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LOS BALCANES

Pese a conocer varios de los países de la antigua Yugoslavia, nos pareció atractivo un tour que los recorriese todos y con el añadido de la muy desconocida Albania. Y a él nos apuntamos.

Vuelo directo desde Barcelona y llegada a Zagreb al anochecer.

Poco quedaba ya por hacer esa noche. A cenar y a dormir.

Madrugón y, tras desayunar, ya con todo el grupo reunido al bus que nos había de transportar durante quince días.

En principio una vuelta por Zagreb.

Cerca del Teatro Nacional ya nos bajamos para seguir a pie

La Plaza Ban Jelacic es el auténtico centro vital de la ciudad.

La estatua ecuestre de Josep Jelacic da nombre a la plaza. Jelacic (1801- 1859) fue gobernador del Imperio Austrohúngaro de Croacia-Eslavonia. En ciertas épocas fue considerado colaboracionista de los austríacos y su estatua retirada. Hoy en Croacia es visto como un héroe nacional.

Al nordeste de la plaza la calle Kaptol conduce a una de las dos colinas de la parte alta de la ciudad.

Pronto se encuentra junto a ella la catedral. Edificio de origen gótico con muchas reformas a lo largo de los siglos fue prácticamente destruido por el terremoto de 1880, siendo completamente reconstruido a fines del siglo XIX.

En los alrededores de la catedral son frecuentes las sotanas y hábitos.

Enfrente de la catedral hay una fuente en el centro de la cual se iza la columna de Santa María, rodeada por las esculturas de cuatro ángeles.

Muy cerca está el Mercado Dolac, el más concurrido de la ciudad. En él ocupan buen espacio las excelentes cerezas croatas.

También los higos, algo distintos a los nuestros y más tempraneros.

La calle Ivana Tkalcica ocupa el lugar de un antiguo arroyo y hoy alberga la mayoría de los restaurantes y cafeterías del centro urbano.

Por el callejón Mala Stuba y sus escalones de madera fuimos ascendiendo hacia la otra colina de la ciudad antigua, la de Gradec.

Pasamos junto a la estatua de San Jorge, que aparece con el dragón ya vencido.

Atravesamos la Puerta de Piedra para encontrar la capilla de la Virgen. Esta capilla cuenta con gran devoción pues el cuadro de la Virgen que la preside se salvó de un pavoroso incendio en el siglo XVIII y desde entonces cuenta con fama de milagroso.

Muy cerca se encuentra la farmacia más antigua de Zagreb. Abierta desde 1355 tuvo entre sus farmaceúticos a un bisnieto de Dante.

La iglesia de San Marcos preside la plaza de su nombre. Su cubierta de tejas policromadas es su principal atractivo. En la plaza se hallan también el Parlamento y la sede del gobierno.

Cuenta también la iglesia en su portada sur con un interesante conjunto de esculturas del siglo XIV, aunque bastante deterioradas que representan la Sagrada Familia y el apostolado.

Algo más abajo la iglesia de Santa Catalina nos permitió contemplar su sobria fachada, pero al estar cerrada no pudimos ver su fastuoso interior.

Muy cerca está la estación del funicular que conecta la ciudad alta y la baja, que se puede admirar perfectamente desde allí.

De regreso a la ciudad baja aún tuvimos tiempo para echar un vistazo al interior de la catedral.

Contiene elementos de interés como el púlpito barroco.

O el sepulcro del cardenal Alojzije Stepinac, encarcelado por Tito y cuya sentencia fue anulada hace un año.

Dejamos Zagreb en dirección a la frontera de Eslovenia, pasando el río Sava que sigue su curso hasta confluir en Belgrado con el Danubio.

El recorrido discurre básicamente por una fértil llanura.

El color verde se acrecienta conforme vas entrando en Eslovenia.

Ljubljana, la capital eslovena, es una ciudad muy turística con un claro sabor austríaco. El canalizado río Ljubljanica atraviesa la ciudad. En los Tres Puentes se halla el punto neurálgico de la ciudad. El central de estos puentes se construyó en 1842 para sustituir uno anterior de madera, los otros dos, peatonales, se añadieron más tarde y son obra de  Jože Plečnik, arquitecto fundamental en el diseño urbano de Ljubljana y sus principales monumentos.

El mercado se desarrolla por las mañanas en la plaza situada entre el edificio del mercado propiamente dicho y la catedral.

El edificio citado, obra de Plečnik se extiende a lo largo del río.

Desde los Tres Puentes hasta el puente de los Dragones.

Al otro lado de los Tres Puentes se encuentra la fuente de los Tres Ríos, obra barroca de Francesco Robba. Lo que se ve actualmente es una copia pues la fuente original fue trasladada hace unos años a la Galería Nacional.

Frente a la fuente está el Ayuntamiento, de finales del siglo XV y de clara influencia veneciana.

Atravesando un pintoresco callejón

desembocamos de nuevo en el río.

Cerca del punto de partida se encuentra la estatua del poeta de la época del romanticismo France Preseren, que escribió en esloveno, pero también en alemán.

La orilla izquierda del río es un continuo de bares y restaurantes permanentemente animados.

Después de un día tan agitado decidimos esperar la hora de ir hacia el hotel en una heladería que nos recomendaron. Buena recomendación, excelente helado con una gran cantidad de fresas de las que saben aún a fresa.

Al día siguiente dejamos Ljubljana entre verdes paisajes.

Para llegar pronto a las cuevas de Postojna. Recordamos nuestra anterior visita cuando aún era Yugoslavia: tuvimos que esperar mucho en la cola hasta que llegó un emisario del banco con la tasa de cambio de aquella mañana pues la inflación era tal que los precios variaban de la mañana a la tarde.

El trenecito que te adentra en las cuevas es el mismo.

Sin embargo la pavimentación del recorrido y la iluminación han mejorado muchísimo.

Estalactitas y estalagmitas las hay de todos los grosores y formas.

La organización realiza de tanto en tanto un apagado de luces a ver si la gente acelera pues es fácil quedarse extasiado en cualquier rincón.

Hay cuevas con iluminaciones de muy mal gusto intentando dar coloridos absolutamente artificiales a las formaciones calizas. No es el caso de Postojna donde los minerales disueltos en la cal son suficientes para provocar intensos contrastes en la policromía.

Al salir como al entrar, los trenecitos abarrotados.

Comimos en el restaurante que hay a la salida de las grutas para salir después en dirección a la costa.

A Opatica, ciudad de clima privilegiado que desde el siglo XIX fue el lugar de descanso predilecto de la aristocracia austrohúngara por la suavidad del clima y la belleza de su paisaje.

El hotel Imperial

o los jardines de Villa Angiolina datan de esa época.

Aunque las playas no sean las ideales para el baño, es innegable la belleza de la costa.

Dejamos Opatija, pero siguiendo por la costa hasta Senj.

Sin perder nunca de vista la gran isla de Krk (pronúnciese como se pueda).

Luego nos adentramos hacia el interior donde debíamos alojarnos esa noche.

Entre viejas fortificaciones,

Verdes paisajes

y campos de cultivo

Nos fuimos acercando a una zona con una importante minoría serbia antes de la guerra y donde las huellas de ésta son aún bien visibles.

Paramos a descansar un rato en una zona rural.

Allí vendían miel y licores de fabricación casera. Las mieles por cierto de gran variedad de plantas.

Seguimos viendo al lado de la carretera viviendas que habían sido de serbios, aún con impactos de bala, abandonadas y sin que al parecer sus antiguos propietarios tengan la más mínima intención de regresar.

Finalmente llegamos al hotel, situado en plena montaña.

