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MADEIRA

Nos quedaban unos días libres a principios de setiembre y decidimos apuntarnos a la salida organizada por Modoviaje.

Nuestro conocimiento previo de Madeira era más bien escaso. Un archipiélago portugués en el Atlántico como las Azores.

El viaje sin incidentes -aunque el hecho de hacer transbordo en Lisboa lo convirtió en algo más largo de lo esperado- y llegada al aeropuerto de Madeira, a pocos kilómetros de la capital, Funchal, y situado literalmente sobre el mar.

01. Aeropuerto de Madeira

El nombre del aeropuerto (personaje madeirense famoso) lo dejo a la imaginación del lector.

02. Aeropuerto de Madeira

En el recorrido hacia Funchal ya pudimos apreciar algunas de las características de la isla. Una vegetación exuberante y el terreno escabroso a más no poder.

07. Del aeropuerto a Funchal

08. Del aeropuerto a Funchal

Pequeñas casitas, a las que hay que llegar siempre en cuesta, salpican las laderas

13. Del aeropuerto a Funchal

Pronto estuvimos en el hotel.

19. Hotel

Hacía honor a su nombre: “Four views”.

23. Hotel. Desde la habitación

Había tiempo para bajar hasta el centro a dar un paseo. Sobre la ciudad se eleva la fortaleza, construida en el siglo XVII para ser usada como polvorín.

26. Funchal. La fortaleza

Flores y plantas de todo tipo crecen en los más insospechados lugares.

27. Funchal

Barrancos también por doquier.

28. Funchal

En menos de diez minutos al centro. A la Rotunda da Infante y a la avenida Arriaga.

30. Funchal

Se estaba celebrando la Fiesta del Vino de Madeira, coincidiendo con la vendimia.

33. Funchal

Es sorprendente la variedad de frutas que se ofrecen en mercados o puestos callejeros. Frescas, secas, deshidratadas, … Una muestra de como han llegado a aclimatarse en la isla árboles frutales procedentes de los cinco continentes.

34. Funchal

Un paseo hasta el puerto.

46. Funchal

Pasamos por el museo del titular del aeropuerto, que tiene también su plaza

48. Funchal

La subida de regreso al hotel fue más durilla que la bajada, pero sirvió para hacer hambre para la cena. Luego había espectáculo folklórico, pero a algunos nos apetecía ya más descansar y dormir.

51. Funchal. Hotel

El siguiente día lo empezamos con visita guiada a Funchal.

Alguna chimenea recuerda lo que fue en tiempos una importante actividad, la elaboración de azúcar de caña.

57. Funchal. Antigua azucarera

Alguna calle también recuerda el pasado.

58. Funchal

Visitamos el Mercado Central. Las frutas, producto preferente.

63. Funchal. Mercado central

Pero también el pescado, al que está dedicado el piso inferior, tiene su importancia.

64. Funchal. Mercado central

65. Funchal. Mercado central

La estrella es el peixe espada preto (pez espada negro), plato estrella de la cocina de la isla.

70. Funchal. Mercado central

Las plantas aromáticas y medicinales están también presentes.

72. Funchal. Mercado central

Visitar el mercado exige también tomarse una poncha, la bebida tradicional de Madeira. Se compone de aguardiente de caña de azúcar y zumo de limón, aunque hoy en día hay quienes lo hacen con zumo de naranja u otras frutas.

74. Funchal. Mercado central. Poncha

Del mercado a una fábrica de bordados. Las empleadas siguen trabajando artesanalmente.

76. Funchal. Fábrica de bordados Bordal

Aún son artesanos los instrumentos para contar las puntadas.

77. Funchal. Fábrica de bordados Bordal

Y el azulete y modos de aplicarlo.

80. Funchal. Fábrica de bordados Bordal

Aunque naturalmente los métodos de elaboración, lavado y planchado se van modernizando

81. Funchal. Fábrica de bordados Bordal

En las panaderías es muy propio el “Bolo do Caco”, algunas hasta lo usan de nombre.

84. Funchal

Se trata de un pan redondo que se cocía sobre una losa de basalto (hoy sustituida por hornos). Se toma untado con mantequilla y ajo, pero también se usa para hacer bocadillos de cualquier cosa.

85. Bolo do caco

85b. Funchal. Pao de Caco

Fuimos a la catedral del siglo XVI.

87. Funchal. catedral

90. Funchal. Catedral

Y otra vez por la avenida Arriaga donde seguía la Fiesta del Vino.

95. Funchal. Avenida Arriaga

Cerca está el parque de Santa Catalina con gran variedad de plantas.

100. Funchal. Parque de Santa Catalina

Aunque también merece la pena por las vistas.

102. Funchal. Parque de Santa Catalina

105. Funchal. Parque de Santa Catalina

Hay flores bellísimas.

108. Funchal. Parque de Santa Catalina

Y un pequeño estanque con cisnes.

115. Funchal. Parque de Santa Catalina

Antes de comer a una bodega.

117. Funchal. Bodegas

Había que probar los vinos licorosos de Madeira y eso hicimos, pero creo que los buenos madeiras deben ser otra cosa. Vinos muy viejos, de muchos años, incluso siglos, son los que le han dado el renombre. Los que probamos, desde luego que no.

123. Funchal. Bodegas

Por todas partes crecen hortensias. Éstas estaban frente al restaurante donde comimos.

124. Funchal. Hortensias

Paseamos luego por la calle Santa María, repleta de restaurantes para turistas.

126. Funchal. Rua de Santa Maria

Pero cuyo atractivo principal radica en que a partir de las inundaciones de 2010 se planteó una iniciativa ciudadana para dar vida a las zonas degradadas del casco antiguo de Funchal mediante la expresión artística.

Se pintaron y decoraron puertas.

127. Funchal. Rua de Santa Maria

Se colgaron poemas en las paredes.

131. Funchal. Rua de Santa Maria

Y se intentó no poner límites en la expresividad a este “arte callejero” en su intento de revitalizar los espacios desde una perspectiva popular.

133. Funchal. Rua de Santa Maria

La mezcla entre deterioro y productividad artística es en algunos lugares muy relevante.

135. Funchal. Rua de Santa Maria

En otros es difícil responder a si es un resultado buscado o el tiempo, el abandono y la naturaleza lo han producido por sí solos.

136. Funchal. Rua de Santa Maria

De la calle Santa María al teleférico, el modo más rápido de alcanzar la parte alta de la ciudad.

138. Funchal. Teleférico

Subiendo se disfruta de excelentes vistas.

142. Funchal. Teleférico

144. Funchal. Teleférico

Ya arriba, pasamos por el jardín botánico.

148. Funchal. Jardín botánico.

Y visitamos la iglesia de Nuestra Señora del Monte.

154. Funchal. Nuestra Señora del Monte

Para bajar nos plantearon la “aventura” de hacerlo en los “carros de cesto”. Éstos son una especie de trineos construidos en mimbre y madera que dos fornidos mozos (los “carreiros”) empujan a vertiginosa velocidad cuesta abajo por las empinadas calles madeirenses durante más de dos kilómetros. Al ver los artilugios y pensar en el desnivel meditas tu decisión.

156. Funchal. Carros de cesto

Pero al final acabas participando en la experiencia para turistas.

157. Funchal. Carros de cesto

Una atracción de feria en plan popular que no deja de ser divertida.

160. Funchal. Carros de cesto

168. Funchal. Carros de cesto

Y a completar la tarde salvando en muy pocos kilómetros el desnivel hasta Eira do Serrado, cuyo mirador se encuentra a 1095 metros de altitud.

172. Hacia Eira do Serrado

El paisaje desde el mirador es increíble. Abajo se divisa Curral das Freiras (valle de las Monjas), cuyo nombre se debe a las monjas de Santa Clara que en 1566 se refugiaron con sus tesoros aquí huyendo de los piratas.

177. Corral das Freiras desde Eira do Serrado

Cualquier lugar al que se dirija la vista resulta espectacular.

183. Desde Eira do Serrado

185. Desde Eira do Serrado

193. Desde Eira do Serrado

Al mirar las carreteras más vale no pensar en que tienes que volver a bajar por ellas.

200. Eira do Serrado

Bajamos a Curral das Freiras y de allí contemplamos el mirador.

201. Eira do Serrado desde Corral das Freiras

Habíamos tenido suerte con el tiempo pues durante el descenso la niebla empezaba a extenderse. Un añadido más al peligro de las carreteras de la isla. Un nativo me comentaba que las pruebas para obtener el carnet de conducir tendrían que hacerse todas en Madeira y, desde luego, el que sabe conducir aquí sabe en cualquier sitio.

205. Bajando de Corral das Freiras

Después de cenar música en vivo en el hotel y foto con la simpática venezolana que nos había atendido.

216. Hotel

A empezar otro día enfrentándonos con las carreteras. Primero hacia Camacha, ganando altura en corta distancia.

218. Hacia Camacha

220. Hacia Camacha

La parada en Camacha fue para ver una fábrica que trabaja con mimbre.

221. Fábrica de objetos de mimbre

Simplemente con el mimbre se hacen todo tipo de utensilios y figuras.

