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KIEV

Kiev, la ciudad de las cúpulas doradas, hacía tiempo que era un objetivo pendiente para nosotros.

No encontrábamos guías en español. Las que hay en inglés parecían atrasadas y los comentarios en internet y las redes sociales nos pintaban un país atrasado, con muchos problemas y dificultades.

Al final decidimos ir igualmente y la verdad es que valió la pena. Una ciudad tranquila, moderna y con muchos atractivos.

El coche, enviado por el hotel, que nos esperaba en el aeropuerto, moderno, limpio y con botellines de agua fresa para los pasajeros. Eso sí, un pequeño inconveniente, el conductor no hablaba más que ucraniano y ruso.

El hotel nuevo, funcional, magníficamente situado y con todo el personal hablando inglés (incluso una recepcionista un español bastante correcto).

1. Hotel

Pronto nos sorprendió la tranquilidad de las grandes avenidas, con no demasiado tránsito y donde la gente anda sin prisas.

4. calle Bohdana Khmelnytskogo

La remodelación de las fachadas, la pintura, los nuevos comercios y los nuevos edificios que conviven con los de los siglos XIX y XX le dan un nuevo aspecto a lo que fue bastante gris en épocas no muy lejanas.

9. Calle Bohdana Khmel´nyts´koho

Muy cerca del hotel teníamos la Ópera donde anunciaban para el día siguiente el ballet “Don Quijote”.

8. Ópera

La calle Bohdana Khmelnytskogo desemboca en la Khreschatyk, la principal de la ciudad, donde se hallan muchos edificios oficiales, grandes almacenes, restaurantes, …

10. Calle Khreschatyk

Nos llamaron la atención la multitud de quioscos donde, a través de una pequeña ventana, se vende cafés, bebidas, revistas, helados, tentempiés de todo tipo o tabaco.

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Hacia el sur la calle finaliza en el mercado de Besarabia.

15. Mercado Besaravia

Tras un buen paseo y toma de contacto con la ciudad regresamos hacia el hotel pasando de nuevo por la Ópera y cenando enfrente en un restaurante de cocina francesa (también más francés que ucraniano en los precios).

18. Ópera

El día siguiente madrugamos pues el sol sale en Kiev a horas muy tempranas. Y a empezar las visitas. No habíamos encontrado ninguna guía ni folletos en español, oficinas de turismo no hay, entonces nuestra única orientación era un pequeño plano de esos de propaganda que dan en los hoteles y la información obtenida en internet. Lo cierto es que no tuvimos ningún tipo de problema para poder ver todo aquellos que nos interesaba.

La primera parada fue en la Puerta Dorada. Entrada triunfal en las murallas de la ciudad desapareció en el siglo XVIII y en el XIX se encontraron las ruinas y se reconstruyó. El aspecto actual data de 1982 en que se restauró por completo para conmemorar el 1500 aniversario de la fundación de la ciudad.

A uno de sus lados está la estatua de Yaroslev I el Sabio, Príncipe de Kiev y Novgorod durante la primera mitad del siglo XI, época del máximo apogeo del Rus de Kiev

25. Puerta Dorada

28. Puerta Dorada

En una esquina de la plaza de la Puerta Dorada, frente al restaurante Pantagruel, se halla la escultura en bronce de un gato, que lleva el nombre del restaurante. Está muy brillante porque los transeúntes la frotan para tener buena suerte. Este gato (cuando vivía) era muy popular entre los clientes del restaurante y siempre merodeaba por allí. En un incendio murió y mediante donaciones se le hizo el monumento. Como en todas las leyendas hay otras versiones, pero el gato de bronce sigue allí y la gente continúa frotándolo y rascándolo. 

22. Parque Puerta Dorada. Monumento al gato Pantaleymon

La plaza es un lugar muy animado con zonas ajardinadas.

29. Parque Puerta Dorada

Durante las mañanas hay puestos donde se venden diversos productos, teniendo un papel preponderante las flores.

30. Parque Puerta Dorada

Queríamos ir a la catedral de Santa Sofía, pero lo tuvimos que posponer pues una gran cantidad de policías y vehículos policiales tenían acordonada la zona de acceso y buena parte de la plaza. Al parecer se realizaba algún tipo de mitín político.

36. Campanario de Santa Sofía

37. Plaza Sofiyibska

La gran plaza frente a Santa Sofía la centra la estatua de Bogdán Jmelnitski, líder cosaco que a mediados del siglo XVII dirigió un levantamiento contra las fuerzas de la mancomunidad polaco-lituana, que hasta entonces controlaba Ucrania. A partir de entonces se acrecentó el predominio de la iglesia ortodoxa a la vez que el intervencionismo ruso. 

39. Plaza Sofiyibska. Monumento a Bogdán Jmelnitski, líder cosaco (1595-1647)

A escasa distancia está San Miguel de las Cúpulas Doradas.

42. San Miguel de las Cúpulas Doradas

Este monasterio es originario del siglo XI y, tras diversas vicisitudes y destrucciones parciales, en los siglos XVI y XVII se convirtió en uno de los monasterios más poderosos de Ucrania. A principios del siglo XX lo habitaban más de doscientos monjes. 

44. San Miguel de las Cúpulas Doradas

A principios de la década de los treinta del siglo XX, las autoridades comunistas decidieron derribar por completo el monasterio con el argumento de que no quedaba nada de medieval y su aspecto era completamente barroco y sin valor ni histórico ni artístico. El único profesor que se negó a firmar el acta de demolición acabó sus días en una cárcel soviética.

Antes de dinamitar la catedral y el campanario muchos objetos de valor, entre ellos los mosaicos bizantinos, fueron trasladados a Leningrado y otros vendidos o simplemente destruidos como el iconostasio.

Los terrenos fueron transformados en pistas deportivas. Lo único que subsistió fue el Refectorio transformado en vestuarios.

70. San Miguel de las Cúpulas Doradas

Tras la desaparición de la Unión Soviética y la independencia de Ucrania se consideró delito la demolición y se decidió reconstruir el monasterio. durante las obras se recuperaron muchos objetos y otros fueron devueltos desde Rusia. 

51. San Miguel de las Cúpulas Doradas

El campanario también fue reconstruido y hoy constituye un extraordinario punto de observación con excelentes vistas.

45. San Miguel de las Cúpulas Doradas

Empezando por la del propio monasterio.

69. Desde la torre de San Miguel de las Cúpulas Doradas

Y continuando por la de la catedral y las plazas entre ella y el monasterio.

59. Desde la torre de San Miguel de las Cúpulas Doradas

Los muros exteriores del monasterio están llenos de paneles con las fotografías y los nombres de los fallecidos en la reciente guerra con los separatistas prorrusos del este del país. En la vida cotidiana da la sensación de que la guerra es algo ajeno y lejano, pero los recuerdos en homenaje a los muertos y los elementos de exaltación nacionalista surgen por toda la ciudad.

71. Muro exterior de San Miguel de las Cúpulas Doradas. Recuerdo a los muertos en la guerra 2014-2018

Descendimos hacia la ciudad baja pasando por el parque de la colina Vladimir. Veíamos perfectamente el Arco de las Naciones, construido para conmemorar el sesenta aniversario de la Unión Soviética.

74. Al fondo Arco de las Naciones

Entramos en la catedral católica de San Alejandro.

76. Catedral católica de San Alejandro

78. Catedral católica de San Alejandro

Y finalizamos la bajada en la plaza Europea

80. Plaza Europea

Allí se inicia la calle Khreschatyk, la principal de la ciudad, por el lado norte. El día anterior la habíamos recorrido parcialmente por el lado opuesto. 

Nos seguía sorprendiendo la gran cantidad de quioscos con la más variada oferta.

81. Hacia la plaza de la Independencia

Pronto alcanzamos Maidán (oficialmente la plaza de la Independencia), escenario de los principales acontecimientos de la vida ciudadana, entre ellos las manifestaciones políticas a veces de resultados trágicos.

83. Plaza de la Independencia

84. Plaza de la Independencia

Su monumento principal es el dedicado a la Independencia.

88. Plaza de la Independencia

Seguimos la calle Khreschatyk hasta el final y buscamos un restaurante.

90. Calle Khreschatyk

Para hacer la digestión subida de nuevo hacia la catedral.

