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Cerca de Luzás (o Llusás), actualmente municipio de Tolva, se levanta el antiguo santuario-ermita dedicado a San Bendito.

San Bendito1

De gran devoción en la comarca, se sigue acudiendo en romería el lunes de Pascua.

Dos edificios distintos componen el conjunto. La iglesia,

San Bendito 2

que culmina en una cabecera plana orientada al norte

San Bendito Cabecera 1

y la casa del ermitaño adosada a poniente del templo.

San Bendito casa ermitaño

La iglesia está precedida de un pórtada situada tras un pórtico abierto a tres lados, aunque actualmente el lado oeste se halla tabicado.

San Bendito. Pórtico

Es posible que desde este pórtico a tres vientos se bendijesen los términos pues subían desde el pueblo las reliquias el primer domingo de mayo, época que suele coincidir con las bendiciones de los campos. Y también que fuese un buen lugar para “esconchurar” tormentas.

San Bendito. Pórtico 2

La portada es neoclásica.

Capilla. Portada 1

En el frontón se abre una hornacina que debió contener la imagen del santo. Y en su arco de cierre se lee “SBENDITOMA”, que supongo que se refiere a San Bendito Mártir.

Capilla. Portada. Inscripción hornacina

La iglesia consta de una nave cubierta con bóveda de lunetos. Se ilumina mediante ventanas abiertas al este.

Preside el altar una imagen de San Benito de Nursia.

Capilla. Interior

Tiene dos capillas por lado. Las más cercanas a la cabecera conservan los altares.

Capilla. Capilla nordeste

Capilla nordeste

Capilla. Capilla noroeste

Capilla noroeste

En la capilla del lado este, cercana a los pies, aún podemos ver el ara de altar.

Capilla. Capilla sudeste

En la de enfrente se halla el lugar que es el núcleo de la devoción de este santuario. Un agujero en la roca, hoy en día situado dentro de un arco que se construyó para adornarlo.

Capilla. Capilla sudoeste

En el agujero desde tiempo inmemorial (unos remontan el santuario al siglo XI, otros al XV) han acudido gentes de la comarca y de zonas más lejanas para introducir la cabeza en el hueco de la roca convencidos con ello de quedar sanados de cefaleas, jaquecas y alteraciones del sistema nervioso. Con el mismo fin también se cogían nueve piedrecitas que después se tiraban juntas o en días distintos de una novena, combinados con rezos o plegarias. Actualmente coger una y guardarla en el bolsillo parece que ya vale.

Capilla. Capilla sudoeste. Agujero con las piedras sanadoras 1

A los pies se levanta el coro accesible por una escalera de piedra adosada al muro este.

Capilla. Interior hacia los pies

Todo el contenido fue incendiado y destruido en 1936. Queda una pila benditera con pie.

Capilla. Pila benditera

En el óculo que se abre en la fachada asobre el pórtico hay una inscripción en la que claramente se lee “ARMITAÑO”, pero no he podido descifrar el resto. Puede que el sillar no ocupe su lugar original y sea una referencia al ermitaño que por lo menos desde principios del siglo XIX y hasta la guerra civil se ocupaba del lugar, viviendo de lo que daban unas fincas cercanas, que aún hoy pertenecen a San Bendito y de las limosnas que recogía por las localidades próximas.

Capilla. Inscripción sobre portada 2

La casa del ermitaño ha sido muy modificada. Hoy la cubre un tejado a dos aguas, que parece se construyó al eliminar un piso.

La portada original posiblemente fue la que se ubica al oeste. Es dovelada y está tabicada.

Casa ermitaño. Portada oeste, que da a la cuadra

El acceso se efectúa por el sur por un portal de piedras labradas.

Casa ermitaño. Portada. Al sur

Las ventanas también son trabajadas.

Casa ermitaño. Ventana. Al sur

Al entrar hay un patio desde el que se accede a las diversas dependencias. La cuadra.

Casa ermitaño. Cuadra

La bodega,

Casa ermitaño. Bodega 1

que tiene una pequeña dependencia anexa con depósitos de piedra para aceites.

Casa ermitaño. Depósitos aceites 2

En un lugar que pretendía ser prácticamente autosuficiente no podía faltar el horno.

Casa ermitaño. Horno Interior

Por el exterior el horno da al norte y tiene forma semicircular.

Casa ermitaño. Horno. Exterior 1

Desde el patio un bonito portal esculpido da acceso a la escalera que sube a la planta superior.

Casa ermitaño. Portada interior 2

En la primera planta (probablemente hubo otra superior que se eliminó) destaca una sala decorada con pinturas y peanas de yeso, probablemente para lámparas, que debió ser el lugar de reunión o festejos de la cofradía, pues en el siglo XVI constan catorce cofrades de San Bendito.

Casa ermitaño. 1r piso. Salón 1

Casa ermitaño. 1r piso. Salón 6

El aparejo de la iglesia es de mampostería con alguna cantonera en el campanario y la cabecera. Sin embargo es de buenos sillares en la fachada y el pórtico, que probablemente correspondan a una reforma posterior. En las cubiertas las losas originales han sido sustituidas casi por completo por tejas.

La casa del ermitaño es de mampuesto áun más sencillo apareciendo sólo algún rústico sillar en el ángulo noroeste.

Se ha escrito bastante sobre esta iglesia, su origen y su culto. Unos adjudican su fundación a los templarios que trajeron las reliquias de un mártir polaco, San Benedicto. Lo cierto es que de esa época no hay el más mínimo dato. Otros, que los dominicos del convento de Linares fundaron el lugar para acoger las reliquias de San Benito, lo que al no ser posible por estar estas en Italia obligó a buscar el San Benedicto polaco. Un obra editada en Barcelona a fines del siglo XIX narra esta historia y publica los gozos del santo.

Lo que está claro con certeza es que la devoción es antigua, por lo menos del siglo XVI, que había una urna con reliquias que fue saqueada durante la guerra de los Segadores, que una urna en la iglesia parroquial conserva ahora las reliquias ya atribuidas al santo polaco y que el nombre popular ha sido desde siempre San Bendito, como prueba el rótulo sobre la hornacina de la portada.

Tampoco hay dudas sobre el hecho de que las creencias sobre sanación de males de la cabeza o del espíritu (enfermos psíquicos o endemoniados, según el momento) vienen de muy lejos, probablemente antes de la cristianización del lugar, así como de que la devoción en Luzás y Castigaleu -y también en otros lugares de la comarca- ha persistido siglos.

Además San Bendito no era únicamente venerado por la piedra sanadora sino que también se acudía en procesión con la urna que contenía las reliquias para sumergir ésta en agua y pedir lluvia ante pertinaces sequias. En 1896 tras las rogativas llovió una barbaridad.

Perdura aún en la romería del lunes de Pascua la costumbre de jugar al “cacho”, juego tradicional en el que mediante naipes se sortea algo y cuyos beneficios se destinan al mantenimiento de la ermita.

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