Relatos de viajes, excursiones y más.

RENANIA-ALSACIA

Abril-mayo de 2014.

Tras unos cuantos viajes organizados, ya nos tocaba alguno más libre, de planificación propia y con nuestro automóvil.

La salida el 28 de abril en dirección a Francia por el Valle de Arán. Por Toulouse hacia el norte y luego al este. Dirigidos por el GPS los últimos kilómetros fueron de carreteritas locales, aunque nos sirvió para recordar viejos tiempos en localidades tan bonitas como Lapalisse.

001Castillo de La Pallisse

Castillo de La Palisse. 1990

Finalmente llegamos a Paray-le-Monial donde teníamos reservado el hotel cerca de la salida de la autovía. Con toda la tarde por delante la visita obligada era naturalmente la basílica, el mejor ejemplo conservado de la arquitectura cluniacense.

003. Paray-le-Monial

El lugar, junto al río, es también idoneo para agradables paseos.

004. Paray-le-Monial

Desde cualquier punto de vista es magnífica la iglesia.

Su cuerpo occidental con las torres.

017. Paray-le-Monial

Sus ábsides.

014. Paray-le-Monial

La perspectiva desde el noroeste.

024. Paray-le-Monial

O desde el nordeste.

013. Paray-le-Monial

El interior es sobrio, elegante y luminoso.

006. Paray-le-Monial. Iglesia abacial. Interior

Yendo por la calle que se dirige hacia el núcleo urbano aún es imposible resistirse a echar la última mirada.

022. Paray-le-Monial

No es sólo el valor artístico de la basílica lo que atrae a los visitantes. también acuden muchísimos peregrinos motivados por la devoción al Sagrado Corazón, que arranca en el siglo XVII  con las apariciones de éste a Margarita-María entre 1671 y 1690. Beatificada en 1864, empiezan las grandes peregrinaciones y en 1873 se consagra Francia al Sagrado Corazón.

Fue en la denominada Capilla de la Visitación, no lejos de la basílica, donde tuvieron lugar la mayoría de las apariciones.

Capilla de la Visitación

Capilla de la Visitación

El día siguiente había que llegar ya a Renania, destino fundamental del viaje. Sin dejar las autopistas pronto llegamos a Speyer (Espira) la antigua capital del Sacro Imperio.

El hotel estaba muy cercano al centro.

028. Espira. Hotel

A unos pasos teníamos el Museo Histórico del Palatinado.

030. Espira

Se daba la coincidencia de que acogía una exposición temporal dedicada a los 40 años del nacimiento de Playmobil.

032. Espira

El resto de la tarde fue para la magnífica catedral. La afluencia de público para ser un día normal era importante.

035. Espira. Catedral

Desde la denominada torre de los Paganos se dispone de una buena visión del ábside.

Torre de los Paganos

Torre de los Paganos

040. Espira. Catedral

Ábside

La fachada oeste, muy transformada, se observa bien desde la Maximilianstraβe, calle principal de la ciudad.

043. Espira. Catedral

Una de las torres de la catedral está acondicionada para poder subir. Las vistas sobre las propias cubiertas de la catedral y sobre la ciudad son espectaculares.

048. Espira. Catedral. Subida a la torre

050. Espira. Catedral. Subida a la torre

059. Espira. Catedral. Subida a la torre

062. Espira. Catedral. Subida a la torre

El interior de la catedral merece también dedicarle su tiempo.

067. Espira. Catedral. Nave central

Nave central

En especial la cripta donde un bosque de columnas con capiteles dado, sin decoración, propios del románico renano, sostienen toda una serie de bóvedas de arista.

073. Espira. Catedral. Cripta

074. Espira. Catedral. Cripta

En la cripta están enterrados los cuatro emperadores de la dinastía Salia que gobernaron el Sacro Imperio desde 1027 hasta 1125.

083. Espira. Catedral. Cripta

En la Maximilanstraβe está la iglesia barroca de la Trinidad.

089. Espira. Iglesia de la Trinidad

También en esa avenida está la estatua del pergrino jacobeo, que tan popular se ha hecho en los últimos años en tantas ciudades centroeuropeas.

090. Espira. Maximilianstrasse

En la Altpörtel (portal antiguo) finaliza la calle.

094. Espira. Altpörtel

Más allá están la iglesia de San José.

095. Espira. San José1

Y la iglesia de la Memoria.

096. Espira. Iglesia de la Memoria1

Merecíamos una buena cena y por cierto encontramos un excelente restaurante, comida, vestuarios y decoración típicos, pero frecuentado por gente de la ciudad y sin turistas.

100. Espira. Restaurante Domhof

Un paso nocturno por la catedral y el centro de esa tranquila ciudad nos ayudó a digerir.