Pasamos por el monumento a los Guardias Fronterizos simbolizados por un cosaco a caballo.

94. Monumento a los guardias fronterizos

Ya se había acabado los acontecimientos políticos y los controles policiales, y en la catedral casi no había nadie

96. Catedral de Santa Sofía

Este majestuoso edificio de cinco naves y cinco ábsides conserva su estructura medieval, aunque su aspecto exterior con algunos añadidos responde al gusto del barroco.

Fue construida en época de Yaroslav I, que intentó imitar Santa Sofía de Constantinopla. Otras versiones consideran que la imitada era Santa Sofía de Novgorod, construcción en madera que Yaroslav quiso reproducir en piedra.

Tras la revolución de 1917 los comunistas decidieron destruirla, pero el esfuerzo de científicos e historiadores de todo el mundo consiguió evitarlo.

98. Catedral de Santa Sofía

Actualmente distintas confesiones religiosas se disputan su propiedad, pero el estado no la ha concedido aún a ninguna.

102. Catedral de Santa Sofía

El campanario ofrece también muy buenas vistas.

100. Catedral de Santa Sofía

El interior es espectacular y conserva muchas pinturas y mosaicos de los siglos XI y XII.

155. Catedral de Santa Sofía

Como la conocida Virgen Orante que preside el ábside central.

158. Catedral de Santa Sofía

Los de la cúpula.

137. Catedral de Santa Sofía. Cúpula central

Y tantos otros.

162. Catedral de Santa Sofía

En una de las naves laterales se conserva el sarcófago de Yaroslav I el Sabio.

139. Catedral de Santa Sofía. Nave lateral norte 1. Sarcófago de Yaroslav el Sabio

En la parte superior de la catedral se ha acondicionado un pequeño museo con obras francamente interesantes como este bajorrelieve de San Miguel y el caballero Teodoro, del siglo XII.

171. Catedral de Santa Sofía. San Jorge y el caballero Teodoro. XII

Y bastantes mosaicos, algunos procedentes de San Miguel de las Cúpulas Doradas.

174. Catedral de Santa Sofía. Archidiacono Esteban. XII. Procede de San Miguel de las Cúpulas Doradas

175. Catedral de Santa Sofía. Fragmento mosaico XII

El recinto que rodea la catedral es también lugar agradable para pasear y relajarse.

193. Catedral de Santa Sofía

Para acabar la tarde una pausa para tomar algo y a la Ópera, al ballet “Don Quijote”.

202. Ópera

Llegamos pronto y así pudimos ver tranquilamente las instalaciones.

206. Ópera

209. Ópera

211. Ópera

Poco a poco el recinto se fue llenando. Comprobamos que la puntualidad no es en Kiev algo primordial.

218. Ópera

Luego a cenar y dormir que el día había sido intenso.

El día siguiente tuvimos que tomar un taxi -lo que no es nada fácil en Kiev sin pedirlo anticipadamente por teléfono- para ir al Monasterio de las Cuevas (“Pechersk Lavra”).

Es uno de los lugares más sagrados de la religión ortodoxa. Se trata de un extenso conjunto de iglesias, cuevas y otras edificaciones situado en unas colinas sobre el río Dniéper.

A principios del siglo XI se estableció en una de las cuevas Antonio, un monje procedente del Monte Athos. Otros monjes siguieron su ejemplo y al final se constituyeron en comunidad. Bajo el reinado de Yaroslav I se fundó el monasterio, que agrupaba muchas cuevas, tanto en el recinto superior como en el inferior y, poco a poco, se fue llenando de edificios, primero en madera y después en piedra.

Atacado en diversas ocasiones por tártaros y mongoles, fue siempre reconstruido y prosiguió su expansión a lo largo de los siglos.

Tras la revolución soviética se clausuraron las cuevas y el resto fue transformado en museo, precisamente dedicado a la propaganda antirreligiosa.

A la caída del comunismo el conjunto fue devuelto a la iglesia.

222. Llegando al monasterio de las Cuevas

La catedral de la Asunción (de la Dormición en la tradición ortodoxa) es el edificio más relevante. Destruido por completo durante la segunda Guerra Mundial, ha sido completamente reedificado con esmero.

228. Monasterio de las Cuevas. Catedral de la Santa Dormición

242. Monasterio de las Cuevas. Catedral de la Santa Dormición

También su campanario.

241. Monasterio de las Cuevas. Catedral de la Santa Dormición. Campanario

Al lado están el refectorio y la iglesia de los santos Antonio y Teodosio, que fueron los primeros responsables del cenobio, el primero encargado de las Cuevas Cercanas (las de arriba) y el otro de las Lejanas (las de abajo).

234. Monasterio de las Cuevas. Iglesia de los Santos Antonio y Teodosio

238. Monasterio de las Cuevas. Iglesia de los Santos Antonio y Teodosio

240. Monasterio de las Cuevas. Iglesia de los Santos Antonio y Teodosio

No todos los edificios del conjunto son visitables e imposible recorrerlos todos en un día.

223. Monasterio de las Cuevas

233. Monasterio de las Cuevas

En otros el interés radica en los museos en ellos instalados, alguno francamente interesante como el de Microminiaturas, que recoge las obras de Nicolái Siadristy, cuyo taller está en el mismo edificio. Otras creaciones suyas pueden verse en el Museo de la Microminiatura de la localidad de Ordino, en Andorra.

Nos quedaba todo el recinto inferior y hacia él descendimos.

245. Monasterio de las Cuevas. Bajando al recinto inferior

246. Monasterio de las Cuevas. Bajando al recinto inferior

250. Monasterio de las Cuevas. Bajando al recinto inferior

Aquí hay más visitas devocionales que turísticas. El fervor religioso aumenta especialmente en la zona de las cuevas.

253. Monasterio de las Cuevas. Entrando en el recinto inferior

257. Monasterio de las Cuevas. Recinto Inferior

El edificio mayor de esta zona es la iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz.

254. Monasterio de las Cuevas. Iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz

256. Monasterio de las Cuevas. Iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz

Pero donde resalta el fervor del que hablábamos más arriba es en el interior de las cuevas con pequeñas capillas entre pasadizos lúgubres y tenebrosos iluminados únicamente por la luz de pequeñas velas portadas por los visitantes. Y si no llevas velas, a echar mano de la linterna del móvil. 

260. Monasterio de las Cuevas. Interior de las Cuevas

Hay más iglesias como la del Icono de la Santísima Virgen, a la que ya no descendimos.

262. Monasterio de las Cuevas. Iglesia del icono de la Santa Virgen

Dejamos el recinto inferior.

265. Monasterio de las Cuevas. Saliendo del recinto inferior

Subimos de nuevo arriba, pasando por la catedral de la Santa Dormición.

268. Monasterio de las Cuevas. Catedral de la Santa Dormición

Y por la iglesia de Todos los Santos salimos al exterior. 

272. Monasterio de las Cuevas. Iglesia de Todos los Santos

Pronto encontramos un taxi que nos dejó en Maidán.

277. Plaza de la Independencia

279. Plaza de la Independencia

274. Plaza de la Independencia

Ya era tarde y allí comimos. Por cierto en un restaurante georgiano, que no fue ni el primero ni el último. No sé si fue casualidad o es que los georgianos se dedican preferentemente a montar restaurantes en Kiev pues vimos y estuvimos en muchos.

Fuimos al hotel a descansar un poco yendo por calles secundarias, que en Kiev siempre te ofrecen algún detalle particular.

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La visita de la tarde fue a San Vladimir, sede del patriarcado ortodoxo de Ucrania, que estaba muy cerquita del hotel.

283. Catedral de San Vladimir

Es una construcción de finales del XIX en estilo neobizantino.

288. Catedral de San Vladimir

Vale la pena asistir a alguna de las celebraciones religiosas que tienen lugar en ella con frecuencia, aunque solo sea para escuchar el coro.

285. Catedral de San Vladimir

Nos fuimos paseando hacia el centro por la zona universitaria.

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Contemplando los contrastes entre la arquitectura tradicional y la más actual.

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Al final el Mercado de Besaravia.

295. Mercado Besarabia

Y como siempre calle Khreschatyk arriba.

294. Calle Khreschatyk

Y hacia Maidán.

