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IRÁN

Irán siempre nos había parecido un lugar lejano y quizás problemático, pero la atracción de la cultura persa, antigua y actual nos animó a emprender este viaje. Un grupo de dieciséis personas y nuestra guía, Myriam, el dos de octubre salíamos de Barbastro hacia Barcelona a coger el vuelo a Teherán con enlace en Estambul.

La mayoría eramos conocidos de salidas anteriores, lo que siempre despierta desde el inicio una cierta complicidad.

Vuelo sin incidentes, excepto una maleta completamente rota a la llegada. Con la noche ya avanzada al hotel directamente.

Descansamos bien. El hotel no estaba mal, aunque todavía algo lejano a los parámetros habituales.

010. Teherán. Hotel

10b. Teherán. Hotel

Sin madrugones, iniciamos la visita de la ciudad.

Las primeras impresiones, una ciudad sin demasiado atractivo.

013. Teherán

Un parque automovilístico más bien anticuado.

016. Teherán

Y un vestuario femenino peculiar.

017b. Teherán

La primera visita al palacio de Golestán. Este palacio fue residencia oficial de la familia real desde la implantación de la dinastía Qajar a finales del siglo XVIII hasta la caída del último Shah Mohammad Reza Pahlevi en 1979.

019. Teherán. Palacio Golestán

Aquí empezamos a darnos cuenta del papel destacado de los espejos en la decoración iraní.

023. Teherán. Palacio Golestán

026. Teherán. Palacio Golestán

Además del núcleo central del palacio hay otras dependencias en la misma línea decorativa y adecuadamente restauradas.

033. Teherán. Palacio Golestán

034. Teherán. Palacio Golestán

Del palacio Golestán nos dirigimos al Museo Nacional Arqueológico

044. Teherán. Museo Arqueológico

En su sección preislámica hay piezas extraordinarias. ¡Lástima que la iluminación y la presentación de las obras deje bastante que desear!

De la segunda mitad del tercer milenio a. C. data este recipiente en el cual una cabra se va acercando a su comida en diferentes movimientos. ¡Un auténtico anticipo de los dibujos animados!

048. Teherán. Museo Arqueológico. 2ª mitad del tercer milenio a. C. Primer intento de representar una escena en movimiento

Hay recipientes de diversos materiales como esta vasija de betún del segundfo milenio a. C. procedente de Susa.

053. Teherán. Museo Arqueológico. Vasija de betún. Procedente de Susa. Fines del segundo milenio a. C.

Del famoso código de Hammurabi se exhibe una copia pues el original se halla en El Louvre.

059. Teherán. Museo Arqueológico. Código de Hammurabi (copia)

Esta vaca con inscripciones cuneiformes procede del zigurat de Chohga Zanbil, uno de los dos únicos conservados hoy en día fuera de Mesopotamia.

069. Teherán. Museo Arqueológico. Toro con inscripción elamita procedente del zigurat de Chogha Zanbil (al sur de Susa)

De Susa procede este león de terracota con ojos de cristal, del segundo milenio a. C.

071. Teherán. Museo Arqueológico. León de terracota con ojos de cristal. Susa. 2º milenio a. C.

Una de las obras más excepcionales del museo es el relieve procedente de la escalera norte de la Apadana de Persépolis.

087. Teherán. Museo Arqueológico. Relieve de la escalera norte de la Apadana. Persépolis

091. Teherán. Museo Arqueológico. Relieve de la escalera norte de la Apadana. Persépolis

092. Teherán. Museo Arqueológico. Relieve de la escalera norte de la Apadana. Persépolis

La estatua de Darío I el Grande, pese a faltarle la cabeza, es impresionante. Se encontró en Susa, pero el estilo la hace claramente de origen egipcio, lo que se confirma por el tipo de granito. Ello no es sorprendente ya que en la época de Darío I (522-486 a. C.) el imperio persa había incorporado Egipto a sus dominios. La gran extensión del que puede considerarse el primer gran imperio en el mundo queda ratificada en el poliglotismo de las inscripciones que aparecen al pie de la estatua. Están escritas con caracteres cuneiformes en persa antiguo, elamita y babilónico, y también en jeroglíficos egipcios.

099. Teherán. Museo Arqueológico. Estatua de Darío. De granito gris egipcio. Procede de Susa. Contiene inscripciones cuneiformes en antiguo persa, elamita y babilónico y al otro lado en jeroglíficos egipcios

De Persépolis procede este fragmento de columna representando un animal con rostro humano.

104. Teherán. Museo Arqueológico. Fragmento de columna. Persépolis

Otra obra destacada es este gran bronce de 200 a. C., que representa un noble parto.

119. Teherán. Museo Arqueológico. Estatua en bronce de un noble parto. Shami, Izch, Khuzistán. 200 a. C.

La parte preislámica del museo finaliza con obras de época sasánida como esta vasija en plata dorada.

123. Teherán. Museo Arqueológico. Vasija en plata dorada. Época sasánida

La mañana la acabamos paseando por Teherán para ir a comer. Lo cierto es que las calles de Teherán no tienen excesivo atractivo.

130. Teherán

Aunque como en cualquier otro lugar surgen sorpresas fruto de la inacabable imaginación humana. La artesanía de estos baratos sombreros para protegerse de los rayos solares -al menos parcialmente- no tiene desperdicio.

127. Teherán

Por la tarde empezamos con la visita a las Joyas del Tesoro Nacional en los sótanos del edificio del antiguo Banco Central. Controles y más controles (algunos con un cierto descontrol), esperas y entrar en un lugar no apto para claustrofóbicos donde las piedras y metales preciosos, el brillo y el lujo sin mesura se exhiben con mejor o peor gusto. Es considerada la mayor colección de joyas del mundo. Particularmente mi paso a lo largo de las vitrinas fue bastante rápido. Además no puedo mostrar fotografías porque no se puede ni entrar cámaras y el control, sobre móviles y otros artilugios es intenso.

De allí nos desplazamos hasta el Museo del Vidrio y la Cerámica situado en un palacete del siglo XIX

134. Teherán. Museo del Vidrio y la Cerámica

Se exhiben muchas piezas de notable antigüedad. Los recipientes en forma de animal destinados a contener líquidos (conocidos como rhyton) son abundantes como lo eran en el Museo Arqueológico, pero aquí se ven mejor.

139. Teherán. Museo del Vidrio y la Cerámica. Rhyton. Marlik. 1r milenio a. C.

Tal vez la pieza más relevante sea un recipiente para granos profusamente decorado del tercer milenio a. C.

140. Teherán. Museo del Vidrio y la Cerámica. Vasija para granos representando una escena de caza (quizás mito de Gilgames). Navahand. 3r milenio a. C.

Del siglo XIII a. C. es este plato de cerámica vidriada.