222. Fábrica de objetos de mimbre

Puede verse a los artesanos en su tarea.

224. Fábrica de objetos de mimbre

Desde Camacha empezamos el ascenso hacia  el pico de Areeiro, uno de los más altos de la isla. Sol y nubes prometían un tiempo incierto.

228. Hacia el pico de Arieiro

Poco a poco la niebla ganaba terreno.

230. Hacia el pico de Arieiro

Y arriba la visibilidad era escasa.

232. Pico de Arieiro

235. Pico de Arieiro

Los impresionantes paisajes que dicen se divisan desde allí los tendremos que dejar para mejor ocasión.

244. Desde Arieiro. Niebla y poco más

Durante el descenso empezó a asomar el sol.

245. Bajando del pico de Arieiro

247. Bajando del pico de Arieiro

Muy tímidamente pues al llegar a Ribeiro Frío aún estaba nublado.

255. Ribeiro Frío

En Ribeiro Frío la visita fue a un vivero de truchas sin mayor interés.

250. Ribeiro Frío. Vivero de truchas

Cuesta abajo el día iba mejorando.

257. Descendiendo hacia Santana

Conforme llegábamos a Santana, cada vez más soleado.

260. Descendiendo hacia Santana

261. Descendiendo hacia Santana

265. Descendiendo hacia Santana

Santana es un pueblecito cuyo mayor atractivo son las casitas con techos de paja a dos aguas, que casi llegan al suelo. Pocas quedan de las tradicionales.

269. Santana

La mayoría de las que vemos ahora son construidas ex profeso para turistas.

271. Santana

Y están dedicadas a la venta de galletas, licores y recuerdos.

278. Santana

Otra vez cuesta arriba para ir a buscar el restaurante en Faial.

Buenos paisajes también desde allí.

280. Desde el restaurante

281. Desde el restaurante

Luego a Porto da Cruz.

285. Hacia Porto da Cruz

A ver una destilería de azúcar de caña.

286. Porto da Cruz. Destilería azúcar de caña

Donde aún se conservan los utensilios tradicionales de elaboración.

290. Porto da Cruz. Destilería azúcar de caña

Porto da cruz es uno de los lugares madeirenses donde la falta de playas naturales agudiza el ingenio para construir piscinas con agua del mar.

293. Porto da Cruz. Piscinas-playa

La playa, al lado, no es muy apetecible y además peligrosa.

299. Porto da Cruz. Piscinas-playa

El punto más oriental de la isla es la Punta de San Lorenzo.

308. Punta de San Lorenzo

Uno de los lugares que merecen ser conservados en la retina.

310. Punta de San Lorenzo

La última visita del día a Machico.

Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción.

316. Machico. Ntra. Sra. de la Concepción

318. Machico. Ntra. Sra. de la Concepción

Y playas, si se las puede llamar así.

319. Machico. Playa

El viernes tocaba la parte occidental de la isla.

Empezamos en Camara de Lobos, pequeño y pintoresco pueblecito pesquero.

324. Camara de Lobos

325. Camara de Lobos

330. Camara de Lobos

Sus calles lucían decorados festivos.

331. Camara de Lobos

Mientras los lugareños, ajenos al turismo, seguían con sus charlas y partidas de cartas.

333. Cámara de Lobos

De Camara de Lobos otra rápida subida. Esta vez hacia el mirador de cabo Girao.

336. Hacia el mirador de cabo Girao

Casi seiscientos metros en vertical separan este mirador del mar.

338. Mirador de cabo Girao

Su plataforma de cristal permite hacerse una idea -para quien no tenga vértigo- de lo que hay.

340. Mirador de cabo Girao

342. Mirador de cabo Girao

Y otra vez hacia el mar.

348. Hacia Ribeira Brava

Ahora a Ribeira Brava, cuyo barranco poco honor hace al nombre en época de sequía.

351. Ribeira Brava

La iglesia de San Benito es tal vez la que encontré más interesante de la isla.

352. Ribeira Brava. San Benito

Arriba de nuevo. Hacia la meseta de Paul da Serra. Mucho verdor surcado de senderos transitables, los antiguos canales habilitados para el excursionismo.

364. Meseta de Pau da Serra

367. Meseta de Pau da Serra

Algunas vacas, pocas, sesteaban por los prados.

371. Meseta de Pau da Serra

Y al norte de la isla descenso a Porto Moniz.

373. Porto Moniz

Allí se encuentran unas atractivas piscinas naturales.

382. Porto Moniz

Enmarcadas por un espectacular paisaje.

384. Porto Moniz

392. Porto Moniz

394. Porto Moniz

Y a comer, esta vez sin abandonar la costa, a San Vicente.

398. San Vicente

Por la tarde a ver la parroquial dedicada al santo oscense, cuyo nombre lleva al igual que el pueblo.

399. San Vicente. Iglesia de San Vicente

400. San Vicente. Iglesia de San Vicente

Y retorno a Funchal.

402. Regresando a Funchal

409. Regresando a Funchal

En Funchal el grupo fue a ver un espectáculo de fado, nosotros preferimos bajar a la ciudad a acabar de conocerla.

411. Funchal

Nos llamó la atención una barbería cuyo nombre no incita demasiado a colocarte en un sillón mientras el barbero acerca la afilada navaja a tu cuello.

412. Funchal

Las agradables temperaturas que disfruta siempre la isla animan mucho a hacer vida en la calle.

413. Funchal

La Fiesta del Vino continuaba.

419. Funchal

420. Funchal

Nos acercamos al puerto para tomar algo por allí y acabar de pasar la tarde.

425. Funchal

Y llegó el último día, que amanecía bueno.

430. Funchal. Hotel. Amanecer

Había tiempo pues el avión no partía hasta la tarde y fuimos al puerto a tomar un catamarán para intentar ver delfines y cachalotes, abundantes en estas aguas.

434. En el catamarán

Sin alejarnos demasiado de la costa.

436. En el catamarán

Ya íbamos ojo avizor para avistar a los mamíferos marinos.

440. En el catamarán

Pronto aparecieron los primeros delfines.

456. En el catamarán. Empiezan a asomar delfines

Sus saltos cuestan de atrapar con la cámara. ¡A conformarnos con lo que había!

457. En el catamarán. Empiezan a asomar delfines

La mayoría iban en grupitos de dos o tres.

463. En el catamarán. Delfines

465. En el catamarán. Delfines

Se aproximan a los barcos sin temor.

471. En el catamarán. Delfines

472. En el catamarán. Delfines

476. En el catamarán. Delfines

Bien hubiésemos estado más rato contemplando sus evoluciones, pero hay un tiempo límite que no debe sobrepasarse.

479. En el catamarán. Delfines

481. En el catamarán. Delfines

Los cachalotes no abundan tanto, pero vimos bastantes.

A éste lo cogí de lejos, pero si no la foto valdría para el National Geographic

488. En el catamarán. Cachalotes

Su tamaño es notable.

496. En el catamarán. Cachalotes

Aunque poca parte de su volumen suelen exhibir al exterior

498. En el catamarán. Cachalotes

A veces algo más.

Whale comming up for breath in Husavik, Iceland

Sorprende lo que se acercan a la costa, aunque aquí las aguas son profundas.

500. En el catamarán. Cachalotes

Y tocaba regresar con la visión lejana de las llamadas Islas Desérticas.

506. En el catamarán. Al fondo las islas Desiertas

También es un placer ver Funchal desde el mar.

514. En el catamarán

Al hotel, a comer y hacia el aeropuerto.

518. Hacia el aeropuerto

Y ya volando un último adiós a Funchal y Madeira.

520. Volando

El calor de este agosto no animaba demasiado a viajar, más tras volver de París con temperaturas africanas, pero había que ver las Edades del Hombre. En vez de alojarnos  en Aguilar de Campoo decidimos hacerlo en Carrión de los Condes, más en el centro del Camino de Santiago. Ambas poblaciones y alrededores los conocemos bien, pero nunca cansan.

Llegamos al hotel ubicado en el monasterio de San Zoilo. ¡Tranquilidad total!

Ya era hora de comer y a eso fuimos enseguida. Cruzando el puente en unos minutos se llega de San Zoilo al centro de Carrión.

Antes de acabar de cruzar se divisa arriba Nuestra Señora de Belén, una de las muchas iglesias carrrionesas.

La plaza Mayor, junto a la calle por la que transitan los pergrinos, centra la población.

Buena comida casera es fácil de conseguir en cualquier lugar de la ciudad. Cumplida ya la obligación, nos dirigimos a la iglesia de Santiago.

Esta iglesia sufrió graves daños tras ser incendiada durante la guerra de la Independencia. Lo único que se conserva perfectamente es la fachada. En ella se abre una portada en la que la arquivolta central es soportada por dos columnas con sus capiteles esculpidos.

Esta arquivolta contiene numerosos personajes ejerciendo diversos oficios. Zapateros, acuñadores de moneda, jueces y hasta una bailarina reflejan la sociedad de la época.

Sobre la portada hay un friso en el que el Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos ocupa el centro mientras el Apostolado se extiende a ambos lados. Esta obra, del último tercio del siglo XII, marca para muchos un antes y un después en la escultura románica.