102. Espira. Catedral

105. Espira. Catedral

109. Espira

 El siguiente día hacia Worms. aparcamiento y a la catedral de San Pedro.

Con lo primero que topamos fue con el presbiterio occidental (el “westwerk” carolingio y germánico) y la maravillosa decoración de su ábside entre dos torres.

112. Worms. Catedral

La cabecera occidental es plana y su torre norte se hallaba en restauración.

115. Worms. Catedral

Tanto el color de la piedra como la sensación de verticalidad recuerdan Espira.

116. Worms. Catedral. Desde el sudoeste

117. Worms. Catedral. Torre sudoeste

 Entramos por la puerta sur.

119. Worms. Catedral. Portada sur

En el mismo muro sur, más al este, está el portal gótico de la capilla de san Nicolás que muestra al santo protector de los marinos y condenados a muerte. 

121. Worms. Catedral. Puerta al sur de la capilla de San Nicolás

El interior, pese a la decoración barroca, conserva la estructura románica con la alternacia de pilares fuertes y débiles en la separación de las naves, que se cubren con bóvedas de crucería la central y de arista las laterales.

122. Worms. Catedral. Nave central

En el muro norte hay una serie de magníficos sepulcros góticos.

P1130320

P1130321

Es interesante la pila bautismal de finales del XV.

126. Worms. Catedral. Pila bautismal de 1480

En el muro norte de la catedral hay una puerta que tiene encima un grabado con un bronce de Federico I Barbarroja.

Portada al norte 1

Enfrente queda la Schlossplatz.

113. Worms. Schlossplatz

De la catedral a la plaza del Mercado.

114. Worms. Neumarkt

Y por la Kämmererstrasse a la plaza de Luís, donde está San Martín.

137. Worms. San Martín

San Martín conserva al oeste un bello portal románico.

139. Worms. San Martín. Portal occidental

De San Martín a la Obermarkt.

144. Worms. Obermarkt y rueda de la Fortuna

Dicha plaza la centra la llamada Rueda de la Fortuna. Se trata de una rueda giratoria de bronce, creada en 1986 por GustavNonnen macher, que muestra a un lado acontecimientos históricos y al otro escenas de la vida cotidiana.

145. Worms. Rueda de la Fortuna

No lejos está el monumento a Lutero y precursores de la Reforma.

146. Worms. Monumento a Lutero

Los paseos de esa zona están bellamente ajardinados.

148. Worms

La última visita en Worms fue al cementerio judío, el más antiguo de Europa, empezado a usar en el siglo XI.

151. Worms. Cementerio judío

Son visibles sobre las lápidas piedras sosteniendo trocitos de papel con plegarias y deseos, costumbre muy arraigada entre los judíos, que dejan piedras en sus visitas en vez de flores, que para ellos es  una costumbre pagana.

152. Worms. Cementerio judío

La mayoría de las inscripciones son en hebreo, aunque hay algunas en alemán.

155. Worms. Cementerio judío

Desde este cementerio hay buenas vistas de las torres de la catedral.

159. Worms. Cementerio judío

Y de Worms hacia Mainz (Maguncia), a escasa distancia. El hotel, también muy céntrico, lo hallamos enseguida.

Dejar maletas y hacia el centro.

163. Maguncia

Abundan en Mainz las casas con entramados de vigas de madera.

164. Maguncia

En los mercados callejeros en esta época el producto estrella en toda esa zona de Europa es el espárrago. Un viajecito a la Rioja o a Navarra seguro que deslumbraría hasta a la señora Merkel.

168. Maguncia

Pronto entre los edificios se vislumbra la catedral.

169. Maguncia

Su lado oeste queda casi oculto por los edificios que la rodean y su muro sur por el claustro. En cambio el muro norte y la cabecera este dan a amplias plazas.

173. Maguncia. Catedral desde el sudoeste

175. Maguncia

En la plaza del Mercado hay una bonita fuente renacentista.

178. Maguncia

En la plaza situada tras el ábside de la catedral hay una columna de madera que en 1916 estaba llena de clavos donde la gente colgaba sus donativos para la guerra.

179. Maguncia

Al este la catedral muestra un ábside rodeado por dos torres circulares, mientras sobre el crucero se levanta una torre octogonal.

214. Maguncia. Catedral. Cabecera oriental

La nave central se cubre con bóvedas de crucería y las laterales con bóvedas de arista.

195. Maguncia. Catedral. Hacia el oeste

Nave central hacia el oeste

196. Maguncia. Catedral. Hacia el este

Nave central hacia el este

Al sudoeste, como prolongación del transepto, está la capilla de San Gotardo, de estructura románica.

