sobre el Po.

439. Funambulismo sobre el Po

444. Funambulismo sobre el Po

Regresando ya anocheció.

448. Piazza San Carlo

449. Via Roma

Y el último día. Únicamente nos quedaba la mañana.

Primero a la plaza C.L.N. y enfrente a la estatua del Po iniciamos el paseo por algunas iglesias del barroco turinés.

450. Piazza CLN. El Po

En la plaza San Carlo, las casi gemelas,

451. Piazza San Carlo

Santa Cristina, que estaba cerrada,

452. Piazza San Carlo. Santa Cristina

y San Carlos Borromeo.

453. Piazza San Carlo. San Carlos Borromeo

Muy cerca está San Filippo Neri, que vimos sin concierto y sin nadie más en su inmenso interior.

454. San Filippo Neri

455. San Filippo Neri

456. San Filippo Neri

Un descanso para tomar un bicerin, bebida propia para golosos y típica de la ciudad, compuesta de café, chocolate y nata.

457. Un bicerin

En la plaza Castello está San Lorenzo, cuya fachada da más la sensación de pertenecer a una casa de apartamentos que a una iglesia. Fue construida para conmemorar la victoria de San Quintín, al igual que San Lorenzo de El Escorial, pues fue Manuel Filiberto de Saboya, primo de Felipe II, quien dirigía las tropas españolas el 10 de agosto, día de la batalla.

458. San Lorenzo

La iglesia tal como la vemos ahora es obra del arquitecto Guarini y deslumbra por su riqueza en mármoles y otros adornos polícromos.

460. San Lorenzo

La cúpula es una obra maestra que inunda de claridad el interior.

464. San Lorenzo

En el atrio está la capilla de la Dolorosa, obra del siglo XVIII y cuya Escalera Santa recuerda que la iglesia albergó en tiempo la Sábana Santa. En el letrero de acceso a la escalera se lee. “salire in ginocchio”, o sea “subir de rodillas”.

466. San Lorenzo

Cerca se encuentra la iglesia de Corpus Domine, obra del siglo XVII, situada sobre el mismo lugar donde tuvo lugar en 1453 el “Milagro de Turín”.

 

467. Corpus Domine

Este milagro, representado en el altar mayor, se produjo cuando del botín robado en una iglesia por un soldado se levantó hacia el cielo un hostia resplandeciente que sólo a base de oraciones dirigidas por el obispo consiguieron hacer descender.

469. Corpus Domine

Una última vuelta por las callejuelas empedradas del barrio antiguo y tomar el bus hacia el aeropuerto.

470

Sin retrasos afortunadamente y ¡a casa!

472. Aeropuerto Turín

MADEIRA

Nos quedaban unos días libres a principios de setiembre y decidimos apuntarnos a la salida organizada por Modoviaje.

Nuestro conocimiento previo de Madeira era más bien escaso. Un archipiélago portugués en el Atlántico como las Azores.

El viaje sin incidentes -aunque el hecho de hacer transbordo en Lisboa lo convirtió en algo más largo de lo esperado- y llegada al aeropuerto de Madeira, a pocos kilómetros de la capital, Funchal, y situado literalmente sobre el mar.

01. Aeropuerto de Madeira

El nombre del aeropuerto (personaje madeirense famoso) lo dejo a la imaginación del lector.

02. Aeropuerto de Madeira

En el recorrido hacia Funchal ya pudimos apreciar algunas de las características de la isla. Una vegetación exuberante y el terreno escabroso a más no poder.

07. Del aeropuerto a Funchal

08. Del aeropuerto a Funchal

Pequeñas casitas, a las que hay que llegar siempre en cuesta, salpican las laderas

13. Del aeropuerto a Funchal

Pronto estuvimos en el hotel.

19. Hotel

Hacía honor a su nombre: “Four views”.

23. Hotel. Desde la habitación

Había tiempo para bajar hasta el centro a dar un paseo. Sobre la ciudad se eleva la fortaleza, construida en el siglo XVII para ser usada como polvorín.

26. Funchal. La fortaleza

Flores y plantas de todo tipo crecen en los más insospechados lugares.

27. Funchal

Barrancos también por doquier.

28. Funchal

En menos de diez minutos al centro. A la Rotunda da Infante y a la avenida Arriaga.

30. Funchal

Se estaba celebrando la Fiesta del Vino de Madeira, coincidiendo con la vendimia.

33. Funchal

Es sorprendente la variedad de frutas que se ofrecen en mercados o puestos callejeros. Frescas, secas, deshidratadas, … Una muestra de como han llegado a aclimatarse en la isla árboles frutales procedentes de los cinco continentes.

34. Funchal

Un paseo hasta el puerto.

46. Funchal

Pasamos por el museo del titular del aeropuerto, que tiene también su plaza

48. Funchal

La subida de regreso al hotel fue más durilla que la bajada, pero sirvió para hacer hambre para la cena. Luego había espectáculo folklórico, pero a algunos nos apetecía ya más descansar y dormir.

51. Funchal. Hotel

El siguiente día lo empezamos con visita guiada a Funchal.

Alguna chimenea recuerda lo que fue en tiempos una importante actividad, la elaboración de azúcar de caña.

57. Funchal. Antigua azucarera

Alguna calle también recuerda el pasado.

58. Funchal

Visitamos el Mercado Central. Las frutas, producto preferente.

63. Funchal. Mercado central

Pero también el pescado, al que está dedicado el piso inferior, tiene su importancia.

64. Funchal. Mercado central

65. Funchal. Mercado central

La estrella es el peixe espada preto (pez espada negro), plato estrella de la cocina de la isla.

70. Funchal. Mercado central

Las plantas aromáticas y medicinales están también presentes.

72. Funchal. Mercado central

Visitar el mercado exige también tomarse una poncha, la bebida tradicional de Madeira. Se compone de aguardiente de caña de azúcar y zumo de limón, aunque hoy en día hay quienes lo hacen con zumo de naranja u otras frutas.

74. Funchal. Mercado central. Poncha

Del mercado a una fábrica de bordados. Las empleadas siguen trabajando artesanalmente.