En el interior se ha instalado un museo de Arte Sacro que contiene piezas procedentes de las diversas iglesias de Carrión. Entrar permite contemplar los tres ábsides de la iglesia, aunque las naves ya fueron muy modificadas en el siglo XV.

Pequeños retablos, imágenes, libros y vestuario litúrgico y diversos objetos se exhiben en este museo.

Hay una notable colección de matracas y carracas, que para mucha gente joven son artilugios absolutamente desconocidos, pero que tenían un papel destacado como productores de sonidos en Semanas Santas no tan lejanas en el tiempo.

Hay piezas interesantes como esta Piedad de principios del XV, de origen centroeuropeo.

Entre las imágenes me llamaron la atención los santos Crispiniano y Crispín, martirizados en el siglo III durante la persecución de Diocleciano, que son patronos de zapateros y peleteros.

Se exponen también un par de capiteles románicos que se hallaron en las excavaciones previas a la restauración.

Siguiendo la Rúa -calle que sigue el Camino- a la entrada de la población se encuentra Santa María del Camino o de las Victorias. El origen de este templo debió ser la conmemoración de alguna victoria de los reyes asturianos sobre los musulmanes en el siglo IX, pero la leyenda considera que los hechos sucedieron del siguiente modo: Carrión debía aportar cuatro doncellas al tributo de las cien vírgenes que cada año reclamaba el emir de Córdoba, pero las cuatro rezaron a la Virgen y en el lugar que debían ocupar ellas aparecieron cuatro bravíos toros que pusieron en fuga el ejército musulmán.

La fachada oeste da a la plaza de Santa María, que está presidida por una imagen de la Inmaculada.

La sencilla portada muestra arquivoltas lisas de las cuales la central se sostiene sobre columnas con capiteles esculpidos muy desgastados.

El interior es de tres amplias naves de cuatro tramos cada una, articuladas en torno a pilares cruciformes con arcos formeros y fajones apuntados.

El retablo barroco que preside la nave central es de finales del siglo XVII, época en que fue profundamente reformada toda la iglesia.

En la nave sur se guarda la imagen de la Virgen de las Victorias, titular del templo, del siglo XIII.

En la nave norte se halla una capilla presidida por el Cristo del Amparo, obra renana del siglo XIV, que cuenta con gran devoción en la ciudad.

La portada oeste es considerada la primera gran obra escultórica románica de Carrión. Muestra personajes diversos en las arcuaciones y un friso con la Epifanía. Esta resguardada por un pórtico fruto de las obras necesarias para impedir el hundimiento de la iglesia.

De los tres ábsides primitivos hoy sólo es posible contemplar el ábside sur.

Al este y norte de Santa María del Camino se conservan torreones y lienzos de la muralla.

El convento e iglesia de Santa Clara se hallan algo alejados del centro.

El convento contiene un museo con una gran cantidad de Belenes de todas las épocas, países y materiales, que no dejan fotografiar.

También forman parte de la exposición obras de arte sacro y todo tipo de artilugios de mayor o menor valor artístico. Algunas piezas son francamente interesantes como esta Virgen de vestir del siglo XIII.

O este encantador Niño Jesús con dolor de muelas.

La iglesia adjunta contiene obras importantes.

Las mejores esta Piedad de Gregorio Hernández.

Y este Cristo del mismo autor.

No se puede abandonar Santa Clara sin los amarguillos y almendrados, propios de la zona, que elaboran las monjas de manera absolutamente artesanal.

Paseando por Carrión no faltan las referencias a quien fue uno de sus ciudadanos más insignes, el Marqués de Santllana. Junto a la Rúa está su casa natal.

Y poco más allá, frente al teatro Sarabia, un busto que lo recuerda.

El día siguiente a cumplir con el objetivo. A las Edades del Hombre.

Llegamos muy temprano a Aguilar, lugar que nunca cansa (por no hablar de los alrededores). Las cristaleras de su plaza Mayor ya absorbían todo el sol de la mañana.

En la plaza se levanta la espectacular colegiata gótica de San Miguel, uno de los dos espacios donde se ubica este año la exposición de las Edades del Hombre bajo el título de “Mons Dei”.

Antes del aluvión turístico aún se podía uno deleitar con su portada, que conserva aún un regusto románico.

Pasear por Aguilar siempre ofrece sensaciones agradables y más sin gente. El río.

Los portales del recinto amurallado.


Las muestras de arquitectura tradicional.


Los edificios blasonados.

Santa Cecilia y el castillo arriba.

Y a Santa Cecilia, el otro espacio de la exposición, nos dirigimos pues se acercaba la hora de apertura y está preparada para empezar en Santa Cecilia y acabar en San Miguel. Primero pues al “Mons Dei” por la nueva rampa construida para la ocasión.


De la exposición no se pueden sacar fotografías, pero no me puedo resistir a colocar aquí una de mi archivo correspondiente a Santa Cecilia. Se trata del conocido capitel de la matanza de los Inocentes, una de las joyas de la iglesia. Me fijé en los visitantes pues la inmensa mayoría no echaba ni un vistazo al capitel y vi guías que también pasaban de largo. Esto me condujo a replantearme si estos eventos consiguen acercar el público al arte (o, en este caso, tal vez a Dios) o son peregrinaciones laicas integradas en el consumismo actual.

Tras ver al parte de la exposición situada en Santa Cecilia, de nuevo hacia San Miguel para ver el resto. Más interesante, por cierto, por lo menos para nosotros esta segunda parte. De Aguilar tomamos la dirección sur hasta enlazar en Frómista con el Camino de Santiago.

Allí comimos y a la visita imprescindible, San Martín.

La restauración de esta iglesia ya hace más de un siglo sigue siendo polémica. Sin entrar en ello, hay que señalar que, con todas las modificaciones, añadidos e invenciones que pudo haber en una reforma absolutamente imprescindible para evitar la ruina total del edificio, podemos seguir disfrutando de una obra maestra del románico de la segunda mitad del siglo XI.

Los capiteles, la mayoría de ellos originales, son magníficos.

Lo mismo cabe decir de los canecillos.

Frómista no agota su patrimonio con San Martín. A escasa distancia vemos Santa María del Castillo y San Pedro.

La iglesia gótico-renacentista de Santa María del Castillo alberga actualmente el montaje multimedia “Vestigia, Leyenda del Camino”, en el que se entremezclan la historia y leyendas del lugar y del Camino.

San Pedro,  con una interesante portada renacentista, acoge en su interior un pequeño museo con obras de la propia iglesia y traídas de otras de la localidad.

A pocos kilómetros está Villalcázar de Sirga. La monumentalidad de Santa María la Blanca se impone ya desde la carretera.

Fue la iglesia aneja a una desaparecida fortaleza templaria.

Obra de principios del gótico, en la fachada sur presenta un alto pórtico, que alberga dos magníficas portadas.

La principal da al sur y tiene encima un doble friso esculpido.

Está formada por cinco arquivoltas decoradas con santos, ángeles y músicos.

El friso muestra en la parte superior, en el centro, el Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos y a  ambos lados el Apostolado. En la parte inferior la Virgen Blanca, titular de la iglesia, con el Niño en sus brazos recibe la Adoración de los Reyes (algunos ven en la figura arrodillada a Alfonso X) mientras al otro lado aparecen San José y la Anunciación.

Al este del pórtico hay otra portada de menor tamaño con las arquivoltas también esculpidas.

El Interior es de tres naves cubiertas con bóvedass de crucería, que recuerdan el arte cisterciense.

El retablo Mayor lo preside una virgen gótica, como gótica también es la Crucifixión que lo corona. El resto son tablas de principios del XVI de influencia flamenca con esculturas y la predela inferior algo más tardías.

Al sur sde abre la capilla de Santiago que alberga varios sepulcros góticos policromados de gran calidad, destacando el de Felipe de Suabia, hermano de Alfonso X, y el de su segunda esposa.

En la misma capilla se guarda la llamada Virgen de las cantigas, a quien se atribuyen  varios de los milagros inmortalizados por Alfonso X el Sabio en las Cantigas.

La iglesia de Villalcázar -como suele ocurrir en todas las iglesias relacionadas con fundamento a o no con los templarios- atrae a los numerosísimos aficionados a las paraciencias, espiritismo, fuerzas telúricas, poderes ocultos y similares. Una trampilla en la nave norte, que probablemente conduce a un antiguo osario y también a alguna vía de agua subterránea ha desatado la imaginación de muchos sobre pasadizos misteriosos y contactos con el Más Allá.

Lo que quedaba de tarde decidimos emplearlo en el monasterio de San Zoilo, anejo al hotel.

Tras la transformación en hotel y la aparición de diversos restos de la antigua iglesia románica el conjunto ha sido perfectamente acondicionado permitiendo una agradable visita.

La fachada barroca se abre hacia el río, aunque la entrada no se realiza por ella.

Durante la restauración se encontró tabicada la portada de la iglesia románica. Se ha colocado al este de la iglesia con magnífico resultado. Está en un excelente estado de conservación. Las columnas son de mármol, procedentes de algún establecimiento romano.

También son románicos los sepulcros de los condes de Carrión y familiares conservados en el interior de la iglesia.

