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Tuve el placer de hacer de guía en la visita a las iglesias de Juseu, Aler y Torres del Obispo, pequeñas poblaciones del valle del Sarrón, el domingo día 18 de marzo de 2018.

En Juseu tenemos documentada la construcción de su iglesia por Juan de Marca en 1660-61. Su excepcional decoración con yeserías repite los motivos en Aler y Torres del Obispo con lo cual se cree que el mismo equipo de decoradores trabajó en las tres.

Al llegar a Juseu los más tempraneros, mientras esperaban la hora de inicio de la visita, se agrupaban al sol pues la mañana era fresquita.

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De todas formas valía la pena contemplar el paisaje.

Desde Juseu

La blancura de la ermita de San Salvador relucía en lo alto.

San Salvador desde la plaza

La iglesia parroquial está dedicada a San Julián, obispò del Toledo visigótico, quizás un recuerdo de la población mozárabe que siguió fiel al catolicismo durante la dominación musulmana de la localidad.

Nada en el exterior de la sólida pero sobria construcción barroca hace suponer lo que encontraremos en su interior.

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Su gran nave, con capillas laterales y coro alto a los pies, muestra una exuberante decoración en la que los motivos mudéjares combinan con los barrocos, llamando enseguida la atención los cortinajes en trampantojo del ábside.

San Julián. Interior 2

La atención de los asistentes, pese al frío que aún apretaba, fue ejemplar.

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Quedó tiempo al terminar, para contemplar y fotografiar con detalle las yeserías que cubren por completo la iglesia.

En nave y coro.

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En bóvedas.

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En cúpula

San Julián. Cúpula 1

Y en capillas.

San Julián. Capilla nordeste

Desde Juseu nos dirigimos a Aler.

En esta población la iglesia parroquial de Santa María se levanta como una fortaleza sobre el pueblo y los alrededores, siendo visible a gran distancia.

Santa María 1

De origen románico, consagrada en 1105 por San Ramón, ha experimentado modificaciones de toda época.

Interior 3

El interior, coro y capillas incluidos, se nos quedó pequeño.

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En pequeños grupos, finalizada la explicación, pudimos contemplar con calma la capilla sur, la decorada con yeserías de estilo mudéjar y pinturas dieciochescas, sencillas pero simpáticas.

Capilla sur 2

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Y acabamos en Torres. Con una iglesia también de origen románico es una población con un casco antiguo en el que merece la pena perderse.

Lo primero que se ve al llegar a la iglesia es el ábside con su base románica y modificaciones de diversas épocas hasta su acabado final en ladrillo de finales del siglo XIX.

Desde el nordeste

La portada está al sur. De estilo plateresco, ella sola merecería un artículo.

IP. Portada 1

El interior es de tres naves, estando decorado el presbiterio y parte del intradós de los arcos que separan las naves y de las cúpulas que cubren las capillas también con yeserías.

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Presbiterio 2

Capillas norte hacia la cabecera

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En la iglesia de Torres se guarda la imagen de San Pedro procedente de Castarlenas, población deshabitada cuya iglesia con una espléndida portada de estilo similar a la de Torres está a punto de hundirse y desaparecer por completo entre las ruinas del pueblo de no realizarse una pronta intervención.

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Para concluir la jornada nos hicimos una foto de grupo, aunque había bastantes que ya se habían ido.

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¡A esperar una próxima salida!

Hacía dos años que no viajábamos con el IMSERSO realizando uno de sus circuitos culturales. Esta vez saliendo de Huesca.

A aparcar el coche en la Intermodal y a tomar el autocar para dirigirnos a Talavera.

Viaje tranquilo con parada para el café justo pasar Zaragoza y cerca de Medinaceli a comer.

Llegamos al céntrico hotel en Talavera aún de día.

Un paseo por los jardines del Prado nos condujo a la plaza de toros.

Y a la basílica de Nuestra Señora del Prado

Nuestra Señora del Prado es una construcción renacentista encabezada por un presbiterio barroco.

La caída de la noche sólo nos permitió ya un paseo nocturno antes de la cena y descanso.

Iniciamos el siguiente día desplazándonos a Toledo. Pronto nos recibía la ciudad presidida por la inconfundible silueta del Alcázar.

Al pie de las nuevas escaleras mecánicas que conducen a la parte alta de la ciudad se hallan las ruinas del convento de San Pablo.

Ya en lo alto, nos reunimos en la plaza Zocodóver, centro neurálgico de la ciudad, para iniciar la visita.

Era pronto, pero la calle Comercio ya estaba muy transitada.

Las callejuelas laterales, que salpican Toledo por doquier, sirven de refugio ante el paso de vehículos de reparto, muy frecuentes por la mañana.

Pasamos por la iglesia del Salvador, cuyo campanario muestra aún en su parte inferior la estructura del minarete de la anterior mezquita.

No muy lejos se encuentra Santo Tomé, de obligada visita por albergar una de las obras maestras del Greco, el entierro del señor de Orgaz. En esta obra se representa el milagro de la bajada a la tierra de San Esteban y San Agustín para enterrar a Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz, fallecido con fama de santidad dos siglos y medio antes.

Seguimos por los callejones y rinconcitos toledanos.

Hasta llegar a Santa María la Blanca. Esta iglesia, hoy sin culto, fue la sinagoga más importante de la ciudad en los siglos XIII y XIV. Algunos hacen remontar su construcción a finales del XII.

Consta de cinco naves separadas por arcos de herradura sobre pilares octogonales. Sobre los arcos de herradura se levanta un segundo cuerpo de arcos polilobulados, actualmente tabicados.

Al estar los muros blanqueados y la luz que penetra del exterior tamizada por los cristales amarillentos el resultado es francamente espléndido.

Las naves se cubren con artesonados de madera.

En la cabecera, junto a la cúpula, se aprecia la notable desviación del muro del fondo, posiblemente fruto de alguna de las múltiples reformas.

Los capiteles muestran decoración geométrica y vegetal, abundando las piñas y las volutas.

Muy cerca está San Juan de los Reyes. Este monasterio franciscano lo ordenó erigir Isabel de Castilla para conmemorar su victoria en la batalla de Toro sobre los partidarios de Juana la Beltraneja. Las obras se le encargaron a Juan Guasch, de familia original de Bretaña.

El estilo gótico-flamígero dominante en Europa a finales del siglo XV se combina en este edificio con la tradición decorativa del mudéjar hispano.

La iglesia es de nave única cubierta con bóvedas estrelladas. El retablo fue incendiado durante la invasión napoleónica y el que preside actualmente procede del hospital de Santa Cruz.

Hay coro elevado a los pies y capillas entre los contrafuertes.

En el transepto es donde más abunda la decoración consistente sobre todo en simbología relacionada con los Reyes Católicos. Se repiten yugos y flechas y el escudo de España, anterior a la conquista de Granada, bajo el águila de San Juan.

El claustro bajo es un excelente ejemplo del gótico con arcos apuntados y bóvedas de crucería.

Es primorosa la decoración escultórica.

Todo el claustro fue profundamente restaurado a partir de 1881 por el arquitecto Arturo Mélida. En el piso superior la perspectiva romántico-historicista del restaurador se nota mucho más. Tanto en la creación de un artesonado imitando modelos gótico-mudéjares.

Como en la fantasía al colocar unas pintorescas gárgolas.

Dejamos San Juan de los Reyes con la perspectiva de su cabecera poligonal para continuar por las continuas subidas y bajadas toledanas.

Pasamos bajo el corredor de la calle Colegio Doncellas.

Para visitar el Real Colegio de Doncellas Nobles, hoy residencia, y su iglesia.

En cuyo interior destaca el sepulcro del cardenal Silíceo.

Más calles cubiertas por corredores. Alguna de ellas transmiten la sensación de estar en una ciudad norteafricana.

Cruzamos plazas, casi todas con su iglesia correspondiente como la de Santa Eulalia.

O la de San Román.

 

Parada en la iglesia de los jesuitas, San Ildefonso, barroca, del XVII y ejemplo de las iglesias de la Contrarreforma.