76. Funchal. Fábrica de bordados Bordal

Aún son artesanos los instrumentos para contar las puntadas.

77. Funchal. Fábrica de bordados Bordal

Y el azulete y modos de aplicarlo.

80. Funchal. Fábrica de bordados Bordal

Aunque naturalmente los métodos de elaboración, lavado y planchado se van modernizando

81. Funchal. Fábrica de bordados Bordal

En las panaderías es muy propio el “Bolo do Caco”, algunas hasta lo usan de nombre.

84. Funchal

Se trata de un pan redondo que se cocía sobre una losa de basalto (hoy sustituida por hornos). Se toma untado con mantequilla y ajo, pero también se usa para hacer bocadillos de cualquier cosa.

85. Bolo do caco

85b. Funchal. Pao de Caco

Fuimos a la catedral del siglo XVI.

87. Funchal. catedral

90. Funchal. Catedral

Y otra vez por la avenida Arriaga donde seguía la Fiesta del Vino.

95. Funchal. Avenida Arriaga

Cerca está el parque de Santa Catalina con gran variedad de plantas.

100. Funchal. Parque de Santa Catalina

Aunque también merece la pena por las vistas.

102. Funchal. Parque de Santa Catalina

105. Funchal. Parque de Santa Catalina

Hay flores bellísimas.

108. Funchal. Parque de Santa Catalina

Y un pequeño estanque con cisnes.

115. Funchal. Parque de Santa Catalina

Antes de comer a una bodega.

117. Funchal. Bodegas

Había que probar los vinos licorosos de Madeira y eso hicimos, pero creo que los buenos madeiras deben ser otra cosa. Vinos muy viejos, de muchos años, incluso siglos, son los que le han dado el renombre. Los que probamos, desde luego que no.

123. Funchal. Bodegas

Por todas partes crecen hortensias. Éstas estaban frente al restaurante donde comimos.

124. Funchal. Hortensias

Paseamos luego por la calle Santa María, repleta de restaurantes para turistas.

126. Funchal. Rua de Santa Maria

Pero cuyo atractivo principal radica en que a partir de las inundaciones de 2010 se planteó una iniciativa ciudadana para dar vida a las zonas degradadas del casco antiguo de Funchal mediante la expresión artística.

Se pintaron y decoraron puertas.

127. Funchal. Rua de Santa Maria

Se colgaron poemas en las paredes.

131. Funchal. Rua de Santa Maria

Y se intentó no poner límites en la expresividad a este “arte callejero” en su intento de revitalizar los espacios desde una perspectiva popular.

133. Funchal. Rua de Santa Maria

La mezcla entre deterioro y productividad artística es en algunos lugares muy relevante.

135. Funchal. Rua de Santa Maria

En otros es difícil responder a si es un resultado buscado o el tiempo, el abandono y la naturaleza lo han producido por sí solos.

136. Funchal. Rua de Santa Maria

De la calle Santa María al teleférico, el modo más rápido de alcanzar la parte alta de la ciudad.

138. Funchal. Teleférico

Subiendo se disfruta de excelentes vistas.

142. Funchal. Teleférico

144. Funchal. Teleférico

Ya arriba, pasamos por el jardín botánico.

148. Funchal. Jardín botánico.

Y visitamos la iglesia de Nuestra Señora del Monte.

154. Funchal. Nuestra Señora del Monte

Para bajar nos plantearon la “aventura” de hacerlo en los “carros de cesto”. Éstos son una especie de trineos construidos en mimbre y madera que dos fornidos mozos (los “carreiros”) empujan a vertiginosa velocidad cuesta abajo por las empinadas calles madeirenses durante más de dos kilómetros. Al ver los artilugios y pensar en el desnivel meditas tu decisión.

156. Funchal. Carros de cesto

Pero al final acabas participando en la experiencia para turistas.

157. Funchal. Carros de cesto

Una atracción de feria en plan popular que no deja de ser divertida.

160. Funchal. Carros de cesto

168. Funchal. Carros de cesto

Y a completar la tarde salvando en muy pocos kilómetros el desnivel hasta Eira do Serrado, cuyo mirador se encuentra a 1095 metros de altitud.

172. Hacia Eira do Serrado

El paisaje desde el mirador es increíble. Abajo se divisa Curral das Freiras (valle de las Monjas), cuyo nombre se debe a las monjas de Santa Clara que en 1566 se refugiaron con sus tesoros aquí huyendo de los piratas.

177. Corral das Freiras desde Eira do Serrado

Cualquier lugar al que se dirija la vista resulta espectacular.

183. Desde Eira do Serrado

185. Desde Eira do Serrado

193. Desde Eira do Serrado

Al mirar las carreteras más vale no pensar en que tienes que volver a bajar por ellas.

200. Eira do Serrado

Bajamos a Curral das Freiras y de allí contemplamos el mirador.

201. Eira do Serrado desde Corral das Freiras

Habíamos tenido suerte con el tiempo pues durante el descenso la niebla empezaba a extenderse. Un añadido más al peligro de las carreteras de la isla. Un nativo me comentaba que las pruebas para obtener el carnet de conducir tendrían que hacerse todas en Madeira y, desde luego, el que sabe conducir aquí sabe en cualquier sitio.

205. Bajando de Corral das Freiras

Después de cenar música en vivo en el hotel y foto con la simpática venezolana que nos había atendido.

216. Hotel

A empezar otro día enfrentándonos con las carreteras. Primero hacia Camacha, ganando altura en corta distancia.

218. Hacia Camacha

220. Hacia Camacha

La parada en Camacha fue para ver una fábrica que trabaja con mimbre.

221. Fábrica de objetos de mimbre

Simplemente con el mimbre se hacen todo tipo de utensilios y figuras.

222. Fábrica de objetos de mimbre

Puede verse a los artesanos en su tarea.

224. Fábrica de objetos de mimbre

Desde Camacha empezamos el ascenso hacia  el pico de Areeiro, uno de los más altos de la isla. Sol y nubes prometían un tiempo incierto.