199. Maguncia. Catedral. Capilla de San Gotardo

La pila bautismal es una obra maestra de 1328.

198. Maguncia. Catedral. Pila bautismal (XIV)

Añadido al sur está el claustro.

207. Maguncia. Catedral. Claustro

Mainz es la ciudad natal de Gutenberg y muy cerca de la catedral está el Museo Gutenberg, dedicado fundamentalmente a la historia del libro y que conserva dos ejemplares originales de la Biblia de Gutenberg, la conocida como de las 42 líneas (1452-1455).

184. Maguncia. Museo Gütenberg

191. Maguncia. Museo Gütenberg

En una plaza cercana está la estatua del inventor de la imprenta.

218. Maguncia. Monumento a Gütenberg

Enfrente se encuentra el Teatro Estatal.

171. Maguncia. Teatro

Acabamos el recorrido dando una vuelta por la zona donde se sitúa el moderno ayuntamiento con vistas al Rin y a la Eisenturm (Torre de Hierro).

232. Maguncia

230. Maguncia. El Rin

229. Maguncia

El jueves desde Mainz, adonde regresaríamos por la tarde, nos desplazamos al monasterio de Maria Laach, situado junto al lgo Laach, que ocupa el cráter de un antiguo volcán en la pintoresca zona del Parque Nacional Eifel.

La iglesia del monasterio constituye con las catedrales de Speyer, Worms y Maguncia el conjunto emblemático del románico renano, con sus tres naves y su doble cabecera (el “westwerk”, ya conocido de las iglesias carolingias y otónidas).

234. Monasterio de María Laach

El cuerpo occidental flanqueado por dos torres circulares está precedido por un vestíbulo a modo de claustro de tres galerías. A este espacio, conocido como el Paraíso, se accede a través de una portada ricamente decorada.

Pórtico del Paraiso 2

Las galerías se cubren con bóvedas de crucería.

241. Monasterío de María Laach. El Paraiso

Los capiteles están esculpidos.

P1130513

En el centro de ese espacio hay una fuente con leones que a la gente le suele recordar la Alhambra.

239. Monasterio de María Laach

Las tres naves se cubren con bóvedas de arista.

242. Monasterío de María Laach. Nave central

Al entrar se encuentra el sarcófago del fundador, del siglo XIII.

243. Monasterío de María Laach. Sarcófago de Enrique II

Los tres ábsides del lado oriental están decorados con mosaicos modernos, y el central muestra un curioso baldaquino.

246. Monasterío de María Laach. Ábside este nave central

Desde el nordeste se accede a la cripta, de tres naves cubiertas con bóvedas de arista y cuyos arcos arrancan de capiteles sin decorar.

251. Monasterío de María Laach. Cripta

Tras oír cantar a los monjes benedictinos, emprendimos el regreso, que decidimos realizar con calma por la carretera que sigue el margen derecho del Rin desde Coblenza a Rüdesheim.

En el espléndido paisaje iban surgiendo los castillos como el de Marksburg.

254. Castillo de Marksburg

Las pequeñas poblaciones que se atraviesan, las de la otra orilla y el propio Río amenizan el recorrido de maravilla.

256. El Rin

257. El Rhin

En la ribera opuesta Boppard merece ser visitada, pero como ya la conocíamos esta vez nos conformamos con verla enfrente.

259. Boppard

Antes de llegar a St Goarshausen el Burg Maus (castillo Ratón) que se construyó para neutralizar la influencia del Burg Katz (castillo Gato) a cuyos pies se extiende la pequeña localidad citada.

260. Burg Maus

Las viñas de la variedad riesling trepan por las laderas junto al Rin.

264. St Goarshausen. Viñas

Las fortalezas se suceden.

265.

Hasta llegar a Loreley, la mítica roca legendaria, donde aquél que tenga imaginación suficiente puede escuchar los versos de Heine: “No sé por qué estoy triste… una rancia leyenda, /de tiempos antiquísimos, a mi memoria viene… / Hiela el viento… atardece… el Rin corre tranquilo, / y dora las montañas la luz del sol que muere”.

266. Loreley

Desde Loreley poco queda ya para llegar a Pfalz, antigua fortaleza aduanera situada en medio del río.

270. Pfalz

Más torreones y castillos nos siguen vigilando hasta llegar a Rüdesheim.

273. Gutenfels

Gutenfels

Allí decidimos acercarnos al convento de Eberbach, conocido porque en 1986 se roidó allí la mayor parte de la película “El nombre de la Rosa”. Las pocas indicaciones de la carretera y lo que nos indicaba el GPS nos condujeron por intrincadas callejuelas de alguna pequeña población y carreteras estrechísimas a unas bodegas entre viñedos.