La iglesia la preside un retablo procedente de Baquerín de Campos.

Resulta sorprendente el románico escondido que atesoran los muros laterales. Capiteles románicos vieron la luz, como ocurrió con la portada, tras siglos de ocultamiento.

El claustro plateresco es el otro gran atractivo del conjunto.

Entre el monasterio y el río se conserva un muro medieval de contención que, hasta épocas recientes, era considerado restos de una calzada romana.

El día siguiente a la villa romana de La Olmeda. Como solemos madrugar nos dio tiempo en Saldaña de almorzar y pasear por la población.

La Plaza Mayor, donde está el Ayuntamiento, es el centro de la vida urbana.

Pero el tesoro de la villa está escondido detrás. Se trata de la plaza Vieja, una de las más bonitas plazas castellanas, con sus soportales de madera.

Cerca se encuentra el palacio del marqués de la Valdavia.

En él destacan los escudos de la fachada.

La Casa Torcida es otro de los edificios relevantes.

Las ruinas del castillo de los Duques del infantado sobresalen en un cerro sobre la población.

La iglesia de san Pedro ha sido habilitada como museo para exhibir hallazgos realizados en la villa romana de La Olmeda así como otros objetos del patrimonio local.

Las vitrinas muestran el contenido bien ordenado y explicado didácticamente.

Y hacia La Olmeda. No hacía mucho que habíamos estado, pero es de los lugares que merecen ser visitados las veces que haga falta.

La olmeda es una espectacular villa romana de los siglos III-IV protegida por torres en sus cuatro esquinas y cuyas distintas dependencias se abren todas a un patio central.


Lo más espectacular son sus mosaicos de un colorido y perfección increíbles.

Especialmente el del salón principal, en el que hay dos escenas, la de Ulises que acude a la isla de Skyros en busca de Aquiles , que vivía allí disfrazado de mujer.

Y la que representa diversas escenas de caza de un naturalismo extraordinario.

Pueden verse habitaciones con los sistemas subterráneos de calefacción.

En el ángulo noroeste, fuera del recinto protegido por las cuatro torres, se situaban las letrinas y las termas.

No muy lejos, en la localidad de Quintanilla de la Cueza, hay otra villa romana, La Tejada,  con interesantísimos mosaicos, pero que no ha recibido aún el trato preferente que sí ha tenido La Olmeda.

¡Y lo que queda por excavar y estudiar!

Comimos en Carrión y dedicamos la tarde a visitar las iglesias en que aún no habíamos estado.

Empezamos con San Andrés, iglesia del XVI, pero cuyo campanario, destruido en 1911, fue reedificado a finales del XIX.

El interior, de tres naves, es impresionante, de ahí el nombre que recibe la iglesia de “catedral de Carrión”. El retablo mayor es barroco y procede de Santa María del Camino.

El órgano data de 1766 y ha sido cuidadosamente restaurado.

Casi al lado la pequeña ermita de la Santa Cruz, que se supone fue antes sinagoga, alberga las tallas y pasos que procesionan en Semana Santa.

Entre ellos un Cristo articulado del siglo XVII.

Más hacia lo alto se encuentra Nuestra Señora de Belén, construida sobre una antigua fortificación musulmana.

Un retablo plateresco preside la iglesia. Es difícil seguir el desarrollo narrativo de sus imágenes pues fue desmontado para restaurarlo y muchas imágenes no se colocaron de nuevo en su emplazamiento original.

Desde el mirador situado junto a la iglesia, hay fantásticas vistas sobre el río, la ciudad y la campiña próxima.

Acabamos el recorrido en la iglesia de San Julián.

Se nos había hecho corta la estancia en Carrión y decidimos prolongarla un día más, que empleamos en la visita a Sahagún.

A la llegada nos recibía el monumental arco renacentista de acceso a la antigua abadía de San Benito.

Muy escasos restos, de diversas épocas, subsisten de lo que fue un gran monasterio.

Aún estaba todo cerrado, decidimos pues ir a almorzar tranquilamente en la plaza Mayor.

Luego a San Lorenzo. Esta iglesia, de principios del XIII, es un perfecto ejemplar del llamado románico-mudéjar y construida absolutamente en ladrillo.

Los tres ábsides están decorados con arcos ciegos de herradura y frisos de esquinillas, que no siguen ninguna distribución simétrica. La torre es de cuarto cuerpos que van decreciendo en altura, mostrando ventanas ciegas con arcos de herradura en el cuerpo inferior y ventanas con arcos de medio punto en los cuerpos superiores, mucho más pequeñas las del último.

Se accede al interior a través de la capilla de Jesús, pequeño museo de Semana Santa, situada al oeste de la iglesia. Frente al acceso a la capilla está el monumento dedicado a la Semana Santa, inaugurado en 2015 y que recuerda mucho el de Zamora.


El interior es de tres naves, cubiertas en madera las laterales y con bóvedas de arista en yeso la central, obra del siglo XVIII.

Adosadas a un pilar se conservan unos fragmentos de yeserías mudéjares policromadas.

La otra gran muestra del románico mudéjar en Sahagún es San Tirso. Ésta se inició en el siglo XII cuando aún no era el ladrillo el elemento fundamental en la construcción. De ahí que el ábside central muestre las primeras hiladas y el arranque de las columnas en piedra.

El ábside es, como en San Lorenzo, de cuatro cuerpos, siendo su característica más destacada las ventanas geminadas del segundo cuerpo y la galería de ventanales del tercero, en ambos casos con el soporte de columnas pétreas.

El interior es de tres naves y el acceso a los ábsides se realiza a través de arcos de herradura.

Antes de dejar Sahagún nos acercamos al Santuario de la Peregrina, restaurado acertadamente y convertido en centro de interpretación del Camino de Santiago. Tiene su origen en un convento franciscano fundado en el siglo XIII.

La iglesia y demás dependencias son sede de múltiples exposiciones temporales y actos culturales.

En la capilla de Sandoval, al sur de la cabecera se conservan unas magníficas yeserías mudéjares

Muy cerca está San Pedro de las Dueñas. un lugar más que sufre el mal de la despoblación. Muy pocos vecinos hacen compañía a las escasas monjas que aún quedan.

El monasterio, citado en el siglo X, tuvo una época de esplendor a partir de finales del siglo XI con la reforma cluniacense. De esos tiempos data la iglesia. iniciada en piedra  y finalizada en ladrillo.

Curiosamente la nave norte se encuentra separada de las otras dos..

Pero en las tres es de destacar la labra de los capiteles de la misma escuela que los de San Isidoro de León.

Comimos en Sahagún y dedicamos la tarde a pasear por Carrión, repitiendo sus principales monumentos, Santiago, Santa María del Camino y monasterio de las Claras, y callejeando por las calles del pueblo y las orillas del río, convertidas en espléndido parque.

Cena de despedida en el que fue nuestro local preferido estos días en Carrión, el Chanffix.

Y a dormir para emprender de buena mañana el viaje de regreso.

Esta iglesia y el baptisterio de San Juan son los dos monumentos considerados las obras maestras del románico florentino.

San Miniato es tenido por el primer mártir florentino. Fue decapitado durante la persecución de Decio en el siglo III. Pronto le fue levantada una capilla en esta colina, lugar al que él se desplazó después de muerto con la cabeza bajo el brazo. Se trata pues de uno de los santos denominados cefalóforos.

En 1018 se inició la construcción de la actual iglesia para preservar en ella los restos de San Miniato hallados en la anterior capilla, documentada ya en época carolingia.

La fachada, toda ella de mármoles policromados, se aprecia tras una larga escalinata.

772. San Miniato del Monte

Consta de un cuerpo inferior formado por cinco arcos de medio punto (siglo XI) sostenidos por columnas verdes con capiteles blancos. Pese a la apariencia no corresponden a cinco naves sino a tres.

770. San Miniato del Monte

Y uno superior (siglo XII), que en el centro presenta una ventana clásica con frontón, sobre el cual hay un mosaico que representa a Cristo entre la Virgen y San Miniato (segunda mitad del XIII).

771. San Miniato del Monte - copia

Corona el frontón un águila que sujeta una bola de tela, símbolo del Arte di Calimana, patrocinadores de la iglesia. Éste era uno de los gremios más poderosos en la Florencia medieval, que agrupaba a los mercaderes de la lana.

771. San Miniato del Monte - copia (2)

El interior es de tres naves separadas por columnas.

Está estructurado en tres niveles al tener cripta y un presbiterio muy sobreelevado.

1. Nave central 2

Al fondo se encuentra la capilla del Crucifijo, obra de Michelozzo, que actualmente no es visible por reformas.

La nave central es más alta y ancha que las laterales por eso las semicolumnas que sostienen los dos arcos fajones se elevan por encima de los arcos formeros.

12. Formeros entre nave central y norte

Hay capiteles clásicos de mármol blanco reutilizados y otros de ladrillo pintados de blanco con hojas de acanto, que son de época románica.

Capitel 2

El pavimento de mármol de la nave central es de 1207 y está decorado con una delicada taracea.

3. Pavimento

Destaca el panel con los signos del zodíaco.

4. Zodíaco 2

Las naves se cubren con artesonados de madera.