228. Hacia el pico de Arieiro

Poco a poco la niebla ganaba terreno.

230. Hacia el pico de Arieiro

Y arriba la visibilidad era escasa.

232. Pico de Arieiro

235. Pico de Arieiro

Los impresionantes paisajes que dicen se divisan desde allí los tendremos que dejar para mejor ocasión.

244. Desde Arieiro. Niebla y poco más

Durante el descenso empezó a asomar el sol.

245. Bajando del pico de Arieiro

247. Bajando del pico de Arieiro

Muy tímidamente pues al llegar a Ribeiro Frío aún estaba nublado.

255. Ribeiro Frío

En Ribeiro Frío la visita fue a un vivero de truchas sin mayor interés.

250. Ribeiro Frío. Vivero de truchas

Cuesta abajo el día iba mejorando.

257. Descendiendo hacia Santana

Conforme llegábamos a Santana, cada vez más soleado.

260. Descendiendo hacia Santana

261. Descendiendo hacia Santana

265. Descendiendo hacia Santana

Santana es un pueblecito cuyo mayor atractivo son las casitas con techos de paja a dos aguas, que casi llegan al suelo. Pocas quedan de las tradicionales.

269. Santana

La mayoría de las que vemos ahora son construidas ex profeso para turistas.

271. Santana

Y están dedicadas a la venta de galletas, licores y recuerdos.

278. Santana

Otra vez cuesta arriba para ir a buscar el restaurante en Faial.

Buenos paisajes también desde allí.

280. Desde el restaurante

281. Desde el restaurante

Luego a Porto da Cruz.

285. Hacia Porto da Cruz

A ver una destilería de azúcar de caña.

286. Porto da Cruz. Destilería azúcar de caña

Donde aún se conservan los utensilios tradicionales de elaboración.

290. Porto da Cruz. Destilería azúcar de caña

Porto da cruz es uno de los lugares madeirenses donde la falta de playas naturales agudiza el ingenio para construir piscinas con agua del mar.

293. Porto da Cruz. Piscinas-playa

La playa, al lado, no es muy apetecible y además peligrosa.

299. Porto da Cruz. Piscinas-playa

El punto más oriental de la isla es la Punta de San Lorenzo.

308. Punta de San Lorenzo

Uno de los lugares que merecen ser conservados en la retina.

310. Punta de San Lorenzo

La última visita del día a Machico.

Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción.

316. Machico. Ntra. Sra. de la Concepción

318. Machico. Ntra. Sra. de la Concepción

Y playas, si se las puede llamar así.

319. Machico. Playa

El viernes tocaba la parte occidental de la isla.

Empezamos en Camara de Lobos, pequeño y pintoresco pueblecito pesquero.

324. Camara de Lobos

325. Camara de Lobos

330. Camara de Lobos

Sus calles lucían decorados festivos.

331. Camara de Lobos

Mientras los lugareños, ajenos al turismo, seguían con sus charlas y partidas de cartas.

333. Cámara de Lobos

De Camara de Lobos otra rápida subida. Esta vez hacia el mirador de cabo Girao.

336. Hacia el mirador de cabo Girao

Casi seiscientos metros en vertical separan este mirador del mar.

338. Mirador de cabo Girao

Su plataforma de cristal permite hacerse una idea -para quien no tenga vértigo- de lo que hay.

340. Mirador de cabo Girao

342. Mirador de cabo Girao

Y otra vez hacia el mar.

348. Hacia Ribeira Brava

Ahora a Ribeira Brava, cuyo barranco poco honor hace al nombre en época de sequía.

351. Ribeira Brava

La iglesia de San Benito es tal vez la que encontré más interesante de la isla.

352. Ribeira Brava. San Benito

Arriba de nuevo. Hacia la meseta de Paul da Serra. Mucho verdor surcado de senderos transitables, los antiguos canales habilitados para el excursionismo.

364. Meseta de Pau da Serra

367. Meseta de Pau da Serra

Algunas vacas, pocas, sesteaban por los prados.

371. Meseta de Pau da Serra

Y al norte de la isla descenso a Porto Moniz.

373. Porto Moniz

Allí se encuentran unas atractivas piscinas naturales.

382. Porto Moniz

Enmarcadas por un espectacular paisaje.

384. Porto Moniz

392. Porto Moniz

394. Porto Moniz

Y a comer, esta vez sin abandonar la costa, a San Vicente.

398. San Vicente

Por la tarde a ver la parroquial dedicada al santo oscense, cuyo nombre lleva al igual que el pueblo.

399. San Vicente. Iglesia de San Vicente

400. San Vicente. Iglesia de San Vicente

Y retorno a Funchal.

402. Regresando a Funchal

409. Regresando a Funchal

En Funchal el grupo fue a ver un espectáculo de fado, nosotros preferimos bajar a la ciudad a acabar de conocerla.

411. Funchal

Nos llamó la atención una barbería cuyo nombre no incita demasiado a colocarte en un sillón mientras el barbero acerca la afilada navaja a tu cuello.

412. Funchal

Las agradables temperaturas que disfruta siempre la isla animan mucho a hacer vida en la calle.

413. Funchal

La Fiesta del Vino continuaba.

419. Funchal

420. Funchal

Nos acercamos al puerto para tomar algo por allí y acabar de pasar la tarde.

425. Funchal

Y llegó el último día, que amanecía bueno.

430. Funchal. Hotel. Amanecer

Había tiempo pues el avión no partía hasta la tarde y fuimos al puerto a tomar un catamarán para intentar ver delfines y cachalotes, abundantes en estas aguas.

434. En el catamarán

Sin alejarnos demasiado de la costa.

436. En el catamarán

Ya íbamos ojo avizor para avistar a los mamíferos marinos.

440. En el catamarán

Pronto aparecieron los primeros delfines.

456. En el catamarán. Empiezan a asomar delfines

Sus saltos cuestan de atrapar con la cámara. ¡A conformarnos con lo que había!

457. En el catamarán. Empiezan a asomar delfines

La mayoría iban en grupitos de dos o tres.