276. Eberbach

Preguntamos por la abadía y nos indicaron una camino entre hayedos auténticamente de cuento de hadas. Había que ir por ese camino a pie o seguir por la carretera también a pie pues estaba prohibido el tráfico.

279. Eberbach

Después de una buena caminata vislumbramos las primeras edificaciones.

282. Eberbach

Y al bajar hacia la carretera un montón de coches aparcados que habían venido por otro sitio. ¡Cosas del GPS!

El monasterio y sus dependencias están situadas entre magníficos jardines.

284. Eberbach

287. Eberbach

288. Eberbach

Estaban ya a punto de cerrar y entre eso y la amenaza de tormenta, teniendo en cuenta que debíamos volver al coche a pie y no llevábamos paraguas, nos aconsejaron dejar la visita del interior para otra vez. Así y todo nos mojamos.

Regresamos a Mainz, al hotel. Tiempo de cambiarnos y salir a cenar.

Aún nos detuvimos en la Holzturm (Torre de Madera), cercana al hotel.

290. Maguncia. Holzturm

 Y en la magnífica Crucifixión de Hans Backoffen, junto a la iglesia de San Ignacio.

217. Maguncia. San Ignacio. Crucifixión de Hans Backoffen

Nuestro próximo destino era Rothenburg ob der Tauber, pero decidimos desviarnos un poco e ir a Lorsch. De la antigua abadía carolingia poco queda, pero la Torhalle, la puerta triunfal, es uno de los monumentos más representativos de esa época. Patrimonio de la Humanidad merece la pena acercarse a ella.

Lorsch es una pequeña y tranquila población a la que encima llegamos muy temprano.

293. Lorsch

Están de restauraciones y todo el recinto estaba vallado. Nos colamos aprovechando la entrada de un trabajador y como no entendíamos el “verboten” a gritos que desde una ventana cercana nos dirigía un individuo no muy amable, seguimos haciendo nuestras fotos.

 

294. Lorsch

297. Lorsch

 De Lorsch a Schwäbisch Hall, en cuya proximidad se encuentra el monasterio de Groβcombourg.

En un paraje de intenso verdor surge la silueta del monasterio.

301. Grosscomburg

Entrar en él es hacerlo en una auténtica fortaleza.

304. Grosscomburg 307. Grosscomburg

 

315. Grosscomburg. Torre de la iglesia

En su interior conserva elementos de diferentes épocas como la capilla de San Erhard, románica tardía.

319. Grosscomburg. Capilla San Erhards

 La iglesia conserva las torres originales.

315. Grosscomburg. Torre de la iglesia

Torre oeste

El interior de la iglesia es fundamentalmente barroco. Llama la atención su luminosidad.

324. Grosscomburg. San Nicolás. Nave central

 Y también la llaman dos de las principales joyas de todo el románico: el frontal de altar con el apostolado de broce dorado y la araña-candelabro.

325. Grosscomburg. San Nicolás. Nave central 2

Esta lámpara es una de las tres únicas que se conservan de la época. Las otras dos son la de la catedral de Hildesheim y la de la Capilla Palatina de Aquisgrán.

337. Grosscomburg. San Nicolás. Lámpara románica

De la decoración barroca es también interesante el púlpito.

326. Grosscomburg. San Nicolás. Púlpito

El baldaquino.

330. Grosscomburg. San Nicolás. Baldaquino

O la sillería.

334. Grosscomburg. San Nicolás

Antes de finalizar la visita nos hicimos el recorrido completo del camino de ronda desde donde se contemplan bellos paisajes.

340. Grosscomburg. Camino de Ronda

351. Grosscomburg. Camino de Ronda

Tras la intensa mañana que llevábamos ya hacia Rothenburg, internándonos en tierras bávaras, a conocer la ciudad inspiradora del cuento de Pinocho y que ha acabado siendo ella misma un paraíso de los cuentos.

Llegamos a Rothenburg y la primera sorpresa agradable fue el hotel. Un típico gasthof de extrema limpieza, cuidada decoración y ambiente familiar que abundan por Centroeuropa.

354. Rothenburg. Hotel

Además justo enfrente teníamos una de las puertas de acceso a la ciudad antigua: la Rödertor, cuyo nombre lleva el hotel.

357. Rothenburg. Puerta Röder

En la calle principal  cualquiera de sus edificios merece la atención.

363. Rothenburg

365. Rothenburg

La plaza del Mercado con el ayuntamiento es el centro de la vida y el movimiento.

368. Rothenburg

Pero hacia cualquier lado se puede dirigir la vista.

372. Rothenburg

Y en cualquier recodo hay un lugar sorprendente.