Antes de dejar Toledo para ir a comer aún tuvimos tiempo para contemplar las magníficas vistas que sobre el Tajo y la ciudad nueva se disfrutan desde el inicio de las escaleras mecánicas.

Comimos en unos de los cigarrales que rodean Toledo. La vista sobre la ciudad pudiera ser muy bien un cuadro pictórico.

Regresando, pasamos por el puente de San Martín.

Uno de los lugfares con mejores perspectivas del sudoeste de la ciudad.

De nuevo a las escaleras mecánicas y nueva parada. Ahora con la luz de la tarde.

Dimos un paseo por las murallas, cruzando la puerta de Alarcones.

Y la puerta del Sol.

Para dirigirnos a una de las mejores joyas toledanas, la mezquita del Cristo de la Luz. Junto a ella importantes restos de una calzada romana.

Este edificio fue primero mezquita. Fundada en 999 según la inscripción de la parte alta de la fachada, aunque hay quienes piensan que puede ser anterior. Con la mezquita de Córdoba y Medina Azahara se considera lo mejor del arte califal en España, si bien en este caso el ladrillo sustituye a la piedra.

En la fachada las tres puertas de arco de herradura se sitúan bajo arcos de medio punto ciegos. En el piso superior aparecen seis arcos polilobulados, también cegados. Al este se sustituyó la primitiva cabecera musulmana por un ábside mudéjar semicircular adaptado al culto cristiano tras la reconquista en el siglo XII.

El interior del ábside está decorado con dos pisos de arcos de herradura.

La bóveda del ábside está decorada con pinturas de principios del XIII. Se conserva aceptablemente el Pantocrátor y algo menos las figuras del Tetramorfos que lo rodean.

En los muros laterales hay otras pinturas al fresco más tardías, ya de transición al gótico.

Las columnas que sostienen la parte original de la mezquita muestran capiteles visigóticos sosteniendo arcos de herradura.

Luego por el Toledo de las calles más intrincadas fuimos de nuevo a San Ildefonso.

Por la mañana no habíamos tenido tiempo de subir a la torre. A media subida se disfruta de una visión distinta de la iglesia.

Y el espectáculo toledano desde arriba justifica los ciento treinta y tantos escalones.

Muy cerca está San Román, pero era lunes y el Museo de los Concilios estaba cerrado.

Decidimos pues finalizar la jornada reponiendo fuerzas en una cafetería hasta la hora de regresar a Talavera.

El martes tuvimos que hacer unos cuantos kilómetros para llegar a Consuegra.

Olivos y olivos.

En Consuegra parada rápida, pasando por la iglesia de San Juan.

Y hacia el castillo. Denominado de la Muela, es uno de los castillos mejor conservados de España. De notoria antigüedad fue reconstruido en época califal.

Fue completamente renovado en el siglo XIII por los Hospitalarios o caballeros de San Juan de Jerusalén a quienes se lo había donado Alfonso VIII en 1183. La Orden estableció en el castillo la cabeza de su priorato.

Disponía de tres conjuntos de murallas y para penetrar en el recinto más interior había que cruzar una puerta, que muestra encima las armas de Juan José de Austria, prior de la Orden, y de Fernando Alvárez de Toledo, Duque de Alba, ambos del siglo XVII.

Se ha habilitado como capilla una sala que, al parecer, fue cisterna y también mazmorra.

Desde cualquier lugar del castillo se divisa la ciudad.

El último reducto era la torre maestra.

A escasa distancia del castillo, al sur, en el cerro Calderico, hay un conjunto de molinos de viento que son el principal atractivo de la localidad.

Entre los del cerro y otros situados más abajo hay un total de doce. A todos ellos se les ha adjudicado un nombre. A la mayoría, cervantino.

Uno de los que se visita el interior y se puede ver la maquinaria es el molino “Bolero”.

A su lado está Mambrino.

Deslumbrados por el sol bien pudieran parecer gigantes.

Por la tarde fuimos a Sonseca a ver la fábrica de turrones “Delaviuda”.

Poco hay que hacer allí. Recibir una pequeña explicación de la elaboración del mazapán y ver algún artilugio antiguo empleado para ella.

Y ¡cómo no! comprar turrones, chocolates y mazapanes.

 

Ya de regreso pudimos ver el castillo de Barciense, que queda muy próximo a la autovía que une Toledo con Talavera.

Aún hubo tiempo para pasear por el casco viejo de Talavera con su inmensa plaza del Pan, de origen romano y escenario de justas y torneos medievales. Sus fuentes y bancos están decorados con cerámicas talaveranas.

Y con el principal monumento de la ciudad la colegiata de Santa María la Mayor.

El miércoles tocaba ver Talavera. Al entrar en la parte antigua de la ciudad me llamó la atención lo que parecía una piedra sobresaliendo de una torre realizada con ladrillos y mampostería. Se trata de la torre del Polvorín y la piedra de parte de un verraco propio de la cultura vetona empotrado en el muro del torreón.

Popularmente los talaveranos lo conocen como la Cabeza del Moro.

Murallas y torres rodean la ciudad, que tuvo fama de ser de las mejor protegidas de Castilla.

Uno de los edificios más interesantes es el grandioso Casino.

Hoy en la plaza del Pan había que visitar Santa María la Mayor.

El Ayuntamiento ocupa el lado opuesto de la plaza.

Santa María es un edificio gótico-renacentista o gótico-mudéjar como le suelen denominar en muchas guías, que ha estado muchos años cerrado por los trámites y obras necesarios para su restauración. El campanario es barroco

La portada de arco apuntado es sencilla.

Más interesante es el rosetón de la fachada parecido al de Guadalupe. Como casi todo en la iglesia es de ladrillo revestido con estuco.

El interior ha quedado muy luminoso y llaman la atención los arcos rebajados que unen los pilares y que se tuvieron que colocar para evitar el derrumbamiento de las bóvedas.

El claustro es gótico del siglo XV. En él se halla enterrado Fernando de Rojas a quien se atribuye la autoría de La Celestina.

En la ciudad hay mucha devoción a los Santos Mártires talaveranos Vicente, Sabina y Cristeta y sus imágnes ocupan un lugar destacado en la iglesia.

En parte de las instalaciones del antiguo convento de San Agustín está situado el Museo de cerámica Ruiz de Luna, que contiene muchas piezas de quien fue prestigioso ceramista y muchos ejemplares también de cerámica talaverana desde el siglo XVI, aunque hay alguno más antiguo.

Un lugar preferente lo ocupa la que fue portada del taller de Juan Ruiz de Luna.

Algunas obras son de una delicadeza extraordinaria.

La colección comprende muchos objetos de uso habitual. Tinteros.

Jarrones.

Platos, muchos con escenas de tauromaquia.

Piletas de agua bendita.

En el sótano se pueden ver algunos hallazgos arqueológicos.

Al lado del museo está la iglesia de San Agustín, un buen ejemplo de lo que en esta zona se denomina barroco de ladrillo. En un futuro se prevé que pueda ser usada para ampliar las instalaciones del museo.

A unos pasos está la iglesia del convento de las Bernardas, otro ejemplo del “barroco de ladrillo”.

Y no muy lejos, junto al Tajo, el Museo Etnográfico, ubicado en lo que fue el lagar de San Jerónimo.

Lo más curioso tal vez sea el apartado y los videos dedicados a las Mondas, fiesta de antiguo origen, celebrada en Talavera en el mes de abril. En ella se hacen ofrendas  a la Virgen del Prado y tal vez lo más característico sea el carrito engalanado tirado por dos carneros que cierra el cortejo en el acto principal. La foto no es mía pues desgraciadamente no he asistido nunca a la fiesta.

El puente antiguo sobre el Tajo que se halla en las cercanías proporciona buenas vistas sobre la ciudad y es lugar ideal para iniciar paseos por los campos.

Las murallas también se extienden a lo largo del Tajo.

En el lado opuesto de la ciudad las llamadas torres albarranas rememoran la importancia de las fortificaciones talaveranas.

En sus inmediacioness se encuentra la iglesia de San Salvador.