142. Teherán. Museo del Vidrio y la Cerámica. Kashán. Siglo XIII a. C.

Y de la misma época la siguiente vasija.

144. Teherán. Museo del Vidrio y la Cerámica. Siglo XII o XIII a. C.

Nos dirigimos hacia el bazar cuando ya caía la tarde. Por le camino vimos como desollar un cordero en plena calle según el rito halal.

150. Teherán. Desollando el cordero

El bazar a esa hora era un hervidero de gente.

154. Teherán. Bazar

Las prendas de lencería femenina se exhiben sin pudor y muestran una gran heterogeneidad de formas y colorido, lo que contrasta notablemente con la indumentaria callejera.

155. Teherán. Bazar

Habíamos pasado un día con abundancia de museos, lo que se explica pues son el principal atractivo de Teherán.

El día siguiente empezamos la ruta que había de acabar en Isfahán. Dejamos Teherán.

160. Saliendo de Teherán

Junto a la carretera abundan los puestos de frutas y flores.

164. Saliendo de Teherán

A escasa distancia de la ciudad se halla el mausoleo de Jomeiny. Sólo nos detuvimos un momento para verlo de lejos. Lo suficiente para ver que las críticas de la nueva república islámica al lujo y a la ostentosidad anteriores pronto quedaron en el olvido.

168. Mausoleo de Jomeiny

Los controles policiales en las carreteras y autopistas son frecuentes. Además de la documentación, estado del vehículo, cinturones, etc., también la policía puede revisar el atuendo, sobre todo femenino, para ver si se cumplen las normas vigentes.

169. Control policial

A escasa distancia de la ciudad empieza el interminable desierto.

170. Camino a Qom

172. Camino a Qom

Pronto llegamos a Qom, tras Mashad -a la que no fuimos- la ciudad más sagrada del chiísmo, la rama del Islam absolutamente dominante en Irán. En Qom hay infinidad de universidades y escuelas religiosas.

173. Qom

Allí fuimos inmediatamente al mausoleo de Fátima. que era la hermana del octavo Imán. Pronto comprobamos que el vestuario es más estricto de lo habitual y que entre los hombres abundan los clérigos y estudiantes de teología.

178. Qom

En el recinto sagrado todas las mujeres deben llevar el shador, manto que las cubre de la cabeza a los pies. En general es de color negro, pero a las visitantes no musulmanas a veces se les presta de colores algo menos fúnebres. Entre los hombres se puede reconocer por el turbante negro a los descendientes directos del profeta.

184. Qom. Mausoleo de Fátima

194. Qom. Mausoleo de Fátima

El lugar cuenta con todo tipo de servicios, entre los cuales fuentes de agua potable y fresca.

197. Qom. Mausoleo de Fátima

Era día de rezos por lo que había mucha gente, sobre todo en el interior donde se halla la tumba de Fátima.

199. Qom. Mausoleo de Fátima

202. Qom. Mausoleo de Fátima

Es impresionante la belleza de los azulejos que decoran cúpulas, iwanes y minaretes.

206. Qom. Mausoleo de Fátima

Los creyentes pasan por el garn estanque para hacer sus abluciones antes de penetrar al interior

218. Qom. Mausoleo de Fátima

220. Qom. Mausoleo de Fátima

Dejamos el recinto y la ciudad entre mucha gente con el shador negro.

224. Qom. Mausoleo de Fátima

El camino seguía de nuevo por el desierto. Alguna mancha verde de cultivos y alguna población en los pequeños oasis interrumpían la monotonía.

230. De Qom a Kashán

231. De Qom a Kashán

Pero lo mayoritario seguían siendo los colores ocre-rojizos de las áridas llanuras, e incluso de los montes más lejanos.

232. De Qom a Kashán

De tanto en tanto también aparecía algún poblado surgido en torno a a algún antiguo caravasar.

235. De Qom a Kashán

Finalmente llegamos a Kashán donde lo primero fue el restaurante.

240. Kashán. Restaurante

Antes de entrar pudimos “leer” el menú.

242. Kashán. Restaurante. La carta

Tras la comida, las visitas. Y por las calles los cestos de granadas, que creo puede considerarse la fruta nacional. Indudablemente más jugosas y dulces que las que tenemos aquí.

243. Kashán. Cesta de granadas

Kashán da para bastante, pero lo que tiene los viajes organizados es que no hay tiempo para detenerse en todas partes. En el mausoleo del sultán Amir Ahmad no entramos.

245. Kashán

Lo primero fue ir a una de las numerosas casas del siglo XIX bien restauradas que permiten ver como vivían las familias acaudaladas en aquella época. En la puerta de la casa Tabatabaei pudimos ver dos aldabas, cosa habitual en los hogares iraníes. Tienen sonidos distintos, una es para los hombres y otra para las mujeres, así en el interior antes de abrir saben el sexo del visitante.

247. Kashán. Casa Tabatabaei. Llamadores

Las casa se estructuran alrededor de un gran patio con estanque.

254. Kashán. Casa Tabatabaei

De la casa Tabatabaei a la mezquita y madraza Agha Bozorg.

264. Kashán. Al fondo la mezquita y madraza Agha Bozorg

La estructura de este edificio del siglo XIX es curiosa pues desde la calle se entra al segundo piso donde está la mezquita.

266. Kashán. Mezquita y madraza Agha Bozorg

En el piso inferior está la madrasa. Esa situación produce sorpresas como ver motos en lo que parece el piso superior.

271. Kashán. Mezquita y madraza Agha Bozorg

268. Kashán. Mezquita y madraza Agha Bozorg

Tiene un iwan con exquisita decoración.

270. Kashán. Mezquita y madraza Agha Bozorg

Así como la del mihrab (hornacina orientada a La Meca que indica donde dirigir la mirada en le momento de la oración.

272. Kashán. Mezquita y madraza Agha Bozorg

Aún visitamos otra casa, la Abbasí.

275. Kashán. Casa Abbasi

276. Kashán. Casa Abbasi

En ella se ha ubicado un restaurante.

283. Kashán. Casa Abbasi

Dejamos Kashán con estampas de otra época.

289. Kashán

En Isfahán ya era de noche, pero después de cenar aún dimos un interesante paseo hasta el puente Sio Seh. De treinta y tres arcos, fue construido en 1602. Lamentablemente la mayor parte del año no pasa agua por sus arcos.

293. Isfahán. Puente Sio Seh

292. Isfahán. Puente Sio Seh

Regresando al hotel, pasadas ya las diez, pudimos ver como seguía latiendo la vida de la ciudad con aún muchos comercios abiertos.

298. Isfahán

El próximo día fue todo para Isfahán. Atravesando el bazar nos fuimos acercando a la mezquita del viernes.

300. Isfahán. Bazar

Algunos de los vestuarios de las tiendas no motivaron demasiado que se entretuviesen las integrantes femeninas del grupo.