300. Plaza de la Independencia

Tras tomar algo decidimos regresar en metro para conocerlo.

308. En el metro

Lo más curioso del metro de Kiev es la profundidad. Las escaleras mecánicas parecen no acabarse nunca. Y eso que usamos la estación de Arsenal, que dicen es la más profunda del mundo, a más de 105 metros bajo tierra.

309. Metro

Descendimos en la parada de Universidad, la más próxima al hotel.

310. La estación del metro de Universidad

La cena otra vez en restaurante georgiano.

313. Cena en restaurante georgiano

Sin que faltase una de las formas del popular Khachapuri. Este plato tan georgiano consiste en pan relleno de queso y otros ingredientes, según sus variedades.

315. Cena en restaurante georgiano

Un día más en Kiev. Como los anteriores a desayunar en los aledaños de la Puerta Dorada.

319. Puerta Dorada. Desayuno

Pasamos por la catedral y su plaza. 

321. Plaza Sofiyibska

Siguiendo hoy recto por la calle Volodymyrska

330. Calle Volodymyrska

331. Calle Volodymyrska

Hasta la planta señalizada en el suelo de la Iglesia de los Diezmos. Esta iglesia fue mandada construir por Vladimir el Grande tras su conversión al cristianismo a finales del siglo X. El nombre le viene de que Vladimir dedicó a su construcción y mantenimiento el diez por ciento de los ingresos estatales. Para los ucranianos es el lugar más simbólico del nacimiento de su país.

333. Iglesia de los Diezmos

A pocos pasos está el Museo Histórico. Contiene exposiciones que narran el desarrollo desde la antigüedad de la evolución de Ucrania.

334. Museo de Historia

Entre el museo y la iglesia de los Diezmos se levanta un pequeño templo dedicado a San Nicolás, atendido por monjas. No es mencionado en mucho sitios y vi un grupo escolar pasar por delante sin que los profesores ni siquiera lo mirasen. He intentado indagar el porqué y me parece que fue levantado por la iglesia de obediencia rusa y la idea no gusta en absoluto a la iglesia ucraniana en la fuerte disputa político-religiosa que mantienen ambas por la posesión de los templos.

335. Monasterio de los diezmos de la Natividad de la Virgen

En una colina adyacente se levanta San Andrés. Es una obra barroca de mediados del siglo XVIII. 

341a. San Andrés

A los pies de San Andrés hay un monumento dedicado a los protagonistas de una popular obra de teatro, más tarde llevada al cine, llamada “Persiguiendo dos liebres”.

352. Monumento a los protagonistas de la película Cazando dos liebres.

San Andrés ha tenido a lo largo del tiempo muchos problemas de estabilidad.

343. San Andrés

Actualmente no está abierta a las visitas por obras, pero sí se puede acceder a la terraza que la rodea desde donde se disfruta de excelentes vistas de la ciudad, sobre todo de la zona del río.

347. Desde San Andrés

Bajo San Andrés hay un paseo desde el que también se puede disfrutar del paisaje y contemplar las obras de los pintores que allí exponen.

357. Desde el paseo bajo San andrés

También se tiene otra perspectiva de San Andrés.

361. San Andrés

La denominada cuesta de San Andrés, bastante pronunciada, aloja multitud de tenderetes donde se venden los más variados productos artesanales, antigüedades, de segunda mano, …

363. La Cuesta de San Andrés

Había bastantes huecos. El fin de semana acuden muchos más vendedores.

368. La Cuesta de San Andrés

A lo largo de la calle también hay locales de artesanías alternativas.

365. La Cuesta de San Andrés.JPG

Así como fachadas decoradas por pintores callejeros, constituyendo una especie de barrio bohemio de la ciudad.

367. La Cuesta de San Andrés

Ya en la ciudad baja pasamos por la iglesia de la Intercesión, que estaba cerrada.

369. Iglesia de la Intercesión

Y nos dirigimos hacia la calle Pedro Sahaidachnoho.

371. Calle Pedro Sahaidachnoho. Arriba San Andrés

Una de sus aceras está llena de pequeños bares y restaurantes. Un buen lugar para una pausa.

372. Calle Pedro Sahaidachnoho

La calle desemboca en la plaza Kontraktova, donde se halla una gran noria, de esas tan comunes en las ciudades del centro y este de Europa.  

375. Plaza Kontraktova

En el centro de la plaza está el monumento a Pedro Sahaidachnoho, héroe cosaco de principios del siglo XII, que luchó contra turcos, rusos y el canato de Crimea.

376. Monumento a Pedro Sahaidachnoho

Paseamos un rato por callejuelas y dimos alguna vuelta, pues las había sin salida, hasta llegar a la iglesia de la Natividad de Cristo.

381. Iglesia de la Natividad de Cristo

Y el puerto fluvial.

384. Puerto fluvial

Recientemente se ha montado frente al puerto una calle repleta de chiringuitos en los que se puede elegir comidas y bebidas de diversos países, con preferencia al pescado y el marisco, y llevártelo a una mesa. nos pareció lugar oportuno para comer y la experiencia no estuvo mal.

389. Puerto fluvial

Después subimos a la ciudad alta con el funicular, que conecta ambos barrios desde 1905.

392. Funicular

395. Funicular

El funicular te deja en el parque Volodymirska, detrás de San Miguel de las Cúpulas Doradas.

396. San Miguel de las Cúpulas Doradas

En el parque nacían setas, aunque no fuese comestibles. También correteaban por él las ardillas, pero estas no tenían paciencia para posar para el fotógrafo.

398. Parque Vladimirska Gorka

400. Parque Vladimirska Gorka

Para regresar al hotel tuvimos que circunvalar todo el monasterio.

399. San Miguel de las Cúpulas Doradas

Y continuar por la plaza Sofiyibska y las calles ya bien conocidas por nosotros.

401. Plaza Sofiyibska

Nos aseamos un poco y a continuar.

Directamente al Mercado de Besarabia en el que aún no habíamos entrado.

407. Mercado Besarabia

Es un mercado muy enfocado al turista, siendo el caviar el producto que más intentan venderte.

408. Mercado Besarabia

409. Mercado Besarabia

Como siempre a tomar algo por Maidán y la calle Khreschatyk. Y finalmente a los Grandes Almacenes Tsum, situados en el cruce entre  Khreschatyk y Bohdana Khmelnytskogo, la calle de nuestro hotel.

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Únicamente vimos las plantas superiores dedicadas a la gastronomía. Nos sorprendieron los grandes espacios.

413. Grandes Almacenes Tsum

Y también los precios de los restaurantes más distinguidos. Bastante caros para España, pero muchísimo para un país donde el salario medio no llega a los trescientos euros.

414. Grandes Almacenes Tsum

En el piso inferior se pueden adquirir los artículos en distintas tiendecitas y comérselos en una mesa. Los precios aquí nos parecieron normales para nosotros, pero seguían siendo inalcanzables para los kievitas. Los resultados que ha dejado el socialismo real allí donde imperó. Todos iguales en la pobreza menos los privilegiados, antes los del partido, ahora los de las mafias.

415. Grandes Almacenes Tsum

El último día entero en Kiev lo empezamos pronto como siempre. Tomamos con mucha calma el recorrido. Junto a la Ópera contemplamos el monumento a Mykola Lysenko, gran compositor ucraniano. el desayuno en la zona de siempre y decidimos repetir la visita a la catedral.

Santa Sofía nos había gustado tanto, que repetirla de buena mañana tenía que ser un auténtico placer. Y así fue.

436. Catedral de Santa Sofía

440. Catedral de Santa Sofía

Apreciamos mejor los detalles, siguiendo los muros para ver como era el aparejo original, que alterna mampuesto y ladrillo en las zonas en que lo han dejado al descubierto.

445. Catedral de Santa Sofía. Ábside central

Vimos todo aquello que casi se nos había pasado por alto como la puerta de Zavorovsky.

452. Catedral de Santa Sofía. Puerta de Zavorovsky

O la residencia del Metroplitano.

453. Catedral de Santa Sofía. Residencia del Metropolitano

El interior, ya conocido, relucía aún más.

459. Catedral de Santa Sofía. Nave central

¡Qué detalles en las pinturas!

469. Catedral de Santa Sofía. Nave sur 1

¡Y qué decir de los mosaicos!