En una de las torres de la antigua muralla se instaló en el siglo XVIII la curiosa capilla del Cristo de los Mercaderes.

Había sido una mañana provechosa. Fuimos a comer y después salida hacia Oropesa.

El principal atractivo de Oropesa es su bien conservado y reconstruido castillo, parte del cual se ha transformado en Parador de Turismo. No hay datos históricos del castillo hasta la época de Alfonso X, pero se sabe que fue antes castillo árabe y puede que construido sobre un edificio anterior de origen romano.

Se ha procurado dotar al castillo de un aire medieval.

Desde sus torres y terrazas se domina un grandioso paisaje con la sierra de Gredos al norte.

Su excelente estado es lo que más llama la atención del conjunto.

Junto al castillo se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, gran construcción renacentista.

El centro de la localidad es la plaza del Navarro.

El jueves volvimos a Toledo. Primero un paseo en autocar por las orillas del Tajo.

Por el puente de Alcántara.

Y por la neomudéjar estación de ferrocarril.

Luego hacia la catedral.

Breve pausa en la plaza del Ayuntamiento.

 

Y a admirar la catedral. Impresionante edificio gótico iniciado en la época del arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada y del rey Fernando III el Santo.

La fachada principal tiene tres portadas, la del Juicio Final, la del Infierno y la del Perdón en el centro, que sólo se abre en ocasiones muy señaladas.

El interior de cinco naves y doble girola impresiona por su grandiosidad.

En el coro, situado en el centro, destaca inmediatamente la imagen de la Virgen Blanca, gótica del siglo XIV, de escuela francesa.

Frente al coro se halla la capilla Mayor con un retablo de finales del gótico, obra maestra de la estatuaria y decoración de la época.

Detrás de la capilla Mayor, en el deambulatorio, se encuentra el transparente, obra barroca de Narciso Tomé, realizada etre 1729 y 1732.

Para iluminarlo se abrió un hueco en el muro del ábside, que ha sido objeto de múltiples discusiones, pero que es hoy uno de los grandes atractivos de la catedral.

La sacristía guarda valiosísimas obras de arte como la llamada Virgen del Tesoro, románica, de principios del XIII.

Y una buena colección de obras del Greco, entre las que destaca El Expolio.

 

La catedral no puede abandonarse sin contemplar la que tal vez es su joya más conocida y venerada, la custodia de Enrique de Arfe.

Uno de los lugares de Toledo no excesivamente frecuentados por los turistas es la iglesia de San Román, del primer tercio del siglo XIII. La cabecera fue modificada en el siglo XVI. Es una iglesia de tres naves, la central más alta y ancha, separada por arcos de herradura con dovelas que alternan colores.  Las columnas, romanas, se adosan a pilares de ladrillo, mientras que los capiteles son visigodos y mozárabes, de entre los siglos VII y X.

Son muy interesantes sus pinturas tardorrománicas. En la nave norte, sobre la puerta de acceso hay un Pantocrátor con los símbolos de los evangelistas Marcos y Lucas. Los otros dos debieron desaparecer.

Hacia los pies un gigantesco dragón es alanceado en sus fauces, si bien la abertura de una ventana impide identificar el portador de la lanza, que se supone fuese San Miguel.

También en el muro norte un par de ángeles turiferarios ocupan el tímpano de una puerta cegada.

La iglesia ejerce la función de museo de los restos hallados en Toledo y alrededores pertenecientes a la cultura visigótica. Podemos ver crismones muy primitivos (siglos IV-V).

Placas esculpidas de la misma época en que es difícil saber si se trata de representaciones paganas o ya cristianas.

Un encantador capitel con un ciervo esculpido (siglos VI-VII).

O una representación de San Lucas, que debió pertenecer a un conjunto de los cuatro evangelistas.

También alguna de las típicas fíbulas aquiliformes visigóticas.

Broches de cinturón con esmaltes e incrustaciones.

También hay reproducciones de piezas interesantes como las coronas del tesoro de Guarrazar o el pilar esculpido de la iglesia toledana de El Salvador.

De San Román a comer en Toledo. La perdiz y el ciervo no se podían posponer para otra ocasión.

Y a digerir en el Alcázar.

Esta antigua fortificación, situada en la parte más alta de la ciudad, fue ya sede del pretor en época romana. Leovigildo estableció aquí su capitalidad de la España visigótica y los musulmanes ampliaron la fortificación. Los reyes de Castilla lo siguieron mejorando y con los Trastamara se convirtió en morada real. Incluso tras el traslado de la capitalidad a Madrid siguió siendo residencia regia, que ocuparon Mariana de Austria y Mariana de Neoburgo, viudas respectivamente de Felipe IV y Carlos II. Sufrió diversas destrucciones e incendios hasta ser reconstruido a finales del siglo XIX.

Más tarde El Alcázar quedó en ruinas tras el asedio sufrido durante la guerra civil. Se conserva tal como estaba el despacho del coronel Moscardó, que encabezaba las tropas defensoras.

Se ha instalado en él el museo del Ejército con una exposición permanente y salas para exposiciones temporales.

Las plantas superiores dan a una gran terraza con vistas hacia Toledo.

El patio lo preside una escultura de Carlos I.

 

Los pasadizos y escalinatas dan la muestra de la inmensidad del edificio

En la Capilla Imperial se muestra la tienda indoportuguesa conocida como tienda de campaña de Carlos I.

Descendimos del Alcázar por las estrechas y pendientes calles toledanas, algunas de nombres tan cutriosos como el callejón del Infierno, situado junto al callejón del Diablo.

Paramos en la iglesia del Salvador.

En la cual lo más notable es una pilastra visigótica esculpida con escenas de la vida de Jesús.

Y la columnata que separa la nave central de la sur constituida con materiales romanos y visigóticos.

Y sólo con tiempo para una última visita a la Casa-Museo del Greco.

En un conjunto que intenta reproducir una casa de la época hay una buena colección de sus obras, entre ellas un Apostolado parecido al de la sacristía de la catedral

Y una obra extraordinaria, la vista y plano de Toledo.

Una última mirada hacia Toledo desde los jardines de la Casa del Greco, tomar un taxi hasta la estación de autobuses a coger el nuestro para regresar a Talavera y el día siguiente a casa.

 

MARRUECOS

Hacía años que no íbamos a Marruecos y la anulación de otro viaje previsto nos acabó de animar a repetir la experiencia.

De buena mañana salimos de Graus. Salir de casa siempre se agradece sin los problemas añadidos de combinación de transportes o bien de ir al aeropuerto con el propio vehículo.

El autobús se dirigió a Huesca a recoger el resto de pasajeros y de allí  a Zaragoza para tomar el AVE en dirección a Sevilla.

00. Zaragoza

El trayecto en AVE como siempre rápido y cómodo.

01. AVE a Sevilla

Llegada a la estación de Santa Justa en Sevilla. A comer algo rápido y a tomar otro autocar.

04. Sevilla. Estación de Santa Justa

Desde Sevilla a Algeciras y a La Línea de la Concepción, donde estaba el hotel.

10. La Línea de la Concepción. Hotel

El peñón de Gibraltar lo teníamos justo enfrente del hotel y como, tras estar todo el día sentados, nos apetecía un paseo hacía allí nos dirigimos.

12. Peñón de Gibraltar

El cruce fronterizo, que da paso a una situación en los tiempos actuales que sólo puede calificarse de anacrónica y ridícula, provoca pena y risa a la vez.

14. Frontera con Gibraltar

No nos apetecía para nada coger otro autobús para ir a la ciudad y nos dimos pronto la vuelta.

17. Gibraltar

Proseguimos el paseo por La Línea. Cruzamos el monumento a los trabajadores españoles en el Peñón.

19. La Línea de la Concepción. Monumento a los trabajadores españoles en Gibraltar

Y llegamos al centro donde paramos a tomar algo.

23. La Línea de la Concepción

Regresando al hotel contemplamos un búnker de los pocos que se conservan de los casi quinientos que se construyeron a principios de la Segunda Guerra Mundial.

24. La Línea de la Concepción. Búnker

Repuestas las fuerzas, otro día con mucho autocar. Tras desayunar, hacia Tarifa.