373. Rothenburg

Cerca de la plaza está la tienda de regalos de navidad. Un antiguo autobús dedicado al reparto de regalos nos indica su presencia.

376. Rothenburg

El interior es más un museo que una tienda. Lástima que no permitan las fotografías, aunque a veces la cámara se dispara sola.

375. Rothenburg

Las fuentes están decoradas con cáscaras de huevo pintadas y lo curioso es que pese a su fragilidad duran pues no deben abundar los individuos vandálicos.

377. Rothenburg

La ciudad está amurallada y tiene varias puertas, algunas de ellas con notables torreones.

379. Rothenburg

Tras la Klingentor hay unos bonitos jardines.

385. Rothenburg

Paseando a lo largo de las murallas se divisan extensos y verdes paisajes.

390. Rothenburg

Rothenburg tiene también su Museo de la Tortura al estilo de los que hay en tantas ciudades turísticas destinados más a satisfacer el morbo que a la fidelidad histórica.

392. Rothenburg

Los escaparates de las tiendas son todos ellos un espectáculo.

420. Rothenburg

422. Rothenburg

435. Rothenburg

Las pastelerías, también. Y en todas se presentan las “schneeballen” (bolas de nieve) de distintos sabores, que son la especialidad emblemática de la ciudad.

395. Rothenburg. Schneeballen (bolas de nieve)

Nos alejamos algo de la zona más céntrica para dirigirnos al barrio del Hospital.

396. Rothenburg

Pasamos por Plönlein, que probablemente es el rincón más fotografiado de Rothenburg.

398. Rothenburg

La iglesia y la torre del Hospital nos indican que va finalizando la ciudad.

401. Rothenburg

A través de unas fortificaciones ovaladas se sale al exterior de la muralla.

408. Rothenburg

Dada la buena impresión que nos había hecho el hotel decidimos cenar en él. La cena, bien y el restaurante un lugar encantador, también de cuento como la ciudad.

424. Rothenburg. Hotel

Por la noche un paseo por la ciudad, pero el fresco nos impidió hacerlo más largo.

415. Rothenburg

416. Rothenburg

417. Rothenburg

Después de desayunar, no queríamos irnos sin ver el Retablo de la Santa Sangre de Tilman Riemenschneider, ubicado en la iglesia de Santiago. Esperando que abriesen aún paseamos por las a esas horas casi desiertas calles.

425. Rothenburg

426. Rothenburg

428. Rothenburg

Una figura de peregrino nos indica la iglesia, parte también de los múltiples caminos de Santiago que últimamente nacen por doquier.

437. Rothenburg. Frente a San Jacobo

La iglesia gótica de Santiago contiene otros varios retablos de interés.

438. Rothenburg. San Jacobo

440. Rothenburg. San Jacobo

Pero su tesoro más importante es el retablo mencionado, una de las obras maestras de Riemenschneider.

455. Rothenburg. San Jacobo. Altar de la Santa Sangre de Tilman Riemenschneider

De Rothenburg nos dimos ya la vuelta hacia Francia. Primer destino: Estrasburgo.

Ciudad grande, obras, mucho tráfico y alguna cola para entrar. Por suerte el hotel en zona tranquila, cerca del centro, junto al Museo de Arte Moderno y Contemporáneo y con aparcamiento al lado.

515. Estrasburgo

Vista desde la habitación

516. Estrasburgo. Museo de Arte Moderno

Museo de Arte Moderno y Contemporáneo

Al centro se iba en pocos minutos atravesando el “Barrage Vauban”.

463. Estrasburgo. Barrage Vauban

Junto a “les Ponts Couverts”.

464. Estrasburgo. Ponts couverts

Pronto llegábamos a las primeras casas con entramados de madera.

465. Estrasburgo

466. Estrasburgo

Y seguíamos hacia el centro por la orilla del Ill.

467. Estrasburgo

468. Estrasburgo

Hasta llegar a la catedral.

473. Estrasburgo. Catedral

El interior estaba ocupado por una auténtica multitud.

475. Estrasburgo. Catedral. Nave central

La visita entre tanta gente no es de lo más agradable. Yo la recordaba mucho más tranquila. De todos modos, vale la pena contemplar sus tesoros.

El órgano.

476. Estrasburgo. Catedral. Órgano

El púlpito, gótico flamígero.

478. Estrasburgo. Catedral. Púlpito

Sus retablos.

488. Estrasburgo. Catedral.

El pilar de los Ángeles, del siglo XIII, en el transepto sur.

491. Estrasburgo. Catedral. Pilar de los Ángeles

El famoso reloj astronómico con sus autómatas.

497. Estrasburgo. Catedral. Reloj astronómico

Punto y aparte son las magníficas vidrieras.

