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Sant Pere del Burgal.

Desde la localidad de Escaló hay que cruzar el puente sobre el Noguera Pallaresa. Justo al otro lado parte en dirección sur una pista, que pronto se transforma en sendero, que conduce en menos de media hora al monasterio.

El acceso se efectúa a través de la portada que da a la nave norte.

Originalmente de tres naves y tres ábsides, solo se conservan estos y parcialmente la nave norte.

Cabecera
Nave norte

Los ábsides muestran decoración lombarda con lesenas y arcuaciones realizadas todas en piedra tosca.
El ábside central tiene tres ventanas de doble derrame, cuyas dovelas son también de tosca.

Ábside central

El ábside sur, bastante escondido por la vegetación, y parte del central se levantan sobre un zócalo para salvar el desnivel de terreno.

Ábside sur

En el ábside norte no hay zócalo y la ventana queda a nivel para poder ver desde ella el interior.

Ábside norte
Nave norte desde ventana del ábside

En el hastial, por encima del ábside central y bajo una pequeña espadaña de un ojo, una ventana cruciforme ilumina la nave.

Curiosamente la iglesia muestra un contraábside orientado al oeste, recordando el westwerk de las capillas carolingias. Exteriormente conserva fragmentos de lesenas y algunas arcuaciones lombardas.

Ábside occidental

El interior de este ábside, muy restaurado, está habilitado como capilla. Se descubrieron restos del altar (no el actual) y sobre esta capilla se levantaba un coro de madera que se abría a la nave.

Ábside occidental. Interior

El agua no debía ser problema para el monasterio pues a escasos metros de la cabecera baja un pequeño barranco con agua permanente.

Durante las obras de restauración efectuadas hace unos años se cerró la cabecera con grandes paneles de madera con acristalamientos que permiten (si no están muy sucios) ver el interior, en el cual se ha colocado una reproducción de las pinturas murales, que arrancadas de aquí en diferentes fases fueron trasladadas a Barcelona, donde se pueden ver en el MNAC.

La iglesia desde el sudoeste
Reproducción de las pinturas en el ábside central

Dada la mala calidad de la foto obtenida  a través del cristal y con reflejos por doquier, pongo una fotografía de las pinturas en el museo.

Es interesante la aparición en las pinturas como donante de quien ha sido identificada como la condesa Lucía de Pallars, esposa de Artal I, lo que ha permitido su datación. Estas pinturas son adjudicadas al maestro de Pedret.

Un estrecho sendero conduce a cuevas abiertas en la roca bajo el monasterio. Allí se debieron instalar eremitas, que algunos quieren ver como anteriores a la fundación del monasterio, pero que es muy difícil fechar cuando fueron usadas, tal vez su finalidad era un uso temporal para meditación de los monjes en cualquier época.

Sin duda un lugar para perderse.

El regreso, en cómodo descenso, permite deleitarse con espléndidos paisajes, teniendo al fondo del valle Escaló y su torre románica.

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