Un buen rato en el puerto. Bajar maletas, subir maletas, pasarlas por el escáner, …

32. Tarifa

Tiempo para admirar las fortificaciones costeras de la ciudad.

33. Tarifa

Y finalmente autocar y pasajeros al ferry.

36. Tarifa. Esperando el ferry

Partiendo, buenas vistas de Tarifa.

39. Ferry

40. Ferry

La costa española se iba alejando.

43. Ferry

La africana no la vimos hasta llegar pues el control de pasaportes no finalizó hasta que llegábamos a Tánger.

En Tánger otra vez largos trámites. Si esto ocurre en verano durante la llamada “Operación Paso del Estrecho”, no quiero imaginar el infierno que debe ser aquello.

44. Tánger. Puerto

Vimos una rápida panorámica de Tánger.

45

47. Tánger

Y hacia Larache por la costa.

51. Hacia Larache

Zonas no cultivadas y de cereal alternan por el camino, ocupadas por ejemplares sueltos de ganado vacuno.

52. Hacia Larache

Llegando a Larache se cruza el río Lucus o Loukkos, el más importante del Rif. Cerquita están las ruinas romanas de Lixus.

53. Hacia Larache

Larache recuerda mucho su pasado español. Tanto en instalaciones de origen militar

57. Larache

como en sus plazas.

58. Larache

Tras comer pescado, lo habitual en Larache, hacia Rabat.

En las cercanías de Kenitra, mares de plástico donde se cultivan todo tipo de frutas y hortalizas.

60. Hacia Rabat

El río Bou Regreg divide las ciudades de Salé y Rabat.

62. Hacia Rabat

Y al hotel. En el centro de la ciudad, lo que siempre se agradece.

64. Rabat. Hotel

Estábamos a unos pasos de la Gran Mezquita. Originaria de la Edad Media, fue completamente reconstruida en 1882 y muestra incluso modificaciones del siglo XX.

66. Rabat. Gran Mezquita

Completamos la salida con un paseo a lo largo de la iluminada y concurrida avenida de Mohamed V.

69. Rabat. Avda. Mohamed V

Todos dispuestos a seguir pasando unas buenas jornadas marroquíes.

71. Rabat. Avda. Mohamed V

El día siguiente empezamos, como es habitual en Rabat, con la visita a la torre Hassán y el mausoleo de Mohamed V.

El recinto donde se hallan está amurallado y en sus dos puertas montan guardia soldados a caballo.

115. Torre Hasan y Mausoleo de Mohamed V. Puerta oeste del recinto

En el interior lo primero que sorprende es el bosque de columnas que debían haber soportado la cubierta de una inmensa mezquita que nunca se finalizó.

83. Rabat. Torre Hasan y mezquita inacabada

Los almohades a finales del siglo XII intentaron hacer una mezquita que sería posiblemente la mayor del mundo. La muerte del califa almohade Yacub Al-Mansur en 1199 provocó la detención de las obras que ya no se reanudaron.

El alminar (la Torre Hassán), situada al final del conjunto de columnas y pilares tampoco se finalizó.

82. Rabat. Torre Hasan y mezquita inacabada.JPG

Había de ser aproximadamente el doble de alta. Con sus gemelas el alminar de la Kotubiya de Marrakech y la Giralda de Sevilla constituyen la máxima expresión del arte almohade.

85. Rabat. Torre Hasan y mezquita inacabada

La torre sufrió muchos daños en 1755 con el terremoto de Lisboa. Restaurada, muestra una magnífica decoración.

91. Rabat. Torre Hasan

Entre la columnata y la Torre está el monumento al Soldado Desconocido.

88. Rabat. Tumba del soldado desconocido

En el extremo opuesto a la torre de la explanada se sitúa el mausoleo de Mohamed V, diseñado por el arquitecto vietnamita Vo Toan.

110. Mausoleo de Mohamed V

Dos grandes escalinatas dan acceso al interior.

109. Mausoleo de Mohamed V

100. Mausoleo de Mohamed V

102. Mausoleo de Mohamed V

El centro del mausoleo lo ocupa la tumba de Mohamed V y al fondo en los extremos se hallan los sarcófagos de sus hijos Mulay Abdallah y Hassán II.

106. Mausoleo de Mohamed V

Luego, al Palacio Real. Aparcamos junto a la mezquita El Faeh, donde va el rey para la oración del viernes cuando está en Rabat.

120. Rabat. Palacio Real

El Palacio Real queda a escasa distancia. No es posible visitar su interior.

121. Rabat. Palacio Real

De Rabat a Casablanca. Ciudad cosmopolita, la mayor de Marruecos, con notables contrastes entre sus zonas ultramodernas

154. Casablanca

y suburbios de barracas.

123. Entrando a Casablanca

La visita ineludible en Casablanca es la enorme mezquita de Hassán II. Capaz de albergar veinte mil fieles en su interior y otros ochenta mil en la explanada exterior, contiene bibliotecas, salas de conferencias y un inmenso aparcamiento. Fue construida sobre el mar y no se escatimaron medios en su ejecución: la cubierta se desplaza automáticamente, es a prueba de terremotos, las puertas se abren y cierran eléctricamente, …

126. Casablanca. Mezquita de Hassán II

El alminar mide 172 metros y puede usarse como faro.

129. Casablanca. Mezquita de Hassán II

Todos los detalles decorativos fueron realizados con extremo gusto.

134. Casablanca. Mezquita de Hassán II

136. Casablanca. Mezquita de Hassán II

138. Casablanca. Mezquita de Hassán II

140. Casablanca. Mezquita de Hassán II

Es la única mezquita marroquí a cuyo interior pueden acceder los “infieles” (previo pago, evidentemente). Esta vez no entramos, pero no puedo evitar poner la fotografía de una visita anterior de la parte que más me impactó: los baños.

141. Casablanca. Mezquita. Baños

Luego una visita panorámica a la ciudad. Pasamos por sus lugares más populares como la plaza Mohamed VI.

144. Casablanca. Plaza Mohamed VI

O la plaza de las Naciones Unidas.

151. Casablanca. Plaza de las Naciones Unidas

A comer.

148. Casablanca

Y dejamos Casablanca para partir hacia Marrakech.

El paisaje bastante monótono. Terrenos áridos.

158. Hacia Marrakech

Salpicados aquí y allá por algún pueblecito.

161. Hacia Marrakech

Los rojos y ocres del terreno contrastando con el cielo muy azul.

166. Hacia Marrakech

Cerca están los grandes yacimientos de fosfatos marroquíes.

168. Hacia Marrakech

169. Hacia Marrakech

Ya en pleno atardecer entrábamos en Marrakech.

170. Entrando a Marrakech

Al hotel. El aspecto no era malo, pero las habitaciones que daban a la calle como si estuvieran en medio de ésta. Bocinas y escapes libres fueron el acompañamiento musical del “sueño” durante un par de noches.

171. Marrakech. Hotel

172. Marrakech. Hotel

La visita a Marrakech la iniciamos por la mañana con esa luz tan especial que tiene la ciudad sobre todo al amanecer y al atardecer.

Lo primero fue a los jardines de olivos y el estanque de La Menara,

175. Marrakech. La Menara

El estanque data del siglo XII y formaba parte del programa de regadíos de los almohades

176. Marrakech. La Menara

Todo el conjunto fue restaurado por la dinastía alauita. El pabellón adquirió su actual aspecto en el siglo XIX y, según la tradición popular, sirvió durante muchos años de refugio a los gerifaltes en sus correrías y escarceos más o menos pecaminosos.

177. Marrakech. La Menara

En Marrakech la Medina está rodeada por una muralla construida toda ella con arcilla de color rojizo que va cambiando al ritmo de la luz solar.

183. Marrakech. Murallas

Cruzada la muralla aparecen los jardines de La Kotubiya.

184. Marrakech. Jardines de la Kotubiya

Los jardines son una anticipo a la joya más conocida de Marrakech, el alminar de la mezquita de La Kotubiya, cuya silueta los domina desde el fondo.