483. Estrasburgo. Catedral

501. Estrasburgo. Catedral

505. Estrasburgo. Catedral

506. Estrasburgo. Catedral

El centro de la ciudad al ser tarde del sábado estaba muy animado.

508. Estrasburgo

510. Estrasburgo

512 Estrasburgo

A lo largo del Ill otra vez regreso al hotel y a cenar ya en sus proximidades para ir a descansar pronto tras una jornada movidita.

513. Estrasburgo

El día siguiente, domingo, a madrugar para poder subir a la torre de la catedral antes de la invasión turística.

Aún era pronto y pudimos pasear por la Petite France, en solitario. La Petite France es el nombre que recibe el antiguo barrio de pescadores, curtidores y molineros. se denomina así porque hubo allí un hospital para los soldados de Francisco I en el siglo XVI, muchos de ellos enfermos de sífilis (el “mal francés” como le llamaban irónicamente los alemanes).

Las antiguas casas se reflejan en las aguas del canal.

520. Estrasburgo. La Petite France

525. Estrasburgo. La Petite France

526. Estrasburgo. La Petite France

527. Estrasburgo. La Petite France

528. Estrasburgo. La Petite France

531. Estrasburgo. La Petite France

Al llegar al centro aún no eran las diez y poco movimiento se veía.

535. Estrasburgo

536. Estrasburgo

La fachada de la catedral era visible sin aglomeraciones.

542. Estrasburgo. Catedral

Así como sus portadas.

540. Estrasburgo. Catedral. Portada central

La subida a la torre con sus doscientos treinta escalones sirvió para desentumecer por completo las piernas.

Estrasburgo visto desde arriba es espectacular.

543. Estrasburgo. Catedral. Subida a la torre

547. Estrasburgo. Catedral. Subida a la torre

548. Estrasburgo. Catedral. Subida a la torre

Tras descender de la torre, decidimos dedicar la mañana a uno de los grandes museos de la ciudad. Nos decidimos por el de la Obra de Nuestra Señora situado justo enfrente, del cual guardábamos un buen recuerdo por haberlo visto ya en un viaje anterior.

El museo contiene obras desde la alta Edad Media hasta finales del siglo XVII, procedentes muchas de la catedral, pero también de diversas poblaciones alsacianas. Las primeras salas están dedicadas al románico.

Los restos del claustro de St-Trophime de Eschauson son un ejemplo.

Columnas y capiteles procedentes de San Trophime de Eschau 2

Hay extraordinarias vidrieras. Destaca entre ellas el Cristo de Wissemburg, una de las vidrieras más antiguas conservada.

553. Museo de la Obra de las catedral. Christ de Wissembourg

O la del retrato de emperador, que se considera representa a Carlomagno.

554. Emperador (Carlomagno). Procedente de catedral de estrasburgo. Hacia 1200

O el beso de Judas, ya gótica.

El beso de Judas. Hacia 1260

Góticas son también las imágenes originales de las Vírgenes Prudentes y las Vírgenes Necias, que han sido sustituidas por copias en su emplazamiento original, el portal sur de la fachada oeste de la catedral.

555. Museo de la Obra de las catedral.El tentador de las vírgenes necias. Fines del XIII

556. Museo de la Obra de las catedral. Vírgenes prudentes. Fines del XIII

En este Museo no sólo es de admirar su contenido sino también los edificios donde se ubica.

563. Museo de la Obra de las catedral

Esta escena, parte de un retablo de finales del XV, con la circuncisión de Jesús es un encanto.

571. Museo de la Obra de las catedral

También hay obras maestras de la pintura como ésta “Santa Catalina y Santa Magdalena” de Konrad Witz.

573. Konrad Witz. Sainte Madeleine et Sainte Catherine dans une église. Hacia 1440

Tras el museo, un ratito de descanso sentados al sol frente a la catedral.

552. Estrasburgo. Catedral. Fachada sur

Nos alejamos algo del bullicio de la zona céntrica.

574. Estrasburgo

Para ir a comer en un restaurante cercano al interesante conjunto de casas conocido como “cour de Corbeau”.

579. Estrasburgo

Después decidimos darnos un paseo siguiendo los “quais”  de los barqueros y los pescadores.

580. Estrasburgo

Pasando por la iglesia de San Pablo.

581. Estrasburgo

Y la Universidad.

584. Estrasburgo

Hasta la zona de las instituciones europeas.

Llegamos hasta el Consejo de Europa.

582. Estrasburgo. Consejo de Europa

Y nos dimos la vuelta pues en el Parlamento Europeo hacían jornada de puertas abiertas repartiendo bolsitas propagandísticas a los visitantes, y no nos apetecía demasiado hacer de pueblerinos deslumbrados para ver  en que lugar se ganan sus opíparos sueldos sus habituales ocupantes (si es que van).

