SAN NICOLÁS. 6 DE DICIEMBRE

San Nicolás, según la tradición, fue obispo de Myra (ciudad al sur de la actual Turquía) en la primera mitad del siglo IV.

Se le adjudicaron desde el principio de su culto numerosos milagros. El primero ya tuvo lugar en su nacimiento pues enseguida se mantuvo en pie por sí solo. Luego, el más conocido es el de la resurrección de tres niños, que habían sido asesinados, descuartizados y guardados en una tina con sal por un posadero que pensaba cocinarlos y ofrecérselos como comida a sus huéspedes.

Iglesia de San Nicolás Zaragoza. Milagro de los Niños

Otro fue otorgar sendas bolsas de monedas de oro a tres doncellas que por falta de dote su padre no podía casarlas e iba a entregarlas a la prostitución.

Amainar tempestades y salvar barcos del naufragio ha sido frecuente entre sus intervenciones milagrosas. Por eso es patrón de los marineros.

Su culto se extendíó con rapidez por Oriente y primero la Iglesia Griega y posteriormente la Rusa lo convirtieron en su patrón

En el siglo XI, ante la ocupación turca de Anatolia, sus restos fueron trasladados hasta Bari, en el sur de Italia.

San Nicolás de Bari

Desde entonces los peregrinos a Tierra Santa solían hacer un alto en Bari para visitar la tumba del santo y recoger algo del aceite que se decía manaba de la tumba y que se llevaban consigo en ampollas de plomo.

San Nicolás de Bari. Urna

En la cripta de la iglesia de San Nicolás de Bari raro es el momento en que no se esté celebrando alguna ceremonia de los devotos procedentes de países orientales, especialmente rusos.

San Nicolás de Bari. Cripta

También desde le traslado a Bari el culto se difunde rápidamente por Europa occidental, especialmente en los Países Bajos, donde fue patrón de estudiantes y marineros.

Su dádiva de las monedas de oro pronto hizo asociar al Santo con el concepto de regalo, que se deja por la noche y el agraciado lo encuentra al despertar, tal como les pasó a las doncellas. También se le asoció con la protección de los niños por el episodio de la resurrección de los tres que habían sido asesinados por el posadero. Curiosamente son tres doncellas y tres niños, siendo una constante el número tres en la vida de San Nicolás.

Como portador de regalos y benefactor de los niños en muchos países de Europa hace el papel que aquí los Reyes Magos. Puede variar el día, según los lugares, pero era frecuente que fuese la víspera del día del Santo. En Rumanía llega a lomos de un caballo blanco. En Holanda y en la zona flamenca de Bélgica se considera que viene de España con sus regalos. Algunos dicen que el barco viene de Madrid (¡milagros de los santos!).

Llegada en barco a Amberes

Esta tradición llevada a Estados Unidos por inmigrantes europeos, sobre todo holandeses, se mezcló con costumbres inglesas y San Nicolás evolucionó hacia Santa Claus y más tarde acabó totalmente secularizado en el barrigudo Papa Noel, adoptado y modificado por Coca-Cola y que desde allí regresó a Europa, siendo ahora la tradición mayoritaria de Inglaterra, Francia y otras naciones.

En España también se ha asociado San Nicolás con los niños. En muchas poblaciones de Cataluña y Valencia el día seis los niños pasan por las casas cantando canciones (algunas referidas al santo) y recogiendo golosinas u otras dádivas comestibles con las cuales se organiza una merendola. A veces el festejo contaba con algún gallo que se mataba para la ocasión.

En Aragón también existía esa tradición. Los chiquillos iban acompañados por un gallo. No conozco ningún lugar donde se conserve.

Muy popular era también desde la Edad Media la fiesta del Obispillo en la cual el día de San Nicolás un monaguillo de la catedral (a veces esto se extendió a algunas iglesias) era investido como Obispo y su autoridad duraba hasta los Santos Inocentes. Esta celebración irreverente que muchos asocian a las antiguas festividades saturnales romanas, tenía lugar también en otros países como Francia, Italia o Inglaterra.

Su carácter excesivamente burlesco hizo que fuera objeto de múltiples prohibiciones hasta su práctica desaparición.

El “bisbetó” (obispillo) en Montserrat rodeado por la Escolanía

En algunos lugares se ha conservado y en otros se ha recuperado la fiesta, nombrándose el obispillo, pero dentro del respeto a las costumbres y usos litúrgicos y sin los excesos que pudo tener.