186. Marrakech. Jardines de la Kotubiya

La mezquita no se puede visitar. Contenía un “mimbar” (púlpito) originario de Córdoba, obra almorávide, que fue restaurado en 1998 por especialistas del Museo Metropolitano de Nueva York (las visitas no, pero el dinero de los “infieles” es bien recibido) Hoy se exhibe en el palacio Badía.

188. Marrakech. Jardines de la Kotubiya

El alminar completa con la Torre Hassán de Rabat, que ya vimos, y la Giralda de Sevilla la tríada de los grandes torreones almohades destinados a llamar a la oración.

Las esferas de cobre que lo coronan, según la leyenda, eran originalmente de oro y donación de la esposa de Yacub al-Mansur para hacerse perdonar la ruptura del ayuno del Ramadán.

191. Marrakech. Jardines de la Kotubiya

Después fuimos al palacio de la Bahía. Éste fue construido por Ahmed Ben Moussa, gran visir, a finales del siglo XIX.

Sus jardines son muy extensos.

194. Marrakech. Palacio de la Bahía

219. Marrakech. Palacio de la Bahía

Las construcciones, sólo visitables en parte, son un inmenso conjunto de salas y habitaciones situadas laberínticamente alrededor de algunos patios, el más destacado de los cuales es el llamado Patio de Honor.

214. Marrakech. Palacio de la Bahía

El palacio sólo tiene una planta para favorecer la movilidad del visir de una obesidad mórbida. Sin embargo esa obesidad parece que no le impedía complacer a sus cuatro esposas y la multitud de concubinas a las que estaban destinadas las diversas habitaciones.

Taraceados e incrustaciones adornan las puertas.

 

209. Marrakech. Palacio de la Bahía

El yeso en celosías y mocárabes surge por doquier.

199. Marrakech. Palacio de la Bahía

Tal vez lo más sobresaliente sean los artesonados en los techos.

200. Marrakech. Palacio de la Bahía

203. Marrakech. Palacio de la Bahía

211. Marrakech. Palacio de la Bahía

220. Marrakech. Palacio de la Bahía

Del palacio hacia el zoco, siempre pasando bajo la vigilancia de La Kotubiya.

226. Marrakech. La Kotubiya

228. Marrakech. La Kotubiya

Antes de entrar en el zoco propiamente dicho ya van apareciendo las tiendas de abigarrado colorido.

230. Marrakech. Zoco

Los frutos secos, con primacía para los dátiles, por todas partes.

231. Marrakech. Zoco

La carga y descarga de mercancías un caos “organizado”.

232. Marrakech. Zoco

En el zoco lo primero visita a un herbolario.

235. Marrakech. Zoco. Herbolario

A la venta están infinidad de hierbas, pomadas, granulados y todo tipo de “curalotodo”. Y aún se puede aprovechar la visita para recibir un masaje cervical.

239. Marrakech. Zoco. Herbolario

A la salida se puede ver a mujeres procesando las semillas de argán, el producto de moda que ocupa el primer lugar entre los “milagrosos”.

240. Marrakech. Zoco

Tiendas de todos los tamaños con tejidos, bolsos, alimentación, lámparas, recuerdos y todo lo inimaginable

242. Marrakech. Zoco

compiten con humildes vendedores ambulantes de cualquier cosa. En este caso higos chumbos.

243. Marrakech. Zoco

Pastas y dulces, eso sí muy dulces y consistentes, son muy apreciados en Marruecos.

245. Marrakech. Zoco

Los turrones también están presentes.

248. Marrakech. Zoco

Los métodos de transporte en el interior del zoco son muy particulares.

251. Marrakech. Zoco

Hasta la entrada suele llegar el que probablemente es el animal doméstico más numeroso y popular de Marruecos.

253. Marrakech. Zoco

Pasamos por la plaza de Jema el-Fna, centro vital de la ciudad. Por la mañana no es más que un mercado al aire libre. Por la tarde es cuando cobra su auténtico espíritu.

255. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna

256. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna

Al atardecer volvimos. A una hora en que la Kotubiya nos ofrecía otra perspectiva.

263. Marrakech. La Kotubiya

La plaza ya se iba llenando de gente.

266. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna

Los puestos de comida ofrecían sus productos, entre los que priman los caracoles, garantizando tres meses sin trastornos digestivos. Garantía que no se sabe bien si estimula el consumo o la huida.

270. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna

No hace demasiados años estos puestos eran mucho más sencillos y la mayor parte cocinaban en el suelo. Se han estandarizado, probablemente porque las autoridades han puesto exigencias higiénicas, pero han perdido encanto.

271. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna

Son también muy abundantes los vendedores de zumos, naranja y granada preferentemente.

280. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna

Pero lo pintoresco son los encantadores de serpientes. Se supone que a las que cuelgan al cuello de los turistas se les ha extraído el veneno, pero no a las otras. La prueba es que casi cada año muere alguno de ellos mordido por alguna víbora o cobra.

281. Encantador serpientes

Los limpiabotas.

293. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna

Los aguadores.

300. Aguadores

Los dentistas.

287. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna.JPG

Los organizadores de juegos.

294a. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna

Músicos con sorprendentes instrumentos.

277. Marrakech. Plaza de Jamaa el Fna

Y luchadores, rapsodas, fotógrafos, domadores de monos, etc., que atraen a muchísimos turistas, pero también a familias de la ciudad que disfrutan de un espectáculo cambiante cada día.

Ya casi anochecido dejábamos la plaza y la Kotubiya.

307. Marrakech. La Kotubiya

Para ir a una cena-espectáculo en Chez Alí, enorme complejo situado a las afueras de Marrakech.

Bereberes a caballo y con espingardas montaban la guardia ante el complejo.

312. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

316. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Diversos grupos folklóricos de diferentes tribus amenizaban el recorrido.

317. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Todo en un entorno muy de cuento.

319. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Hasta llegar a un gran estadio donde tendría lugar el espectáculo y un gran palacete donde se serviría la cena.

321. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

La cena muy marroquí, pero acompañada de vino. Primero, sopa.

324. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

A continuación, “tajín” de cordero con ciruelas.

325. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Que por alguna oculta razón precedió -lo que no suele ser habitual- al “cuscús”.

329. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Y de postre “jourara”, hojaldre con leche y frutos secos. Debió estar bueno porque no quedó nada.

330. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Una cesta de frutas y pastas acompañaron el té.

Después al espectáculo. El plato fuerte son las correrías de los caballos mientras los jinetes disparan sus espingardas.

334. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

336. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

338. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

339. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

341. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Ruido, humo y pólvora a discreción.

345. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Tras alguna exhibición de equilibrios a caballo, una bailarina al son de músicas muy peliculeras intentaba entretener al público.

348. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Finalmente desfile de todos los figurantes.

353. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Los caballos también, naturalmente.

358. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

362. Marrakech. cena-espectáculo en Chez Alí

Y a dormir. Entretenida velada a gusto de turistas.

Por la mañana mientras los niños iban a al escuela, nosotros hacia el Atlas.

368. Marrakech

Dejábamos los palmerales que rodean Marrakech.

370. Marrakech

Pasando por pueblecitos con su arquitectura de adobe y tapial.

372. Hacia el desierto

Y por mercados.

374. Hacia el desierto

También cruzábamos amplios ríos, que cuesta imaginar bajando impetuosos y desbordantes en época de lluvias.

382. Hacia el desierto

Rebaños de cabras y ovejas rebuscan todo aquello comestible que queda en el árido paisaje.

384. Hacia el desierto

Otras zonas son algo más verdes.

389. Hacia el desierto

Con pequeños pueblecitos al lado de los cursos de agua.

393. Hacia el desierto

395. Hacia el desierto

Los paisajes, desde luego, maravillosos.

398. Hacia el desierto

Con marcados contrastes en pocos kilómetros.

406. Hacia el desierto

El argán crece por esta zona.

Hicimos una pausa en una lugar en que elaboraban aceite de argán y miel.

411. Obtención de las semillas del fruto del argán para obtener después el aceite.

Largos oasis se extienden siguiendo el curso de los ríos

414. Hacia el desierto

Cruzamos el puerto de Tichka a 2260 metros sobre el nivel del mar, el más alto de Marruecos.