301. Isfahán. Bazar

La Masjed-e Jame o mezquita del Viernes fue fundada en el siglo IX, pero el edificio actual tiene sus partes más antiguas originarias del siglo XI. Es todo un ejemplo de la evolución artística en Irán y el año 2012 pasó a formar parte del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Alrededor de un patio central con cuatro iwans se distribuyen las diversas dependencias.

302. Isfahán. Mezquita del Viernes

Cada iwan muestra distinta decoración.

304. Isfahán. Mezquita del Viernes

Los dos minaretes están recubiertos con azulejos del siglo XVI.

308. Isfahán. Mezquita del Viernes

Las diferentes salas muestran un bosque de columnas y pilares con muy diversas soluciones arquitectónicas. Predomina el ladrillo en las partes de época seleúcida.

309. Isfahán. Mezquita del Viernes

322. Isfahán. Mezquita del Viernes

Sorprende la variedad decorativa de las cúpulas.

311. Isfahán. Mezquita del Viernes

312. Isfahán. Mezquita del Viernes

313. Isfahán. Mezquita del Viernes

317. Isfahán. Mezquita del Viernes

Zonas en mayor penumbra alternan con otras más iluminadas.

324. Isfahán. Mezquita del Viernes

Es admirable el mihrab de Uldjaitu del período mongol (1310) decorado con estucos de gran finura.

325. Isfahán. Mezquita del Viernes. Mihrab

Al lado del mihrab se sitúan dos púlpitos (minbar), desde donde se pronuncia el sermón del viernes.

327. Isfahán. Mezquita del Viernes

Del siglo XV es la sala de oración de invierno, cuya única iluminación natural es a través de una tupida celosía al fondo.

330. Isfahán. Mezquita del Viernes

Las variedad de columnas y capiteles es otro aspecto destacable.

333. Isfahán. Mezquita del Viernes

334. Isfahán. Mezquita del Viernes

En el patio, como en muchas otras mezquitas, están generalmente recogidas las alfombras que se extienden para las celebraciones y también unas mesitas con las piedras usadas para el rezo.


343. Isfahán. Mezquita del Viernes

De la mezquita del Viernes nos dirigimos al barrio armenio. Pasear por las ciudades iraníes permite apreciar notorios contrastes en el vestuario, que en el fondo revelan contrastes en la ideología y/o creencias religiosas..

349. Isfahán

351. Isfahán

Otra cosa que llama la atención es ver los ríos completamente secos lo que al parecer ocurre la mayor parte del año

392. Isfahán

En el barrio armenio visitamos la catedral Vank, el principal templo cristiano de la ciudad.

358. Isfahán. Catedral Vank

Es muy curioso el campanario.

359. Isfahán. Catedral Vank

El presbiterio recuerda el arte musulmán de la época safávida (1501-1722). en él se conservan las reliquias de José de Arimatea.

362. Isfahán. Catedral Vank

Son interesantes y de calidad las pinturas que decoran los muros como ésta del Juicio Final

364. Isfahán. Catedral Vank

En el mismo recinto que la iglesia hay un pequeño museo que guarda diversos objetos de la cultura armenia. entre ellos destacan algunos manuscritos de diferentes épocas con dibujos de gran calidad.

367. Isfahán. Catedral Vank. Museo. Monolagium. Escrito en armenia en 1464


375. Isfahán. Catedral Vank. Museo. Evangelio. Escrito en Kesaria. 1303

Tomamos unos zumos en un café del barrio armenio y fuimos después hacia el Palomar. En los alrededores de Isfahán se conservan muchos palomares, algunos de ellos del siglo XVI, pero en el centro de la ciudad sólo queda éste. Podía albergar miles de palomas y su finalidad principal era poder acumular los excrementos en un único lugar y así poder recogerlos con facilidad y usarlos para abonar los campos.

377. Isfahán. Palomar

381. Isfahán. Palomar

387. Isfahán. Palomar

Comimos en el hotel Abbasí, antiguo caravasar del siglo XVII, cuidadosamente restaurado. Aquí se filmó la versión de Diez Negritos de Agatha Christie de 1974 en la que intervenían entre otros Oliver Reed, Elke Sommer y Charles Aznavour y la española Teresa Gimpera.

401. Isfahán. Restaurante Abbasi

El plato estrella fue el pollo con salsa de granadas, que se sirve para mezclarlo con arroz.

402. Isfahán. Restaurante Abbasi. Fesenjoon (pollo con salsa de granadas)

Por las calles de la ciudad es posible encontrarte con sorprendentes artefactos, aunque sea fácil imaginar su uso.

407. Isfahán. Sillas preparadas

Abundan estas cajitas destinadas a recaptar donativos para los necesitados.

413. Isfahán. Depósito callejero para donativos

Imposible no visitar en Isfahán algún lugar de venta de alfombras. Y allí que fuimos.

410. Isfahán. Fábrica de alfombras

Paseando nos acercamos al palacio y jardines Chehel Sotun.

412. Isfahán

Los horarios en Irán son para nosotros un misterio. Un quiosco de periódicos puede estar abierto casi hasta media noche y los jardines estaban ya cerrados a poco más de las cuatro de la tarde. Y lo más curioso nosotros no podíamos entrar, pero había todavía gente dentro que no podía salir.

414. Isfahán. Palacio y jardín Chehel Sutun. Cerrado y con gente dentro sin poder salir

Por el contrario el palacio Hasht Beheshtestaba abierto.

418. Isfahán. Palacio Hasht Behesht.

421. Isfahán. Palacio Hasht Behesht.

426. Isfahán. Palacio Hasht Behesht.

En sus jardines se juega al ajedrez o al dominó. Eso sí: sólo hombres.

429. Isfahán. Palacio Hasht Behesht.

Acabamos la tarde en la gran plaza del Imán Jomeiny. La más grande del mundo después de Tiananmén e indudablemente mil veces más bella.

430. Isfahán. Plaza del Imán Jomeiny

434. Isfahán. Plaza del Imán Jomeiny

Allí nos fue anocheciendo y la pudimos contemplar iluminada.

437. Isfahán. Plaza del Imán Jomeiny

440. Isfahán. Plaza del Imán Jomeiny

Las calles cubiertas que la rodean están llenas de tiendas de artesanía.

439. Isfahán. Plaza del Imán Jomeiny

Para cenar repetimos en el hotel Abbasí. Música tradicional nos amenizó la cena.


443. Isfahán. Restaurante Abbasi

Y luego prolongamos la sobremesa tomando algo en los agradables jardines.

445. Isfahán. Restaurante Abbasi

Otro día en Isfahán. Y la ciudad lo merece. Empezamos en el palacio Chehel Sotun.