San Nicolás, además de sus funciones con respecto a los niños y los regalos, es uno de los santos más venerados en todo el mundo cristiano.

En Velilla de Ebro el 6 de diciembre empiezan los festejos con el Despierto a las siete de la mañana, que se prolongan durante el día, siendo el acto principal la subida a la ermita de origen románico dedicada al Santo con los dances, que son de los más antiguos de Aragón.

San Nicolás de Velilla de Ebro.

EL BENEFICIADO DE LAGUARRES

Iglesia parroquial de Laguarres

Iglesia parroquial de Laguarres

Durante la guerra de la Independencia las tropas napoleónicas tuvieron un gran problema en España con las partidas de guerrilleros, gente ruda, conocedora del terreno y con una gran capacidad de movimiento por sierras y barrancos.

Guerrilleros 1

En Ribagorza destacó el grupo del Beneficiado de Laguarres, personaje cuyo nombre consideran desconocido en muchas publicaciones, incluyendo la Enciclopedia Aragonesa y wikipedia. A partir de ahora esto dejará de ser así pues creo que hemos resuelto el problema.

Las publicación por la que más lo conocemos, quizás más recogiendo la tradición oral de la comarca que con estricto rigor histórico, es Los guerrilleros de 1808. Historia popular de la Guerra de la Independencia de Enrique Rodríguez Solís, publicada entre 1887-1888, o sea casi ochenta años después de los hechos.

En esta publicación se habla de dos guerrilleros ribagorzanos Francisco Vinós y el Beneficiado de Laguarres. Del Beneficiado se narra su hecho de armas más conocido del que luego hablaremos. De Vinós solo que dirigía un pequeño grupo de guerrilleros.

Muñoz Maldonado los menciona como dos individuos distintos. Iglesias cita a Francisco Vinós, pero del Beneficiado no dice nada.

En obras modernas, en artículos periodísticos, en webs,  se repite lo que han dicho otros siendo la primera fuente Rodríguez Solís.

Al final resulta que la solución a la identidad del Beneficiado es sencillísima (la navaja de Ockham funciona siempre): él y Vinós son la misma persona.

Releyendo un artículo que publicó F. Castillón en Argensola me aparece lo siguiente referente a una visita de 1816. “… dos raciones y un beneficio que tiene Pascual Clua, canónigo vicario de Tamarite y ahora vicario de Laguarres, otro beneficio de San Miguel y la Virgen que lo poseía Francisco Vinás”. No hace falta mucha imaginación para ver que este Francisco Vinás (un pequeño error de transcripción en Castillón, lo que tampoco es nada raro) es Francisco Vinós. Ya tenemos ahí al famoso Beneficiado hasta ahora sin nombre.

De todas formas seguí buscando para reafirmarlo y encontré una publicación de 1820, o sea muy cercana a los hechos, del Maestro Salmón, monje agustino, en la que se cita a Francisco Vinós, beneficiado de Laguarres, como jefe de una agrupación guerrillera activa en Ribagorza. Creo que queda más que confirmada la identidad del famoso Beneficiado.

La guerrilla.  Con esta denominación se define un grupo de paisanos movilizados cual ejército irregular bajo el mando de un jefe.

En España se popularizaron las partidas guerrilleras durante la Guerra de la Independencia. Surgió en principio como fruto de la hostilidad popular frente a los invasores, o sea hay un componente de afirmación nacional y de odio al francés, pero hubo otros factores de movilización que facilitaron su popularización y crecimiento. No fue el menor la propaganda católica, muy reacia a las ideas ilustradas procedentes de Francia. Por eso no es de extrañar la cantidad de elementos clericales que participaron activamente en ellas.

Guerrillero

Jerónimo Merino, párroco de Villoviado, conocido como “el cura Merino” fue uno de los jefes guerrilleros más destacados y típico defensor de la monarquía tradicional y católica. Terminada la guerra renunció a los honores militares y volvió a su labor como cura de pueblo, pero más tarde volvió a tomar las armas durante el alzamiento realista de 1822 y en la primera guerra carlista, siempre en defensa del absolutismo.

El-cura-Merino

El cura Merino

Otros guerrilleros famosos fueron luego destacados liberales como Espoz y Mina o Juan Martín “el Empecinado”.