488. Catedral de Santa Sofía. Cúpula. Mosaico San Marcos

492. Catedral de Santa Sofía. Nave central. Mosaico de Cristo

493. Catedral de Santa Sofía. Nave central. Mosaico

Cruzamos la plaza y hacia la ciudad baja.

502. Plaza Sofiyibska

Allí una vuelta por los muchos establecimientos subterráneos a los que se accede desde el Globo.

504. El Globo

Y a dar un paseo hasta que abriesen el Museo Nacional de Arte de Ucrania. Los horarios en Ucrania, pese a que amanece muy temprano, resultan tardíos muchas veces.

506. Plaza Europea

El museo está instalado en un edificio neoclásico inaugurado a principios del siglo XX.

508. Museo de Bellas Artes

No es comparable a los grandes museos europeos, pero merece una visita para conocer el arte ucraniano, aunque Hasta el barroco la representación es muy escasa.

De arte medieval, poquísimo. Me llamó la atención este San Jorge del siglo XII con escenas de su vida. En esa época queda claro que Kiev intentaba imitar en todo lo que se hacía en Bizancio.

509. Museo de Bellas Artes. San Jorge con escenas de su vida. Arrte bizantino. Siglo XII

El arte cosaco de los siglos XVI y XVII está representado en obras de sabor muy popular, como en esta Dormición de la Virgen.

510. Museo de Bellas Artes. Dormición de la Virgen. XVI

Ya de época más tardía hay algunas joyas como el Evangeliario Mazepas de 1701.

511. Museo de Bellas Artes. evangeliario Mazepas. 1701

La escultura barroca tiene dedicada una sala y las obras si no destacan por su calidad, sí que son muy muy barrocas.

513. Museo de Bellas Artes

La pintura costumbrista de finales del XIX y principios del XX cuenta con una buena representación e interesantes obras, tanto por su interés artístico como documental.

Muchas escenas campesinas.

516. Museo de Bellas Artes. Patio a principio de la Primavera. Serhii Svitoslavskyi. 1913

Y un interés muy especial por el mundo de los cosacos.

517. Museo de Bellas Artes. Cosacos en la estepa. Serhii Vasylkivskyi. 1900

De nuevo a la calle Khreschatyk.

519. Calle Khreschatyk

Y por cualquier sitio paneles conmemorando y exaltando hechos y personas relacionados con el nacionalismo ucraniano. Poco pudimos informarnos porque todo estaba únicamente en su idioma.

518. Calle Khreschatyk. Conmemoraciones de la guerra

Nos habían recomendado el restaurante Taras Bulba para degustar auténtica comida ucraniana. 

El nombre muy oportuno y el ambiente muy folklórico.

520. Taras Bulba

521. Restaurante Taras Bulba

522. Restaurante Taras Bulba

Pero lo cierto es que comimos de maravilla y a un precio para repetir.

524. Restaurante Taras Bulba

525. Restaurante Taras Bulba

Por la tarde a pasear tranquilamente. Y a observar detalles como este piano en la calle, que es un monumento de homenaje a Chopin.

527. Monumento dedicado a Chopin en calle Bohdana Khmelnytskogo

El Boulevard Taras Shevchenko tiene kilómetros para pasear.

529. Boulevard Taras Shevchenko

Y un parque con el mismo nombre para detenerse y relajarse.

530. Parque Taras Shevchenko

Las modernas construcciones se elevan sobre el clásico Kiev.

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Echamos un vistazo a los Almacenes Gulliver. La máxima modernidad y precios de Europa occidental.

532. Almacenes Gulliver

También paseamos por los subterráneos y sus centenares de tiendas, que tan bien deben ir a los kievitas ante los duros inviernos.

534. Tiendas subterráneas

Y más peculiaridades, locales para adultos junto a comercios y restaurantes de lo más clásico y familiar.

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Y vuelta al hotel. Cena en las cercanías y despedida de Kiev.

Por la mañana taxi, al aeropuerto y a casa.

536. Aeropuerto Kiev

MÁLAGA

El AVE es hoy en día una magnífica alternativa para desplazarse hasta Andalucía. En espera de que pronto llegue a Granada, ya lo habíamos probado para ir a Córdoba y a Sevilla. Y ahora tocaba Málaga.

De Lérida a Málaga con los trenes que no pasan por Madrid ni enterarte. Sin madrugar, a mediodía en Málaga.

Habíamos reservado un apartamento. Abundan en el centro de Málaga las casas rehabilitadas como apartamentos modernos, que conservan detalles de otra época.

De céntrico no podía serlo más. A unos metros la plaza de la Merced.

Y un poquito más allá “El Pimpi”. Como es de visita casi obligada en Málaga allí comimos.

La verdad es que en Málaga se comen mejores frituras, pero el local es curioso.

Como prácticamente ya estábamos allí empezamos a recorrer Málaga con el teatro romano y la alcazaba.

La alcazaba se sitúa al este de lo que era el antiguo recinto amurallado de la ciudad. Fue mandada construir por el rey bereber de Granada en el siglo XI y se construyó sobre una fortificación anterior de origen fenicio.  Experimentó muchas reformas en épocas posteriores, sobre todo en los siglos XIII y XIV en que además de su papel defensivo se reforzó también su uso palaciego.

En su construcción se usaron muchos materiales procedentes del teatro y la ciudad romana. En algunos casos bien visibles.

Cuidadosamente restaurada, pasear entre sus muros es hacerlo entre la historia y la vegetación.

Conforme se va ascendiendo se contemplan mejores vistas de la ciudad sobre todo de la zona portuaria.

Más al este, en posición más elevada, unido prácticamente a la alcazaba, se divisa el castillo de Gibralfaro, lugar donde se ubicaba un faro de origen fenicio y que fue una de las fortalezas más inexpugnables de la España musulmana hasta ser tomado por los Reyes católicos en 1487.

La parte superior es la de mayor interés artístico.

Con algunos encantadores rincones como la fuente del Pez.

Pórticos y patios con fuentes.

Portadas con decoración de mocárabes.

El patio de la Alberca.

O estas arquerías del período de los reyes bereberes.

De arriba del todo las vistas extraordinarias pese al tiempo más bien nuboso.

Al descender de la alcazaba pasamos por la catedral.

Y, pese a no estar aún en semana Santa, ya tropezamos con todo el movimiento previo a esas fechas. Traslados de los tronos desde las sedes de las cofradías a las iglesias.

 

Y preparación de sillas y andamios para presenciar el paso de las procesiones.

Para acabar la tarde al Museo Thyssen, ubicado en el palacio renacentista de Villalón.

La variada selección de obras del museo contiene alguna de los grandes maestros como la Santa Marina de Zurbarán.

Hay bastante pintura romántica de paisaje y también bastantes obras propias del costumbrismo andaluz a las que pronto dediqué la atención. Cada uno tiene sus preferencias. 

Entre ellas “Un baile para el señor cura” de Juan García Ramos, a cuyo hermano descubrí como pintor hace poco en Sevilla. Tan grande uno como el otro.

“El rosario de la Aurora” de Eduardo Lucas, donde nos plasma el final del  famoso rosario,  tal como  recuerda  el  refrán.

“El galán del sarao” del especialista en escenas de baile Eduardo León Garrido.

Para el primer día en Málaga ya valía. A tomar algo por el centro, a cenar y a dormir.

Mañana del lunes. A pasear por el teatro Cervantes.

El mercado de la Merced.

La iglesia de Santiago. Inicialmente gótico-mudéjar y profundamente remodelada en el barroco.

En esta iglesia y en esta pila fue bautizado Pablo Picasso.

Pasamos por  San Agustín.

Y a desayunar tranquilamente.

Para sumarnos luego a una de las visitas guiadas por voluntarios, que tan de moda se han puesto por todo el mundo.

La salida en la plaza Constitución.

Recorrimos la calle Larios.

Otra vez a la plaza de la Constitución.

Paseo por las callecitas del centro.

A la catedral con explicaciones desde el exterior.

Por el Pimpi cruzamos hacia el teatro romano.

Entramos en la sede de la Cofradía de lso Estudiantes donde estaban acabando de preparar los tronos (así se llaman los pasos procesionales en Málaga) para su traslado.