447. Isfahán. Palacio Chehel Sotun

Como en tantos lugares de irán abundan las representaciones escultóricas o pictóricas de humanos y animales. Lo que en otros países musulmanes es una excepción aquí es habitual. Hemos podido comprobar que las visiones iconoclastas más extremistas no tienen vigor en Irán.

449. Isfahán. Palacio Chehel Sotun

El palacio Chehel Sotun es también conocido como el de las Cuarenta Columnas. No tenía tantas pero las veinte frontales se reflejaban en el agua y de ahí el número. Un fenómeno que nos recordó la mezquita de Bolo-Hauz en Bujara (Uzbekistán), llamada también de las Cuarenta Columnas.

465. Isfahán. Palacio Chehel Sotun

451. Isfahán. Palacio Chehel Sotun

Los jardines los centra un gran estanque.

452. Isfahán. Palacio Chehel Sotun

Es magnífica la decoración del iwan de entrada.

455. Isfahán. Palacio Chehel Sotun

En el interior se ratifica sobradamente lo de la abundancia de representaciones icónicas. Grandes murales ocupan las paredes representando a veces batallas como ésta de Karnal (1756) entre el Sha Nader de la dinastía afshárida y el rey de la India.

457. Isfahán. Palacio Chehel Sotun. Batalla de Karnal entre Nader Shah Afshar y el rey de la India (1756)

Pero llaman más la atención las representaciones de banquetes y festejos donde hay música, se danza, se sirven vinos y se vislumbra alguna postura no excesivamente decorosa. Esto nos conduce a una Persia y a un Islam en los siglos XVI, XVII y XVIII mucho menos estrictos que en la actualidad.

459. Isfahán. Palacio Chehel Sotun. Recepción del Sha Tahmasb Safavid, rey de la India en 1550

459b. Isfahán. Palacio Chehel Sotun

459c. Isfahán. Palacio Chehel Sotun

En escenas menos ceremoniosas el amor profano y el vino tiene un importante relieve.

463. Isfahán. Palacio Chehel Sotun

Luego a la plaza del Imán Jomeiny. Si de noche es impresionante, de día probablemente aún lo es más.

468. Isfahán. Plaza Imán Jomeiny

Aún era pronto y los comercios adyacentes empezaban a tomar vida

469. Isfahán. Plaza Imán Jomeiny

La primera visita fue el palacio Ali Qapu. Pinturas al fresco, estucos y mosaicos rivalizan en la decoración de este palacio construido en el siglo XVII para acoger las personalidades extranjeras.

486. Isfahán. Desde el Palacio Ali Qapu

496. Isfahán. Desde el Palacio Ali Qapu

497. Isfahán. Desde el Palacio Ali Qapu

498. Isfahán. Desde el Palacio Ali Qapu

Uno de sus mayores atractivos son las vistas que ofrece sobre la ciudad y especialmente sobrte los otros edificios de la plaza.

477. Isfahán. Desde el Palacio Ali Qapu

479. Isfahán. Desde el Palacio Ali Qapu

481. Isfahán. Desde el Palacio Ali Qapu

Atravesar la plaza ofrece a cada momento nuevas perspectivas.

501. Isfahán. Plaza Imán Jomeiny

503. Isfahán. Plaza Imán Jomeiny

505. Isfahán. Plaza Imán Jomeiny

Frente al palacio está la mezquita Sheikh Lotfollah. Esta mezquita es inusual, es de pequeño tamaño y carece de patio central y de minaretes.

La fachada y la cúpula se muestran asimétricas, lo que no quita un ápice a su belleza.

506. Isfahán. Mezquita Sheikh Lotfollah

En el interior la cúpula produce debido a la disposición de los ventanales que la rodean un curioso efecto luminoso, conocido como cola de pavo real, cuya posición varia según las horas dle día

510. Isfahán. Mezquita Sheikh Lotfollah

El mihrab es una filigrana de mosaicos caligráficos.

512. Isfahán. Mezquita Sheikh Lotfollah

Otra vez cruzando la plaza.

523. Isfahán. Plaza Imán Jomeiny

Ahora hacia la mezquita del Imán.

524. Isfahán. Mezquita del Imán

Estaba en obras , pero ello no fue óbice para disfrutarla.

527. Isfahán. Mezquita del Imán

Como en todas alfombras y piedras a disposición de los fieles.

528. Isfahán. Mezquita del Imán

La cúpula también presenta un fenómeno similar a la de la mezquita Sheikh Lotfollah

537. Isfahán. Mezquita del Imán

Después de comer al bazar. Tiendas y tiendas prácticamente con lo mismo.

548. Isfahán. Bazar

Pero algunas con productos más exóticos como ésta con azúcares caramelizados.

539. Isfahán. Bazar

O ésta con dátiles y otros frutos.

544. Isfahán. Bazar

También puede observarse artesanos en plena tarea.

518. Isfahán. Cercanías plaza Imán Jomeiny

Lo más curioso es internarse por las callejuelas laterales donde es posible hallar rincones auténticamente pintorescos.

549. Isfahán. Bazar

550. Isfahán. Bazar

En algunos arte y utilidad se entremezclan.

555. Isfahán. Bazar

También puede surgir una gran mezquita donde menos lo esperas.

557. Isfahán. Bazar

Los medios de transporte son de lo más variado.

559. Isfahán. Bazar

Como también el contenido de algunas tiendas con el dueño encantado de mostrártelo aunque sepa que no eres en absoluto un comprador.

561. Isfahán. Bazar

El regreso otra vez a la plaza.

567. Isfahán. Plaza Imán Jomeiny

A esa hora ya con muchas familias en el césped compartiendo su pic-nic.

563. Isfahán. Plaza Imán Jomeiny

Tras la cena nos acercamos al puente Khaju.
573. Isfahán. Puente Khaju

Es interesante arquitectónicamente, pero aún más ver su ambiente nocturno. En él se reúnen grupos de jóvenes -y algunos no tanto- que se agrupan por afinidades en el vestuario y peinado (algo más similar de lo que parece a las llamadas tribus urbanas en occidente). Comparten conversación y sobre todo cánticos.

574. Isfahán. Puente Khaju

575. Isfahán. Puente Khaju

 Tras la buena impresión de Isfahán, al día siguiente hacia Yazd.

Aún dentro de la ciudad dos distintas paradas de autobús en diferentes barrios muestran los dos modelos de vestuario según las respectivas concepciones político-religiosas.

586. Saliendo de Ispahán

590. Saliendo de Ispahán

La gasolina es muy barata, pero la estructura de las gasolineras dista mucho de la concepción de área de servicio que podamos tener aquí.

591. Saliendo de Ispahán. Gasolinera

Dejando la ciudad van desapareciendo los espacios verdes.588. Saliendo de Ispahán

Y nos adentramos de nuevo en el desierto.