463. En el catamarán. Delfines

465. En el catamarán. Delfines

Se aproximan a los barcos sin temor.

471. En el catamarán. Delfines

472. En el catamarán. Delfines

476. En el catamarán. Delfines

Bien hubiésemos estado más rato contemplando sus evoluciones, pero hay un tiempo límite que no debe sobrepasarse.

479. En el catamarán. Delfines

481. En el catamarán. Delfines

Los cachalotes no abundan tanto, pero vimos bastantes.

A éste lo cogí de lejos, pero si no la foto valdría para el National Geographic

488. En el catamarán. Cachalotes

Su tamaño es notable.

496. En el catamarán. Cachalotes

Aunque poca parte de su volumen suelen exhibir al exterior

498. En el catamarán. Cachalotes

A veces algo más.

Whale comming up for breath in Husavik, Iceland

Sorprende lo que se acercan a la costa, aunque aquí las aguas son profundas.

500. En el catamarán. Cachalotes

Y tocaba regresar con la visión lejana de las llamadas Islas Desérticas.

506. En el catamarán. Al fondo las islas Desiertas

También es un placer ver Funchal desde el mar.

514. En el catamarán

Al hotel, a comer y hacia el aeropuerto.

518. Hacia el aeropuerto

Y ya volando un último adiós a Funchal y Madeira.

520. Volando

El calor de este agosto no animaba demasiado a viajar, más tras volver de París con temperaturas africanas, pero había que ver las Edades del Hombre. En vez de alojarnos  en Aguilar de Campoo decidimos hacerlo en Carrión de los Condes, más en el centro del Camino de Santiago. Ambas poblaciones y alrededores los conocemos bien, pero nunca cansan.

Llegamos al hotel ubicado en el monasterio de San Zoilo. ¡Tranquilidad total!

Ya era hora de comer y a eso fuimos enseguida. Cruzando el puente en unos minutos se llega de San Zoilo al centro de Carrión.

Antes de acabar de cruzar se divisa arriba Nuestra Señora de Belén, una de las muchas iglesias carrrionesas.

La plaza Mayor, junto a la calle por la que transitan los pergrinos, centra la población.

Buena comida casera es fácil de conseguir en cualquier lugar de la ciudad. Cumplida ya la obligación, nos dirigimos a la iglesia de Santiago.

Esta iglesia sufrió graves daños tras ser incendiada durante la guerra de la Independencia. Lo único que se conserva perfectamente es la fachada. En ella se abre una portada en la que la arquivolta central es soportada por dos columnas con sus capiteles esculpidos.

Esta arquivolta contiene numerosos personajes ejerciendo diversos oficios. Zapateros, acuñadores de moneda, jueces y hasta una bailarina reflejan la sociedad de la época.

Sobre la portada hay un friso en el que el Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos ocupa el centro mientras el Apostolado se extiende a ambos lados. Esta obra, del último tercio del siglo XII, marca para muchos un antes y un después en la escultura románica.


En el interior se ha instalado un museo de Arte Sacro que contiene piezas procedentes de las diversas iglesias de Carrión. Entrar permite contemplar los tres ábsides de la iglesia, aunque las naves ya fueron muy modificadas en el siglo XV.

Pequeños retablos, imágenes, libros y vestuario litúrgico y diversos objetos se exhiben en este museo.

Hay una notable colección de matracas y carracas, que para mucha gente joven son artilugios absolutamente desconocidos, pero que tenían un papel destacado como productores de sonidos en Semanas Santas no tan lejanas en el tiempo.

Hay piezas interesantes como esta Piedad de principios del XV, de origen centroeuropeo.

Entre las imágenes me llamaron la atención los santos Crispiniano y Crispín, martirizados en el siglo III durante la persecución de Diocleciano, que son patronos de zapateros y peleteros.

Se exponen también un par de capiteles románicos que se hallaron en las excavaciones previas a la restauración.

Siguiendo la Rúa -calle que sigue el Camino- a la entrada de la población se encuentra Santa María del Camino o de las Victorias. El origen de este templo debió ser la conmemoración de alguna victoria de los reyes asturianos sobre los musulmanes en el siglo IX, pero la leyenda considera que los hechos sucedieron del siguiente modo: Carrión debía aportar cuatro doncellas al tributo de las cien vírgenes que cada año reclamaba el emir de Córdoba, pero las cuatro rezaron a la Virgen y en el lugar que debían ocupar ellas aparecieron cuatro bravíos toros que pusieron en fuga el ejército musulmán.

La fachada oeste da a la plaza de Santa María, que está presidida por una imagen de la Inmaculada.

La sencilla portada muestra arquivoltas lisas de las cuales la central se sostiene sobre columnas con capiteles esculpidos muy desgastados.

El interior es de tres amplias naves de cuatro tramos cada una, articuladas en torno a pilares cruciformes con arcos formeros y fajones apuntados.

El retablo barroco que preside la nave central es de finales del siglo XVII, época en que fue profundamente reformada toda la iglesia.

En la nave sur se guarda la imagen de la Virgen de las Victorias, titular del templo, del siglo XIII.

En la nave norte se halla una capilla presidida por el Cristo del Amparo, obra renana del siglo XIV, que cuenta con gran devoción en la ciudad.

La portada oeste es considerada la primera gran obra escultórica románica de Carrión. Muestra personajes diversos en las arcuaciones y un friso con la Epifanía. Esta resguardada por un pórtico fruto de las obras necesarias para impedir el hundimiento de la iglesia.

De los tres ábsides primitivos hoy sólo es posible contemplar el ábside sur.

Al este y norte de Santa María del Camino se conservan torreones y lienzos de la muralla.

El convento e iglesia de Santa Clara se hallan algo alejados del centro.

El convento contiene un museo con una gran cantidad de Belenes de todas las épocas, países y materiales, que no dejan fotografiar.

También forman parte de la exposición obras de arte sacro y todo tipo de artilugios de mayor o menor valor artístico. Algunas piezas son francamente interesantes como esta Virgen de vestir del siglo XIII.