Muchos componentes de las partidas guerrilleras eran soldados desertores (una vez derrotadas las tropas regulares), otros, paisanos huidos de sus pueblos, agrupados bajo algún dirigente. Atacaban por sorpresa a correos o a pequeños grupos de soldados, huían y, como buenos conocedores del terreno, desaparecían. A menudo volvían a sus tareas campesinas habituales mezclándose con el resto de los aldeanos y se reagrupaban cuando les parecía.

Guerrillas 2

El gobierno procuró organizarlas dotándolas de reglamentos y proporcionándoles oficiales y armas (suministradas en general por los ingleses).

Poco a poco, avanzada la guerra, se fueron transformando las guerrillas en grandes unidades, que se iban integrando en el ejército regular.

Francisco Vinós “el Beneficiado de Laguarres”.

Durante varios años mantuvo en jaque a los franceses en la sierra de Laguarres y el valle del Isábena, principalmente. Su refugio principal era el castillo de Laguarres.

Castillo 1

Restos de la torre maestra de castillo.

Este, entre las muchas pequeñas fortalezas que tenían los musulmanes en la zona, era tal vez el más seguro e inexpugnable. Lo situaron en un peñasco sobre la sierra que separa el valle del Isábena del valle del Sarrón y, en la cara que mira al Isábena, abrieron muchas cavidades a cuyas ventanas no se podía llegar sino mediante muy largas escaleras. Desde el castillo divisaban diversos castillos, Fantova, Panillo, Güel, Grustán y Graus entre otros.

Desde el castillo

Francisco Vinós

era Beneficiado en la iglesia parroquial de Laguarres. Formó una guerrilla con algunos mozos del lugar, el sacristán, el campanero y hasta el monaguillo de la parroquia.

Inició sus correrías de acoso a los franceses por todo el término llegando hasta todos los municipios vecinos.

Pero el centro de sus operaciones eran la sierra y el castillo, donde se refugiaba después de sus atrevidas empresas y hasta el cual no se aventuraban a llegar los franceses y donde los guerrilleros se escondían en las cuevas solo accesibles mediante escalas móviles.

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El peñasco donde se ubica el castillo (foto de Cristian Laglera)

El primer hecho de armas que se le conoce fue un encuentro con un grupo mucho más numeroso de franceses que iban de Graus hacia Benabarre, a los que obligó a retirarse.

Atacó a otra columna francesa que iba a Graus a coger provisiones, pero esta consiguió penetrar en Graus, aunque se tuvo que refugiar en el convento de Dominicos. Las fuerzas del beneficiado atacaron el convento, pero no consiguieron tomarlo. En este ataque participaron otros clérigos como el párroco de Laguarres y el ministro (superior) de los Trinitarios de Monzón.

Una vez, llegaron las tropas napoleónicas al pie del castillo persiguiendo al beneficiado. Lo sitiaron, pero entre el frío y las bajas que les causaban los guerrilleros disparando desde arriba se vieron obligados a levantar el cerco.

Guerrillas desde el castillo

Tiempo después, otro oficial francés se decidió a intentar el asalto, pero el Beneficiado y sus guerrilleros esperaron tranquilamente y las grandes bajas sufridas por los asaltantes, sin que hubiese víctimas entre los defensores, hicieron desistir del asalto al temerario oficial.

Y ahora la hazaña más conocida de Francisco Vinós. Prepararon los imperiales una emboscada, ocultándose en la sierra a fin de prenderlo al regreso de una de sus correrías.

Enterado el Beneficiado de la celada, llamó en su ayuda a los habitantes de Laguarres, Capella, Castarlenas, Torrelabad y Portaspana, y una vez llegada la noche, cuadrillas de hombres de esos pueblos con gran sigilo, rodearon a los franceses hasta que, arrastrándose por el suelo, llegaron a corta distancia de ellos.

A la señal del canto del mirlo, muy bien imitado por el Beneficiado, experto cazador, los campesinos prendieron fuego al bosque, que empezó a arder rápidamente al haber muchas “tepas”, arbusto muy resinoso. (Tepas dice Madoz que las llaman en el país, yo creo que se refiere a estepa, un tipo de jara).

Los franceses no creyeron que el fuego los iba a rodear inmediatamente y esperaron el ataque. Este no se produjo y en cambio el fuego los envolvió enseguida.