Y frente a la antigua aduana, donde ahora se halla el Museo de Málaga, finalizamos la visita guiada.

Y ya solos seguimos por nuestra cuenta por el centro a buscar un restaurante.

Por la tarde al Museo Picasso.

En el museo, que para quienes conozcan el de Barcelona, puede resultar decepcionante, no se pueden tomar fotografías.

Sin embargo si pueden tomarse en la exposición temporal dedicada a su esposa Olga. Cartas, fotos, programas, filmaciones, …, constituyen la muestra, ciertamente interesante. De ella también forman parte algunas pinturas del artista como Las Tres Gracias.

Y algunas de las que tienen  como protagonista a su hijo Paulo.

O “Mujer con reloj” de 1936.

En los sótanos del Museo Picasso se conservan restos arqueológicos de la ciudad fenicia y romana

Luego paseo. Por la catedral hacia el mar.

Y al Paseo del Muelle, buen lugar para el atardecer.

Otro día. Lo iniciamos yendo a atravesar el Guadalmedina, el “río de la ciudad”, nunca mejor dicho.

Al otro lado está la estación ferroviaria y, junto a ella, la de autobuses.

Muy cerca la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.

Por las calles cercanas regresamos hacia el río y hacia el centro.

Paramos en el mercado de Atarazanas.

Tomamos unos zumos y fruta, pero el pescado también decía “comedme”.

Después a la iglesia de San Juan Bautista. Construida tras la reconquista, en el siglo XVIII adquirió su actual aspecto barroco.  

Y a la catedral, la “Manquita”. Su popular nombre obedece al hecho de que una de sus torres no se  finalizado nunca.

La audioguía que se ofrece con la entrada está francamente bien.

Lo mejor, para mí, la sillería del coro. Iniciada a finales del siglo XVI, fue finalizada por Pedro de Mena a partir de 1648.

La catedral alberga un pequeño museo sin demasiado interés.

Mucho más tiene el Palacio Episcopal, situado frente a la catedral y que puede visitarse con la misma entrada.

Tuvimos la suerte de que había una exposición temporal monográfica dedicada a Pedro de Mena. Extensa y con lo mejor de su obra. 

No permitían tomar fotografías. Me conformo con poner aquí la portada del folleto anunciador.

Por la tarde al Museo de Málaga. Pasando, como es habitual, por el teatro romano. 

El museo se ubica en el palacio de las Aduanas, edificio del siglo XVIII, y desde 2016 acoge el Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico Provincial.

Empezamos en la segunda planta donde están las colecciones arqueológicas, de las que expongo algunos ejemplos.

A la entrada se encuentran el Grupo de matronas sedentes, procedente de Cártana, del siglo II.

Y luego, muy bien colocado y expuesto todo, se van sucediendo las salas. Con esculturas romanas.

Baco adosado a pilastra. Tercer tercio del siglo II.

Oso de arenisca devorando un carnero, del siglo II-I a.C.

Rstos arqueológicos mucho más antiguos como estas Vasijas de la Cueva de las Tres Tinajas (Alozaina). de principios del neolítico.

Un quemaperfumes (thymiaterion), de época fenicia. VII a. C.

Hallazgos de tesoros escondidos en épocas revueltas. El tesorillo del Tajo de Jorox. Bronce tardío. XIV-XII a. C.

El Tesoro de Cerro Colorado (Benahavís), de finales del III-principios del II a. C.

Muy interesante es el casco de bronce de estilo corintio. VI a. C. 

Hay mosaicos romanos como esta representación de Príapo, del siglo I. 

El mosaico de los Pájaros, del siglo V. 

Un fragmento que representa a Belerofonte matando a la Quimera, del siglo IV.

Otra escultura romana. Mercurio, de principios del siglo II.

 

Hay fragmentos de pintura mural romana como el siguiente con escena de vendimia, del siglo II.

De época paleocristiana hay bastantes placas cerámicas con crismones.

De época visigótica una hebilla con esmaltes “cloissonné”.

Las últimas salas están dedicadas a la época musulmana.

Tinaja almohade.

Descendimos a la primera planta.

No podía faltar Pedro de Mena. Hay una Dolorodsa y un Ecce Homo.

También es de Pedro de Mena esta aparición de la Virgen a San Antonio de Padua.

También hay una buena colección pictórica desde el siglo XVII al XIX. con buena representación de la pintura costumbrista.

Algún cuadro puede resultar bastante actual. “El charlatán político”, de 1866, obra de Bernardo Fernández.

También está representado el arte más actual. En algún caso de autores muy conocidos.

“Cabeza de mosquetero” de Pablo Picasso.

Al salir entramos en al iglesia de Santa Ana.

 

Y pronto nos cayó la noche.

A cenar y a descansar, pasando otra vez por el teatro romano, ahora iluminado.

El jueves decidimos ir a Antequera y por la mañana fuimos a tomar el autobús. 

Al llegar os encontramos enseguida la plaza de toros.

Poco más allá la  Puerta de Estepa.

Y cruzamos la ciudad hasta la plaza de San Sebastián donde cerca está la oficina de turismo, donde acudimos a buscar información .  

Desde allí pasando por la plaza Coso Viejo.

Y la iglesia de Santiago.

Nos acercamos al conjunto de los dólmenes. Al fondo se divisa la Peña de los Enamorados.

Hacia ella está orientado el extraordinario dolmen de Menga, de principios del cuarto Milenio a. C.

Un sepulcro de corredor impactante.

Los pilares intermedios, muy raros en este tipo de construcciones, le dan un aspecto de templo-santuario.

 

Muy cerca está el dolmen de Miera, también sepulcro de corredor, algo más moderno.

Este sí que está orientado de manera ortodoxa hacia la salida del sol.

Para ir al dolmen (más bien tholos)  de El Romeral tuvimos que tomar un taxi.

Es más tardío que los anteriores y tiene el corredor de acceso reconstruido.

Pero con las dos cámaras circulares del fondo perfectamente conservadas, cubiertas por cúpulas realizadas por aproximación de hiladas, aunque el final esté rematado por una enorme losa.

Al regreso, el taxi nos dejó en la Alcazaba. De este modo nos ahorrábamos la subida.

Al recinto se entra por la puerta de los Gigantes.

La Alcazaba queda arriba y la iglesia de Santa María la Mayor, abajo.

Desde el mirador hay magníficas vistas sobre Antequera y su comarca.

Descendimos por bonitas calles empinadas.

Y como no podíamos visitar las iglesias, que ya habían cerrado, nos dimos una vuelta por el centro lleno de palacios.

Conventos

Y encantadores rincones.

Regreso  a Málaga y sin visitas. El día se había cubierto de sobras.

El último día en la ciudad lo empezamos paseando por las cercanías del mar.

Por el puerto y los muelles.

Pasamos por la capilla del Puerto.

Y nos acercamos a la Farola, que es como los malagueños denominan al faro.

Desayunamos esperando que abriesen el centro Pompidou, anunciado por el cubo de acero y cristal que ilumina el interior.

En la planta inferior está la exposición permanente dedicada a las utopías modernas.

Pronto nos saluda una de las copias de El Profeta de Pablo Gargallo.

La primavera de Picasso.

“Desarrollo en marrón” de Kandinsky.

“La caída de Ícaro” de Marc Chagall. Una excelente muestra del final de las ilusiones utópicas.

Una obra de Franck Scurti, Lata de sardinas, al fondo “Solo donuts”.

De Eva Aeppli, “Grupo de 13”, obra de 1968, año emblemático. 

“Rebaño de corderos” de F. X. Lalanne ocupa el espacio central.

El centro realiza también exposiciones temporales. La actual estaba dedicada a Matisse.

Quizás no estaban las mejores de sus obras, pero sí se reflejaban sus distintas etapas.

“Lorette con taza de café” de 1917.

“Bodegón con aparador verde” de 1928.

“Interior amarillo y azul” de 1946.

Al salir nos decidimos ir andando por el paseo Marítimo hasta Pedregalejo.

Caminata agradable al no hacer calor.

Y en Pedregalejo a tomar una espeto de sardinas y una fritura de esas en que no falte el “adobo”.

Por la tarde paseo tranquilo. Málaga siempre tiene rincones para descubrir.