Y bien de mañana regreso a la costa. Paisajes montañosos

que pronto dejaron paso a vislumbrar de nuevo el mar.

Zadar es una pequeña ciudad dálmata, que durante siglos estuvo vinculada a Venecia. Durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeada decenas de veces con la intención de eliminar el máximo posible de población civil, mayoritariamente de habla italiana. Al final de la guerra Tito confiscó todas las propiedades de los italianos que quedaban y les obligó a exiliarse con la intención de borrar todo vestigio del pasado italiano. Uno de los muchos genocidios olvidados por la historia.

Empezamos la visita del casco antiguo por la plaza Petra Zoranica donde una columna romana recuerda el pasado de Zadar.

Cerca está la iglesia de San Simeón.

Y poco más allá la plaza Narodni con algunos de los más importantes edificios de la ciudad como la Torre del Reloj

O la Logia.

Siguiendo recto se divisa al fondo el campanario de la catedral.

Y se llega al antiguo foro romano, del siglo I a. C. Abundan “in situ” los restos hallados.

Con relieves de calidad.

Destaca una columna que en épocas posteriores fue usada como picota.

Sobre el foro se levantó, usando materiales del mismo, en el siglo IX la iglesia prerrománica de San Donato con su planta circular.

Y sus tres ábsides semicirculares al este.

No tuvimos tiempo de entrar en el interior, pero no resisto la tentación de añadir un par de fotografías de nuestra visita anterior. Una en la que se ve la planta.

Y otra en que aparecen los materiales romanos antiguos reaprovechados.

Detrás de San Donato está la catedral románica de estilo toscano.

A escasa distancia, junto al mar, se encuentra el Órgano Marino, obra del arquitecto croata Nikola Basic, una construcción escalonada que oculta un conjunto de tubos y una cavidad resonante que, al entrar el agua de mar por unos agujeros verticales, producen  sonidos musicales.

La visita a Zadar supo a poco, pero nos esperaba Split. El camino entre ambas ciudades a través de los maravillosos paisajes de la costa dálmata.

Llegando a Split se divisan a la derecha las ruinas de Salona, antigua colonia griega que en época romana fue el centro político de Dalmacia.

El paseo y los muelles situados al sur del palacio de Diocleciano centran la vida de la ciudad.

El palacio se abre al mar mediante una serie de arcadas en lo que fue su muralla sur. Este palacio fue mandado construir por el emperador Diocleciano para residir en él, lo que hizo tras su abdicación en 305.

Al entrar en el Palacio vale la pena recorrer lo que algunos consideran subterráneos, que no son otra cosa que las dependencias situadas debajo del palacio propiamente dicho para nivelar el terreno. Quedaron durante siglos recubiertas por derribos y desechos de todo tipo y esto ha permitido su excelente conservación.

Aún hoy maravillan sus sillares y columnas.

Largas estancias abovedadas expresan la magnificencia del palacio, teniendo en cuenta que reproducen la estructura de la planta superior.

Esta gran cúpula por aproximación de hiladas da idea de la maestría de los arquitectos.

Tiendas de recuerdos y baratijas abarrotadas de turistas llenan las dependencias imperiales entre el pórtico y el peristilo.

El peristilo es un patio donde confluían cardus y decumanus, rodeado por columnas al este, sur y oeste y donde el pueblo se reunía para rendir homenaje a Diolceciano cuando éste aparecía en la tribuna imperial.

Tras la destrucción de Salona por los ávaros, la población latina se refugió en erl palacio, transformándose éste en una ciudad fortificada. Y sobre el propio palacio se levantaron todo tipo de construcciones como la catedral al este del peristilo.

En la muralla norte se abre la puerta de Oro.

En el parque que hay tras la muralla destaca la estatua de Gregorio de Nin. Fue éste un obispo del siglo X que introdujo la lengua croata en los oficios religiosos. La estatua, obra del escultor Ivan Meštrović, estaba antes en el peristilo del palacio de Diocleciano. Se dice que frotar el dedo pulgar del pie de la estatua da buena suerte. Para quienes no tengan nada mejor que hacer …

Dentro y fuera de los muros del palacio Split atesora considerables puntos de interés.

Sus estrechas callejuelas

alternan con plazas donde la arquitectura tradicional convive con palacios de sabor veneciano.

Comimos tarde y la verdad es que el intenso calor hacía más aconsejable que proseguir el paseo por la ciudad sentarse a la sombra en una terracita del paseo.

Y saborear los magníficos helados croatas, hoy con cerezas.

Luego hacia Dubrovnik a seguir disfrutando de los pisjes dálmatas. Entre la montaña

y el mar.

Tuvimos que parar dos veces pues resulta  que a Bosnia se le dio un pasillo de salida al mar y hay que atravesar dos fronteras para llegar al sur de Croacia. A partir de aquí el cruce de fronteras ya es imprevisible, la exigencia de pequeños sobornos, el humor de los guardias o cualquier otra circunstancia puede modificar el rato de espera.

A Dubrovnik llegamos ya anocheciendo.

El hotel no era ninguna maravilla, pero desayunar con estas vistas tampoco está mal.

Al llegar a la ciudad cerrada uno lo primero que encuentra son las fortificaciones.

Y para entrar en ella, las multitudes. La puerta Pile presentaba este aspecto. ¡Y era temprano!

Dentro lo primero que recibe al visitante es la fuente de Onofrío, llamada así en honor del arquitecto napolitano que la construyó en 1438. Él fue también el autor del acueducto subterráneo que conduce el agua desde su origen a doce kilómetros. El agua hoy en día sigue siendo perfectamente potable.

Al otro lado de la calle está el convento franciscano. Un remanso de paz dado que muchos grupos turísticos al ser de pago no entran. Y los que lo hacen es para ver la farmacia de 1317, considerada la más antigua de Croacia y la tercera de Europa.

En el claustro de transición al gótico, poca gente. Buen lugar para descansar.

En la calle Stradun, que es el eje que atraviesa la ciudad en dirección este-oeste, casi no se podía circular.

Subimos pues por uno de los callejones de escalinatas que parten hacia el norte.

Y paseamos más tranquilamente por la calle paralela a Stradun a nivel superior, que es donde están la mayoría de los restaurantes turísticos.

Al final tuvimos que descender para desembocar en la también repleta plaza de la Logia.

El palacio Sponza es uno de los edificios más emblemáticos de la plaza.

Luego fuimos al palacio del Rector.

Ni su interior ni el pequeño museo colocado en alguna de sus estancias tiene excesivo atractivo, pero éste no es el caso de los bellísimos capiteles renacentistas de su pórtico.

Nos quedaba algo de tiempo y decidimos acercarnos a la cercana catedral.

A continuación paseo en barco y es que Dubrovnik es imprescindible verla desde el mar.

Las fortificaciones de los alrededores es de donde mejor se aprecian.

También pequeñas y recónditas calas de difícil acceso.

Comimos al lado del Viejo Puerto y nos dimos un paseo por la tarde.

Salimos por la puerta de Ploce,

Desde allí aún mejores vistas del Viejo Puerto.

Entramos de nuevo buscando más sombra y fuimos admirando los preciosos rincones que surgen a cada paso.

Las empinadas escaleras echan para atrás en según que calles.

Llegamos al extremo este y visitamos la iglesia de San Salvador.

La calle paralela al sur de Stradun es la que concentra más comercios.

Nos apartamos de ella y del bullicio para subir hasta el Museo Etnográfico. Museo como muchos de la misma temática.

Pero éste tiene el añadido de unas bellas vistas sobre la ciudad. Aquí se puede apreciar como la mayoría de los tejados son nuevos pues casi no quedaron tras los bombardeos.