 417. Col de Tichka

En el descenso empezaban a aparecer Kasbahs, las fortalezas de adobe típicas de los pueblos bereberes del Atlas.

427. Hacia el desierto

Pese a la aparente aridez todos los pueblos cuentan con zonas de frutales, destacando las manzanas.

428. Hacia el desierto

Algún morabito aparecía en nuestro camino. Los morabitos son lugares donde habita algún personaje con fama de santo o bien protegen su tumba. Desde época preislámica en Marruecos estos personajes y lugares han sido objeto de veneración. Esto choca con la interpretación rigurosa del Islam que prohíbe todo culto no dirigido directamente a Dios y todo tipo de intermediación entre Dios y el hombre.

431. Hacia el desierto

A mediodía llegábamos a la Kasbah de Ait Ben Haddou, una de las más bien conservadas de Marruecos.

434. Kasbah de Ait Ben Haddou

444. Kasbah de Ait Ben Haddou

En cualquier lugar turístico hay esperando dromedarios para quien quiera darse un paseo.

448. Kasbah de Ait Ben Haddou

En un restaurante cercano a la kasbah comimos.

450. Kasbah de Ait Ben Haddou

Y de allí a Ouarzazate. Esta población es considerada la puerta del desierto, pero quizás es más famosa por sus estudios cinematográficos que han hecho conocerla como el Hollywood del desierto.

460. Ouarzazate

Aquí se rodaron fragmentos de “Lawrence de Arabia”, de “Astérix y Obélix: Misión Cleopatra”, de “La joya del Nilo”, de “Gladiator”, de “La Momia” o de “El Reino de los Cielos”.

462. Ouarzazate

Antes de ir al hotel nos acercamos a la kasbah de Taurirt a las afueras de la ciudad.

466. Ouarzazate. Kasba de Taurirt

Esta fortificación era el lugar de residencia del Pachá de Marrakech.

467. Ouarzazate. Kasba de Taurirt

Recorrer el interior permite ver lo cuidada que era la decoración en contraste a un exterior bastante sobrio

475. Ouarzazate. Kasba de Taurirt

Pinturas en los muros.

476. Ouarzazate. Kasba de Taurirt

Primorosos artesonados.

477. Ouarzazate. Kasba de Taurirt

Algunas sala abierta al patio prueba aún el pasado esplendor.

480. Ouarzazate. Kasba de Taurirt

Y desde las ventanas se ve la grandiosidad de la construcción.

485. Ouarzazate. Kasba de Taurirt

¡Lo que se puede llegar a hacer únicamente con barro!

493. Ouarzazate. Kasba de Taurirt

Luego al hotel.

499. Ouarzazate. Hotel

 

Y un paseo por la ciudad. Moderna y sin demasiado atractivo.

Sin embargo, comercial como cualquier lugar marroquí. Esto no es un vertedero, sino una tienda en la que se puede encontrar todo tipo de mercancías usadas, muchas de ellas en el exterior.

501. Ouarzazate

Aún nos adentramos más hacia el desierto el día siguiente. Zonas esteparias

503. Hacia Tinerhir

alternaban con palmerales de las zonas con agua.

507. Hacia Tinerhir

Aquí y allá alguna kasbah.

508. Hacia Tinerhir

Oasis.

512. Hacia Tinerhir

Y eriales.

515. Hacia Tinerhir

Pueblos modernos.

517. Hacia Tinerhir

Y otros dentro de kasbahs fortificadas.

518. Hacia Tinerhir

Cruzamos el valle de las Rosas, donde el intenso cultivo de éstas alterna con otros vegetales. ¡Lástima que no estaban en período de floración!

522. Hacia Tinerhir. Rosales

523. Hacia Tinerhir. Rosales

524

Donde nos detuvimos el perfume de rosas impregnaba el ambiente.

525. Valle de las Rosas

Las rosas no son de gran tamaño, pero sí que es intenso su aroma.

529. Valle de las Rosas

Esperábamos sólo zonas desérticas, pero abundan los ríos.

531. Hacia Tinerhir

Los modos de vida tradicionales aparecen en cada rincón.

532. Hacia Tinerhir

533. Hacia Tinerhir

Y los oasis.

535. Hacia Tinerhir

Y poblaciones fortificadas.

538. Hacia Tinerhir

O kasbahs aisladas en un rincón de la población.

540. Hacia Tinerhir

Algunos pueblos son grandes.

543. Hacia Tinerhir

544. Hacia Tinerhir

En una de ellos nos despedía en la rotonda un monumento a la rosa.

546. Hacia Tinegir

En las más pequeñas sigue vigente el transporte tradicional.

548. Hacia Tinegir

Y los mercados que no falten.

550. Hacia Tinegir

Llama la atención la heterogeneidad del vestuario. Hay quienes visten al modo tradicional.

552. Hacia Tinegir

Conviviendo perfectamente con otros vestidos  a la europea.

557. Hacia Tinegir

Lavar la ropa en el río sigue siendo motivo de encuentro y de charla.

560. Hacia Tinegir

Finalmente llegamos a Tinergir, importante ciudad en un extenso oasis.

563. Tinegir

568. Tinegir

570. Tinegir

Dejamos Tinergir y siguiendo el río nos fuimos acercando a las gargantas del Toudgha.

578. Hacia las Gargantas del Toudgha

590. Hacia las Gargantas del Toudgha

El paisaje de las gargantas es espectacular. Con los turistas, vendedores de todo tipo y alquiladores de burros para paseo (¡pobres bichos!) hay también multitud de escaladores.

591. Gargantas del Toudgha

594. Gargantas del Toudgha

615. Gargantas del Toudgha

Con tiempo ha de valer la pena adentrarse más en la garganta y alejarse del bullicio turístico.

610. Gargantas del Toudgha

602. Gargantas del Toudgha

603. Gargantas del Toudgha

Los asnos esperan clientes para pasear.

609. Gargantas del Toudgha

Alguno incluso mal aparcado.

618. Gargantas del Toudgha

619. Regresando de las Gargantas del Toudgha

Regreso hacia Tinergir.

622. Tinegir

Pasando por más Kasbahs.

629

Y por más lavaderos fluviales de ropa.

631

Paramos a comer y proseguimos hacia Erfoud.

Cruzamos más oasis.

633. Hacia Erfoud

Y palmerales.

634. Hacia Erfoud

Adentrándose en el desierto son abundantes los fósiles. Aquí y allá tiendas y puestos vendiendo fósiles y meteoritos (auténticos o falsos).

640. Hacia Erfoud

En las zonas desérticas se oteaba a lo lejos algún campamento nómada.

643. Hacia Erfoud

Pero pronto lo más destacado eran unos montículos a modo de pequeños cráteres que jalonaban el paisaje.

644. Hacia Erfoud. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

649. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

En realidad no son más que pozos-respiradero que servían para limpiar las canalizaciones subterráneas que datan de época almohade.

651. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

Algunas familias se instalan alrededor de estos pozos para explotarlos turísticamente, haciendo posible el acceso a ellos, a la vez que ofrecen paseos en dromedario y algunos otros productos.

656. Pozos para limpiar canalizaciones medievales658. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

678. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

Han trazado escalones para acceder fácilmente a los montículos

674. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

y contemplar su interior.

661. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

Por un euro uno puede bajar a los pozos y convertirse por un rato en explorador del subsuelo.

679. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

680. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

681. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

Dejamos los pozos para ir ya al cercano Erfoud.

668. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

665. Pozos para limpiar canalizaciones medievales

Antes de llegar paramos en una fábrica de fósiles.

695. Erfoud. Fábrica de fósiles

También vendían las llamadas rosas del desierto. Son éstas rocas sedimentarias que cristalizan en curiosas formaciones que parecen flores.

698. Erfoud. Fábrica de fósiles

En la fábrica se dedican a pulimentar grandes placas marmóreas con multitud de fósiles incrustados en ellas. De este modo se obtienen multitud de objetos decorativos.