596. De Ispahán a Na'in

Encontrar un lugar para tomar un café puede ser difícil a lo largo de las autopistas. La mejor solución llevarlo consigo y parar en alguno de los pocos espacios sombreados y con servicios higiénicos aunque éstos dejen bastante que desear.

595. De Ispahán a Na'in. Café en ruta

A lo largo de la ruta aparecen algunas pequeñas poblaciones.


600. De Ispahán a Na'in

Y antiguos caravansar de los que hubo centenares a lo largo de la llamada ruta de la seda.

603. De Ispahán a Na'in

El resto, duro desierto.

610. De Ispahán a Na'in. Caravasar

Nos detuvimos en un caravasar relativamente bien conservado y que estuvo habitado hasta hace muy pocos años.

Su aspecto es el de una fortaleza pues esa era una de sus funciones: proteger a las caravanas a fin de que tuviese un lugar seguro para descansar.

628. De Ispahán a Na'in. Caravasar

611. De Ispahán a Na'in. Caravasar

623. De Ispahán a Na'in. Caravasar

En las inmediaciones del caravasar propiamente dicho se levantan edificaciones que completaban los servicios de los escasos habitantes.

Viviendas.

621. De Ispahán a Na'in. Caravasar

Corrales.

616. De Ispahán a Na'in. Caravasar

620. De Ispahán a Na'in. Caravasar

El molino.

615. De Ispahán a Na'in. Caravasar

Y el cementerio.

612. De Ispahán a Na'in. Caravasar

Nos despedimos del caravansar y a continuar.

625. De Ispahán a Na'in. Caravasar

No tardamos demasiado hasta la ciudad de Na’in. La arquitectura de adobe y tapial nos recibía.

629. Na'in

Visitamos la mezquita del Viernes conocida también como Alavian, una de las más antiguas de Irán, iniciada en el siglo VIII.

641. Na'in. Mezquita del Viernes

Está dispuesta como todas alrededor de un patio central.

631. Na'in. Mezquita del Viernes

Tiene un solo minarete, que le fue añadido en el siglo XVI.

630. Na'in. Mezquita del Viernes

El antiguo mihrab está decorado con estucos y muestra al lado un gran púlpito (minbar).

632. Na'in. Mezquita del Viernes

En el sótano se halla la mezquita de invierno usada en los días más fríos y también en los más calurosos del verano. Debajo tiene un qanat. Los qanat son canales centenarios que traen agua desde las montañas situadas a gran distancia. Éste se halla actualmente seco.

636. Na'in. Mezquita del Viernes (mezquita subterránea de invierno)

Junto a la mezquita hay otras dependencias, sobre las que sobresalen torres de ventilación.

645. Na'in. Junto a la Mezquita del Viernes

En un edificio adyacente está el Museo Etnológico.

643. Na'in. Mezquita del Viernes. Museo etnológico

644. Na'in. Mezquita del Viernes. Museo etnológico

Desde la terraza situada frente  al mezquita hay buenas vistas sobre la población. Desgraciadamente podemos comprobar como el paso de los años ha ido deteriorando los edificios en que el barro y la paja son los principales elementos que los componen.

650. Na'in. Desde la Mezquita del Viernes

Comida en Na’in y más desierto.

655. De Na'in a Yazd

Hasta llegar a Yazd de la que su centro es la plaza Amir Chakhmaq.

659. Yazd. Plaza Amir Chakhmaq

No lejos está la Torre del Reloj.

660. Yazd. Torre del reloj

Y algo más alejada la mezquita del Viernes. Al llegar ya sorprenden el elevado pórtico y sus minaretes.

664. Yazd. Mezquita del Viernes

El patio es la zona menos decorada.

672. Yazd. Mezquita del Viernes

666. Yazd. Mezquita del Viernes

En el arco de acceso a la sala de oración predominan los azulejos de color azul, como ya habíamos visto en la fachada.

667. Yazd. Mezquita del Viernes

En el mihrab, del siglo XIV, parecen una auténtica filigrana.

669. Yazd. Mezquita del Viernes

Dejamos pronto la mezquita (ya volveríamos a ella, para ir rápido a través del casco antiguo a una terraza donde divisar la puesta de sol.

En las estrechas callejuelas el barro y la paja secados al sol aparecen como el componente principal de los edificios.

677. Yazd. Barrio antiguo

680. Yazd. Barrio antiguo

681. Yazd. Barrio antiguo

El ladrillo más elaborado únicamente aparece en los frecuentes pozos que comunican con los canales subterráneos.

674. Yazd. Barrio antiguo. Acceso a un depósito subterráneo de agua

Aún nos detuvimos ante una casa donde parecía haber una celebración. No era ningún lugar de rezo sino una reunión de vegetarianos, grupos que empiezan a ponerse de moda en un país en el que ya predominan los vegetales sobre la carne en el consumo habitual.

683. Yazd. Barrio antiguo. Reunión de sociedad vegetariana

Finalmente llegamos a la terraza. Las vistas sobre la ciudad extraordinarias.

690. Yazd. Barrio antiguo desde una terraza

Por doquier se ven torres de ventilación.

688. Yazd. Barrio antiguo desde una terraza

689. Yazd. Barrio antiguo desde una terraza

El agua y su combinación con el aire para refrescar son una constante en estas ciudades de tórrido veranos. Un pozo centraba la terraza.

702. Yazd. Barrio antiguo desde una terraza

Pronto se inició la fantástica puesta de sol prometida.

699. Yazd. Barrio antiguo desde una terraza. Puesta de sol

701. Yazd. Barrio antiguo desde una terraza. Puesta de sol

Ya anochecido tomamos un jugo de granadas y el dueño de la casa cogió la cítara y nos dio un auténtico recital. Como músico y cantante, buenísimo, aunque al parecer donde se gana la vida es en la universidad.

705. Yazd. Escuchando música en la terraza

Regresamos hacia la mezquita viendo por el camino más pozos, a esa hora ya iluminados.

684. Yazd. Barrio antiguo. Acceso a un depósito subterráneo de agua

De noche las luces de la mezquita aún resaltan más los azulados de su decoración.

715. Yazd. Mezquita del Viernes

721. Yazd. Mezquita del Viernes

722. Yazd. Mezquita del Viernes

Aún dimos un vistazo al cercano bazar, pero ya apetecían más la cena y la cama.

Si alguien sabía leer en árabe y tenía la devoción necesaria aún podía leer un rato el Corán que, como en todos los hoteles iraníes, había en la habitación. Tampoco faltaban la alfombrita, la piedra para el rezo y la flecha indicando la dirección a La Meca para que no falle la orientación.

831. Yazd. Hotel. Piedra, alfombra y flecha hacia La Meca

Por la mañana al salir del hotel ya te tropezabas con el desierto.