Cayendo la tarde cogimos un bus urbano y regresamos al hotel. A esa hora se podía ver bien su magnífica situación.

Las mejores vistas de Dubrovnik probablemente son las que se obtienen desde la carretera que se dirige al sur.

Sin que sean de despreciar las de cualquier otro lugar de la fenomenal costa dálmata.

No lejos se entra en Montenegro donde una de sus curiosidades es la abundancia de cipreses, que en algunos casos llegan a formar auténticos bosques.

Cruzando pueblos tranquilos.

Y de vez en cuando algún castillo.

Llegamos a la bahía de Kotor, profunda entrada de agua formada por el cañón de un río desaparecido que se hundió. Algunos la denominan el fiordo más al sur de Europa. Los venecianos aprovecharon su privilegiada situación para fortificarla y convertirla en una importante base naval.

Al llegar a Perast llaman la atención dos islotes con construcciones.

Uno de ellos es una isla artificial, formada con rocas y rstos de barcos hundidos, sobre la que se levanta la iglesia de Nuestra Señora de las Rocas, llena de exvotos de pescadores y ofrendas procedentes de bodas.

En el otro se encuenbtra el antiguo monasterio benedictino de San Jorge y fue también el cementerio de la nobleza de Perast.

Un barquito conducede a Nuestra Señora de las Rocas. Esta vez lo tomamos, cosa que no hicimos cuando pasamos hace años por Perast.

Seguimos rodeando la bahía.

Hasta llegar a Kotor, situada entre el mar y la montaña por la cual se encaraman sus murallas.

El monumento principal de Kotor es su catedral románica, escondida tras la fachada barroca construida a partir de 1667 cuando un terremoto provocó graves daños en el templo.

Su interior de tres naves conserva el sabor románico.

En el intradós de algunas arcuaciones se descubrieron hace pocos años pinturas murales del siglo XIV.

Preside el altar un tabernáculo gótico sostenido por cuatro columnas de mármol rosa.

En el triforio y en la escalera de acceso se guardan objetos artísticos de diversas épocas.

Los ábsides son semicirculares con el alero sostenido por arcuaciones ciegas.

Pasear por el interior de Kotor es encontrarte con lugares sorprendentes a cada paso.

Iglesias románicas como San Lucas.

U otras de principios del siglo XX como San Nicolás.

Los callejones son antiguos pero en cualquiera de ellos pueden ofrecerse ténicas ultramodernas.

También podemos ver palacios venecianos.

Y plazas que conservan su encanto pese al bullicio turístico.

Dejar Kotor se hace siempre con el deseo de volver, pero para una estancia más larga y tranquila.

La otra gran ciudad turística de la costa montenegrina es Budva. La ciudad antigua conserva sus murallas de época medieval y moderna.

Junto a ellas excavaciones con los restos de su pasado grecorromano.

En el interior una plaza llega a concentrar cinco iglesias de diversas épcoas y estilos.

En el puerto atracan yates de notable tamaño como suele ocurrir en otras poblaciones de la costa croata-montenegrina, especialmente en Trogir.

Dejamos Budva para ir ascendiendo haci Podgorica.

Paisajes verdes,

que conducen a la capital montenegrina. Ciudad que intenta modernizarse rápidamente pero que aún no tiene el aspecto de una auténtica ciudad.

Lo más interesante es la catedral ortodoxa de la Resurrección de Cristo. Fue iniciada en 1993 y consagrada en 2004 con motivo del mil setecientos aniversario del Edicto de Milán.

Dentro de la iglesia es todo una explosión de luz y color.

 

Desde el iconostasio a las bóvedas y muros laterales.

Los santos están representados en abundancia. Algunos, propios del santoral ortodoxo, son a veces difíciles de reconocer para nosotros.

Las lámparas y objetos decorativos no se quedan atrás en magnificencia.

El sacerdote, cuyas explicaciones nos iba traduciendo el guía, hacía honor a la fama que tiernen los montenegrinos de estar entre las poblaciones de talla más alta.

Un paseo en bus por la ciudad acabó de confirmar que poco más hay que ver.

El hotel moderno con una decoración, sobre todo en las habitaciones, que puede calificarse de minimalista.

Pero al día siguiente dificultades para aparcar el autocar delante y cargar el equipaje.

Tanto jaleo tuvimos que al cabo de unos cuantos kilómetros media vuelta pues el conductor se había olvidado su maleta. ¡Menos mal que se dio cuenta a una distancia prudencial!

Luego a continuar por entre muchas viñas.

Zonas de yermos y lagunas.

Y a entrar en Albania con abundantes ríos y lagos de azules aguas.

Aquí y allá pequeñas aldeas con el campanario de sus iglesias.

O el minarete de sus mezquitas.

En los pueblos albaneses parece a veces que el tiempo se ha detenido.

Cualquier producto se puede vender en cualquier lugar.

Y por doquier se puede ver la que parece ser la actividad predilecta de los albaneses, sentarse por ahí y dejar pasar las horas.

Teníamos programado visitar al fortaleza de Kruje, que divisábamos en lo alto.

Pero las cosas se  complicaron. la carretera habitual estaba cortada por obras y el camino alternativo tenía curvas imposibles de tomar con un autocar del tamaño del nuestro.

Pese a que la policía se empeñaba en esa posibilidad.

Al final supresión de la visita y a reemprender el camino hacia Tirana.

En cada punto del recorrido los contrastes son notables.

Y llegamos a Tirana donde también cualquier sitio es un buen expositor para la venta de bolsos o de toallas.

Tras la comida a ver la ciudad. La inmensa plaza Skenderbeg es el centro.

Skanderberg es tenido por el héroe nacional albanés. Fue un noble que luchó contra los turcos en el siglo XV. Fue el primero en enarbolar el estandarte con el águila bicéfala, actual bandera de Albania. Tuvo contactos con diversos estados cristianos, de los que recibió ayuda, entre ellos Aragón donde Alfonso V lo tomó como vasallo, o Valaquia, cuyo príncipe Vlad dio luego origen a la leyenda de Drácula.

En la plaza se levanta la mezquita de Ethem Bey. Construida a caballo de los siglos XVIII y XIX, fue cerrada al culto bajo el régimen comunista y en 1991 se convirtió en uno de los símbolos que ocasionaron la caída del régimen.

En la misma plaza se halla el Museo con interesantes piezas desde la antigüedad al mundo medieval.

Pasamos luego por la catedral ortodoxa.

Y finalmente  vimos la Pirámide. Un edificio levantado por los hijos del dictador comunista Enver Hoxha para convertirlo en una especie de museo a la memoria de su padre. El lugar fue luego inhabilitado, la gente se ha llevado mármoles y otros materiales y ahora su abandono es absoluto.

Poco más que ver en Tirana y al hotel. Situado junto a la jefatura de policía, por lo menos seguro parecía.

El siguiente día camino a Macedonia. Albania nos dejaba imágenes poco respetuosas con el medio.

Y otras de tiempos pretéritos.

Junto a magníficos paisajes.

En Albania las vías de ferrocarril se ven abandonadas, la falta de mantenimiento, la lentitud y la inseguridad de ese método de transporte es un añadido más a las dificultades del país para actualizarse.

La entrada en Macedonia en zona con una importante minoría albanesa sorprende por el número y buen estado de las mezquitas, asi como por la aparición en muchas casas de banderas albanesas. Así como en la propia Albania no se percibe ningún fervor musulmán o nacionalista exagerado, sí que parece que los albaneses de Macedonia, al igual que ocurre en Kosovo, están soñando con la Gran Albania

En las zonas rurales tampoco se cuida demasiado el entorno.