699. Erfoud. Fábrica de fósiles

702. Erfoud. Fábrica de fósiles

710. Erfoud. Fábrica de fósiles

Y otros que combinan la decoración con la funcionalidad.

711. Erfoud. Fábrica de fósiles

712. Erfoud. Fábrica de fósiles

725. Erfoud. Fábrica de fósiles

También pueden ofrecer objectos combinando el fósil con otros materiales.

718. Erfoud. Fábrica de fósiles

Es posible también adquirir fósiles al natural.

727. Erfoud. Fábrica de fósiles

El día había sido largo y ya sólo correspondía descansar en el hotel.

730. Erfoud. Hotel

733. Erfoud. Hotel

Al amanecer buena parte del grupo decidió ir a ver la salida del sol desde el desierto. Otros, más comodones, nos quedamos en la cama.

Reunidos y desayunados todos, reempredimos ruta.

Palmerales.

738. Hacia Er-Rachidia

Alternando con zonas desérticas donde se podía ver alguna acampada de los nómadas.

745. tienda nómada

Algún que otro morabito.

747. Hacia Er-Rachidia

Apacibles pueblos.

748. Hacia Er-Rachidia

752. Hacia Er-Rachidia

El transporte más usual en zonas rurales sigue siendo el asno. En la fotografía aparece un perro, muy escasos en Marruecos.

755. Hacia Er-Rachidia

El secado de dátiles y ramas de palmera se puede ver frente a las casas y también en las terrazas.

758. Hacia Er-Rachidia

Cruzamos alguna ciudad.

762. Hacia Er-Rachidia

Y el resto desierto alternando con pequeños oasis.

765. Hacia Fez

O grandes.

769. Hacia Fez

770. Hacia Fez

Las kasbahs seguían formando parte del paisaje.

772. Hacia Fez

Algunas en avanzado estado de deterioro.

773. Hacia Fez

Los ríos con poca agua, pero con su gran amplitud haciendo imaginar cómo serán las avenidas en época de lluvias torrenciales.

780. Hacia Fez

Aldeas.

783. Hacia Fez

Y rebaños buscando su sustento en duras condiciones.

785. Hacia Fez

Las cabras parecen ser más expertas en hallar comida entre las piedras.

786

En zonas altas y áridas crecen bosquecillos de alerce africano, llamado también sabina mora.

787. Hacia Midelt. Bosque alerce africano o sabina mora

Tras bastantes kilómetros a comer en uno de los muchos hoteles construidos al modo de kasbahs.

792. Midelt. Restaurante

Por la tarde recorrido por el Atlas Medio. Rebaños.

797. Hacia Fez

Una zona en que abundan los perros asilvestrados.

800. Hacia Fez

Grandes bosques de cedros.

801. cedro

Montes escarpados.

804. Hacia Fez

En los pueblos, mercados. Hasta por la tarde.

805. Hacia Fez

Y parada en Ifrane,  localidad con pistas de esquí cercanas y con paisaje que más bien parece alpino.

810. Ifrane

814. Ifrane

Y llegada a Fez. Al hotel, que ya no daba para más.

821. Fez. Hotel

Por la mañana la visita a esta extraordinaria ciudad, considerada por muchos la capital cultural y también religiosa del país.

Pronto nos llamó la atención la gran cantidad de cigüeñas, cada vez más sedentarias, tal como ocurre también en España.

822. Fez

Frente al Palacio Real se extiende la plaza de los Alauitas.

823. Fez

El palacio no se visita pudiendo contemplar únicamente sus grandes puertas doradas realizadas hacia 1970.

824. Fez. Palacio Real

826. Fez. Palacio Real

827. Fez. Palacio Real

Cerca está la Mellah, el antiguo barrio judío.

828. Fez

Nos desplazamos en autocar hacia un taller de alfareros. Por el camino tuvimos buenas vistas de la Medina.

830. Fez

850. Fez

En el taller de alfareros vimos desde el torno.

835. Fez. Alfarería

A los procedimientos de barnizado y pintura.

836. Fez. Alfarería

837. Fez. Alfarería

Y al delicado trabajo de obtener las teselas de colores con las cuales se realizan las obras maestras del taller.

844. Fez. Alfarería

848. Fez. Alfarería

 Luego a la Medina, completamente amurallada.

854. Fez. Murallas

Al ser viernes (día sagrado para los musulmanes) no había un exceso de gente.

855. Fez. Murallas

Entramos por la puerta de Bab Boujeloud.

857. Fez. Bab Boujeloud

Topamos enseguida con el zoco. Todo se compra y se vende. Y allí mismo se puede comer.

859. Fez. Medina

860. Fez. Medina

Sobre todo las carnes han mejorado mucho su presentación.

863. Fez. Medina

Además de la clientela tradicional hay otra que espera a ver qué cae.

 

861. Fez. Medina

Los frutos secos ofrecen gran variedad.

862. Fez. Medina

Algunos productos no pueden ser más frescos.

864. Fez. Medina

Los sentidos son estimulados incesantemente.

865. Fez. Medina

La hojalatería es una de las artesanías más tradicionales.

869. Fez. Medina. Hojalatería

870. Fez. Medina. Hojalatería

Los asnos recorren el zoco transportando mercancías, mientras su dueño va gritando “balak” a fin de abrirse paso entre el gentío.

872. Fez. Medina

Pero no a todas las calles de la Medina pueden acceder estos animales. también tiene a veces el paso prohibido. Esta vez se me pasaron por alto las señales, por eso utilizo una fotografía de mi visita anterior.

872a.Medina2

La Medina es la ciudad, el zoco es tan solo una parte de ella. Hay también la parte residencial, aunque cada vez se ven más casas vacías como suele ocurrir en el casco antiguo de tantas y tantas ciudades de todo el mundo.

874. Fez. Medina

875. Fez. Medina

879. Fez. Medina

880. Fez. Medina

Los herrajes de las puertas no es uno de los menores atractivos de la Medina.

885. Fez. Medina

Apareciendo casi siempre en ellos la “mano de Fátima”, amuleto de antiguo origen que tiene la función de proteger la casa y sus habitantes.

890. Fez. Medina

Otra vez en el zoco, sonidos, colores y aromas llenan el ambiente.

892. Fez. Medina

896. Fez. Medina

902. Fez. Medina

903. Fez. Medina

Entre las miles de callejuelas aparecen mezquitas, generalmente con gente al ser viernes.

905. Fez. Medina

Con los frutos secos se mezclan también todo tipo de frutas confitadas.

907. Fez. Medina

Algunas calles comerciales guardaban completamente la festividad del viernes.

908. Fez. Medina

Finalmente al barrio de los curtidores y tintoreros. El colorido es muy vistoso, pero aquí el sentido predominante es el olfato. Las ramitas de menta que te dan al acceder a las tiendas con terraza donde se ven las pozas de trabajo poco ayudan.

917. Fez. Medina. Tintoreros

No conozco los sueldos, pero imagino que no serán para tirar cohetes y desde luego todo el día entre ese nauseabundo olor por mucho que uno se vaya acostumbrando …

919. Fez. Medina. Tintoreros

Las pieles se sumergen primero en cal para quitar los restos de carne y sangre que lleven aún pegados. Luego se las coloca en otras pozas que contienen orines de todo tipo y excrementos de paloma, donde se dejan reposar unos días. Finalmente se tiñen y colorean.

921. Fez. Medina. Tintoreros

923. Fez. Medina. Tintoreros

Desde las mismas terrazas hay buenas vistas de la Medina.

932. Fez. Medina. Tintoreros

Se acercaba la hora de comer y empezamos a salir de la Medina. Acompañados y guiados pues tiene que resultar fácil perderse en ese inmenso laberinto que es.

933. Fez. Medina

934. Fez. Medina

935. Fez. Medina

Hoy el “tajín” tocaba de pollo.

939. Fez. Restaurante

Volvimos luego un rato al hotel para dejar pasar la hora de más calor.

Por el camino pudimos ver cementerios junto a las murallas.

940. Fez. Cementerio

Y alguna fortificación de refuerzo.

942. Fez

Por la tarde el paseo fue por la zona moderna. Bulevard Mohamed V. Algo muy diferente de lo visto por la mañana.