O este encantador Niño Jesús con dolor de muelas.

La iglesia adjunta contiene obras importantes.

Las mejores esta Piedad de Gregorio Hernández.

Y este Cristo del mismo autor.

No se puede abandonar Santa Clara sin los amarguillos y almendrados, propios de la zona, que elaboran las monjas de manera absolutamente artesanal.

Paseando por Carrión no faltan las referencias a quien fue uno de sus ciudadanos más insignes, el Marqués de Santllana. Junto a la Rúa está su casa natal.

Y poco más allá, frente al teatro Sarabia, un busto que lo recuerda.

El día siguiente a cumplir con el objetivo. A las Edades del Hombre.

Llegamos muy temprano a Aguilar, lugar que nunca cansa (por no hablar de los alrededores). Las cristaleras de su plaza Mayor ya absorbían todo el sol de la mañana.

En la plaza se levanta la espectacular colegiata gótica de San Miguel, uno de los dos espacios donde se ubica este año la exposición de las Edades del Hombre bajo el título de “Mons Dei”.

Antes del aluvión turístico aún se podía uno deleitar con su portada, que conserva aún un regusto románico.

Pasear por Aguilar siempre ofrece sensaciones agradables y más sin gente. El río.

Los portales del recinto amurallado.


Las muestras de arquitectura tradicional.


Los edificios blasonados.

Santa Cecilia y el castillo arriba.

Y a Santa Cecilia, el otro espacio de la exposición, nos dirigimos pues se acercaba la hora de apertura y está preparada para empezar en Santa Cecilia y acabar en San Miguel. Primero pues al “Mons Dei” por la nueva rampa construida para la ocasión.


De la exposición no se pueden sacar fotografías, pero no me puedo resistir a colocar aquí una de mi archivo correspondiente a Santa Cecilia. Se trata del conocido capitel de la matanza de los Inocentes, una de las joyas de la iglesia. Me fijé en los visitantes pues la inmensa mayoría no echaba ni un vistazo al capitel y vi guías que también pasaban de largo. Esto me condujo a replantearme si estos eventos consiguen acercar el público al arte (o, en este caso, tal vez a Dios) o son peregrinaciones laicas integradas en el consumismo actual.

Tras ver al parte de la exposición situada en Santa Cecilia, de nuevo hacia San Miguel para ver el resto. Más interesante, por cierto, por lo menos para nosotros esta segunda parte. De Aguilar tomamos la dirección sur hasta enlazar en Frómista con el Camino de Santiago.

Allí comimos y a la visita imprescindible, San Martín.

La restauración de esta iglesia ya hace más de un siglo sigue siendo polémica. Sin entrar en ello, hay que señalar que, con todas las modificaciones, añadidos e invenciones que pudo haber en una reforma absolutamente imprescindible para evitar la ruina total del edificio, podemos seguir disfrutando de una obra maestra del románico de la segunda mitad del siglo XI.

Los capiteles, la mayoría de ellos originales, son magníficos.

Lo mismo cabe decir de los canecillos.

Frómista no agota su patrimonio con San Martín. A escasa distancia vemos Santa María del Castillo y San Pedro.

La iglesia gótico-renacentista de Santa María del Castillo alberga actualmente el montaje multimedia “Vestigia, Leyenda del Camino”, en el que se entremezclan la historia y leyendas del lugar y del Camino.

San Pedro,  con una interesante portada renacentista, acoge en su interior un pequeño museo con obras de la propia iglesia y traídas de otras de la localidad.

A pocos kilómetros está Villalcázar de Sirga. La monumentalidad de Santa María la Blanca se impone ya desde la carretera.

Fue la iglesia aneja a una desaparecida fortaleza templaria.

Obra de principios del gótico, en la fachada sur presenta un alto pórtico, que alberga dos magníficas portadas.

La principal da al sur y tiene encima un doble friso esculpido.

Está formada por cinco arquivoltas decoradas con santos, ángeles y músicos.

El friso muestra en la parte superior, en el centro, el Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos y a  ambos lados el Apostolado. En la parte inferior la Virgen Blanca, titular de la iglesia, con el Niño en sus brazos recibe la Adoración de los Reyes (algunos ven en la figura arrodillada a Alfonso X) mientras al otro lado aparecen San José y la Anunciación.

Al este del pórtico hay otra portada de menor tamaño con las arquivoltas también esculpidas.

El Interior es de tres naves cubiertas con bóvedass de crucería, que recuerdan el arte cisterciense.

El retablo Mayor lo preside una virgen gótica, como gótica también es la Crucifixión que lo corona. El resto son tablas de principios del XVI de influencia flamenca con esculturas y la predela inferior algo más tardías.

Al sur sde abre la capilla de Santiago que alberga varios sepulcros góticos policromados de gran calidad, destacando el de Felipe de Suabia, hermano de Alfonso X, y el de su segunda esposa.

En la misma capilla se guarda la llamada Virgen de las cantigas, a quien se atribuyen  varios de los milagros inmortalizados por Alfonso X el Sabio en las Cantigas.

La iglesia de Villalcázar -como suele ocurrir en todas las iglesias relacionadas con fundamento a o no con los templarios- atrae a los numerosísimos aficionados a las paraciencias, espiritismo, fuerzas telúricas, poderes ocultos y similares. Una trampilla en la nave norte, que probablemente conduce a un antiguo osario y también a alguna vía de agua subterránea ha desatado la imaginación de muchos sobre pasadizos misteriosos y contactos con el Más Allá.

Lo que quedaba de tarde decidimos emplearlo en el monasterio de San Zoilo, anejo al hotel.

Tras la transformación en hotel y la aparición de diversos restos de la antigua iglesia románica el conjunto ha sido perfectamente acondicionado permitiendo una agradable visita.

La fachada barroca se abre hacia el río, aunque la entrada no se realiza por ella.

Durante la restauración se encontró tabicada la portada de la iglesia románica. Se ha colocado al este de la iglesia con magnífico resultado. Está en un excelente estado de conservación. Las columnas son de mármol, procedentes de algún establecimiento romano.