Pronto llegamos a uno de los grandes atractivos turísticos del país, el lago Ohrid, que comparte con Albania.

Y poco más tarde a la ciudad el mismo nombre (denominada también en español Ocrida). Fue ciudad macedónica antes de ser incorporada al imperio romano, situación que mantuvo hasta las invasiones eslavas de los siglos VI y VII. Más tarde fue capital del Primer Imperio Bulgaro en época del zar Samuel (997-1014).

Subimos a la parte antigua y entramos por una puerta en las murallas.

Enseguida topamos con muestras de la arquitectura tradicional

Y con tres iglesias a pocos metros de distancia unas de otras, con lo que pronto se comprende la denominación de Ohrid como la ciudad de las 365 iglesias, una para cada día del año.

La  iglesia de San Demetrio es de origen románico, pero fue reformada ne el siglo XIV.

Casi enfrente está Santa María Peribleptos, con interesantes frescos en su interior que las prisas no nos permitieron ver.

Desde enfrente de estas iglesias hay una buena vista de la fortaleza.

Proseguimos el recorrido descendiendo hasta el teatro griego. Este teatro estuvo sepultado hasta finales del pasado siglo XX en que se redescubrió.

Desde algo más arriba se ve mejor la gran idea que tuvieron los griegos a la hora de emplazar el teatro pues desde su graderío las vistas hacia el lago son excelentes.

Cualquier calle y rincón de la ciudad tiene su atractivo. Encontramos curioso como los kiwis sustituyen el papel de nuestras parras de vid para dar sombra.

El recientemente reconstruido monasterio de San Pantaleón se halla junto a las ruinas de San Clemente. Aquí San Clemente, discípulo de Cirilo y Metodio, creó un centro cultural de los más importantes de Europa en el siglo X.

Bajando por un bosquecillo de pinos llegamos a la vista espectacular de la iglesia de San Juan Caneo, probablemente la más fotografiada de Ohrid dada su situación.

Desde allí continuamos por las playas

Y callejuelas.

Hasta llegar a la joya de las iglesias de la ciudad, Santa Sofía.

Construcción románica en ladrillo encabezada por un ábside poligonal y dos semicirculares.

En diversos lugares se han explotado al máximo las posibilidades decorativas del ladrillo.

Todo el edificio está estructurado en dos plantas lo que también es visible en la fachada oeste.

Lo más sorprendente son las pinturas del interior, de las que las de la parte de la cabecera se han conservado razonablemente bien al quedar detrás de un muro cuando la iglesia fue convertida en mezquita por los turcos.

Después de comer aprovechamos para volver a Santa Sofía, a deleitarnos de ella con más calma.

En cualquier lugar de Ohrid se justifica lo de ciudad de las 365 iglesias.

Aún tuvimos tiempo, mientras tomábamos algo fresquito, de ver desfilar a los participantes en un encuentro folklórico, a lo que son muy aficionados todos los pueblos eslavos.

A dormir fuimos a la cercana ciudad de Struga, también a orillas del lago.

En el hotel una boda nos amenizó la velada. Afortunadamente los horarios son más razonables que los nuestros y a una hora prudencial ya se podía dormir.

Seguimos en Macedonia. hoy en dirección a la capital, Skopje.

Por el camino pasamos por una zona donde hay una importante minoría musulmana, pero minoría de todos modos. Sin embargo sus cementerios, sus mezquitas y sobre todo las banderas albanesas son completamente mayoritarias. Tras escuchar después la opinión de algunos macedonios, no me sorprenderá nada un próximo conflicto étnico.

La naturaleza, ajena a conflictos humanos, sigue ofreciendo buenos paisajes.

Los numerosos ríos y lagos parecen garantizar que el agua no será en Macedonia un problema en el futuro inmediato.

La comida en Albania y Macedonia es abundante, aunque a veces algo repetitiva. De una ensalada, un entremés con quesos, un plato de carne y un postre extremadamente dulce casi nunca te libras.

Llegamos a Skopje, ciudad que en los últimos tiempo se ha llenado de grandes plazas, monumentos y edificios oficiales de diseño.

Nos dirigimosa la fortaleza de Kale. La primera mirada para el estadio de Filipo II, donde juegan los dos grandes clubs de la ciudad y la selección de Macedonia.

El lugar que ocupan las ruinas de Kale estuvo ocupado desde el Neolítico. En las cercanías estaba la ciudad romana de Skupi destruida por un terremoto en 518, siendo sus sillares reutilizados en la construcción de la fortaleza bizantina, que en los siglos X y XI fue asaltada y destruida varias veces. A mediados del siglo XIV fue capital del Imperio Serbio. Más tarde, ya bajo el dominio turco, alcanzó una particular relevancia.

De la antigüedad poco queda.

Y de épocas más reciente especialmente las reconstrucciones contemporáneas.

A los pies de Kale se encuentra la mezquita de Mustafá Pachá. Esta mezquita fue construida en 1492 sobre un antiguo templo cristiano.

A pocos pasos de la mezquita se extiende el Antiguo Bazar. Estaba casi todo cerrado pues estábamos en los días festivos que suceden en todo el país al final del Ramadán.

Parece mentira que sea un lugar de constante bullicio el resto del año.

Lo que sí estaba abierto era el puesto de venta de banderas y símbolos albaneses. Para los nacionalistas musulmanes ni Ramadán ni gaitas.

Las construcciones que recuerdan el pasado turco se extienden por toda esta área de la ciudad.

Acercándonos al puente de Piedra empezamos a ver monumentos a personajes relevantes de la antigua historia macedónica. Empezamos con Filipo II, padre de Alejandro Magno.

Seguimos con la madre de Alejandro.

Continuamos con Cirilo y Metodio, apóstoles de los pueblos eslavos e inventores del alfabeto glagolítico, precedente del cirílico.

Atravesamos el puente y más estatuas.

Justiniano.

Y, como no podía faltar, Alejandro Magno.

No lejos del puente está señalizado el lugar que ocupaba la casa donde nació la Madre Teresa de Calcuta.

Y muy cerca el monumento al zar Samuel.

Y a descansar en un moderno hotel a las afueras.

Entrada a Serbia. Ya casi no se ven mezquitas.

La explotación agrícola es intensa.

Y agua para el riego no falta.

Entre trámites de frontera y carreteras no muy cuidadas llegamos a Nis a la hora de comer

La comida reiterativa.

Después nos acercamos a la catedral de la Santísima Trinidad.

Y luego a la fortaleza, pero el calor ya nos echó atrás antes de entrar en ella.

La visita típica en Nis es a la Torre Celes. Este torreón fue construido por los turcos con las cabezas de los soldados serbios muertos en la batalla de Cegar en 1809.

Un pequeño edificio de construcción reciente alberga la torre.

De los casi mil cráneos que hubo al principio no quedan sino unas pocas decenas.

Con poco más por ver en Nis, salida hacia Belgrado.

El camino transcurre mayoritariamente por una extensa llanura.

Llegada al atardecer.

Poco tiempo más que para descansar. En un hotel que indudablemente conoció mejores tiempos. Aunque ha sido remodelado intentando mantener el encanto de la “Belle Époque”, la adaptación a los nuevos tiempos no acaba de satisfacer.

 

Por la mañana recoorimos en el autocar el centro de Belgrado

El hotel Moscú, construido en 1906, es el mejor ejemplo de la ciudad de Art Nouveau.

Descendimos para entrar en la fortaleza de Kalemegdan.

El foso está repleto de artilugios bélicos que al parecer no caben en el Museo Militar. Y de artilugios de esos en Serbia no faltan.