Artesonado 2

En las muros de las naves laterales, sobre todo en la nave de la epístola, hay interesantes frescos de los siglos XIV y XV.

Frescos 6

Frescos 7

Frescos muro sur

Desde la nave del evangelio se accede a la capilla del cardenal de Portugal, diseñada por Antonio di Manetto, discípulo de Brunelleschi, una de las mejores muestras del renacimiento en Florencia,

778. Capilla del cardenal de Portugal

Sendas escaleras que parten de las naves laterales permiten acceder al presbiterio, que, como ya he dicho, queda muy elevado por encima de la nave.

10. Nave norte 4

Escalera desde la nave norte

El ábside lo dividen seis semicolumnas de mármol verde de Prato.

Ábside 9

En el presbiterio se encuentra el púlpito románico cuadrangular, de principios del XIII. Curiosamente muestra sólo a tres de los evangelistas. Falta Lucas.

6. Púlpito

El crucifijo que domina el altar mayor ha sido atribuido a Luca della Robbia.

7. Crucifijo 2

En la bóveda hay un gran mosaico de tradición bizantina con Cristo bendiciendo entre la Virgen, San Miniato y el Tetramorfos. Es de 1297.

11. Ábside 8

El ábside semicircular de la nave central -las laterales muestran cabecera plana- es exteriormente muy alto pues abarca los diversos niveles de la iglesia. En él se puede apreciar el aparejo de sillarejo imitando los ladrillos de las construcciones romanas. Se aprecia alguna franja de tizones.

763. San Miniato. Ábside

Las ventanas de la parte superior han sufrido múltiples reformas. Las inferiores son de medio punto y en alguna de ellas se juega con el bicromatismo, tan frecuente en el mundo clásico como en el románico italiano.


765. San Miniato. Ábside. Ventana norte

La cripta es la parte más antigua de la iglesia (siglo XI). Consta de siete pequeñas naves, tres centrales y cuatro laterales cubiertas con bóvedas de crucería sostenidas por columnas con capiteles de tipos diversos.

El altar está precedido por una reja de 1338 y en él están enterrados los restos de San Miniato, aunque esta cuestión no está exenta de polémica.

2. Cripta 18

Las bóvedas del presbiterio de la cripta están pintadas con frescos de Taddeo Gaddi (1341).

12. Cripta 5

El campanario fue diseñado a principios del siglo XVI por Baccio d’Agnolo y sustituyó a uno anterior que se había derrumbado.

Durante el asedio de las tropas de Carlos V se cuenta que el propio Miguel Ángel hizo cubrir la torre con colchones para protegerla de las descargas artilleras.

731. Campanario de San Miniato

Detrás de la iglesia hay un cementerio auténticamente monumental en el cual están las tumbas de muchos ciudadanos ilustres, entre ellos Carlo Collodi, el creador de Pinocho.

750. San Miniato. Cementerio

Desde el cementerio se obtienen perspectivas distintas de la cabecera y las dependencias conventuales situadas a mediodía de la iglesia

744. San Miniato. Cementerio

VIENA

Hacía años que no visitábamos en Viena. Las dos últimas veces que estuvimos en Austria  con coche pasamos de largo y un vuelo que reservamos hace unos años hubo imponderables de última hora que nos obligaron a anularlo.

La llegada fue agitada. Existe una nueva línea férrea que conduce del aeropuerto directamente al centro de Viena, pero no donde íbamos nosotros. Nos equivocamos, pero tras un par de trasbordos más llegamos al hotel, situado en las inmediaciones de la Estación Central.

001. Hotel

Tras dejar el equipaje, al centro, al que se llegaba en tres estaciones de metro. Fue descender, subir las escaleras y tropezarnos con la catedral de San Esteban con su inconfundible cubierta de tejas coloreadas.

004. Catedral

Da idea de los años que no habíamos estado en Viena el hecho de que no conocíamos la plaza de la catedral reflejada en la cristalera de la fachada de la Casa Haus, la polémica de cuya construcción aún dura.

006. Plaza de la catedral. Casa Haas

Nos dimos un paseo por la siempre animada Kärtnerstrasse.

008. Kärtner Strasse

016. Kärtner Strasse

Hasta la Albertina Platz.

009. Albertina Platz

Seguimos paseando por la barroca, neoclásica y, sobre todo, ecléctica Viena.

011

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En el teatro Ronacher se representaba la Danza de los Vampiros, la adaptación musical de la película de Polanski. Siempre es un atractivo en Viena asistir a algún concierto o a algún musical, pero si no has reservado con antelación puede ser difícil o bien tienes que  hacer largas colas, lo que en viajes prácticamente improvisados como éste implica la pérdida de bastante tiempo.

014. Teatro Ronacher

Algo cansados, tras el viaje y la buena caminata que nos habíamos dado por Viena, regresamos hacia el hotel donde buscamos un restaurante por las cercanías. No es fácil porque la Estación Central está llena de chiringuitos de comida rápida, pero lo que es restaurantes en el auténtico sentido de la expresión no abundan en los alrededores. Así y todo tuvimos suerte porque en el primero que encontramos comimos de maravilla. Y eso que yo, ya que era el primer día en Viena, me decidí por el consabido “Wiener Schnitzel”, pero estaba excelente.

021. Restaurante. Wiener Schnitzel

Acostumbramos a levantarnos pronto, pero no tanto como para ver el metro prácticamente vacío. La explicación era fácil, para nosotros era un jueves normal, pero para los austríacos una de las grandes festividades del año, Corpus Christi.

023. Metro. Festividad de Corpus

La parada en la catedral. La intención, visitarla. El exterior, sin problemas.

042. Catedral

025. Catedral

Incluso la portada occidental, llamada de los Gigantes, de lo poco que queda de la catedral construida a partir de mediados del XII y finalizada ya bien entrado el XIII, obra maestra del románico tardío.

027. Catedral. Portada

En el espléndido tímpano se muestra el Pantocrátor en el interior de una mandorla, flanqueado por dos ángeles. ¡Lástima que una malla metálica impida una mejor visión!, pero la sobreprotección a las palomas, que se multiplican por doquier en proporción geométrica, obliga a medidas de este tipo

029. Catedral. Portada

Las arcuaciones están profusamente decoradas y en el friso aparecen curiosos personajes.

032. Catedral. Portada

034. Catedral. Portada

Pero la visita del interior la tuvimos que posponer pues dada la festividad se celebraba una misa presidida por el cardenal primado. Como es natural en Viena con una coral y orquesta extraordinarias.

037. Catedral.

039. Catedral

En las calles poco movimiento aún. En Graben, tal vez la calle más emblemática de Viena, paseaban cuatro.  Los dorados de la barroca columna de la Peste aún no brillaban al sol.

049. Graben

En San Pedro, iglesia de principios del XVIII, situada donde hubo la primera iglesia paleocristiana de la ciudad, estaban arreglando el altar en la puerta para el paso de la procesión de Corpus.

053. San Pedro

El interior de San Pedro es una gran manifestación de lujo y suntuosidad. El barroco en su máxima expresión.

055. San Pedro

Dejamos el Graben

063. Graben

para continuar por  Kohlm Arkt.

064. Kohlm arkt

Y llegar finalmente al Hofburg.

065. Hofburg

Atravesamos el patio in der Burg.

070. Hofburg. Patio In der Burg

La Heldenplatz.

071. Hofburg. Heldenplatz

Y el pórtico a modo de arco triunfal.

075. Hofburg. Heldenplatz

Hasta llegar al Ring, la circunvalación que rodea el casco antiguo.

076. Burgring

Al otro lado hay dos edificios simétricos. El del norte alberga el Museo de Historia Natural.

079. Museo de Historia Natural

Y el del sur el de Bellas Artes. A éste nos dirigimos.

080. Museo de Bellas Artes

Preside la escalinata de entrada una escultura de Antonio Cánova, Teseo luchando contra el centauro.

080b. Museo de Bellas Artes. Teseo luchando con el centauro. Antonio Cánova. 1805-1819

Empezamos por la sección que contiene las colecciones artísticas de los Habsburgo. Salas y salas repletas de auténticos tesoros de los más diversos materiales.

084. Museo de Bellas artes

Cristal, oro, marfil y piedras preciosas combinan de todos los modos posibles.

085. Museo de Bellas artes

Los objetos más cotidianos, como una palangana, son auténticas joyas.

087. Museo de Bellas Artes. Palangana de lujo, XVII

Los autómatas abundan. Desgraciadamente no pueden ponerse en funcionamiento, aunque algún audiovisual los muestra.

093. Museo de Bellas Artes. Autómata

094. Museo de Bellas Artes. Autómata con forma de barco. Hans Schlottheim. 1585

El más sencillo objeto es revestido con el máximo lujo.

099. Museo de Bellas Artes

Instrumentos científicos de época renacentista y barroca ocupan muchas vitrinas.

101. Museo de Bellas Artes. Globo terráqueo mecánico. finales del XVI

Entre los autómatas algunos son extremadamente curiosos como esta Diana con el centauro, que sin automatismos sería también una primorosa obra de arte.