También son románicos los sepulcros de los condes de Carrión y familiares conservados en el interior de la iglesia.

La iglesia la preside un retablo procedente de Baquerín de Campos.

Resulta sorprendente el románico escondido que atesoran los muros laterales. Capiteles románicos vieron la luz, como ocurrió con la portada, tras siglos de ocultamiento.

El claustro plateresco es el otro gran atractivo del conjunto.

Entre el monasterio y el río se conserva un muro medieval de contención que, hasta épocas recientes, era considerado restos de una calzada romana.

El día siguiente a la villa romana de La Olmeda. Como solemos madrugar nos dio tiempo en Saldaña de almorzar y pasear por la población.

La Plaza Mayor, donde está el Ayuntamiento, es el centro de la vida urbana.

Pero el tesoro de la villa está escondido detrás. Se trata de la plaza Vieja, una de las más bonitas plazas castellanas, con sus soportales de madera.

Cerca se encuentra el palacio del marqués de la Valdavia.

En él destacan los escudos de la fachada.

La Casa Torcida es otro de los edificios relevantes.

Las ruinas del castillo de los Duques del infantado sobresalen en un cerro sobre la población.

La iglesia de san Pedro ha sido habilitada como museo para exhibir hallazgos realizados en la villa romana de La Olmeda así como otros objetos del patrimonio local.

Las vitrinas muestran el contenido bien ordenado y explicado didácticamente.

Y hacia La Olmeda. No hacía mucho que habíamos estado, pero es de los lugares que merecen ser visitados las veces que haga falta.

La olmeda es una espectacular villa romana de los siglos III-IV protegida por torres en sus cuatro esquinas y cuyas distintas dependencias se abren todas a un patio central.


Lo más espectacular son sus mosaicos de un colorido y perfección increíbles.

Especialmente el del salón principal, en el que hay dos escenas, la de Ulises que acude a la isla de Skyros en busca de Aquiles , que vivía allí disfrazado de mujer.

Y la que representa diversas escenas de caza de un naturalismo extraordinario.

Pueden verse habitaciones con los sistemas subterráneos de calefacción.

En el ángulo noroeste, fuera del recinto protegido por las cuatro torres, se situaban las letrinas y las termas.

No muy lejos, en la localidad de Quintanilla de la Cueza, hay otra villa romana, La Tejada,  con interesantísimos mosaicos, pero que no ha recibido aún el trato preferente que sí ha tenido La Olmeda.

¡Y lo que queda por excavar y estudiar!

Comimos en Carrión y dedicamos la tarde a visitar las iglesias en que aún no habíamos estado.

Empezamos con San Andrés, iglesia del XVI, pero cuyo campanario, destruido en 1911, fue reedificado a finales del XIX.

El interior, de tres naves, es impresionante, de ahí el nombre que recibe la iglesia de “catedral de Carrión”. El retablo mayor es barroco y procede de Santa María del Camino.

El órgano data de 1766 y ha sido cuidadosamente restaurado.

Casi al lado la pequeña ermita de la Santa Cruz, que se supone fue antes sinagoga, alberga las tallas y pasos que procesionan en Semana Santa.

Entre ellos un Cristo articulado del siglo XVII.

Más hacia lo alto se encuentra Nuestra Señora de Belén, construida sobre una antigua fortificación musulmana.

Un retablo plateresco preside la iglesia. Es difícil seguir el desarrollo narrativo de sus imágenes pues fue desmontado para restaurarlo y muchas imágenes no se colocaron de nuevo en su emplazamiento original.

Desde el mirador situado junto a la iglesia, hay fantásticas vistas sobre el río, la ciudad y la campiña próxima.

Acabamos el recorrido en la iglesia de San Julián.

Se nos había hecho corta la estancia en Carrión y decidimos prolongarla un día más, que empleamos en la visita a Sahagún.

A la llegada nos recibía el monumental arco renacentista de acceso a la antigua abadía de San Benito.

Muy escasos restos, de diversas épocas, subsisten de lo que fue un gran monasterio.

Aún estaba todo cerrado, decidimos pues ir a almorzar tranquilamente en la plaza Mayor.

Luego a San Lorenzo. Esta iglesia, de principios del XIII, es un perfecto ejemplar del llamado románico-mudéjar y construida absolutamente en ladrillo.

Los tres ábsides están decorados con arcos ciegos de herradura y frisos de esquinillas, que no siguen ninguna distribución simétrica. La torre es de cuarto cuerpos que van decreciendo en altura, mostrando ventanas ciegas con arcos de herradura en el cuerpo inferior y ventanas con arcos de medio punto en los cuerpos superiores, mucho más pequeñas las del último.

Se accede al interior a través de la capilla de Jesús, pequeño museo de Semana Santa, situada al oeste de la iglesia. Frente al acceso a la capilla está el monumento dedicado a la Semana Santa, inaugurado en 2015 y que recuerda mucho el de Zamora.


El interior es de tres naves, cubiertas en madera las laterales y con bóvedas de arista en yeso la central, obra del siglo XVIII.

Adosadas a un pilar se conservan unos fragmentos de yeserías mudéjares policromadas.

La otra gran muestra del románico mudéjar en Sahagún es San Tirso. Ésta se inició en el siglo XII cuando aún no era el ladrillo el elemento fundamental en la construcción. De ahí que el ábside central muestre las primeras hiladas y el arranque de las columnas en piedra.

El ábside es, como en San Lorenzo, de cuatro cuerpos, siendo su característica más destacada las ventanas geminadas del segundo cuerpo y la galería de ventanales del tercero, en ambos casos con el soporte de columnas pétreas.

El interior es de tres naves y el acceso a los ábsides se realiza a través de arcos de herradura.

Antes de dejar Sahagún nos acercamos al Santuario de la Peregrina, restaurado acertadamente y convertido en centro de interpretación del Camino de Santiago. Tiene su origen en un convento franciscano fundado en el siglo XIII.

La iglesia y demás dependencias son sede de múltiples exposiciones temporales y actos culturales.