Aún pasamos por “La Casa Invisible”, convertida en centro cultural ocupa-alternativo, pero nuestra parada fue al lado donde está la heladería Mira, posiblemente la mejor de Málaga. 

Una buena cena de  despedida y el viernes al AVE y a comer ya en Lérida.

Un ratito más y a casa con poco para disfrutar de ella pues el domingo nos esperaban en Valencia.

 

ISRAEL-JORDANIA

Israel era para nosotros un destino desconocido, Jordania no, pero siempre da gusto repetir lo bueno.

Salimos en horario intempestivo -medianoche- en dirección a Madrid para tomar por la mañana el vuelo a Tel Aviv.

Llegada por la tarde y a familiarizarnos con los pesados trámites burocráticos israelíes.

Finalmente hacia el hotel donde llegamos ya anochecido.

Antes de cenar no hubo tiempo para más que dar un paseo por los cercanos muelles.

El principal atractivo lo movidito que estaba el mar.

Dormimos a gusto, pese a que el hotel no tenía mucho de maravilloso, y de buena mañana a disfrutar del día, que amaneció magnífico.

A lo largo de las playas nos fuimos acercando a Jaffa, situada al sur, que hoy no es más que un barrio de Tel Aviv.

Jaffa es ciudad de antiquísima historia y como la mayoría de la zona ha sido conquistada y dominada por infinidad de tribus, reinos e imperios. Vespasiano la arrasó por completo y lo que ahora se ve de la ciudad es mayoritariamente fruto de los últimos siglos de dominio otomano.

La leyenda sitúa aquí la partida de Jonás hacia Tarsis antes de ser tragado por la ballena. Este ejemplar sonriente recuerda el mito.

La iglesia franciscana de San Pedro recuerda la vinculación del primer papa con Jaffa. Aquí tuvo Pedro la visión de que no cabía distinguir entre judíos y gentiles al tiempo que Dios le ordenaba suprimir las restricciones alimenticias propias de los judíos (kosher). ¡Cuánto le debemos a Jaffa los amigos del jabugo!

Cerca de la iglesia unas excavaciones recuerdan diversos momentos del pasado de la ciudad.

Muy cercanas se vislumbran las playas de Tel Aviv.

Allí nos hicimos la primera foto de grupo.

La tradición identifica una vivienda, hoy deshabitada y cerrada al público, como la casa de Simón el curtidor donde se alojó San Pedro.

La mezquita más grande e importante de Jaffa es la Mammudiyya, obra de los siglos XVIII y XIX.

Dejamos Jaffa y atravesamos de nuevo Tel Aviv para dirigirnos a Cesarea, al norte.

Pronto llegamos a las ruinas de la antigua ciudad.

Esta ciudad, de origen fenicio, fue transformada por Herodes el Grande en un gran puerto, uno de los más importantes de la antigüedad.

Enseguida llama la atención el inmenso hipódromo, que llegaba a acoger quince mil espectadores.

A la salida del hipódromo se ubican las letrinas. Allí los ciudadanos de la época podían aliviarse, descansar, charlar y hacer negocios con los vecinos. A nuestro guía también le pareció un buen lugar para disertar.

Cesarea fue residencia del gobernador romano de Palestina. En unas excavaciones se encontró una piedra con una inscripción en la que aparece el nombre de Poncio Pilatos. En Cesarea se exhibe una copia pues el original se guarda en el museo de Israel en Jerusalén.

Junto al mar se hallan las ruinas del palacio de Herodes.

El teatro ha sido rehabilitado para acoger diversos espectáculos, en una de esas discutibles “restauraciones-reconstrucciones”, que en modo alguno llega a ser la barbaridad que se hizo en Sagunto.

In situ se conservan muchos restos arqueológicos.

El lugar da para pasar mucho más tiempo, pero lo que tienen los viajes organizados es que el que hay es limitado.

A muy escasa distancia, también a la orilla del mar, está uno de los acueductos que llevaban el agua a la ciudad. A lo largo de más de siete kilómetros la traía desde un manantial situado en Monte Carmelo.

Los restos del acueducto parecen hoy arcuaciones para el acceso a la playa.

De Cesarea proseguimos hacia Haifa a través de verdes paisajes gracias a las abundantes lluvias de este invierno.

Haifa es la tercera ciudad de Israel y se extiende por la falda del monte Carmelo. En este monte estaba la cueva donde el profeta Elías se refugió durante un viaje por el desierto. Esta montaña es también famosa por ser donde se fundó la orden de los carmelitas en el siglo XII y, según la tradición, la Virgen se apareció en 1251 al superior de la orden a quien entregó su escapulario, extendiéndose desde entonces el culto a la Virgen del Carmen por todo el mundo.

Luego a comer en Haifa, Por cierto muy bien ese día.

Por la tarde una breve visita a los jardines Bahai. Aquí está enterrado El Bab, ejecutado en Persia en 1850, considerado el precursor de Mirzá Husayn-Alí, el gran profeta y padre de la religión Bahai.

De Haifa hacia Nazaret.

Llegamos ya anochecido,  pero aún  nos dimos una vuelta.

La  basílica de la Anunciación relucía bajo  la  luna llena.

Aún estaba abierta y, aunque la debíamos visitar el día siguiente, entramos. Esta gran iglesia fue diseñada por el arquitecto italiano Giovanni Muzio e inaugurada en 1969.

En la nueva construcción el arquitecto intentó integrar los restos de la primera iglesia bizantina y de la posterior de la época de los cruzados, que ocuparían el lugar donde la tradición sitúa la casa de María y donde el Arcángel Gabriel le anunció que iba a ser madre del Mesías.

Pese a que en Israel los comercios suelen cerrar temprano, aún había alguno de abierto. Los de frutas bien ordenados y mostrando gran variedad.

Otros en los que debe ser algo más difícil encontrar el producto buscado.

El día siguiente repetimos visita -esta vez programada- a la basílica de la Anunciación.

Subimos a la planta superior, cosa que no habíamos hecho la víspera.

Entre las muchas imágenes procedentes de todo el mundo que, en pinturas y mosaicos, adornan el interior y el exterior de la basílica hay una dedicada a la Virgen del Pilar y el Apóstol Santiago.

Al norte de la basílica, en un espacio cubierto a nivel inferior, se pueden ver restos arqueológicos correspondientes a las primitivas iglesias que hubo en el lugar.

Y a pocos pasos la iglesia, también franciscana, de San José, de principios del siglo XX, que sustituyó también a otras anteriores y que , con algo de imaginación, algunos identifican con el lugar donde San José tuvo la carpintería.

Siguiendo por lugares bíblicos la siguiente parada fue en Caná, que muchos suponen puede corresponder al Caná bíblico donde tuvieron lugar las bodas en que Jesús realizó su primer milagro transformando el agua en vino.

Al llegar pasamos por la iglesia ortodoxa griega dedicada a San Jorge .

Y por alguna calle de las que demuestran que la limpieza no es precisamente la característica principal de Israel.

Finalmente entramos en la iglesia que conmemora las bodas.

Por cierto, bien vigilada.

El interior es también moderno. Muchos peregrinos deciden repetir aquí sus esponsales.

Pero en dependencias auxiliares se guardan restos arqueológicos de toda época.

Entre ellos, como es natural, tinajas.

Probamos el vino de Caná. Era un vino rancio y dulzón, que además no lo producen en Caná donde a día de hoy no hay viña. El del milagro seguro que era mejor.

De Caná al monte de las Bienaventuranzas, junto al lago Tiberíades o mar de Galilea, donde Jesús pronunció el Sermón de la Montaña.

Debido al pórtico al exterior no  se  aprecia  que la planta  sea  octogonal, correspondiendo cada lado a una de las bienaventuranzas.

Bordeando el lago Tiberíades fuimos al cercano Cafarnaún.

El lago estaba cubierto por una neblina, pero el paisaje estaba completamente verde.

Se nota como la naturaleza agradece la lluvia.

Pronto llegábamos a Cafarnaún, muy mencionada en los evangelios como el lugar donde Jesús realizó muchos de sus sermones y milagros.

Justo entrar en el recinto arqueológico uno se encuentra con gran cantidad de restos arqueológicos de época helenístico-romana y sobre todo bizantina, época de mayor esplendor de la ciudad. Tras la conquista árabe empezó su decadencia y en el siglo X se abandonó, En el siglo XIX los franciscanos compararon los terrenos e iniciaron las excavaciones.