106. Museo de Bellas Artes. Autómata con Diana y centauro. Principios del XVII

Camafeos, miniaturas, cristalerías, … a lo largo de centenares de metros.

108. Museo de Bellas Artes

Una de las obras más conocidas es el salero de Benvenutto Cellini realizado para Francisco I de Francia. Robado en 2003, fue recuperado años más tarde, tras una rocambolesca historia..

111. Museo de Bellas Artes. Salero. B. Cellini. 1540-1543

Hay obras medievales como estos esmaltes franceses del siglo XIV.

119. Museo de Bellas Artes. Esmaltes. Norte de Francia. Mediados XIV

E incluso de época románica. Cristo procedente de Salzburgo, siglo XII.

121. Museo de Bellas Artes. Crucifijo. Bronce dorado. Salzburgo. 2º tercio del XII

Caliz, patena y pajitas. Baja Sajonia. XII

126. Museo de Bellas Artes. Caliz, patena y pajitas. Baja Sajonia. XII

Jarra en forma de grifo. De origen alemán, principios del XII.

127. Museo de Bellas Artes. jarra en forma de grifo. Helmarshausen. Bronce dorado, plata damasquinada, 1120-1130.

O este precioso marfil de principios del X.

128. Museo de Bellas Artes. El Papa Gregorio el Grande escribiendo. Marfil. Finales del X.

La pinacoteca es una de las mejores del mundo. Acabamos la mañana en las salas dedicadas mayoritariamente  al pintura italiana.

Están representados la inmensa mayoría de los grandes maestros. Aquí una pequeña muestra de obras, elegidas según mis propios criterios.

La coronación de espinas de Caravaggio.

143. Museo de Bellas Artes. La coronación de espigas. Caravaggio

Heráclito y Demócrito de Salvatore Rosa.

141. Museo de Bellas Artes. Heráclito y Demócrito. Salvator Rosa

La primavera de Francesco Bassano.

147. Museo de Bellas Artes. Primavera. F. Bassano. 1576

Las cuatro estaciones de Arcimboldo. Aquí el Invierno.

149. Museo de Bellas Artes. Arcimboldo

Los Tres Filósofos de Giorgione.

151. Museo de Bellas Artes. Los tres filósofos. Giorgione

La Virgen gitana de Tiziano.

152. Museo de Bellas Artes. Virgen gitana. Tiziano

La Virgen del Prado de Rafael.

157. Museo de Bellas Artes. La Virgen del Prado. Rafael

Susana en el baño de Tintoretto.

159. Museo de Bellas Artes. Susana en el baño. Tintoretto

Dánae de Tiziano

163. Museo de Bellas Artes. Dánae. Tiziano

Desde la escalera pueden contemplarse las pinturas con que Klimt decoró tímpanos e intercolumnios.

164. Museo de Bellas Artes. Galería decorada por Klimt

Ya era hora de comer y lo hicimos en la cafetería del museo pues aún quedaba mucho que ver.

Tras la comida, a la pintura flamenco-holandesa. Allí se halla lo más relevante del museo, la colección de Brueghel el Viejo, la más importante del mundo, con catorce de sus obras.

Entre ellas, Danza campesina.

165. Museo de Bellas Artes. Danza campesina. Pieter Brueghel el Viejo

Boda campesina.

166. Museo de Bellas Artes. Boda campesina. Pieter Brueghel el Viejo

La matanza de los Inocentes

168. Museo de Bellas Artes. Masacre de inocentes. Pieter Brueghel el Viejo

Cazadores en la nieve.

173. Museo de Bellas Artes. Cazadores en la nieve. Pieter Brueghel el Viejo

Subida al Calvario.

175. Museo de Bellas Artes. Subida al Calvario. Pieter Brueghel el Viejo

O la torre de Babel.

176. Museo de Bellas Artes. La torre de Babel. Pieter Brueghel el Viejo

Pero además de Brueghel, hay muchas otras obras maestras del renacimiento y barroco flamencos, como esta de la serie el Rey bebe de J. Jordaens.

177. Museo de Bellas Artes. La fiesta del rey Judía. J. Jordaens

O esta maravilla de Vemeer de Delft, la alegoría de la Pintura.

180. Museo de Bellas Artes. La alegoría de la Pintura. Vermeer de Delft

Lógicamente tampoco faltan paisajes de Van Ruysdael.

181. Museo de Bellas Artes. Van Ruysdael

Y galerías pictóricas del especialista en el tema Hans Jordaens III.

182. Museo de Bellas Artes. Gabinete de Arte. Hans III Jordaens

Cristo con la cruz a cuestas de El Bosco.

185. Museo de Bellas Artes. Cristo con la cruz a cuestas. El Bosco

Este magnífico tríptico del Calvario de R. Van der Weyden

187. Museo de Bellas Artes. Calvario. R. van der Weyden

Cristo con San Juanito y ángeles de Rubens.

189. Museo de Bellas Artes. Cristo niño con San Juanito y ángeles. Rubens

Los alemanes como Durero y Baldung también se hallan en estas salas.

Figura femenina alegórica de Durero.

183. Museo de Bellas Artes. Figura femenina alegórica. A. Durero

La enigmática las Tres fases de la Vida y la Muerte de H. Baldung.

184. Museo de Bellas Artes. Las tres fases de la vida y la muerte. Hans Baldung

Aún nos quedaban todas las salas dedicadas a la antigüedad grecorromana y a Egipto, que recorrimos rápido.

Extraordinarias colecciones de figuras en bronce.

Júpiter y Juno.

191. Museo de Bellas Artes. Júpiter y Juno

Sarcófagos, vasos y estatuas representativos de todo el Mediterráneo.

193. Museo de Bellas Artes.

Kuros chipriota.

194. Museo de Bellas Artes. VI a. C.

Dado el reciente viaje realizado a Egipto, en sus antigüedades fue la zona donde nos detuvimos más.

Cabeza de una esfinge de Sesostris III.

195. Museo de Bellas Artes. Cabeza de una esfinge de Sesostris III

Estatua de Kai-pu-ptah y de Ipep. 2400 a. C. Un ejemplo más de como los egipcios representaban la piel de los varones de color moreno y la de las mujeres blanquecina.

197. Museo de Bellas Artes. Estatua de Kai-pu-ptah y de Ipep. 2400 a. C.

Es excelente la colección de sarcófagos.

200. Museo de Bellas Artes.

202. Museo de Bellas Artes. Sarcófago de Padepep. VII a. C.

Como total era el segundo día y aún no eramos presa del cansancio, a la salida del museo iniciamos el recorrido por el Ring en dirección sur.

204. Museumplatz

Pronto pasamos por el edificio Secesión, que estaba en plena restauración. Este edificio construido por Joseph Maria Olbrich entre 1897 y 1898 se convirtió en emblema del movimiento denominado así. Este movimiento fue en Austria el equivalente de lo que en otros países se denominó modernismo o Art Nouveau. Su principal representante fue Gustav Klimt.

La cúpula de esta construcción formada con hojas doradas originó que entre los vieneses fuese conocida como “la col”.

206. Secession

207. Secession

Muy cerca, en la Karlsplatz, se levantan los dos pabellones diseñados por Otto Wagner para albergar el acceso al metro. Son otras de las obras más conocidas del citado movimiento.

209. Wagner-Pavillons

La iglesia de San Carlos, de principios del XVIII, ya estaba cerrada. Pospusimos la visita y continuamos el recorrido por el Ring, regresando al centro.

212. San Carlos

Fuimos por Lothringerstrasse.

214. Lothringerstrasse

Donde se halla el teatro Academia.

216. Lothringerstrasse. Teatro Academia

Continuamos por el parque de la Ciudad con parada en el Monumento a Johann Strauss.

221. Stadtpark. Monumento a Johan Strauss

Ya en el centro pasamos por la Casa de la Música, antes de tomar el metro hacia el hotel.

226. Casa de la Música

A iniciar otro día y como el metro nos dejaba a las puertas de la catedral realizamos la visita al interior, que no nos había sido posible en la festividad de Corpus.

Con más de cien metros de longitud y tres naves es un elegante ejemplo del gótico de influencia alemana con planta de salón.

247. Catedral. Púlpito

Entre los diversos tesoros de la catedral destaca el retablo de Wiener Neustadt, que preside el ábside izquierdo.

233. Catedral. Retablo de Wiener Neustadt. 1ª mitad del XV

En el derecho está la tumba del emperador Federico III en mármol rojo.

239. Catedral. Sepulcro de Federico III

Del bellísimo púlpito de hacia 1480 no se conoce el autor, pero se cree que representó su imagen en el centro del púlpito entre diversos Padres de la Iglesia.

245. Catedral. Púlpito

Al salir de la catedral a reponer fuerzas, que no son de despreciar los pasteles vieneses.

249. Plaza de la catedral

Y hacia el Hofburg.

251. Hofburg

Hoy el objetivo era la Scatzkammer,. el tesoro imperial de los Habsburgo.

Coronas, cetros, cruces, condecoraciones, … llenan vitrinas y vitrinas.

254. Schatzkammer

257. Schatzkammer. Símbolos imperiales de Rodolfo II

También hay vestuario. Con este manto se coronaba a los emperadores como reyes del Véneto y Lombardía.