725. Yazd. Hotel

Y a muy escasa distancia teníamos las Torres del Silencio. Con ese nombre se conocen en Irán las construcciones situadas en un montículo que los seguidores de la religión de Zoroastro han usado desde tiempo inmemorial para exponer los cadáveres de lo difuntos a fin de que los buitres los devoren.

729. Yazd. Torres del Silencio

756. Yazd. Torres del Silencio

730. Yazd. Torres del Silencio

La explanada a los pies de las torres está repleta de edificios destinados a las ceremonias relacionadas con los sepelios.

732. Yazd. Torres del Silencio

736. Yazd. Torres del Silencio 737. Yazd. Torres del Silencio

Entre los cuales no pueden faltar el pozo y las torres de ventilación.

733 Yazd. Torres del Silencio

Subimos a una de las dos torres (la de más fácil acceso).

741. Yazd. Torres del Silencio

Allí pudimos apreciar la forma circular del recinto funerario

745. Yazd. Torres del Silencio

Y ver el agujero central donde los huesos ya secos eran arrojados y cubiertos con cal.

752. Yazd. Torres del Silencio

Desde arriba se contemplan todas las construcciones auxiliares y, al fondo, la ciudad de Yazd.

747. Yazd. Torres del Silencio

Al bajar uno de los edificios mejor conservados proporciona interesantes perspectivas.

759. Yazd. Torres del Silencio

Dejamos la zona y nos dirigimos a la ciudad.

764. Yazd. Torres del Silencio

Allí seguimos con Zoroastro pues lo primero fue visitar la Casa del Fuego, el templo de los zoroastrianos de la ciudad.

765. Yazd. Templo zoroástrico del Fuego

El faravahar preside la fachada. Es el símbolo más conocido de la religión zoroástrica y representa el progreso personal del alma hasta la unión con Ahura Mazda. Ahura Mazda (Ormuz) es el Dios Creador del zoroastrismo y origen de las religiones monoteístas, enfrentado siempre a su opuesto Angra Maynu (Ahrimán). No tiene imagen concreta por consiguiente no hay que identificarlo con el faravahar.

766. Yazd. Templo zoroástrico del Fuego

En el interior del templo arde constantemente el Fuego Sagrado. Aquí fue trasladado en 1935 desde su anterior ubicación en otro lugar de Yazd, donde había llegado en 1474. Se conocen los lugares de donde procedía y, según los fieles, estas llamas arden sin cesar desde el siglo V.

768. Yazd. Templo zoroástrico del Fuego

Desde el templo nos dirigimos a un molino de “henna”, el colorante tan usado en todo Oriente Medio y norte de África.

778. Yazd. Molino de hanna

En cualquier lugar de Yazd hay pozos y torres de ventilación.

784. Yazd. Torres del Viento

Los jardines Dolat Abad son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Está rodeado de murallas. 803. Yazd. Jardines Dolat Abad

Data del siglo XVIII y fue residencia real. El edificio que acogía la residencia en verano está presidido por una altísima torre de ventilación.

790. Yazd. Jardines Dolat Abad

En su interior pueden verse los mecanismos que permitían refrescar el ambiente.

795. Yazd. Jardines Dolat Abad

796. Yazd. Jardines Dolat Abad

Lo jardines están permanentemente regados gracias al agua transportada por uno de los canales subterráneos denominados “qanat”.

793. Yazd. Jardines Dolat Abad

798. Yazd. Jardines Dolat Abad

Como tantas otras plazas, paseos y jardines es utilizado por grupos que allí realizan sus comidas campestres y tertulias.

801. Yazd. Jardines Dolat Abad

Regresamos al centro, a la plaza Amir Chakhmaq donde vimos el Museo del Agua. Sobre dos “qanats” se han situado salas donde se exponen técnicas , materiales y utensilios empleados para un buen aprovechamiento del agua en un zona donde es escasa.


805. Yazd. Museo del Agua

808. Yazd. Museo del Agua

A unos metros de la plaza está un “zurkhane”, lugar donde van aficionados al ejercicio y a los deportes de fuerza a hacer sus prácticas pudiendo el público asistir a los entrenamientos y exhibiciones.

813. Yazd. Zurkhane

820. Yazd. Zurkhane

Paseo nocturno, cena y finalización de la jornada en Yazd.

828. Yazd

Se acaban los días. Dejamos Yazd y hacia Shiraz. La última mirada a las Torres del Silencio.

832. De Yazd a Abarkuh

Aquí y allá algún antiguo lugar de poblamiento.

834. De Yazd a Abarkuh

Alrededor de los pequeños oasis donde hay agua se desarrollan los cultivos y los pueblos.

835. De Yazd a Abarkuh

Una pausa para contemplar una curiosa formación rocosa que se asemeja a un águila.

839. De Yazd a Abarkuh

Y otra vez el desierto.

847. De Yazd a Abarkuh

Llegando a  Abarkuh  más arquitectura de tapial y adobe.

848. Abarkuh

Y aquí y allá el terreno salpicado de mezquitas.

851. Abarkuh

866. De Abarkuh a Passargad

El objetivo era contemplar el gran ciprés. Un enorme árbol de más de treinta metro de altura y al que se le calculan cuatro mil años de vida.

854. Abarkuh. Ciprés de 4000 años

En las cercanías del gran ciprés a esta niña le hacía gracia ser fotografiada. Como se puede ver no hay nada más semejante a un niño que otro niño, sea cual sea el lugar donde vive.

859. Abarkuh

Otro atractivo de Abarkuh es el depósito de hielo. Esta construcción de curiosa forma cónica se rellenaba con hielo traído de las montañas, que se introducí por el agujero abierto en la cima. Luego se cerraba herméticamente y duraba casi todo el año.

861. Abarkuh. Pozo de hielo

865. Abarkuh. Pozo de hielo

Proseguimos hacia Pasargad. Esta ciudad fue la capital del Imperio Persa en época de Ciro II el Grande (559-530 a. C.), que extendió sus dominios hasta el Mediterráneo.

872. Passargad. Tumba de Ciro II el Grande

El atractivo principal es la tumba del propio Ciro, construcción realizada con grandes sillares colocados escalonadamente. La puerta gracias a un ingenioso mecanismo sólo podía abrirse desde el interior, pero los saqueadores de tumbas fueron lo suficientemente hábiles para introducirse en ella y expoliarla. Así la halló ya Alejandro Magno.

883. Passargad. Tumba de Ciro II el Grande

A cierta distancia se contemplan las ruinas del palacio de Ciro.

886. Passargad. Palacio de Ciro II el Grande

Y hacia Shiraz por una zona donde se ven más cultivos.

867. De Abarkuh a Passargad

Y rebaños.

889. Hacia Shiraz

En Shiraz nos recibía la Puerta Koran.

895. Puerta Koran

En cuyos alrededores se veía mucho ambiente al ser viernes.