Para escuchar las explicaciones era mejor la sombra

La sinagoga es lo más relevante del recinto. De los siglos IV-V se levantó sobre otra del siglo I. Se conserva buena parte del muro norte con sus columnatas y arquitrabes parcialmente restaurados.

Las abundantes ruinas de las casas nos indican la importancia que tuvo la población.

Al sur de la sinagoga, en una zona conocida desde la antigüedad como “isla sagrada”, se ubica lo que según la tradición fue la casa de San Pedro.

Se conservan las ruinas de una iglesia primitiva, que fue luego sustituida por una iglesia octogonal bizantina.

La capilla actual conserva la forma octogonal.

había llegado la hora de comer y muy cerquita estaba el restaurante que no podía llevar otro nombre que el de San Pedro.

La tarde la empezamos con la visita en Tabga a la iglesia de la Multiplicación. A la llegada nos esperaba una pila bautismal cruciforme de época paleocristiana.

La iglesia es una construcción del siglo XX situada sobre una iglesia bizantina del siglo V destruida por los persas en 614.

Las excavaciones han dejado al descubierto unos interesantes mosaicos con la flora y fauna del lugar.

Pero lo más relevante es la piedra en la que tradicionalmente se cree estaba Jesús cuando realizó el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y el mosaico que hay junto a ella en la que, en una cesta, aparecen los panes y los peces.

El recorrido por los alrededores del lago Tiberíades finalizó en Yardenit, junto al río Jordán.

Aquí se conmemora el lugar del Bautismo de Jesús. Si bien el sitio, de vegetación exuberante y abundante agua, no recuerda demasiado el río cruzando una zona casi desértica, como supone la narración bíblica. El motivo es que el Jordán en la zona que pudo ser el lugar original donde predicaba y bautizaba Juan está prácticamente seco, y se decidió trasladar aquí la conmemoración.

Muchísimos peregrinos, mayoritariamente de grupos evangélicos, pero también de otras devociones cristianas renuevan aquí su bautismo.

En ruta a Jerusalén pasamos por las cercanías de Jericó, donde únicamente vimos desde el autocar su palmeral. A la ciudad, ya anochecido, no pudimos ir.

En Jerusalén era completamente de noche y paramos para admirarla desde un mirador extraordinario.

Madrugamos una barbaridad y a primera hora estábamos a los pies de las murallas.

Entramos en la ciudad vieja por la puerta de las Basuras, lo que no es una entrada muy triunfal que digamos.

Cerca se halla el Centro Davidson que alberga el Parque Arqueológico de Jerusalén

Íbamos a la Explanada de las Mezquitas, que únicamente es accesible para los no musulmanes pasando junto al muro de las Lamentaciones, que visitaríamos el día siguiente.

Como en todo Jerusalén cualquier lugar recuerda la agitada y variada historia de esta ciudad. Por doquier aparecen y se confunden restos arqueológicos de todas las épocas, civilizaciones y religiones.

Toda la explanada está reservada exclusivamente al culto musulmán. Es para ellos el tercer lugar más sagrado tras La Meca y Medina porque desde aquí ascendió Mahoma a los cielos. Para los judíos es también un lugar excepcional porque aquí se ubicaba el templo de David y Salómón y el que lo sustituyó del que tampoco queda nada y además fue el lugar donde Abraham se dispuso a sacrificar a su hijo Isaac. Para los cristianos aquí ocurrieron diversos sucesos de la vida de Jesús como la expulsión de los mercaderes del templo.

La mezquita Al Aksa se levantó en el siglo VIII sobre una antigua iglesia bizantina en el lugar desde donde ascendió Mahoma. Dañada por diversos terremotos ha sido reconstruida varias veces. Durante las cruzadas fue el cuartel general de los templarios.

Pero lo que más llama la atención al turista es la Cúpula de la Roca en el centro de la explanada.

En posición inferior  se halla la sala de oración El-Marwani conocida también como los establos de Salomón.

La Cúpula de la Roca, el dorado de la cual es visible de muchos y lejanos lugares, es un lugar de culto musulmán pero no propiamente una mezquita.

Otro lugar de oración, tampoco mezquita, situado al lado de la Cúpula de la Roca es la Cúpula de la Cadena.

Valió la pena el madrugón para poder contemplar con tranquilidad esta explanada sin el agobio que producen las riadas de turistas y peregrinos que desbordan las calles de Jerusalén durante las horas centrales del día.

Descendimos desde la cúpula por el lado opuesto al que habíamos subido.

Nos dimos un paseo por el barrio judío.

Y dejamos la ciudad antigua, viendo a lo lejos otra vez el Muro de las Lamentaciones, para tomar el autocar.

Pasamos por la ciudadela y torre de David.

Y fuimos hacia el oeste al barrio, antiguo pueblo de Ein Karem, de donde eran Zacarías e Isabel, padres de Juan el Bautista.

Visitamos primero la iglesia de San Juan de la Montaña.

En la iglesia hay una gruta que la tradición identifica con el lugar de nacimiento de San Juan.

En una colina cercana se divisa el monasterio ortodoxo ruso de Gorny con sus cúpulas doradas.

En otra colina está la iglesia de la Visitación, lugar que conmemora la visita de María a su prima Santa Isabel.

Durante la subida se disfruta de buenas vistas hacia el norte.

La iglesia levantada en 1955 sobre las ruinas de otras anteriores, una bizantina u otra de la época de las cruzadas, muestra dos niveles

En la fachada un gran mosaico representa a María a lomos de un asno camino a Nazaret escoltada por ángeles.

En el interior de la iglesia inferior una roca conmemora el lugar donde Isabel escondió a Juan durante la matanza de los Inocentes.


La iglesia superior suele estar siempre ocupada por grupos de peregrinos que celebran la misa.

La última visita de mañana fue al museo de la Historia del Holocausto.

Por la tarde a Belén.

El primer impacto los muros y alambradas que rodean la ciudad. Una imagen muy alejada de las visiones idílicas que ofrecen los pesebres navideños.

El muro que separa el territorio cisjordano de Israel es un rosario de pintadas.

Ya dentro de Belén la imagen también se parece poco a la de nuestra imaginación.

Inmediatamente fuimos a la basílica de la Natividad, obra de la época de Constantino, reconstruida y ampliada por Justiniano, es de las iglesias más antiguas de la cristiandad, habiendo sobrevivido a infinidad de avatares.

La basílica de cinco naves y tres ábsides, uno al fondo y los otros a modo de  brazos del crucero, es espectacular. Desgraciadamente entre que estaba en obras y la ingente cantidad de gente haciendo cola para visitar la gruta poco se podía disfrutar de ella.

Los mosaicos que se conservan son de una belleza increíble, aunque es difícil poder contemplarlos con calma.

Al gruta que conmemora el nacimiento se baja por una estrecha escalera.

Las dependencias y conventos anexos tienen mucho menor interés que la basílica.

Ya caía la tarde cuando salimos de la basílica para emprender el regreso a Jerusalén.

Otro madrugón. Jerusalén ya se veía a esa hora magnífico.

Otra vez al interior de sus murallas.

Hoy por la puerta de Jaffa.

Las calles aún estaban prácticamente vacías.

La torre de David que pese a su nombre fue construida por Herodes el Grande y finalizada con su aspecto actual por Solimán el Magnífico, aún estaba cerrada.

Las tiendas del mercado, también.

Eso hacía suponer una visita tranquila.

El objetivo de hoy, el Santo Sepulcro, el lugar de peregrinaje más importante del mundo cristiano.

El acceso a la basílica es a través de una puerta de arco apuntado que tiene al lado una análoga y dos ventanas de medio punto encima.

Lo primero que encontramos es un mosaico en el que se representa el descendimiento, unción y puesta en tumba de Jesús.

A partir de aquí, pese a la hora, lentas e interminables colas para acceder al Sepulcro. No cabía para entretenerse más que contemplar la columnata que rodea el Santo Sepulcro.

Y la cúpula que la corona.

Finalmente conseguimos acceder al lugar más venerado, la roca donde se ubicó el sepulcro.