En la capilla de Sandoval, al sur de la cabecera se conservan unas magníficas yeserías mudéjares

Muy cerca está San Pedro de las Dueñas. un lugar más que sufre el mal de la despoblación. Muy pocos vecinos hacen compañía a las escasas monjas que aún quedan.

El monasterio, citado en el siglo X, tuvo una época de esplendor a partir de finales del siglo XI con la reforma cluniacense. De esos tiempos data la iglesia. iniciada en piedra  y finalizada en ladrillo.

Curiosamente la nave norte se encuentra separada de las otras dos..

Pero en las tres es de destacar la labra de los capiteles de la misma escuela que los de San Isidoro de León.

Comimos en Sahagún y dedicamos la tarde a pasear por Carrión, repitiendo sus principales monumentos, Santiago, Santa María del Camino y monasterio de las Claras, y callejeando por las calles del pueblo y las orillas del río, convertidas en espléndido parque.

Cena de despedida en el que fue nuestro local preferido estos días en Carrión, el Chanffix.

Y a dormir para emprender de buena mañana el viaje de regreso.

Esta iglesia y el baptisterio de San Juan son los dos monumentos considerados las obras maestras del románico florentino.

San Miniato es tenido por el primer mártir florentino. Fue decapitado durante la persecución de Decio en el siglo III. Pronto le fue levantada una capilla en esta colina, lugar al que él se desplazó después de muerto con la cabeza bajo el brazo. Se trata pues de uno de los santos denominados cefalóforos.

En 1018 se inició la construcción de la actual iglesia para preservar en ella los restos de San Miniato hallados en la anterior capilla, documentada ya en época carolingia.

La fachada, toda ella de mármoles policromados, se aprecia tras una larga escalinata.

772. San Miniato del Monte

Consta de un cuerpo inferior formado por cinco arcos de medio punto (siglo XI) sostenidos por columnas verdes con capiteles blancos. Pese a la apariencia no corresponden a cinco naves sino a tres.

770. San Miniato del Monte

Y uno superior (siglo XII), que en el centro presenta una ventana clásica con frontón, sobre el cual hay un mosaico que representa a Cristo entre la Virgen y San Miniato (segunda mitad del XIII).

771. San Miniato del Monte - copia

Corona el frontón un águila que sujeta una bola de tela, símbolo del Arte di Calimana, patrocinadores de la iglesia. Éste era uno de los gremios más poderosos en la Florencia medieval, que agrupaba a los mercaderes de la lana.

771. San Miniato del Monte - copia (2)

El interior es de tres naves separadas por columnas.

Está estructurado en tres niveles al tener cripta y un presbiterio muy sobreelevado.

1. Nave central 2

Al fondo se encuentra la capilla del Crucifijo, obra de Michelozzo, que actualmente no es visible por reformas.

La nave central es más alta y ancha que las laterales por eso las semicolumnas que sostienen los dos arcos fajones se elevan por encima de los arcos formeros.

12. Formeros entre nave central y norte

Hay capiteles clásicos de mármol blanco reutilizados y otros de ladrillo pintados de blanco con hojas de acanto, que son de época románica.

Capitel 2

El pavimento de mármol de la nave central es de 1207 y está decorado con una delicada taracea.

3. Pavimento

Destaca el panel con los signos del zodíaco.

4. Zodíaco 2

Las naves se cubren con artesonados de madera.

Artesonado 2

En las muros de las naves laterales, sobre todo en la nave de la epístola, hay interesantes frescos de los siglos XIV y XV.

Frescos 6

Frescos 7

Frescos muro sur

Desde la nave del evangelio se accede a la capilla del cardenal de Portugal, diseñada por Antonio di Manetto, discípulo de Brunelleschi, una de las mejores muestras del renacimiento en Florencia,

778. Capilla del cardenal de Portugal

Sendas escaleras que parten de las naves laterales permiten acceder al presbiterio, que, como ya he dicho, queda muy elevado por encima de la nave.

10. Nave norte 4

Escalera desde la nave norte

El ábside lo dividen seis semicolumnas de mármol verde de Prato.

Ábside 9

En el presbiterio se encuentra el púlpito románico cuadrangular, de principios del XIII. Curiosamente muestra sólo a tres de los evangelistas. Falta Lucas.

6. Púlpito

El crucifijo que domina el altar mayor ha sido atribuido a Luca della Robbia.

7. Crucifijo 2

En la bóveda hay un gran mosaico de tradición bizantina con Cristo bendiciendo entre la Virgen, San Miniato y el Tetramorfos. Es de 1297.

11. Ábside 8

El ábside semicircular de la nave central -las laterales muestran cabecera plana- es exteriormente muy alto pues abarca los diversos niveles de la iglesia. En él se puede apreciar el aparejo de sillarejo imitando los ladrillos de las construcciones romanas. Se aprecia alguna franja de tizones.

763. San Miniato. Ábside

Las ventanas de la parte superior han sufrido múltiples reformas. Las inferiores son de medio punto y en alguna de ellas se juega con el bicromatismo, tan frecuente en el mundo clásico como en el románico italiano.


765. San Miniato. Ábside. Ventana norte

La cripta es la parte más antigua de la iglesia (siglo XI). Consta de siete pequeñas naves, tres centrales y cuatro laterales cubiertas con bóvedas de crucería sostenidas por columnas con capiteles de tipos diversos.

El altar está precedido por una reja de 1338 y en él están enterrados los restos de San Miniato, aunque esta cuestión no está exenta de polémica.

2. Cripta 18

Las bóvedas del presbiterio de la cripta están pintadas con frescos de Taddeo Gaddi (1341).

12. Cripta 5

El campanario fue diseñado a principios del siglo XVI por Baccio d’Agnolo y sustituyó a uno anterior que se había derrumbado.

Durante el asedio de las tropas de Carlos V se cuenta que el propio Miguel Ángel hizo cubrir la torre con colchones para protegerla de las descargas artilleras.

731. Campanario de San Miniato

Detrás de la iglesia hay un cementerio auténticamente monumental en el cual están las tumbas de muchos ciudadanos ilustres, entre ellos Carlo Collodi, el creador de Pinocho.