259. Schatzkammer. Vestuario de coronación de los emperadores como reyes de Lombardía y Véneto.

Incluso podemos ver cunas-trono.

260. Schatzkammer. Trono-cuna de los Reyes de Roma

La bandeja y jarra para bautismo de oro y piedras preciosas. Imagino que el agua debía ser agua normal, pero ¡a saber!

263. Schatzkammer. Bandeja y jarra para bautismo

Hay cosas que no se ven todos los días como este ungüentario realizado con una esmeralda de 2680 quilates.

266. Schatzkammer. Vasija en forma de barco realizada con una sola esmeralda

Altar realizado completamente en ámbar.

272. Schatzkammer. Altar de ámbar. Alemania del Norte.1640-1645

Hay objetos de notable antigüedad como la corona imperial de finales del siglo X.

286. Schatzkammer. Corona imperial. Oeste de Alemania. 960-980. Cruz y arco de principios del XI.

También hay otros curiosos como esta lanza, que tradicionalmente se considera que fue la que utilizó el centurión Longinos para comprobar la muerte de Jesús. Se disputa su autenticidad con la que hay en el Vaticano y otra que está en Echmiadzin (Artmenia). Pese a la multiplicidad de lanzas y aunque la datación de ésta sea de época carolingia el valor de las reliquias lo establecen sus fieles.

274. Schatzkammer. Lanza de Longinos. Época carolígia (750-800) con adornos más tardíos.

Particularmente lo que más me llamó la atención fue la colección de vestuarios procedentes de los talleres de Palermo, de entre los siglos XII y XIV.

Guantes.

275. Schatzkammer. Guantes del emperador Federico II. Palermo. 1220

Medias.

276. Schatzkammer. Medias para Guillerrmo II de Sicilia (1166-1189). Las cintas son del XIX

Dalmáticas.

278. Schatzkammer. Dalmática azul. 1125-1150

Mantos.

279. Schatzkammer. Manto imperial o Capa pluvial. Tradición oriental. Palermo. Siglo 1133-1134I. Peso 11 kg.

Más antiguo es el llamado sable de Carlomagno, que difícilmente pudo pertenecerle dado que es un siglo posterior y de origen húngaro.

283. Schatzkammer. Sable de Carlomagno. Hungría. 900-950

Lo que sí es de época carolingia es el Evangeliario de Coronación, si bien las cubiertas son de finales del siglo XV.

284. Schatzkammer. Evangeliario de coronación. Corte de Carlomagno. Aquisgrán. Hacia 800. Cubierta de hacia 1500.

El Hofburg se puede considerar como una ciudad, con sus propias calles y plazas. Una de las más bonitas probablemente sea la Josefsplatz .

288. Josefsplatz

Junto a dicha plaza está la iglesia de los Agustinos, sin ningún atractivo exterior pero con un interior gótico interesante.

289. Iglesia de los Agustinos

En la cercana iglesia de los Capuchinos hay que visitar su cripta donde están enterrados la mayoría de los miembros de la familia imperial. Es toda una lección de historia.

294. Cripta de los Capuchnos

295 Cripta de los Capuchnos

La mayoría de los sepulcros son también magníficas obras de arte.

296. Cripta de los Capuchnos. Tumba del emperador Carlos VI

Los más visitados, en los que nunca faltan flores, son los del emperador Francisco José y especialmente el de su esposa Elisabet, la popular Sissí.

306. Cripta de los Capuchnos. Tumba de Elisabet de Baviera (Sissí)

Me sorprendió ver rodeada de flores con la bandera mejicana la tumba de Maximiliano, emperador de Méjico (1863-1867). Por lo que se ve aún cuenta con admiradores en su patria de adopción.

310. Cripta de los Capuchnos. Tumba de Maximiliano de Méjico

Pasando por Albertina

311. Albertinaplatz

y el Burggarten

312. Parque Burggarten

iniciamos el recorrido por el Ring, hoy en dirección norte. Primero por el Parlamento.

315. Parlamento

Luego por el Ayuntamiento.

317. Ayuntamiento

Cruzamos hacia el Burgtheater, que durante años fue considerado el teatro más importante en lengua alemana.

316. Burgtheater

Y nos internamos de nuevo en el casco antiguo en dirección a la iglesia de los Minoritas.

319. hacia la Minoritenkirche

Es muy típico del centro de Viena el perfil a dos aguas de la cubierta de esta iglesia.

320. MInoritenkirche

En el interior una de las escenas más características de Viena, un ensayo musical.

321. MInoritenkirche

En el muro del evangelio hay un gran mosaico representando la Última Cena de Leonardo da Vinci, que fue encargado por Napoleón.

323. MInoritenkirche

Seguimos callejeando por el centro. La Herrengasse.

324. Herrengasse

La plaza Freyung, antiguamente lugar de exhibición de juglares, titiriteros y charlatanes.

325. Freyung

Y la plaza Am Hof.

327. Am Hof

Y a comer. Una agradable terracita y un codillo memorable pese a ser lugar muy frecuentado por turistas.

328. Restuarante Esterhazy-Stüberl

Pasar por la catedral casi obligado.

330. Catedral

Y por la Kärtner Strasse hasta la Opera.

331. Ópera

Para llegar a San Carlos.

Esta iglesia fue ordenada construir por Carlos VI a principios del siglo XVIII. Un edificio barroco es precedido por un pórtico clásico con frontón, enmarcado por dos columnas que narran episodios de la vida de San Carlos Borromeo al modo de la columna trajana en Roma.

336. San Carlos

Simetría, armonía y recargada decoración hacen del interior un ejemplo del barroco.

337. San Carlos

La cúpula centra el templo, que en realidad carece de nave. Un ascensor instalado hace unos años permite el acceso a la cúpula.

338. San Carlos. Bóveda

Desde arriba hay buenas vistas de la ciudad.

343. Desde la cúpula de San Carlos

345. Desde la cúpula de San Carlos

Y se contemplan a escasa distancia las pinturas realizadas por J. M. Rottmayr.

350. San Carlos. Cúpula

354. San Carlos. Cúpula

El regreso a la zona del hotel, como ya estábamos entrenados, lo realizamos andando por la Argentinierstrasse.

356. Argentinierstrasse

Hasta llegar y atravesar la Hauptbanhof.

357. Hauiptbanhof

El sábado dejamos el centro de Viena para ir al palacio de Schönbrunn. Tomamos el metro hasta Hietzing, tranquilo barrio al oeste de Viena.

359. Hietzing

A escasa distancia empiezan los jardines del palacio.

360. Schönbrunn. Jardines

Son enormes y en ellos se puede pasar horas.

362. Schönbrunn. Jardines

365. Schönbrunn. Jardines

La presencia de parterres con rosas nos va indicando la proximidad del palacio.

369. Schönbrunn. Jardines

370. Schönbrunn. Jardines

371. Schönbrunn

El palacio fue construido para residencia veraniega de la familia imperial. Las obras se iniciaron en 1695, pero fue con la archiduquesa María Teresa que fue profundamente ampliado y remodelado y tomó el aspecto rococó actual.

378. Schönbrunn.

A principios del siglo XIX la fachada fue reformada en estilo clasicista y adquirió el color amarillento, que suele caracterizar las construcciones de los Habsburgo.

En el interior, de visita rápida y entre multitudes, tras aguardar unas horas, no se permiten fotografías.

383. Schönbrunn. Jardines

Frente al palacio se extiende una inmensa plaza circular.

384. Schönbrunn. Jardines

Con una cierta sensación de no haber aprovechado demasiado el tiempo regresamos por los jardines.

386. Schönbrunn. Jardines

387. Schönbrunn. Jardines

Hasta Hietzing para tomar el metro hacia el centro.

390. Hietzing

Descendimos en Kasrlplatz y fuimos a comer al centro pasando por la Ópera.

392. Ópera

Y la Kamtnerstarsse donde ya nos detuvimos no sólo a comer, sino también a descansar.

394. Kamtnerstrasse

Por la tarde nos acercamos al puente Schweden y cruzamos el canal del Danubio.

395. Puente Schweden

Seguimos por la Taborstrasse.

396. Taborstrasse

Allí se halla la barroca iglesia de los Hermanos de la Misericordia.

398. Taborstrasse. Iglesia de los Hermanos de la Misericordia de San Juan de Dios

Y la farmacia adjunta, de la misma época.

399. Taborstrasse. Farmacia de los Hermanos de la Misericordia de San Juan de Dios

Algo más alejada está la iglesia de las Carmelitas.

400. Iglesia de las Carmelitas

De vuelta al centro nos adentramos en el llamado “Triángulo de las Bermudas”, que por la noche es una de las zonas de moda de locales con ambiente juvenil.

402

Encontramos la iglesia ortodoxa griega.

403. Iglesia ortodoxa griega

Y llegamos a Hoher Markt, presidida por la fuente de los desposorios de la Virgen.

407. Hohermarkt. Fuente de los desposorios de la Virgen

Donde también se encuentra el reloj Ankeruhr cuya música y autómatas se ponen en funcionamiento cada día a las doce.