Pasamos al interior.

Donde no hay demasiado que ver.

Siendo lo mejor las vistas sobre el Danubio y el Sava cuando desemboca en él. El lugar recuerda los primeros cañonazos que sonaron en la Primera Guerra Mundial.

También se percibe bien la estatua de Pobednik (el Víctor). Se trata de una escultura realizada por Ivan Meštrović para conmemorar las victorias sobre los turcos y los austríacos en la Guerra de los Balcanes y en la Primera Guerra Mundial.  Después de diversas polémicas sobre su ubicación ahora es visible de muchos sitios y se ha convertido en uno de los emblemas de la ciudad.

En Belgrado alternan las plazas y paseos que recuerdan la época comunista.

Con muchas iglesias nuevas o renovadas debido al resurgir de la religiosidad tras años de persecución.

Y con las infraestructuras que intentan poner Belgrado al día.

Probablemente el monumento más conocido sea la catedral de San Sava, la iglesia ortodoxa más grande de Europa.

El proyecto data de 1905, pero diversas causas impidieron el inicio de las obras hasta 1935. Pronto fueron interrumpidas y los intentos por reemprenderlas no obtuvieron el permiso hasta 1984, acabando los trabajos exteriores en 2003. El interior aún no está concluido.

Lo que sí está finalizado es la espectacular cripta. Pinturas, mosaicos y lámparas cubren todas sus paredes.

Uno de los lugares más céntricos de Belgrado es la plaza de la República donde se ubica la estatua ecuestre del príncipe Miguel Obrenovic. Éste fue por dos veces príncipe de Serbia en el siglo XIX; en la primera fue depuesto, en la segunda, asesinado.

Desde allí nos dirigimos a pie hasta el restaurante.

Tuvimos la comida amenizada con música folklórica

Pero el contenido habitual.

Con el calor que hacía un paseo en barca por el Danubio parecía una alternativa razonable. Eso hicimos.

La verdad es que ni la barca tenía excesivas condiciones ni el paseo es nada del otro mundo

Desde el río se puede observar de cerca la fortaleza Kalemegdan.

Finalmente las mejores voces del grupo se dedicaron a cantar con lo que fue un  recorrido ameno.

De regreso al hotel pudimos fijarnos en detalles que nos muestran un Belgrado aún no plenamente recuperado de la guerra y de los bombardeos sufridos.

Dejamos Belgrado para dirtigirnos a teritorio bosnio. Grandes llanuras con maíz.

O girasol.

En parte del trayecto nos acompañaba el río Ssva.

Pueblecitos serbios.

Y otra vez el Sava.

Las carreteras cada vez más justitas.

Pero el paisaje, mejor. Especialmente al entrar en Bosnia. El cruce de la frontera fue más fácil de lo previsto pues se quedaron sin luz eléctrica a medio escanear los pasaportes.

Los campanarios de alguna iglesia sobresalen en los alrededores de las aldeas.

En el campo se puede apreciar que aún hay tareas que se realizan manualmente.

A cada momento nos parecía que pronto otearíamos Sarajevo, pero nos costó llegar.

Aparcamos muy cerca de la plaza Bascarsija, centro de la vida ciudadana.

Allí está la fuente Sebilj, fuente pública de madera y piedra en forma de kiosco que es probablemente lo más repetido de Sarajevo en postales u objetos de recuerdo.

Y lo primero a comer. Esas carnes que ya casi soñábamos con ellas

Luego la visita. La mezquita Gazi Husrev Bey.

Las calles de la ciudad antigua.

Y el famoso puente Latino.

Donde a pocos pasos del mismo fueron asesinados en 1914 el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa por un nacionalista serbio.

Una placa conmemora el lugar donde se produjeron los hechos.

Toda la zona céntrica de Sarajevo llama la atención por su mezcla de vestuarios, costumbres y estilos constructivos.

El pasado austrohúngaro aún sobrevive en algunos edificios.

La catedral católica, construida en estilo neogótico a finales del siglo XIX, es la iglesia católica más grande de Bosnia-Herzegovina.

Un paseo por el bazar.

Y regresamos a la plaza Bascarsija donde había un concierto de una banda del ejército turco. Ejército que, por el entusiasmo con que agitaban las banderas turcas, los bosnios musulmanes lo consideran como propio.

Teníamos el autocar aparcado muy cerca de la reconstruida Biblioteca, que desapareció casi por completo al ser bombardeada en 1992 por las tropas serbias.

Otros edificios aún muestran las huellas de la metralla.

Yendo hacia el hotel pasamos por el Holiday Inn, que fue sede de la prensa internacional durante el asedio de Sarajevo entre 1992 y 1996.

De Sarajevo hacia Mostar. En Bosnia aunque teóricamente estás en un mismo país en al práctica nada más lejos de la realidad. Parte esta controlada por los serbios, parte por los croatas y parte por los musulmanes. En realidad son tres paises en uno, un misterio que ni la Santísima Trinidad.

Los paisajes agrarios son frecuentes.

Pero rodeados de mucho verdor y montañas.

La zigzagueante carretera bordea mucho rato el río Neretva, que es el río que pasa por Mostar.

La belleza natural de esta zona -geográficamente Herzegovina- es espectacular.

Hay proyectadas varias presas en el Neretva que podrían acabar con algunos lugares hasta ahora casi vírgenes.

Otro de los detalles (éste mucho menos agradable) que se puede contemplar es el impacto de las balas en los edificios, que en muchos casos no han siodo rehabilitados.

Por Mostar pasamos de momento de largo.

Junto a la ruta se ven cementerios construidos ex profeso para los fallecidos durante los combates.

Y más casas con las huellas bélicas.

El objetivo era subir a hasta Medjugorje, santuario mariano visitado hasta el momento por millones de personas desde la aparición de la Virgen a unos pastorcillos en 1981.

La zona de Medjugorje no fue afectada prácticamente durante la guerra.

Regreso a Mostar y allí siguen presentes las huellas de las batallas.

Hata hoteles en uso conservan los rastros en el exterior.

La visita a Mostar la iniciamos en la mezquita de Karadoz Bey. Del siglo XVI, fue muy dañada en la Segunda Guerra Mundial y en el reciente conflicto. ha sido completamente rehabilitada.

Continuamos en Biscevic Kuca. Casa que conserva su apariencia del siglo XVII.

El bazar es pequeño, pero tiene movimiento.

Aunque el lugar más visitado de Mostar es el famoso puente sobre el Neretva, maravilla arquitectónica del siglo XVI, que fue bombardeado y destruido en 1993. Ha sido reconstruido con fondos aportados por diversas organizaciones internacionales, pero al parecer no todos los fondos han ido donde debían ir.

Sobre el puente hay siempre una ingente multitud.

En Bosnia gozaba de gran prestigio el Gymnasium. Este colegio fue reconstruido y en él se cursa ahora el Bachillerato Internacional y acuden alumnos de diferentes países y de las distintas comunidades de Bosnia.

Hacia nuestro hotel seguimos viendo los edificios sin rehabilitar.

Y llegaba el fin del viaje. ¡Qué rápido pasan dos semanas! Emprendimos el camino para atravesar la última frontera del recorrido.

La última parada en territorio bosnio

Y hacia los lagos de Plitvice. Para muchos la estrella turística de Croacia.

Bastante gente en Plitvice, pero el lugar se lo merece.

Los verdes y azules se intercambian en el agua y en la tierra, según la hora, según las nubes, …

Las tonalidades son infinitas.

Las guías hablan de casi un centenar de cascadas. Yo no las he contado, pero hay unas cuantas.