Buena caminata entre la ida y la vuelta al centro.

586. Estrasburgo

588. Estrasburgo

La vista de las barquitas turísticas que recorren el río y los canales nos animó a subir a una y descansar un rato sentaditos.

589. Estrasburgo. Paseo por los canales

590. Estrasburgo. Paseo por los canales

La hora de navegación nos sirvió para recuperar fuerzas y preparar la retirada del día hacia el hotel.

593. Estrasburgo. Paseo por los canales

594. Estrasburgo. Paseo por los canales

Nuestra siguiente etapa era Colmar y hacía allí nos dirigimos el día siguiente, pero haciendo algunos altos en el camino.

El primero en Marmoutier. Su excepcional fachada occidental, románica, justifica la visita.

598. Mamoutier. Iglesia abacial

Su interior es de época muy posterior.

599. Mamoutier. Iglesia abacial. Nave central

En el coro, las tallas  estilo Luís XV de la sillería merecen detenerse un rato.

601. Mamoutier. Iglesia abacial. Sillería del coro

El órgano, obra de Silbermann, está entre los mejores de Alsacia.

602. Mamoutier. Iglesia abacial. Órgano

En la cripta se encontraron restos interesantísimos de una iglesia precarolingia.

Cripta 1

De Marmoutier a la bonita localidad de Andlau. Rodeada de viñedos, es conocida sobre todo por su abadía de San Pedro y San Pablo.

La abadía, fundada en el siglo IX, está vinculada a la emperatriz Ricarda, que repudiada por Carlos el Gordo, la hizo construir en este lugar para retirarse allí. La leyenda de su encuentro con una osa y su osezno ha hecho del oso el símbolo de la población.

604. Andlau

La iglesia de San Pedro y San Pablo, también conocida como Santa Ricarda, fue profundamente reformada en el siglo XVII.

607. Andlau. San Pedro y San Pablo

Pero conserva importantes partes románicas como el pórtico.

608.  Andlau. San Pedro y San Pablo. Portada

El friso que recorre los muros norte y oeste.

609. Andlau. San Pedro y San Pablo. Detalle del friso

Y la cripta con la escultura del oso.

612. Andlau. San Pedro y San Pablo. Cripta

614. Andlau. San Pedro y San Pablo. Cripta

 Cerca de Andlau está Sélestat.

La iglesia románica de la Santa Fe es un antiguo priorato benedictino. Dos torres cuadrangulares flanquean su fachada.

615. Sélestat. Santa Fe

Otra torre, en este caso octogonal,  se levanta sobre el crucero

616. Sélestat. Santa Fe

El portal principal conserva todas sus esculturas del siglo XII.

618. Sélestat. Santa Fe. Portada

En el interior alternan pilares fuertes y débiles como es habitual en la arquitectura germánica de la época.

622. Sélestat. Santa Fe. Interior

En la decoración aparecen muchos elementos barrocos como el púlpito.

623. Sélestat. Santa Fe. Púlpito

Sorprende que a pocos metros se levante otra gran iglesia, en este caso gótica, San Jorge.

626. Sélestat. San Jorge

628. Sélestat. San Jorge

La vidriera del rosetón del transepto simboliza la Decápolis, la alianza de diez poblaciones alsacianas del Sacro Imperio, vigente del siglo XIV al XVII.

629. Sélestat. San Jorge

Antes de llegar a Colmar la última parada fue en el castillo de Haupt-Koenigsburg, original del siglo XI y que en el siglo XV fue el refugio de los llamados “caballeros bandoleros”, que asolaron la comarca hasta que el castillo fue tomado por las fuerzas reclutadas por las ciudades de Estrasburgo, Colmar y Basilea. Reconstruido posteriormente, las tropas suecas lo asolaron durante la guerra de los Treinta Años y permaneció ne ruinas hasta que el emperador Guillermo II, a principios del siglo XX, decidió reconstruirlo por completo y convertirlo en museo.

633. Castillo Haut-Koenigsbourg

637. Castillo Haut-Koenigsbourg

haut-koenigsbourg-castillo-15

638. Castillo Haut-Koenigsbourg

4398424b

Llegados a Colmar, a dejar el equipaje en el hotel. Hotel de curiosa y pintoresca decoración, interior y exteriormente, pero recomendable en todos los aspectos.

640. Colmar. Hotel

Colmar ya no nos dio más que para dar un paseo antes de cenar.

643. Colmar

645. Colmar

647. Colmar

648. Colmar

El día siguiente, antes de visitar Colmar, decidimos acercarnos a Riquewihr, otro de esos pueblos propios de un cuento. A veces excesivamente recargados en su decoración, pero en este caso eso se combinaba con una conservación excelente de las construcciones del siglo XVI y la visita te transportaba en el tiempo.