750. San Miniato. Cementerio

Desde el cementerio se obtienen perspectivas distintas de la cabecera y las dependencias conventuales situadas a mediodía de la iglesia

744. San Miniato. Cementerio

VIENA

Hacía años que no visitábamos en Viena. Las dos últimas veces que estuvimos en Austria  con coche pasamos de largo y un vuelo que reservamos hace unos años hubo imponderables de última hora que nos obligaron a anularlo.

La llegada fue agitada. Existe una nueva línea férrea que conduce del aeropuerto directamente al centro de Viena, pero no donde íbamos nosotros. Nos equivocamos, pero tras un par de trasbordos más llegamos al hotel, situado en las inmediaciones de la Estación Central.

001. Hotel

Tras dejar el equipaje, al centro, al que se llegaba en tres estaciones de metro. Fue descender, subir las escaleras y tropezarnos con la catedral de San Esteban con su inconfundible cubierta de tejas coloreadas.

004. Catedral

Da idea de los años que no habíamos estado en Viena el hecho de que no conocíamos la plaza de la catedral reflejada en la cristalera de la fachada de la Casa Haus, la polémica de cuya construcción aún dura.

006. Plaza de la catedral. Casa Haas

Nos dimos un paseo por la siempre animada Kärtnerstrasse.

008. Kärtner Strasse

016. Kärtner Strasse

Hasta la Albertina Platz.

009. Albertina Platz

Seguimos paseando por la barroca, neoclásica y, sobre todo, ecléctica Viena.

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En el teatro Ronacher se representaba la Danza de los Vampiros, la adaptación musical de la película de Polanski. Siempre es un atractivo en Viena asistir a algún concierto o a algún musical, pero si no has reservado con antelación puede ser difícil o bien tienes que  hacer largas colas, lo que en viajes prácticamente improvisados como éste implica la pérdida de bastante tiempo.

014. Teatro Ronacher

Algo cansados, tras el viaje y la buena caminata que nos habíamos dado por Viena, regresamos hacia el hotel donde buscamos un restaurante por las cercanías. No es fácil porque la Estación Central está llena de chiringuitos de comida rápida, pero lo que es restaurantes en el auténtico sentido de la expresión no abundan en los alrededores. Así y todo tuvimos suerte porque en el primero que encontramos comimos de maravilla. Y eso que yo, ya que era el primer día en Viena, me decidí por el consabido “Wiener Schnitzel”, pero estaba excelente.

021. Restaurante. Wiener Schnitzel

Acostumbramos a levantarnos pronto, pero no tanto como para ver el metro prácticamente vacío. La explicación era fácil, para nosotros era un jueves normal, pero para los austríacos una de las grandes festividades del año, Corpus Christi.

023. Metro. Festividad de Corpus

La parada en la catedral. La intención, visitarla. El exterior, sin problemas.

042. Catedral

025. Catedral

Incluso la portada occidental, llamada de los Gigantes, de lo poco que queda de la catedral construida a partir de mediados del XII y finalizada ya bien entrado el XIII, obra maestra del románico tardío.

027. Catedral. Portada

En el espléndido tímpano se muestra el Pantocrátor en el interior de una mandorla, flanqueado por dos ángeles. ¡Lástima que una malla metálica impida una mejor visión!, pero la sobreprotección a las palomas, que se multiplican por doquier en proporción geométrica, obliga a medidas de este tipo

029. Catedral. Portada

Las arcuaciones están profusamente decoradas y en el friso aparecen curiosos personajes.

032. Catedral. Portada

034. Catedral. Portada

Pero la visita del interior la tuvimos que posponer pues dada la festividad se celebraba una misa presidida por el cardenal primado. Como es natural en Viena con una coral y orquesta extraordinarias.

037. Catedral.

039. Catedral

En las calles poco movimiento aún. En Graben, tal vez la calle más emblemática de Viena, paseaban cuatro.  Los dorados de la barroca columna de la Peste aún no brillaban al sol.

049. Graben

En San Pedro, iglesia de principios del XVIII, situada donde hubo la primera iglesia paleocristiana de la ciudad, estaban arreglando el altar en la puerta para el paso de la procesión de Corpus.

053. San Pedro

El interior de San Pedro es una gran manifestación de lujo y suntuosidad. El barroco en su máxima expresión.

055. San Pedro

Dejamos el Graben

063. Graben

para continuar por  Kohlm Arkt.

064. Kohlm arkt

Y llegar finalmente al Hofburg.

065. Hofburg

Atravesamos el patio in der Burg.

070. Hofburg. Patio In der Burg

La Heldenplatz.

071. Hofburg. Heldenplatz

Y el pórtico a modo de arco triunfal.

075. Hofburg. Heldenplatz

Hasta llegar al Ring, la circunvalación que rodea el casco antiguo.

076. Burgring

Al otro lado hay dos edificios simétricos. El del norte alberga el Museo de Historia Natural.

079. Museo de Historia Natural

Y el del sur el de Bellas Artes. A éste nos dirigimos.

080. Museo de Bellas Artes

Preside la escalinata de entrada una escultura de Antonio Cánova, Teseo luchando contra el centauro.

080b. Museo de Bellas Artes. Teseo luchando con el centauro. Antonio Cánova. 1805-1819

Empezamos por la sección que contiene las colecciones artísticas de los Habsburgo. Salas y salas repletas de auténticos tesoros de los más diversos materiales.

084. Museo de Bellas artes

Cristal, oro, marfil y piedras preciosas combinan de todos los modos posibles.

085. Museo de Bellas artes

Los objetos más cotidianos, como una palangana, son auténticas joyas.

087. Museo de Bellas Artes. Palangana de lujo, XVII

Los autómatas abundan. Desgraciadamente no pueden ponerse en funcionamiento, aunque algún audiovisual los muestra.

093. Museo de Bellas Artes. Autómata

094. Museo de Bellas Artes. Autómata con forma de barco. Hans Schlottheim. 1585

El más sencillo objeto es revestido con el máximo lujo.