Por cualquier sitio salta el agua. Los sonidos son un atractivo añadido.

El aire estaba en completa calma. Eso permite que los lagos se conviertan en espejos.

Nuestra anterior visita fue también en verano. El estado de las casdcadas era parecido. cabe imaginar que en primavera aún deben ser más especctaculares.

A través de ellas se van comunicando los diversos riachuelos y lagos.

Hay colores que parecen imposibles.

No es posible, sin embargo soñar en bañarse ahí y dejar que esos chorros te caigan encima es un agradable sueño.

La vida animal es intensa también en el parque, pero la avalancha de visitantes mantiene alejados y escondidos a los grandes mamíferos. Las aves, peces, cangrejos y algunos batracios sí que son fáciles de observar.

Más colores.

Más reflejos.

Más peces.

También patos.

Cruzar en el barco uno de los lagos más grandes da otras perspectivas.

Después otra subidita.

Y a contemplar desde arriba las mayores cascadas.

El autocar nos esperaba al final del recorrido. No faltaban los bailes folklóricos tan unidos al mundo eslavo.

De Plitvice a Zagreb.

En parte siguiendo el curso del Kuna, afluente del Sava.

El hotel estaba en un barrio bien alejado del centro.

Decorado con mobiliario y objetos de anticuario. El dueño y sus antepasados, amantes del coleccionismo, atesoran piezas de auténtico interés. Sus colecciones de guÍas de viaje y libros de cocina antiguos son verdaderamente curiosas.

Por la mañana nos quedaba tiempo antes de salir para el aeropuerto, pero nos conformamos con un paseo por los alrededores y dejar pasar el tiempo charlando hasta la hora en que nos recogieron.

Y en el aeropuerto las despedidas entre los pocos que tomábamos el vuelo a Barcelona después de comer.

¡A esperar el próximo!

 

La basílica de San Julián se levantó sobre la tumba de este mártir del siglo IV.

La iglesia actual fue construida en varias fases y duró más de un siglo, desde mediados del XI a casi finales del XII. Las bóvedas góticas de la nave principal se añadieron en el XIII.

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La cabecera muestra el escalonamiento usual en el románico de Auvernia y una rica decoración gracias a las combinaciones con la policromía de las piedras.

503. Brioude. St-Julien. Desde el mirador

Su fachada de poniente y el campanario que la corona fueron reconstruidos en el siglo XIX

424. Brioude. St Julien. Fachada oeste

Las portadas y ventanas del primer nivel juegan con el cromatismo bicolor de las dovelas.

420. Brioude. St Julien. Fachada oeste. Portadas

El acceso se efectúa por las portadas situadas tras un pórtico, cubierto con bóvedas de arista, al norte y al sur.

El pórtico sur, más vistoso, muestra capiteles con decoración vegetal y conserva buena parte de los herrajes y ornamentos de bronce de la puerta.

425. Brioude. St Julien. Pórtico sur

Al ver la nave principal, la más larga de todas las iglesias románicas de Auvernia, sorprende su escasa anchura.

428. Brioude. St-Julien. Nave central

Más normal se ve el tamaño de las naves laterales cubiertas con bóvedas de arista.

467. Brioude. St-Julien. Nave norte hacia los pies

Girando la vista hacia los pies se aprecian las tribunas sobre el nártex y las columnas pintadas.

437. Brioude. St-Julien. Pies de las naves norte y central

446. Brioude. St-Julien. Las tribunas a los pies

Así como las pinturas de la capilla de San Miguel.

432. Brioude. St-Julien. Nave sur hacia los pies

Pese a los fragmentos perdidos, el programa pictórico sigue siendo muy amplio.

448. Brioude. St-Julien. Frescos en las columnas de lso pies

449. Brioude. St-Julien. Frescos en las columnas de lso pies

En el llamado pilar de los profetas es notable la calidad.

443. Brioude. St-Julien. Pilar de los Profetas

En otro de los pilares se halla una de las pinturas más conocidas de la iglesia.

447. Brioude. St-Julien. Frescos en las columnas de lso pies

Es el rostro de la llamada egipcia o mujer del ojo dilatado.

450. Brioude. St-Julien. Frescos en las columnas de los pies

Aunque las pinturas sean lo más atrayente no es nada desdeñable el programa escultórico de los capiteles.

La temática es bastante auvernesa. El mono ensogado.

Capitel con el mono ensogado

O los tritones con colas vegetales.

Capitel con tritones con colas vegetales

Otros se apartan de los motivos populares en la región como estos grifos.

445. Brioude. St-Julien. Capitel con grifos

Más originales son los rostros que hacen de soporte a semicolumnas.

435. Brioude. St-Julien. Soporte de semicolumna

455. Brioude. St-Julien. Rostro de reina

El coro tiene deambulatorio con cinco capillas radiales.

454. Brioude. St-Julien. Coro

En el coro destaca el capitel de las mujeres ante el sepulcro vacío de Jesús.

458. Capitel de la nave. Las Santas Mujeres ante la tumba vacía

La pequeña cripta contiene un relicario del siglo XIX con las supuestas reliquias del santo y un icono actual que lo representa.

468. Brioude. St-Julien. Cripta

La estrella de San Julián es la capilla de San Miguel situada al sur de la tribuna sobre el nártex. Hay que solicitar la llave en la oficina de turismo.

Desde la tribuna se tiene una amplia visión de la nave, de las bóvedas, de los pilares y semicolumnas adosadas y del pavimento de cantos rodados.

484. Brioude. St-Julien. La nave desde la tribuna

Los capiteles se ven desde muy cerca.

Otra vez los motivos auverneses. Hombres portando corderos.

485. Brioude. St-Julien. Capitel de la tribuna. Hombres llevando corderos

Y motivos distintos. Águila.

Capitel de la tribuna. Águila

La bóveda de la capilla la centra una imagen del Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos.

496. Brioude. St-Julien. Capilla de St-Michel

Una gran multitud de ángeles rodean a Cristo.

493. Brioude. St-Julien. Capilla de St-Michel

488. Brioude. St-Julien. Capilla de St-Michel

Escenas con los condenados completan el programa.

487. Brioude. St-Julien. Capilla de St-Michel

Es conocida el fragmento donde unos diablos se llevan una mujer

490. Brioude. St-Julien. Capilla de St-Michel

La ventana que ilumina la capilla permite ver de cerca la vidriera contemporánea realizada, como casi todas las de la iglesia, por Kim En Joong, monje dominico coreano. En una decisión controvertida se decidió sustituir las vidrieras destrozadas durante la Revolución por éstas como aportación de la contemporaneidad al mundo románico.

499. Brioude. St-Julien. Capilla de St-Michel

Contiene la iglesia obras artísticas interesantes de otros períodos como el terrorífico Cristo leproso del siglo XIV.

Brioude. Crsito leproso

 

O la Virgen parturienta de la misma época.

457. Brioude. Virgen parturienta. Siglo XIV

 

En la localidad auvernesa de Saint-Saturnin la iglesia de Notre-Dame se sitúa en el punto más elevado y es visible desde todo el pueblo.

335. Saint Saturnin

Se accede a ella a través de calles de auténtico sabor medieval. Algunas con nombres tan significativos como este callejón del Infierno.

338. Saint Saturnin

La iglesia tiene aspecto de fortaleza vista desde el oeste.

373. Saint Saturnin. Ntra. Sra. Desde el noroeste

El deambulatorio que rodea el ábside muestra la particularidad entre los santuarios mayores de Auvernia de no tener capillas radiales. La decoración juega con los distintos colores de la piedra formando una faja de rosas estrelladas bajo la cornisa del ábside.