650. Riquewihr

652. Riquewihr

658. Riquewihr

662. Riquewihr

669. Riquewihr

Hasta los pasteles de la cafetería donde entramos a desayunar, sublimes.

655. Riquewihr

Y ya a Colmar. En primer lugar al Museo Unterlinden. Está en obras y poco se ve.

678. Colmar. Museo de Unterlinden

Pero en la iglesia de los dominicos, que también pertenece al museo se hallan expuestas, por separado para que puedan verse a la vez (con el retablo cerrado no sería posible), las tablas del Retablo de Issenheim (Grünewald. 1512-1516).

Con las esculturas de Nicolás de Haguenau, que permanecían encerradas en el interior del retablo excepto el día de San Antonio.

684. Colmar. Iglesia de los Dominicos. Retablo de Issenheim (Grünewald. 1512-1516). Esculturas de Nicolás de Haguenau

Y las tablas pintadas por Grünewald, que en muchos detalles parecen adelantarse a su tiempo.

685. Colmar. Iglesia de los Dominicos. Retablo de Issenheim (Grünewald. 1512-1516). Aspecto cerrado

686. Colmar. Iglesia de los Dominicos. Retablo de Issenheim (Grünewald. 1512-1516)

687. Colmar. Iglesia de los Dominicos. Retablo de Issenheim (Grünewald. 1512-1516)

688. Colmar. Iglesia de los Dominicos. Retablo de Issenheim (Grünewald. 1512-1516)

El casco antiguo de Colmar tiene el suficiente atractivo para disfrutar de un paseo deteniéndose en cualquier lugar.

690. Colmar

Cuerpo de Guardia

691. Colmar

San Martín

695. Colmar

Casa Pfister

El barrio denominado la Pequeña Venecia con sus coloreadas casas de pescadores es toda una experiencia.

699. Colmar

Al borde de uno de los canales decidimos comer. En la foto aparece la terraza del restaurante, a la derecha.

701. Colmar

Antes de dejar Colmar pasamos a ver algunas de las esculturas de Bartholdi, el autor de la neoyorquina Estatua de la Libertad.

705. Colmar. Estatua de G. A. Hirn de Bartholdi

Estatua de G. A. Hirn

706. Colmar. Estatua del almirante Bruat de Bartholdi

Estatua del almirante Bruat

Y la denominada Casa de las Cabezas, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

708. Colmar. Casa de las Cabezas

Y nos dirigimos para ocupar la tarde a algunas de las iglesias románicas más notables de los alrededores.

Primero a  Guebwiller, a San Ligero. Bastante tardía, tiene también cuerpo occidental.

710. Guebwiller. St-Léger

La portada muestra en el tímpano a Cristo entre la Virgen y San Ligero.

711. Guebwiller. St-Léger

En el interior se aprecia la cabecera ya plenamente gótica, pero el resto pese a la época de construcción aún rememora un edificio románico.

712. Guebwiller. St-Léger. Interior

Desde Guebwiller nos adentramos en los bosques para llegar a Murbach. De lo que fue una de las más importantes abadías de la región, sólo quedan la cabecera de la iglesia y el transepto.

En una soledad casi absoluta y un impactante silencio, desde el aparcamiento se vislumbra ya, tras el arco, la iglesia y el bonito jardín medieval que la precede.

715. Murbach

La cabecera plana con tres ábsides es impresionante

718. Murbach

El espacio que ocupaban las naves desaparecidas es ahora el cementerio.

719. Murbach

Alejándose un poco tenemos una mejor perspectiva.

721. Murbach

Y ya la última visita del día en pleno atardecer: San Miguel de Lautenbach.

724. Lautenbach. San Miguel

Su pórtico es de los más bellos y antiguos de Alsacia.

725. Lautenbach. San Miguel. Pórtico

Y a descansar para el día siguiente iniciar el regreso.

La distancia era excesiva para llegar a casa de un tirón y a media tarde decidimos parar en Montauban. En esa ciudad hemos parado otras veces en verano y resulta medianamente animada, pero en mayo a las siete de la tarde las calles estaban desiertas y en el centro de la vida urbana, la plaza Nacional, pocos bares y restaurantes había abiertos y los clientes escasísimos. Nos sirvieron la cena ya con ganas de cerrar y en el regreso al hotel casi parecía aquello una ciudad fantasma y eran apenas las ocho.

Montauban

Montauban. Plaza Nacional

Y último día de viaje, en el hotel ya fuimos los primeros en desayunar, trayecto corto y a comer en Graus.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: