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San Bartolomé de Cirés

Desde Cirés una pista en regular estado, que sale al lado de la fuente, conduce a la ermita tras una corta pero fuerte subida. También se puede ir por un sendero que parte al lado de la iglesia de San Cristóbal y más arriba coincide con la pista, en poco más de treinta minutos. Sus coordenadas UTM son: 31 T 0310674 y 4697994.

Ermita de una nave cubierta con bóveda de cañón algo apuntada. La parte occidental de la nave se hundió en época indeterminada, quedando sólo el muro norte con el arranque de la bóveda.

Muro norte

Esto condujo a cerrar la parte conservada con una reja para seguirla usando para el culto.

La encabeza un ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera. El ábside está completamente agrietado y se ve por todas partes el exterior, de donde se han llevado los sillares. Tenía una ventana en el centro de la que sólo se ven trazas.

Ábside interior

Ábside. Exterior

Se conserva el altar separado del fondo, lo que nos indica la utilización de esta ermita después del Concilio Vaticano II.

Hay una capilla añadida al sur, junto al ábside, que se cubre con bóveda de cañón apuntada. La capilla tiene una ventana de arco de medio punto y doble derrame abierta al sur. Tiene también un nicho cuadrado en su muro oeste. Conserva la base del altar y el ara tirada por el suelo.

Capilla

En el muro sur se abría la puerta original, interiormente ha sido convertida en una hornacina. Posteriormente se debió abrir una puerta a poniente en el tramo caído, que posiblemente era una ampliación.

Puerta original

A lo largo del muro norte hay adosado un banco de piedra.

Los muros interiores muestran restos de una gruesa capa de revocado.

Por el suelo hay un fragmento de una piedra alargada con acanaladuras, que quizás fuese el pie de alguna pila.

La única decoración exterior es una cornisa biselada, en mal estado en el ábside y los muros laterales

El aparejo es de rústico sillarejo de gres rojo y piedras sin trabajar, pero formando hiladas.

Muro sur

Las bóvedas del ábside y de la capilla están realizadas en piedra tosca.

La cubierta es de losas. La de la zona hundida por los restos que se ven en el suelo era de tejas.

Desde el interior

La orientación  y el ábside semicircular conducen a colocar el origen de esta iglesia en período románico, de todos modos el apuntamiento de la bóveda nos indicaría que no anterior al siglo XIII. Debió experimentar diversas reformas, la más importante el alargamiento hacia poniente.

Naturales del pueblo recuerdan la romería que se celebraba el día de San Bartolomé, en agosto, y la comida que se hacía con los animales que se habían cazado. También recuerdan una antigua imagen de San Bartolomé que después de la guerra civil fue trasladada al Museo Diocesano de Lérida. El abandono de la ermita tuvo lugar en los años setenta del pasado siglo, cuando en el pueblo casi no quedó nadie.

Bibliografía:

ARAMENDÍA, José Luís: El Románico en Aragón, vol. I, Cuencas del Noguera Ribagorzana y del Isábena, Librería General S.A., 2001, p. 176-177.

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 130.

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo II, Prames, Zaragoza, 2004, p. 86-87.

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