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San Gregorio de Fantova

Desde el castillo de Fantova hay que seguir hacia levante por la pista que pasa por debajo de Casa Turmo y va hacia Güel. A los 300 metros del inicio de la pista hay una bifurcación, hay que ir por la derecha (por la izquierda se va a Bafaluy). Recorridos 1’9 Km, poco antes de llegar a la divisoria de aguas, sale una pista a la derecha que hay que seguir durante unos doscientos metros. Se deja el coche y se coge a la derecha un sendero que conduce en continuo acceso en poco más de trescientos metros a la cima del cerro donde está la ermita. Siguiendo la pista también se llega. Las coordenadas UTM de la iglesia son 31 T 0289838 y 4682950.

San Gregorio desde el este

San Gregorio es una ermita que, pese de su no utilización durante años, se conserva íntegra. Es de una nave cubierta con bóveda de cañón y un ábside semicircular con bóveda de cuarto de esfera, que articula con la nave mediante un arco de medio punto de doble dovelado.

Interior

Interior

El ábside tiene una ventana aspillera en el centro con derrame al interior. En el lado sur puede verse al interior otra ventana similar que no se aprecia exteriormente.

Cabecera

Cabecera

La portada está en el muro sur. Hay que subir cuatro peldaños para llegar a ella. Es de medio punto formada por dovelas de tosca apoyadas sobre grandes jambas al exterior y adintelada de sillares cuadrados al interior. Una gran piedra biselada enlaza el dintel con la bóveda. Está permanentemente abierta pues ha desaparecido la puerta de madera.

Portada

Portada

Portada. Interior

Portada. Interior

Frente a la puerta, en el lado del evangelio, se reconoce, perfectamente al interior y difícilmente externamente, que había habido otra puerta. Debía ser similar a la del muro sur ya que cierra por encima el espacio tabicado una piedra biselada igual que la que hace de unión con la bóveda en la puerta actual.

Puerta tabicada al norte

Puerta tabicada al norte

Muro norte

Muro norte

En el interior son apreciables dos etapas constructivas. Los sillares del ábside, muchos de ellos de tosca, y del tramo más cercano a él, tanto los de los muros laterales como los de la bóveda, son distintos a los de la zona occidental. En el muro norte queda marcada la diferencia por un pliegue en la pared. En la zona occidental las juntas entre los sillares han sido reseguidas en la bóveda y en el muro de los pies se aprecia como habían sido pintados los sillares sobre el encalado que cubría el muro.

En el ábside hay cuatro nichos cuadrados, dos por lado. En el muro sur, entre el ábside y la puerta, hay dos nichos más. En el muro norte, otro y en el muro oeste dos más grandes.

En el muro norte, hacia los pies, hay un arcosolio de arco de medio punto, dovelado, bajo el cual hay un sepulcro. El sarcófago ha sido abierto. La tapa yace por el suelo y se pueden ver aún diversos huesos esparcidos por su interior.

Arcosolio

Arcosolio

También en el muro norte, junto al ábside, hay un nicho alargado en la pared, y debajo de él parte de la pared un murete de piedras, encalado, de corta altura y de poco más de un metro de longitud. No imagino la posible función de esa estructura, parecida a la que hay en San Clemente de la Tobeña. ¿Restos de un muro de separación del presbiterio a modo de iconostasio?

San Gregorio. Acceso al presbiterio, lado norte

El suelo es de baldosas modernas. Allí donde han sido arrancadas pueden verse las losas de piedra originales sin pulir.

A la izquierda de la puerta se aprecia el lugar que ocupaba la pila de agua bendita que ha sido arrancada.

Se nota que el interior había estado encalado, especialmente en la zona de poniente, en las partes bajas de los muros.

En el muro de poniente se levanta el campanario de espadaña, dovelado, de un solo ojo. Debajo tiene una ventana aspillera con derrame al interior.

Desde el sudoeste

Desde el sudoeste

Entre la puerta y los pies hay una aspillera con derrame al interior, en la bóveda. Debajo hay una ventana cuadrada, tapiada.

El aparejo es de sillares escodados, sin pulir, de muy diferentes medidas, dispuestos en hiladas irregulares. Algunas piedras de los muros laterales son muy grandes, otras en la parte más oriental de los muros laterales muy alargadas, de más de un metro. En el ábside destaca una hilada cercana a la cubierta bastante regular. La cubierta es de losas, de notable tamaño la mayoría.

Desde el noroeste

Desde el noroeste

La ermita podría fecharse en el siglo XII ya avanzado, con alguna modificación de siglos posteriores.

A poniente de la ermita unos muros conservados a escasa altura prolongan los muros laterales y quedan unidos por otro muro paralelo al frontis delimitando un espacio cuadrangular.

Muros al oeste

Muros al oeste

En la visita de 2002 pude ver que sobre los restos de la base del altar había una rama en forma de trípode en la cual había ensartada una pluma de ave de color negro. Había también al lado restos secos de rosas, una vela sin utilizar y restos de cera a corta distancia en el suelo. El uso de estos elementos no podía datar de muy atrás: era cosa de días. O sea que durante el verano de 2002 se había utilizado esta ermita para rituales a saber de qué tipo, y no simplemente como juego casual de excursionistas ya que las rosas no son un elemento que se lleve en la mochila y en los alrededores no las hay en varios kilómetros.

Restos de ritual (2002)

Restos de ritual (2002)

Este sería un elemento más de los enigmas que sugiere esta ermita: el arcosolio con la sepultura de alguien importante en un lugar tan aislado, la construcción situada al oeste, la puerta tapiada que da al norte, justo frente al mágico Turbón, el cuidado tenido en las reformas en que se encalaron los muros, se embaldosó el suelo y se rehizo la bóveda en su tramo occidental, la situación de las aspilleras de ábside y frontis que permite ver una a través de la otra y creo que en algunas épocas del año han de permitir jugar un papel especial a los rayos solares.

 Es una lástima que no se arregle esta ermita pues su estado es aún aceptable, pero algunas grietas y la facilidad de acceso al interior para todo tipo de alimañas o para el ganado hacen temer la pronta aparición de humedades y el deterioro imparable.

La posición estratégica del lugar sugiere que en la Edad Media debió tener algún importante papel defensivo. Es el punto más alto de la zona. Muy bien comunicado con los castillos de Fantova y lo Mon de Perarrúa y justo enfrente del castillo de Laguarres y demás fortificaciones defensivas musulmanas que protegían el valle del Isábena.

Bibliografía:

ARAMENDÍA, José Luís: El Románico en Aragón, vol. II, Cuencas del Ésera y Cinca, Librería General S.A., 2001, p. 187-188.

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 533-534.

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo II, Prames, Zaragoza, 2003, p. 227-229.

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