900. Alrededores de la Puerta Koran

No madrugamos demasiado para ir a Persépolis. Con el calor que pasamos quizás habría valido la pena salir más pronto. Con la altura del hotel por lo menos nos entretuvimos disfrutando de las vistas sobre la ciudad

901. Shiraz. Hotel

904. Shiraz. Desde el hotel

Emprendimos la ruta y hasta cruzamos un río con agua.

907. Hacia Persépolis

Los rebaños abundaban.

908. Hacia Persépolis

En Persépolis cruzando la explanada para llegar a las ruinas ya empezamos a notar la temperatura.

909. Persépolis

La ciudad se eleva sobre una plataforma formada con garndes sillares y para acceder existe una doble escalinata de acceso.

913. Persépolis. Acceso

Los restos de la puerta principal conocida como puerta de Jerjes son impresionantes.

916. Persépolis. Puerta de Jerjes

917 Persépolis. Puerta de Jerjes

En los sillares pueden verse grafitis de quien podríamos considerar los primeros turistas: diplomáticos, exploradores, aventureros  y alguno de los primeros arqueólogos, que quisieron inmortalizar su nombre. El concepto de respeto al pasado era bastante distinto del de hoy en día.

919. Persépolis. Puerta de Jerjes. Grafitos de los primeros turistas

Desde la puerat ya se divisa la explanada y el salón llamado de las Cien Columnas.

921. Persépolis. Puerta de Jerjes.

Columnas, basas y capiteles de peculiar estilo.

922. Persépolis

Al otro lado de la puerta se conservan bastante bien los cuadrúpedos protectores con cabeza humana.

930. Persépolis. Puerta de Jerjes.

924. Persépolis

Llamó mucho la atención el hallazgo de este capitel con dos grifos mirando en sentidos opuestos, que ha sido montado sobre una columna de cemento.

928. Persépolis

La denominada Puerta Inacabada se alcanza después.

936. Persépolis. Puerta inacabada

Cada resto desparramado por el suelo es admirable por sí mismo.

938. Persépolis. Salón de las cien columnas

En la Puerta Norte está el relieve de la audiencia de Darío donde éste recibe a un noble meda, mientras en la parte inferior aparecen numeroso soldados con lanzas.

940. Persépolis. Salón de las cien columnas. Puerta norte

941. Persépolis. Salón de las cien columnas. Puerta norte. Detalle de la audiencia real

Detalle de la audiencia real

Enfrente, en la falda de la montaña está la tumba de Artajerjes  II.

948. Persépolis. Salón de las cien columnas. Al fondo tumba de Artajerjes II

Y entramos en la parte más importante del recinto: la Apadana. Ésta era una gran sala de audiencias sostenida por setenta y dos columnas. Se calcula que cabían en ella diez mil personas. Cuesta imaginar cómo debía ser en realidad. Algo absolutamente espectacular. Hay que pensar no sólo en el aspecto arquitectónico sino en que además todo estaba pintado. La Apadana fue destruida por las tropas de Alejandro Magno en 330.

Los relieves que decoran las escaleras de acceso son lo más interesante. El relieve en que un león ataca un toro es el más repetido. Aparece en múltiples lugares de Persépolis, no sólo en la Apadana.

950. Persépolis. Relieves de la Apadana

Los desfiles de soldados alternan medos y persas, distinguibles estos últimos por sus sombreros acanalados mientras los primeros los llevan redondos.

951. Persépolis. Relieves de la Apadana

1003. Persépolis. Relieves de la Apadana

El extensísimo imperio persa estaba dividido en satrapías. Y aquí aparecen los representantes de cada una de ellas haciendo sus ofrendas al emperador.

970. Persépolis. Relieves de la Apadana

Gentes de tan distintos pueblos, razas y culturas están representados con todo detalle y con sus vestuarios, armas y animales característicos.

963. Persépolis. Relieves de la Apadana

Entre los animales desfilan toros.

959. Persépolis. Relieves de la Apadana

Asnos.

960. Persépolis. Relieves de la Apadana

Camellos.

965. Persépolis. Relieves de la Apadana

Carneros

967. Persépolis. Relieves de la Apadana

Caballos.

973. Persépolis. Relieves de la Apadana

Y el sátrapa seguido de sus servidores con los atuendos propios de cada zona.

972. Persépolis. Relieves de la Apadana

Otros palacios completan el recorrido.981. Persépolis

983. Persépolis. Palacio de Darío

En los relieves seguimos viendo escenas como la del león y el toro.

984. Persépolis

Representaciones zoroástricas dedicadas a Ahura Mazda.

990. Persépolis

Y figuras reales como Artajerjes escoltado por un criado que le sostiene la sombrilla.

992. Persépolis

La tumba de Artajerjes II y de Artajerjes III están a escasa distancia en las laderas del  monte.

993. Persépolis. Tumba de Artajerjes II

Tumba de Artajerjes II

A pocos kilómetros de Persépolis se encuentra Naqsh-e Rustam. Se trata de una pared rocosa donde están excavadas una serie de tumbas reales de la dinastía aqueménida.

1044. Persépolis. Naqsh-e Rustam.

La apariencia de todas ellas es de cruz vaciada en la roca con una puerta de acceso al interior y los brazos de la cruz decorados con relieves. A la derecha, algo apartada y formando ángulo con las demás está la que se atribuye a Jerjes (486-465 a. C.).

1022. Persépolis. Naqsh-e Rustam. Posible tumba de Jerjes

La de Darío I (522-486 a. C.) es la única identificada con seguridad gracias a una inscripción.

1026. Persépolis. Naqsh-e Rustam. Tumba de Darío I

Bajo las tumbas hay relieves que datan de época sasánida. El más conocido está debajo de la tumba de Darío I y representa al emperador sasánida Sepur I (241-272) ante el cual se rinden los emperadores romanos Valerio y Filipo el Árabe.

1027. Persépolis. Naqsh-e Rustam. Tumba de Darío I. Relieve de Sepur I (241-272). Ante él se rinden los emperadores romanos Valerio y Filipo el Árabe

Después de la de Darío I viene la tumba supuestamente de Artajerjes I (465-424 a. C.).

1031. Persépolis. Naqsh-e Rustam. Posible tumba de Artajerjes I

Y luego la de Darío II (423-404 a: C.).

1035. Persépolis. Naqsh-e Rustam. Posible tumba de Darío II

En ésta el relieve que hay debajo representa una victoria de Sepur II (309-379)

1036. Persépolis. Naqsh-e Rustam. Posible tumba de Darío II. Victoria de Sepur II (309-379)

Enfrente hay una antigua torre del Fuego de época aqueménida.

1037. Persépolis. Naqsh-e Rustam. Torre del Fuego

Antes de regresar a Shiraz paramos a comer. El restaurante tenía en principio buen aspecto.