405. Hohermarkt. Ankeruhr

En Graben se notaba la animación del sábado.

410. Graben

Y en la plaza de la catedral, también.

412. Plaza de la catedral

En Viena cualquier sitio es bueno para pararte y escuchar música antes de ir a descansar.

413. Plaza de la catedral

El domingo teníamos prevista la visita a los Belvedere, palacios situados muy cerca del hotel.

415. Erste Campus

Desde la Estación Central para ir hacia el centro siempre hay que cruzar la calle Gürtel (cinturón en alemán). Es simplemente una calle, no una trama ni un complot ni nada similar.

416. Gürtelstrasse

Pronto tuvimos a la vista el Oberes Belvedere. Ambos palacios fueron construidos en estilo barroco para el príncipe francés Eugenio de Saboya, que al servicio de Austria derrotó en diversas ocasiones a los turcos. A su muerte fueron comprados por los Habsburgo y hoy realizan funciones de museo.

418. Oberes Belvedere

Las salas muestran la recargada decoración original en paredes

424. Oberes Belvedere

y techos.

425. Oberes Belvedere

Desde las ventanas hay magníficas vistas hacia el Unteres Belvedere y los jardines que separan ambos palacios.

426. Desde el Oberes Belvedere

El contenido abarca obras desde época medieval hasta la actualidad, con predominio de obras barrocas como este San Sebastián de Giovanni Giuliani y del movimiento Secesión.

428. Oberes Belvedere. San Sebastián. Giovanni Giuliani. 1710-1712

Las obras no siguen un orden cronológico y podemos pasar del barroco a esta obra de Viktor Oskar Tilgner de 1890, Macho cabrío con putti.

430. Oberes Belvedere. Maco cabrío con putti. V.O. Tilgner. 1890

Me sorprendieron la colección de bustos de Franz Xaver Messerschmidt (1736-1783). En ellos se representa a sí mismo en distintas expresiones exageradas, fruto de las alucinaciones y paranoias que sufría durante el último período de su vida.

431. Oberes Belvedere. Bustos con de sí mismo con expresiones. F.X. Messerschmidt. 1777-1783

432. Oberes Belvedere. Bustos con de sí mismo con expresiones. F.X. Messerschmidt. 1777-1783

En el Belvedere se puede ver una de las versiones de Napoleón cruzando los Alpes de Jacques Louis David

434. Oberes Belvedere. Napoleón en el Gran San Bernardo. J. L. David

Se exhiben varios de los paisajes románticos de C. D. Friedrich.

435. Oberes Belvedere. Paisaje de rocas en las montañas areniscas del Elba. C. D. Friedrich. 1822-1823

Destaca la excelente colección de obras de G. Klimt, que nos permiten conocer bien la evolución de su pintura.

Retrato de mujer. De 1893.

437. Oberes Belvedere. Retrato de mujer. Gustav Klimt. 1893

Somnia Knips. De 1897-1898.

443. Oberes Belvedere. Somnia Knips. G. Klimt. 1897-1898

Fritza Riedler. De 1906.

444. Oberes Belvedere. Fritza Riedler. G. Klimt. 1906

Madre con dos niños. De 1909-1910.

457. Oberes Belvedere. Madre con dos niños. G. Klimt. 1909-1910

Casa forestal del lago Arroyo Blanco. De 1914.

445. Oberes Belvedere. Casa forestal en el lago Arroyoblanco. G. Klimt. 1914

La Novia. De 1917-1918.

461. Oberes Belvedere. La Novia. G. Klimt. 1917-1918

Y la famosísima El Beso, de 1908.

450. Oberes Belvedere. El Beso. G. Klimt. 1908

Están presentes en la exposición pintores bien dispares como el finlandés Akseli Gallén-Kallela. Aquí su Primavera Temprana, de 1900.

440. Oberes Belvedere. Primavera temprana. Akseli Gallén-Kallela. 1900

Con las pinturas alternan esculturas como la Eva de Rodin.

447. Oberes Belvedere. Eva. A. Rodin. 1881

Hay obras de Munch. Para mí ya suponen una justificación para la visita. El Pintor Paul Hermann y el médico Paul Contard. 1897.

453. Oberes Belvedere. El Pintor Paul Hermann y el médico Paul Contard. E. Munch. 1897

Algunas obras de Kokoschka de entre las más conocidas. La Visitación. 1812.

454. Oberes Belvedere. La Visitación. Oskar Kokoschka. 1912

O el Tigreleón. 1926.

472. Oberes Belvedere. Tigreleón. O. Kokoschka. 1926

L. H. Jungnickel (1881-1965) fue un pintor alemán, muy conocido por sus dibujos de animales Aquí la Inundación. 1913.

458. Oberes Belvedere. La Inundación. L. H. Jungnickel. 1913

Egon Schiele es con Kokoschka el otro gran representante del llamado expresionismo austríaco. Muertos y muchachas. 1915

459. Oberes Belvedere. Muertos y muchachas. Egon Schiele. 1915

Friedensreich Hundertwasser (Imperio de la paz con centenares de aguas) es el nombre por el que quiso ser conocido el artista austríaco más polifacético del siglo XX. Pintor, arquitecto, diseñador de los más diversos objetos, muy conocido por sus performances. Espirales, colores vivos y la fusión con la naturaleza le caracterizan. Se le considera influenciado por la secesión vienesa.  Aquí el largo Camino, de 1955.

469. Oberes Belvedere. El largo Camino. F. Hundertwasser. 1955

Antes de salir aún pudimos contemplar arte medieval como este tríptico gótico.

474. Oberes Belvedere. Tríptico de altar. 1440-1445

Dejamos el Oberes Belvedere.

476. Oberes Belvedere

Y a través de los jardines.

484. Unteres Belvedere

Llegamos al Unteres Belvedere, donde no entramos pues consideramos su contenido para nosotros menos interesante que el del otro palacio.

487. Unteres Belvedere

Nos dimos un buen paseo por las vacías calles vienesas en domingo en dirección al canal del Danubio.

Entramos en la iglesia ortodoxa rusa que estaba abarrotada a la hora de la misa.

488. Iglesia ortodoxa rusa

Poca gente y menos tráfico.

489

Y llegamos a la casa Hundertwasser. Estas casas sociales diseñadas por el polifacético artista constituyeron una auténtica novedad en la que movimiento, color e integración de la naturaleza forman parte de la vivienda. Lógicamente no se puede ver el interior de los pisos, que siguen estando habitados. La primera vez que las vimos eran recientes -se construyeron entre 1983 y 1986- y se percibía en la zona más movimiento y vida.

494. Hundertwasserhaus

499. Hundertwasserhaus

500. Hundertwasserhaus

No muy lejos está el Museo Hundertwasser dode se conserva buena parte de la obra del artista.

506. Museo Hundertwasser

Y a unos pasos un pequeño restaurante, del que no me resisto a poner la foto, donde nos atendieron de maravilla, comimos bien y a precio razonable.

507. Restaurante

Para hacer la digestión una caminata a través del puente Franzens.

509. Puente Franzens

Hasta el parque de atracciones del Prater y su famosísima noria.

513. Prater. Noria

El aparecer en películas como “El tercer hombre” de Orson Wells o la aventura de James Bonda “Alta tensión” la ha convertido en una atracción muy popular cuya imagen se fusiona con la de Viena.

552. Prater. Noria

Hacer el recorrido en una de sus vagonetas es toda una experiencia en la que se disfruta de buenas vistas sobre la ciudad y el parque.

523. Prater. Noria

524. Prater. Noria

525. Prater. Noria

532. Prater. Noria

539. Prater. Noria

Regresamos al centro por el mismo puente.

555. Puente Franzens

Y la Obere Weissgerberstrasse.

558. Obere Weissgerberstrasse

559. Obere Weissgerberstrasse

Fuimos a la iglesia de los Dominicos, sede de la comunidad de habla hispana en Viena.

Su austera y clásica fachada

563. Iglesia de los Dominicos

esconde un interior barroco profusamente decorado con frescos y estucos.

564. Iglesia de los Dominicos

Muy cerca está la plaza Gütenberg con el monumento al inventor de la imprenta.

568. Plaza Gütenberg

Y en la misma plaza la heladería Zanoni, una de las mejores de la ciudad, donde probamos alguna de sus especialidades a la vez que nos tomábamos un merecido descanso.

566. Heladería Zanoni

Y luego a la iglesia de los Jesuitas. El exterior está parcialmente inspirado en la iglesia del Gesú de Roma.

570. Iglesia de los Jesuitas

El interior es otra explosión de luz, brillo y color barrocos.

572. Iglesia de los Jesuitas

Los frescos en trampantojo de la cúpula son obra del pintor jesuita Andrea del Pozzo.

573. Iglesia de los Jesuitas

Aquí decidimos finalizar ya las visitas. Tocaba ya cena y descanso.

Y llegó el día de partida. Sin madrugar hacia la estación.

578. Haupbanhof

Hay allí una buena pastelería y como había tiempo pudimos coger fuerzas para el regreso con tranquilidad.

580. Haupbanhof. Desayunando antes de partir

Al tren hacia el aeropuerto.

582. Haupbanhof

A buscar la puerta de embarque.