947. Fez. Boulevard Mohamed V

950. Fez. Boulevard Mohamed V

Pero también con detalles pintorescos como algún accidente de tráfico. Afortunadamente sin víctimas, pero que por momentos iba congregando gente y parando toda la circulación.

949. Fez. Boulevard Mohamed V

Después por la avenida Hassán II hasta un moderno gran centro comercial. Curiosamente el primer lugar en que no aceptaban euros de ninguna manera.

Por la misma avenida donde hay un par de leones muy populares regresamos al hotel.

951. Fez. Avda. Hassán II

Ya era sábado. Madrugamos e iniciamos el regreso al despuntar el día.

953. De Fez hacia la costa

El paisaje era menos árido que días anteriores.

954. De Fez hacia la costa

Hasta algo de niebla nos acompañaba.

958. De Fez hacia la costa

Mercados como siempre.

959. De Fez hacia la costa

No nos detuvimos hasta Acila. Esta bonita ciudad fortificada, antigua colonia fenicia, fue ocupada diversas veces por portugueses y españoles. Hoy vive del turismo.

Se entra a través de sus murallas.

962. Arcila

Los colores verde, blanco y azul le dan su aspecto característico.

 964. Arcila

Torres y murallas la defendían de cualquier acoso por mar o por tierra.

966. Arcila

968. Arcila

969. Arcila

972. Arcila

974. Arcila

975. Arcila

Cuenta con pequeñas y tranquilas playas, que deben ser un hervidero en verano.

979. Arcila

980. Arcila

983. Arcila

985. Arcila

991. Arcila

Las calles con menos movimiento comercial suelen ser las más bonitas.

992. Arcila

993. Arcila

En Acila comimos. En Casa García, cuyo nombre no ofrece muchas dudas sobre la nacionalidad de los dueños.

Y hacia Tánger por la costa.

998. Hacia Tánger

999. Hacia Tánger

Día claro, aunque algo ventoso en el puerto.

1000. Tánger

Subida al ferry, larguísima espera pues había un polizón en los motores al que no podían sacar de allí.

1001. Ferry. Polizón

Al final maletas arriba, maletas abajo y a cambiar de ferry. Trayecto ajetreado y además el viento tampoco dejaba disfrutar del paisaje durante la travesía.

Descenso lento y más larga aún la espera para los trámites fronterizos.

1004. Descenso del ferry

Ya en el autocar pronto nos cayó la noche y aún nos quedaban kilómetros hasta La Carlota donde pernoctamos.

Y el último día con un regalito final, un par de horitas en Córdoba. Lo primero a tomar un poquito de jamón (¡ya era hora!) y una cerveza con normalidad. Luego a callejear por Córdoba que siempre es un placer.

1006. Córdoba

No podía faltar la plaza del Potro.

1008. Córdoba. Plaza del Potro.

Con el precioso patio donde están el Museo de Bellas Artes y el de Julio Romero de Torres.

1009. Córdoba

En la misma plaza está también el Centro Flamenco Fosforito

1010. Córdoba. Centro flamenco Fosforito

Aún nos adentramos hasta la plaza Jerónimo Páez en la que se halla el magnífico Museo Arqueológico. ¡Lástima que no había tiempo para tantas maravillas!

1011. Córdoba

Había que volver.

1012. Córdoba

Un vistazo al patio de la Mezquita.

1014. Córdoba

Y un adiós al Triunfo de San Rafael.

1017. Córdoba

Y al puente romano.

1018. Córdoba

Y por los olivares de Jaén volviendo a casa.

1020. Hacia casa

La última parada a comer, rumbo a Graus y hasta otra.

1021. La última comida

 

 

Glendalough es un monasterio fundado por San Kevin en el siglo VI en un paraje boscoso junto a dos lagos. San Kevin en principio eligió para vivir como ermitaño una cueva junto al lago superior. Poco a poco la fama de santidad de San Kevin hizo que alrededor se formará una pequeña comunidad que posteriormente dio lugar al monasterio. Éste alcanzó su máximo esplendor en los siglos XI y XII. Saqueado varias veces por los vikingos y asolado por los ingleses en 1398, inició una fuerte decadencia estando en el siglo XVII todos los edificios en ruinas. A finales del siglo XIX algunos fueron restaurados.

La muralla que rodeaba el recinto ha desaparecido. sólo se conserva el acceso mediante una portada de doble arco.

785. Glendalough. La puerta

Pasada la entrada hay grabada en un sillar una cruz protectora del santuario.

875. Glendalough. Cruz grabada junto a la entrada

El lugar, tras la desaparición del monasterio, siguió siendo utilizado como lugar de enterramiento de los lugareños. También siguió siendo centro de peregrinaciones en las que se mezclaban el culto a San Kevin con supersticiones y rituales antiguos.

786. Glendalough

Entre las lápidas destaca la abundancia de cruces célticas.

791. Glendalough

Sobre las lápidas y cruces se yergue la torre redonda, que fue torre de guardia, refugio y campanario.

855. Glendalough

Con sus treinta y tres metros de altitud se ha convertido en el símbolo de Glendalough. Generalmente se piensa que su principal papel era el defensivo lo que en este caso no parece muy lógico dado que en el interior no había lugar para almacenar agua ni ningún tipo de servicios higiénicos, cosa que sí se da en muchas otras torres. La vigilancia y el aviso de cualquier acontecimiento a través de las campanas ubicadas en los cuatro ventanales de la parte superior serían sus funciones básicas a lo largo de los siglos. También se podían guardar en su interior objetos valiosos.

789. Glendalough

La construcción se fecha en el siglo XI. La cubierta cónica es fruto de la restauración de 1876 con materiales originales tras haber sufrido la caída de un rayo.

794. Glendalough

La puerta de la torre, como es habitual en todas las torres medievales se abre a considerable distancia del suelo -en ésta a algo más de tres metros- y únicamente era accesible con escaleras de cuerda o madera que se podían retirar en cualquier momento desde el interior. La puerta mira hacia la catedral.

La comunicación entre los pisos separados por estructuras de madera se realizaba mediante escaleras y trampillas que los comunicaban entre sí.

814. Gloendalough. Torre. Puerta

El aparejo es generalmente de sillares apenas desbastados de granito gris -mejor trabajados en la base- que alternan con esquisto micáceo. Para nivelar el terreno la torre se levanta parcialmente sobre un doble zócalo.

Queda algún mechinal en los que se apoyaban los andamios durante la construcción, pero la mayoría fueron eliminados durante la restauración.

Torre 14

La edificación más alejada del conjunto, situada a poniente de la torre, cerca del lago inferior, es la iglesia de Santa María.

Se supone que pudo ser la construcción más antigua datando de cuando empezaron a abandonarse las celdas primitivas situadas junto al lago superior.

806. Glendalough. Santa María

Parece que esta iglesia estuvo destinada exclusivamente al uso de monjas.

El aparejo es de bolos de granito con algún rústico sillar en los ángulos y la fachada.

807. Glendalough. Santa María

Las piedras mejor talladas son las jambas y el dintel de la portada situada al oeste.

st maryy

Volviendo hacia el núcleo principal de construcciones aparece la Casa de los Priores. Su nombre proviene de la práctica de enterrar sacerdotes allí en los siglos XVIII y XIX.

Ha sido reconstruida con las piedras originales basándose en un boceto de 1779.

834. Glendalough. Casa del Prior

835. Glendalough. Casa del Prior

Es un típico edificio románico como muestra el arco que lo cierra por el este.

831a. Glendalough. Casa del Prior

La puerta adintelada está al sur.

833. Glendalough. Casa del Prior. Puerta al sur

A alguno de los sacerdotes enterrados en este edificio se les atribuyeron poderes curativos. Unido esto a una tradición que afirmaba que también San Kevin fue enterrado aquí, convirtió este lugar en centro de peregrinación. Los devotos cogían tierra de las tumbas y se la aplicaban a llagas o heridas mientras cantaban oraciones.

832. Glendalough. Casa del Prior. Interior

El edificio mayor es la catedral.