El campanario es el único que puede ser considerado original de todo el grupo y ha servido de modelo para la reconstrucción de otros como el de Saint-Nectaire.

345. Saint Saturnin. Ntra. Sra.

Entre los canecillos predominan los habituales de rollos.

Modillons a copeaux

La portada, a poniente, es muy austera, dovelada con una sola arcuación.

349. Saint Saturnin. Ntra. Sra. Portada

El interior es proporcionado y armonioso, presentando alguna particularidad como los agujeros que comunican con la cripta y permitían ver las luces que iluminaban las reliquias.

351. Saint Saturnin. Ntra. Sra. Nave central

Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista.

369. Saint Saturnin. Ntra. Sra. nave sur

En el coro, el altar procede del vecino castillo.

367. Saint Saturnin. Ntra. Sra. Coro

En la iglesia hay una talla románica de la Virgen, de finales del XII, muy restaurada y modificada en el siglo XVIII.

353. Saint Saturnin. Virgen

355. Saint Saturnin. Virgen

Los capiteles muestran casi todos decoración vegatal, aunque hay alguno historiado como éste con grifos bebiendo, tema muy auvernés.

370. Saint Saturnin. Ntra. Sra. Capitel. Grifos bebiendo en copa.JPG

O éste con rostros entre el follaje.

Capitel. Máscaras y motivos vegetales

La cripta reproduce la planta del coro y está sostenida por robustas columnas y capiteles sin decoración.

360. Saint Saturnin. Ntra. Sra. Cripta

Una Piedad de finales del siglo XIV la preside.

364. Saint Saturnin. Ntra. Sra. Cripta. Piedad. Fines del XV.

A título de curiosidad la iglesia recuerda el culto a San Verny, patrón de vendimiadores, enólogos y, por extensión, amantes del vino en general.

371. Saint Saturnin. Ntra. Sra. Saint Verny. Patrón de los vinateros

Tras el ábside se levantan los restos de la capilla de Santa Magdalena, muy anterior a Notre-Dame.

340. Saint Saturnin. Sainte Madeleine

Cerca de Luzás (o Llusás), actualmente municipio de Tolva, se levanta el antiguo santuario-ermita dedicado a San Bendito.

San Bendito1

De gran devoción en la comarca, se sigue acudiendo en romería el lunes de Pascua.

Dos edificios distintos componen el conjunto. La iglesia,

San Bendito 2

que culmina en una cabecera plana orientada al norte

San Bendito Cabecera 1

y la casa del ermitaño adosada a poniente del templo.

San Bendito casa ermitaño

La iglesia está precedida de un pórtada situada tras un pórtico abierto a tres lados, aunque actualmente el lado oeste se halla tabicado.

San Bendito. Pórtico

Es posible que desde este pórtico a tres vientos se bendijesen los términos pues subían desde el pueblo las reliquias el primer domingo de mayo, época que suele coincidir con las bendiciones de los campos. Y también que fuese un buen lugar para “esconchurar” tormentas.

San Bendito. Pórtico 2

La portada es neoclásica.

Capilla. Portada 1

En el frontón se abre una hornacina que debió contener la imagen del santo. Y en su arco de cierre se lee “SBENDITOMA”, que supongo que se refiere a San Bendito Mártir.

Capilla. Portada. Inscripción hornacina

La iglesia consta de una nave cubierta con bóveda de lunetos. Se ilumina mediante ventanas abiertas al este.

Preside el altar una imagen de San Benito de Nursia.

Capilla. Interior

Tiene dos capillas por lado. Las más cercanas a la cabecera conservan los altares.

Capilla. Capilla nordeste

Capilla nordeste

Capilla. Capilla noroeste

Capilla noroeste

En la capilla del lado este, cercana a los pies, aún podemos ver el ara de altar.

Capilla. Capilla sudeste

En la de enfrente se halla el lugar que es el núcleo de la devoción de este santuario. Un agujero en la roca, hoy en día situado dentro de un arco que se construyó para adornarlo.

Capilla. Capilla sudoeste

En el agujero desde tiempo inmemorial (unos remontan el santuario al siglo XI, otros al XV) han acudido gentes de la comarca y de zonas más lejanas para introducir la cabeza en el hueco de la roca convencidos con ello de quedar sanados de cefaleas, jaquecas y alteraciones del sistema nervioso. Con el mismo fin también se cogían nueve piedrecitas que después se tiraban juntas o en días distintos de una novena, combinados con rezos o plegarias. Actualmente coger una y guardarla en el bolsillo parece que ya vale.

Capilla. Capilla sudoeste. Agujero con las piedras sanadoras 1

A los pies se levanta el coro accesible por una escalera de piedra adosada al muro este.

Capilla. Interior hacia los pies

Todo el contenido fue incendiado y destruido en 1936. Queda una pila benditera con pie.

Capilla. Pila benditera

En el óculo que se abre en la fachada asobre el pórtico hay una inscripción en la que claramente se lee “ARMITAÑO”, pero no he podido descifrar el resto. Puede que el sillar no ocupe su lugar original y sea una referencia al ermitaño que por lo menos desde principios del siglo XIX y hasta la guerra civil se ocupaba del lugar, viviendo de lo que daban unas fincas cercanas, que aún hoy pertenecen a San Bendito y de las limosnas que recogía por las localidades próximas.

Capilla. Inscripción sobre portada 2

La casa del ermitaño ha sido muy modificada. Hoy la cubre un tejado a dos aguas, que parece se construyó al eliminar un piso.

La portada original posiblemente fue la que se ubica al oeste. Es dovelada y está tabicada.

Casa ermitaño. Portada oeste, que da a la cuadra

El acceso se efectúa por el sur por un portal de piedras labradas.

Casa ermitaño. Portada. Al sur

Las ventanas también son trabajadas.

Casa ermitaño. Ventana. Al sur

Al entrar hay un patio desde el que se accede a las diversas dependencias. La cuadra.

Casa ermitaño. Cuadra

La bodega,

Casa ermitaño. Bodega 1

que tiene una pequeña dependencia anexa con depósitos de piedra para aceites.

Casa ermitaño. Depósitos aceites 2

En un lugar que pretendía ser prácticamente autosuficiente no podía faltar el horno.

Casa ermitaño. Horno Interior

Por el exterior el horno da al norte y tiene forma semicircular.

Casa ermitaño. Horno. Exterior 1

Desde el patio un bonito portal esculpido da acceso a la escalera que sube a la planta superior.

Casa ermitaño. Portada interior 2

En la primera planta (probablemente hubo otra superior que se eliminó) destaca una sala decorada con pinturas y peanas de yeso, probablemente para lámparas, que debió ser el lugar de reunión o festejos de la cofradía, pues en el siglo XVI constan catorce cofrades de San Bendito.

Casa ermitaño. 1r piso. Salón 1

Casa ermitaño. 1r piso. Salón 6

El aparejo de la iglesia es de mampostería con alguna cantonera en el campanario y la cabecera. Sin embargo es de buenos sillares en la fachada y el pórtico, que probablemente correspondan a una reforma posterior. En las cubiertas las losas originales han sido sustituidas casi por completo por tejas.

La casa del ermitaño es de mampuesto áun más sencillo apareciendo sólo algún rústico sillar en el ángulo noroeste.

Se ha escrito bastante sobre esta iglesia, su origen y su culto. Unos adjudican su fundación a los templarios que trajeron las reliquias de un mártir polaco, San Benedicto. Lo cierto es que de esa época no hay el más mínimo dato. Otros, que los dominicos del convento de Linares fundaron el lugar para acoger las reliquias de San Benito, lo que al no ser posible por estar estas en Italia obligó a buscar el San Benedicto polaco. Un obra editada en Barcelona a fines del siglo XIX narra esta historia y publica los gozos del santo.