El resto del monumento es un laberinto  de  capillas pertenecientes a distintos grupos: católicos,  armenios, coptos etíopes, ortodoxos griegos,…

Todo  tipo de épocas y estilos se mezclan en una amalgama variopinta en la que también se entrecruzan las leyendas y tradiciones.

En unos lugares había colas, en otros, no. Confusa me resultó la visita.

Lo cierto es que no me quedó nada claro. Ni cual era la tumba de Adán, ni dónde encontró la cruz Santa Elena (que quizás son las fotos que vienen a continuación), ni nada. He buscado guías, tanto en internet como impresas, y sigo sumido en un cúmulo de dudas.

En el exterior contemplamos más tranquilamente la decoración de las portadas y la fachada.

Frente al Santo Sepulcro se alza la mezquita de Omar.

Hubo una pequeña pausa para tomar un zumo de granadas.

Abandonamos la zona del Santo Sepulcro pasando por la capilla de los coptos etíopes.

Por el patio.

Y por sus viviendas.

Después seguimos por el mercado.

Y el viejo Jerusalén.

Con sus contradicciones y a veces alambradas separando las viviendas.

El abigarrado mercado.

Incluso con tráfico rodado.

Alterna con las calles donde se sitúan las estaciones del Viacrucis que salpican la Vía Dolorosa.

En cualquier momento puedes cruzarte con alguna de las procesiones que a todas horas y en cualquier idioma siguen el viacrucis.

Hay estaciones en la calle. Otras tienen pequeñas capillas.

El viacrucis culmina en el Santo Sepulcro. Nosotros al venir de él hicimos el recorrido en descenso.

Y claro, las estaciones  al inversa.

Finalmente dejamos la ciudad antigua por la misma puerta que habíamos entrado.

Y el autocar nos condujo hasta el huerto de Getsemaní desde donde se ve bien la muralla y la Cúpula de la Roca sobresaliendo por encima.

Unos olivos milenarios salpican el lugar que la tradición identifica como aquel al que Jesús acudió a rezar antes de ser entregado por Judas.

Al lado del huerto se halla la iglesia de la Agonía. El edificio actual es de 1922-24, obra del arquitecto italiano A. Barluzzi, y sustituyó a diversas construcciones anteriores de diferentes épocas.

En posición más alta el monte de los Olivos tiene un espléndido mirador sobre la ciudad.

Buen lugar para inmortalizar una foto de grupo.

Yendo a comer pasamos por barrios que no parecen de una ciudad moderna. Los contrastes son muy del país.

¿Cómo salen a tender la ropa?

Por la tarde al monte Sión.

En  la puerta de Sión aún se reconocen las huellas de los disparos de la guerra árabe-israelí de 1948.

La iglesia de la Dormición, obra de principios del siglo XX, que tomó como modelo la catedral de Aquisgrán se sitúa en el lugar donde se supone que la Virgen se durmió y fue asunta al cielo


En la cripta se recuerda el suceso.

A pocos pasos está el Cenáculo, el lugar donde se celebró la Última Cena.

En el edificio principal hay dos plantas.

Una es una iglesia cuyas últimas reformas son del siglo XIV.

Y en la otra el sepulcro del rey David. Lugar sagrado para los judíos donde acuden a rezar, leer y meditar.

Hombres y mujeres por separado, naturalmente.

Descendimos del monte Sión.

Y fuimos al antiguo cardo de la ciudad romana,

Frente a la sinagoga Urba un gran y dorado candelabro de siete brazos preside la plaza.

Por entre zonas arqueológicas

llegamos de nuevo al Muro de las Lamentaciones. Este muro es parte de las obras de contención que realizó Herodes para sostener la explanada donde se ubicaba el templo, pero durante siglos los judíos han considerado que era parte del templo destruido por Tito el año 70. Por ese motivo judíos de todo el mundo han acudido aquí y acuden para lamentarse por la pérdida del templo y rogar por la venida del Mesías.

Aunque la mayoría de los judíos israelitas son laicos, los grupos ortodoxos y ultraortodoxos que son los que suelen venir aquí a menudo, siguen siendo quienes marcan las directrices del estado y velan por el cumplimiento de la ley mosaica.

hay días y horas en que el muro está muy frecuentado, otros no tanto, pero las ceremonias, rituales, pregarias y lloros aparecen en cualquier momento.

En la explanada exterior suele haber muchos turistas y curiosos, pero en la zona cubierta ya son mayoría los devotos.

El vestuario es llamativo, sobre todo el de los niños con sus barbas y tirabuzones postizos.

El de los mayores no se suele mover del blanco y el negro.

Los rituales con gestos compulsivos son de lo más curioso.

En el exterior las mujeres tienen su zona de muro separada por una valla de la reservada a los hombres.

Unas “conocidas” miraban la zona masculina por encima de la valla y no parecían estar lamentándose mucho.

Al hacerse la foto de grupo, tampoco.

Por la noche nos dimos un paseo por una de las zonas de marcha de la juventud. Ese día celebraban el “Purim” (no suena muy bien), festividad que conmemora la intercesión de Esther ante el rey persa Asuero para salvar al pueblo judío. Disfraces, regalos y bebida forman parte del festejo.

El viernes adiós a Jesusalén.

En los alrededores proliferan los campamentos beduínos, cada vez menos nómadas, pero con sus viviendas formadas con los más diversos materiales y con cabras, camellos y vehículos ultramodernos conviviendo en los mismos espacios.

Atravesamos zonas desérticas.

Y también los palmerales de Jericó.

Hasta entrar en Jordania, muy verde por las lluvias invernales.

Los viernes es la fiesta musulmana y la práctica del picnic es muy habitual en los márgenes de las carreteras.

En la primera población de cierta importancia  que cruzamos pudimos ver la matanza y desollamiento de las reses a la puerta de la carnicería. Espectáculo al que asisten con su natural curiosidad los niños.

El comercio, pese a ser festivo, no cesa.

Y los productos se alinean unos al lado de otros sin problemas.

El entorno tampoco es un dechado de higiene y pulcritud.

Llegamos a Jerash a la hora de comer, pudiendo ver primero la elaboración y cocción del khobez, el pan jordano. Lo que recuerda que Jordania es el lugar del mundo donde se han hallado muestras de los panes más antiguos de la humanidad.

Y tras la comida a la antigua ciudad romana de Gerasa. Esta ciudad ya era importante desde la época alejandrina (siglo IV a. C.), pero fue  a partir de la conquista romana cuando adquirió gran relieve, convirtiéndose en una de las más destacadas de la Decápolis, que agrupaba las principales centros comerciales romanos del Medio Oriente. A partir del siglo IV inició un declive, si bien se siguieron construyendo monumentos (iglesias cristianas) en período bizantino. Luego la invasión persa y la árabe en el siglo VIi y el terremoto de 747 acabaron con la ciudad, que permaneció despoblada hasta el descubrimiento de las ruinas en el siglo XIX.

Se accede a través del arco de Adriano, construido en 129 para conmemorar su visita.

Tras pasar el arco se suceden los monumentos.

A un lado queda la iglesia bizantina del obispo Mariano con sus mosaicos.

Al otro la entrada del hipódromo.

Este, datado alrededor del siglo II, tenía capacidad para quince mil espectadores.

Al este se han reconstruido parte de las gradas.

Se sale del hipódromo por los restos de la puerta sur de acceso a la ciudad.

Y por debajo del templo de Zeus

Se llega a la plaza Oval, antiguo foro de la ciudad. Es impresionante rodeado por 56 columnas jónicas.

Aquí estaba el mercado y el lugar de encuentro de la ciudad.

A continuación se inicia el cardus máximus en dirección norte-sur, eje principal de la ciudad, bordeado de una columnata corintia.

En el cruce con el decumanus maximus algunas tomaron un pequeño respiro.

Proseguimos junto a templos

hasta el Ninfeo, principal fuente ornamental de la ciudad dedicada a las ninfas.

El cardus prosigue conservando aún el enlosado original donde son visibles las huellas de los carros tras siglos pasando por él.

Los propileos, monumental entrada al templo de Artemisa, los encontramos en la subida a la parte superior de la ciudad situada a poniente.

Arriba el templo de Artemisa.

Al sudeste del templo el macellum, antiguo mercado, y los restos de las casa omeyas de los siglos VII y VIII.