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Sant Joan de Torreblanca y “El Castellot”

Se puede ir siguiendo la pista que parte de Aña en dirección a Torreblanca hasta que ya se ve la iglesia en un cerro entre el bosque. Se deja el pueblo a la izquierda y se continúa por una pista en bajada, en una bifurcación, se va por la derecha hasta cruzar por un puentecito el barranco de Torreblanca y se sigue la orilla del Segre hasta llegar a los pies del tozal. Desde un punto en el que veamos las ruinas de la iglesia o del castillo, situado algo al nordeste, hay que subir campo a traviesa por donde buenamente se pueda, lo que no es demasiado fácil. Un camino algo más cómodo es ir por la izquierda en la bifurcación citada hasta llegar a unos campos, dejar el coche, atravesarlos, buscar por donde cruzar el barranco y luego subir lo más recto posible hasta la iglesia, que se ve arriba.

Se trata de una iglesia típica del románico del siglo XI, de una nave encabezada por un ábside semicircular litúrgicamente orientado. El ábside está decorado exteriormente con arcuaciones y siete fajas lombardas, y tiene tres ventanas de medio punto doveladas, de doble derrame. Una cornisa biselada soporta la cubierta de losas.

Interiormente se accede al ábside, cubierto con bóveda de cuarto de esfera, mediante un doble arco  triunfal, sostenido por columnas.

Entre estos dos arcos, en el muro norte, hay un pequeño espacio cuadrangular, que debería permitir el toque de campanas situadas en una espadaña desaparecida, que había encima. En los alrededores se mantiene el recuerdo de que las campanas fueron trasladadas a El Tossal a mediados del siglo XX.

A continuación, en el mismo mur, hay una absidiola de finalidad desconocida.

La nave se cubre con bóveda de cañón, en parte, hundida, sobre todo en la zona del frontis donde fue acortada, elevando un muro de separación. La zona hundida es conocida por la gente del país como la Rectoría, y se accede a ella por la puerta original, de’arco de medio punto, situada en el muro sur.

En el mismo muro se abrió tardíamente una puerta adintelada, que es la que da paso a la iglesia actual.

Los capiteles de les columnas que soporten los arcos fajones muestran sencillas decoraciones con espigas, círculos con bolas, flores de seis pétalos, etc. La variedad decorativa hace pensar en reaprovechamientos de columnas y capiteles de algún edificio más antiguo.

El aparejo es de sillarejo propiamente lombardo en el ábside, y en el resto alternan sillares bien cortados y algunos fragmentos más rústicos. Lo que se conserva de las cubiertas es de losas.

En los alrededores hay construcciones curiosas: Un agujero bastante ancho y, actualmente, de unos dos metros de profundidad, junto al ábside pequeño; unas excavaciones en el suelo, a menudo protegidas por muros de piedra, que parecen conducciones de agua, quizás provienen de una especie de balsa empedrada que hay algo más arriba; formaciones rocosas transformadas por el hombre con finalidad desconocida. Podría ser que todos estos restos no tuviesen relación con la iglesia, sino con el cercano castillo.

Unos metros al nordeste de la iglesia, en posición más elevada, están los restos del castillo.

Se conservan unos lienzos de muro formando dos ángulos en los extremos norte y sur de la cresta, formados por sillares de considerable tamaño, bien cortados y perfectamente alineados. El aparejo está colocado en muchas zonas a soga y tizón. Es notorio el grueso de los muros, de casi metro y medio.

Hay también rocas que parecen formar parte de las edificaciones, alguna de ellas con agujeros, fruto de la mano humana, cuya utilidad es incierta.

Más abajo, en dirección a la iglesia se ve un pasadizo cubierto con grandes losas, y en el que las losas laterales están extraordinariamente pulimentadas.

Por lo que parece todo el tozal, donde se ubican castillo e iglesia estuvo lleno de construcciones de todo tipo.

Por su antigüedad suele considerarse esta fortificación de origen musulmán, si bien la reconquista de la zona a finales del siglo X hace ya posible un origen cristiano. Es citado frecuentemente en los siglos XI y XII como castillo de Castelló.

En los alrededores es conocido como el Castellot o Castellot de Torreblanca. El pueblo de Torreblanca quedó completamente deshabitado a lo largo de los años ochenta del pasado siglo. Posteriormente se instaló en la zona un centro para recuperación de drogodependencias y para medidas penales alternativas.

Bibliografia:

BUESA CONDE, D. y PEÑA MONNÉ, J. L.: “El Castillo y la Iglesia de Sant Joan de Torreblanca (Lérida)” en Argensola, nº 85, Huesca, 1978, p. 167-184.

BURON, Vicenç: Esglésies romàniques catalanes. Guia, Artestudi edicions, Barcelona, 1980 (1ª edición, Barcelona, 1977), p. 229.

BURON, Vicenç:  Castells romànics catalans. Guia, Edicions Mancús, Barcelona, 1989, p. 182.

Catalunya Romànica, vol. XVII, la Noguera, Barcelona, 1994, p. 424-427.

GAVÍN I BARCELÓ, Josep Maria: Inventari d’esglésies, vol. 12, Noguera, Arxiu Gavín, Valldoreix, 1982, p. 167.

VIDAL-VILASECA: El romànic de la Noguera, Barcelona, 1984, p. 535-538.

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