Lo que está claro con certeza es que la devoción es antigua, por lo menos del siglo XVI, que había una urna con reliquias que fue saqueada durante la guerra de los Segadores, que una urna en la iglesia parroquial conserva ahora las reliquias ya atribuidas al santo polaco y que el nombre popular ha sido desde siempre San Bendito, como prueba el rótulo sobre la hornacina de la portada.

Tampoco hay dudas sobre el hecho de que las creencias sobre sanación de males de la cabeza o del espíritu (enfermos psíquicos o endemoniados, según el momento) vienen de muy lejos, probablemente antes de la cristianización del lugar, así como de que la devoción en Luzás y Castigaleu -y también en otros lugares de la comarca- ha persistido siglos.

Además San Bendito no era únicamente venerado por la piedra sanadora sino que también se acudía en procesión con la urna que contenía las reliquias para sumergir ésta en agua y pedir lluvia ante pertinaces sequias. En 1896 tras las rogativas llovió una barbaridad.

Perdura aún en la romería del lunes de Pascua la costumbre de jugar al “cacho”, juego tradicional en el que mediante naipes se sortea algo y cuyos beneficios se destinan al mantenimiento de la ermita.

SAINT-NECTAIRE.

La localidad de Saint Nectaire, que debe su nombre a la iglesia construida en el monte Cornadore en conmemoración de quien fue uno de los evangelizadores de las Galias, es también famosa como denominación de origen de uno de los mejores quesos franceses.

298. Saint Nectaire

La datación de St-Nectaire así como las de las otras grandes iglesias de Auvernia es muy controvertida. Hay quienes se inclinan por considerarla del finales del siglo XI mientras otros retrasan esta fecha hasta mediados del XII cuando se estableció aquí un priorato de La Chaise-Dieu.

300. Saint Nectaire

Muy dañada durante la Revolución, fue bastante reconstruida en 1875. A principios de este siglo una nueva restauración le ha devuelto su belleza.

La decoración de su cabecera es sobria, pero luce un friso de mosaicos figurando rosetas, que sobresale por encima de las tres capillas radiales del deambulatorio.

304. Saint Nectaire

A cada lado del transepto hacia el este hay una absidiola.

302. Saint Nectaire

El acceso se realiza por la portada con doble arcuación de medio punto, situada al oeste.

311. Saint Nectaire. puerta oeste

El espacio interior se divide en tres naves precedidas de un nártex. La nave central se cubre con bóveda de cañón y las laterales, de arista. Sobre éstas se alza una tribuna. A diferencia de las demás iglesias del grupo no alternan columnas y pilastras sosteniendo los arcos formeros y fajones, sino que todo son columnas.

331. Saint Nectaire. Nave central

El coro, sobreelevado, muestra una serie de capiteles excepcionales. Todos ellos historiados y con escenas en cada una de sus caras.

325. Saint Nectaire

En los capiteles aparecen escenas de la Pasión. El prendimiento con el beso de Judas.

Capitel coro 1. Arresto de Cristo

Cristo con la cruz a cuestas.

Capitel coro 1. Jesús carga la cruz

En otros escenas relacionadas con la Resurrección. Jesús resucita mientras los soldados duermen.

Capitel coro 6. Los soldados dormidos

La duda de Santo Tomás.

Capitel coro 1. Incredulidad de Sto. Tomás

Las Santas Mujeres frente al sepulcro. Esta escena aparece en un capitel situado al otro lado del hemiciclo, enfrente del anterior, lo que nos muestra que estamos ante un programa iconográfico muy estudiado.

Capitel coro 6. Las santas mujeres

En otro capitel aparece un donante, escena no muy habitual.

Capitel coro 1. El donante

Hay milagros. La multiplicación de los panes y los peces.

Capitel coro 1. La multiplicación de panes y peces

También la vida de San Nectario. Cruzando el Tíber.

Capitel coro 3. San Nectario cruza el Tíber

Resucitando un muerto.

Capitel coro 3. San Nectario resucita un muerto

El Apocalipsis está presente con los jinetes.

Capitel coro 4. El jinete del Apocalipsis 1

Capitel coro 4. El jinete del Apocalipsis 2

Con los condenados.

Capitel coro 5. Los condenados

Los elegidos.

Capitel coro 5. Los elegidos

Y el descenso al limbo.

Capitel coro 6. El descenso al limbo

En las capillas del deambulatorio aparecen temas típicos auverneses. Las Victorias con escudos.

Capitel Capilla norte girola. Victorias con escudos

El mono ensogado.

Capitel capilla sur de la girola. Mono ensogado

Aún en el transepto  hay algún otro capitel figurativo, también de temáticas de la zona. Hombres portando corderos.

Capitel muro sur del transepto. Hombres llevando corderos

Las tentaciones en el desierto.

Capitel muro sur. Tentación de Crsito en el desierto

O tritones con excrecencias vegetales.

Capitel Transepto. Tritones con excrecencias vegetales

En las naves los capiteles son casi todos vegetales. En total son más de cien los esculpidos.

Capitel capilla central de la girola. Águilas

La iglesia la preside la Virgen de Mont Cornadore, policromada y dorada, contemporánea de la iglesia.

319. Saint Nectaire. Virgen de Mont Cornadore.jpg

Otros tesoros que guarda la iglesia de época románica son el busto de San Baudime en cobre dorado..

327. Saint Nectaire. Busto de San Baudime. Siglo XII

Y dos cubiertas de libros en esmaltes de Limoges.

328. Saint Nectaire. Esmaltes de Limoges. Siglo XII

 

En un paisaje espectacular se esconde Orcival y su iglesia dedicada a la Virgen.

253. Orcival

Vale la pena dejar el coche en la carretera y descender hacia el pueblo y la iglesia a pie.

Para construir la iglesia donde está tuvieron que desviar el río y cortar la montaña, pero así, según la leyenda, lo quiso la Virgen, que pidió: “allí donde caiga el martillo lanzado por un albañil, allí se edificará mi iglesia”. En el siglo XII pasaban estas cosas.

254. Orcival

Una serie de volúmnes superpuestos formados por el coro y las capillas radiales, que engloban también la cripta, se elevan hasta el campanario acabado en dos cuerpos octogonales en los cuales se abren ventanas geminadas.

256. Orcival

La decoración es escasa y repetitiva. Los habituales canecillos de rollos sostienen todos los aleros.

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Se accede al interior por la portada abierta en el transepto sur. Junto a ella cuelgan del muro cadenas y grilletes, ofrendas de cautivos a la Virgen por su liberación (los “Fers” que dan nombre a la Virgen).

260. Orcival

La puerta, al igual que la otra, situada en el mismo muro hacia los pies, conserva los herrajes de época románica.

293. Orcival. Puerta al sur

En el interior llama la atención la desnudez de la arquitectura como en el resto de iglesias del mismo grupo.

289. Orcival. Nave central

La mirada se dirige hacia el coro inundado de luz.

267. Orcival. Coro

292. Orcival. Coro

Sobre el crucero se eleva una cúpula sobre trompas.

291. Orcival. Cúpula sobre trompas

En el deambulatorio las capillas radiales forman un conjunto absolutamente armónico.

288. Orcival. Capilla radial

Hay capiteles esculpidos. De tipo vegetal.

Capitel vegetal

Con temas mitológicos. Centauros.

Capitel. Centauros

De luchas.

Capitel. Demonio luchando con soldados

O con los motivos auverneses. Grifos bebiendo en una copa.