1049. Regresando a Shyraz. Restaurante

Pero luego, como en todo Irán, a comer frente al agua. En los surtidores y en la mesa.

1046. Regresando a Shyraz. Restaurante

Entramos en la ciudad por la puerta Korán que ya conocíamos de la noche anterior. Junto a ella se encuentra el moderno e innovador Shiraz Grand Hotel, en posición espectacular.

1051. Shyraz. Puerta Korán

Empezamos la jornada de tarde en el mausoleo del poeta Sa’di (1193-1291), uno de los más destacados poetas místicos del mundo musulmán.

1055. Shyraz. Mausoleo del poeta Sa'di (1193-1291

Su tumba sigue siendo lugar de peregrinación.

1058. Shyraz. Mausoleo del poeta Sa'di (1193-1291

De ahí a otro mausoleo el del poeta Hafez(1324-1391).

En la puerta nos recibieron los adivinadores con periquitos. El periquito agarra con el pico una tarjeta de las muchas que tiene su dueño en la mano y en ella aparece el futuro de quien ha pagado la consulta.

1065. Shyraz. Mausoleo del poeta Hafez (1324-1391). Adivinador con periquitos

Bajo la glorieta está la tumba del poeta, venerado como santo. Entre su virtudes estaba ser capaz de recitar el Corán de memoria desde la primera a la última palabra y hacerlo también a la inversa.

1066. Shyraz. Mausoleo del poeta Hafez (1324-1391). Glorieta de 1936

Un grupito de escolares nos amenizó la visita pues hasta nos dedicaron una canción.

1067. Shyraz. Mausoleo del poeta Hafez (1324-1391)

El mausoleo de Ahmadi-ebne-Mussai (Alí Ibn Hamez). En él destaca su cúpula recubierta de azulejos.

1074. Shyraz. Mausoleo de Ahmadi-ebne-Mussai (Alí Ibn Hamez)

En el interior lo más relevante es la decoración con espejos, tan usual en Irán.

1081. Shyraz. Mausoleo de Ahmadi-ebne-Mussai (Alí Ibn Hamez)

1083. Shyraz. Mausoleo de Ahmadi-ebne-Mussai (Alí Ibn Hamez)

Pese a tanto deslumbramiento, los fieles siguen practicando sus oraciones.

1093. Shyraz. Mausoleo de Ahmadi-ebne-Mussai (Alí Ibn Hamez)

Ya anochecía. Pasamos por la Ciudadela, lugar céntrico con mucho movimiento.

1102. Shyraz. Ciudadela

Y acabamos dando una vuelta por el bazar.

1109. Shyraz. Bazar

1111. Shyraz. Bazar

Antes de ir a cenar. Fue el primer día que vimos pescado de mar, quizás por estar Shiraz cerca de la costa.

1114. Shyraz. Restaurante

Y último día en Irán. Con mucho que ver todavía.

Los ríos en Yazd completamente secos.

1119. Shiraz

El primer lugar, la mezquita Nasr el Molk.
1121. Shiraz. Mezquita Nasr el Molk

Esta mezquita, iniciada en 1888, cuenta con todos los elementos habituales. Patio central con estanque, iwanes, minaretes, …

1122. Shiraz. Mezquita Nasr el Molk

Pero lo más vistoso es su sala de oración presidida por el mihrab.

1136. Shiraz. Mezquita Nasr el Molk

Las vidrieras de colores multiplican en sus alfombras, columnas  y azulejos toda la coloración del Arco iris.

1123. Shiraz. Mezquita Nasr el Molk

1133. Shiraz. Mezquita Nasr el Molk

Tras el estallido de luz, hacia el mausoleo Shah-e Cheragh. Por el camino me llamaron la atención las muchas tiendas dedicadas a la cacharrería de aluminio.

1141. Shiraz

El mausoleo Shah-e Cheragh es uno de los lugares más sagrados de Irán.

1145. Shiraz. Mausoleo Shah-e Cheragh

Para las mujeres es necesario cubrirse con el shador.

1150. Shiraz. Mausoleo Shah-e Cheragh

Aquí está enterrado Sayyed Mir-Ahmad, hermano de Reza, el octavo Imán. La decoración se basa, como en tantos otros lugares, en la profusión de espejos.

1151. Shiraz. Mausoleo Shah-e Cheragh

1153. Shiraz. Mausoleo Shah-e Cheragh

Y grandes lámparas.

1162. Shiraz. Mausoleo Shah-e Cheragh

Los fieles pueden venir a consultar sus dudas (religiosas o no ) con algún clérigo. El chiísmo, a diferencia del sunismo, donde cualquiera que sepa algo puede ser el imán de una comunidad, tiene clérigos profesionales, que han adquirido la necesaria formación teológica.

1156. Shiraz. Mausoleo Shah-e Cheragh

Fuimos después a la madraza del Khan, que sigue activa como escuela coránica.

1174. Shyraz. Madraza del Khan

Comimos en un restaurante situado en el cercano bazar. La comida consistió en abgusht, un estofado tradicional iraní. Admite muchas variantes. A nosotros nos dieron una vasija cerámica con todos los ingredientes.  En un plato metálico debimos verter con cuidado el jugo, que luego comeríamos con trocitos de pan a modo de sopa. Lo que quedaba en la vasija lo machacamos con una mano de mortero de hierro con el extremo plano para comerlo después con cuchara. Era una mezcla de alubias, garbanzos, tomates, patatas, carne con muchas especies.

1179. Shyraz. Abgusht

1180. Shyraz. Abgusht

Por la tarde, la mezquita Vakil. Su estructura consta únicamente de dos iwans.

1186. Shyraz. Mezquita Vakil

1182. Shyraz. Mezquita Vakil

Tiene dos salas de oración, la de verano y la de invierno. La de invierno muestra columnas decoradas con espirales.

1184. Shyraz. Mezquita Vakil

Y un bonito mihrab con azulejos. 1185. Shyraz. Mezquita Vakil

Después hubo quienes se quedaron más rato en el bazar. Otros nos fuimos ya al hotel a descansar hasta la hora de cenar. En el último paseo hasta el bus tuvimos tiempo de despedirnos d ela Ciudadela.

1188. Shyraz. Ciudadela

Mientras cenábamos había una boda en el mismo comedor. Los novios y sus familias posaban con gusto. mientras pudimos ver como en lugares que más o menos se consideran privados pueden desaparecer pronto los pañuelos de la cabeza y cantar y bailar dejan de ser actividades prohibidas.

1191. Shyraz. Boda en hotel

Y se acabó el viaje. Tras la cena  a coger las maletas y al aeropuerto. De Shiraz a Estambul. De Estambul a Barcelona. De Barcelona a Barbastro con parada para comer jamón y beber cerveza tras tantos días sin hacerlo: Y a casa.

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