Procuraron escapar, pero tras las llamas estaban las escopetas y trabucos de los lugareños. Las narraciones hablan de que los franceses corriendo y aullando como locos, con sus brillantes cascos y uniformes relucientes por las llamas, parecían fantasmas en el infierno.

El incendio tomó proporciones gigantescas, engendrando un dantesco espectáculo.

 Finalmente los franceses viéndose absolutamente superados y presas del pánico arrojaron las armas y se rindieron

Desde esa noche las tropas imperiales franceses se olvidaron de Laguarres y su sierra.

Vinós aprovechó el terror que les infundía para seguir sorprendiéndoles en diversas escaramuzas en Benabarre, Graus y hasta Barbastro.

No sabemos qué ocurrió con el Beneficiado tras la contienda. En 1816, en el documento aportado por Castillón se habla de él y su beneficio en pasado. Podía haber fallecido o haberse incorporado con algún cargo al ejército como hicieron tantos otros guerrilleros. De momento hemos averiguado su nombre, en un futuro quizás será posible completar su biografía.

Bibliografía:

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Documentos de la población altoaragonesa de Laguarres” en Argensola, nº 112, Huesca, 1998.

IGLESIAS COSTA, Manuel (2001). Historia del condado de Ribagorza, Huesca, 2001.

MADOZ, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-histórico 1845-1850, provincia de Huesca. Edición facsímil. 1985.

MUÑOZ MALDONADO, José (conde de Fabraquer). Historia política y militar de la guerra de la independencia de España contra Napoleón Bonaparte: desde 1808 a 1814, escrita sobre los documentos authénticos del gobierno, Madrid, 1833, p. 268.

RODRÍGUEZ SOLÍS, Enrique. Los guerrilleros de 1808. Historia popular de la Guerra de la Independencia, cuaderno VII, Madrid, 1887-1888.

SALMÓN, Maestro: Resumen histórico de la Revolución de España, año de 1808, vol. II, Madrid, 1820.

LASCUARRE. NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

La iglesia parroquial de Lascuarre, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción se sitúa en la parte alta del pueblo.

Es de estilo gótico aragonés del siglo XVI y combina elementos góticos y renacentistas.

Los muros laterales muestran cuatro contrafuertes, dos de ellos en los ángulos. En el mismo muro, más hacia el ábside, está la sacristía, iluminada con una ventana rectangular que da al sur. También al sur, sobre las capillas se abren una ventana de medio punto y un óculo.

Se compone de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería y la encabeza un ábside poligonal, sostenido por contrafuertes. En él se abren dos  ventanas abocinadas de medio punto. En el muro central, detrás del altar, probablemente hubo una ventana similar. Otra de estas ventanas, ya en el muro sur, ha sido mutilada para abrir una ventana con cristalera mucho más grande.

A cada lado de la nave se abren cuatro capillas separadas por pilastras. Todas se cubren con sencillas bóvedas de crucería cuyos nervios arrancan de ménsulas con decoración geométrica, rostros de angelotes, animales o calaveras.

La capilla más cercana a los pies del muro de la epístola tiene la bóveda más compleja, aunque han desaparecido las claves.

Las capillas del muro de la epístola tienen todas sencillas ventanas, excepto la más cercana a la cabecera, que tiene una hornacina en el centro que quizás fue anteriormente ventana.

En el muro del evangelio únicamente tiene ventana la segunda capilla más cercana a los pies.

Al sur del presbiterio está la sacristía que ha sido repetidamente ampliada y reformada.

Enfrente hay aún otra capilla, en este caso cubierta con bóveda de cañón.

Entre esta capilla y la primera de la nave se halla la pila bautismal cuadrangular de estilo renacentista, ubicada anteriormente en una de las capillas próximas a la entrada.

El muro norte antes quedaba oculto por los restos de la abadía y otras construcciones. Actualmente la zona ha sido saneada y ha quedado un espacio público que rodea la iglesia por ese lado.

Al oeste está la puerta, protegida por un pórtico de acceso. El pórtico se cubre con una bóveda estrellada con decoración floral en las claves.

La puerta es de arco de medio punto con una cartela en la clave. El intradós está decorado con paneles florales. Las jambas muestran en su cara frontal seis rostros alados cada una. En la cara interior de cada jamba hay un rostro similar sobre una armadura y un casco. La puerta está enmarcada por dos columnas estriadas de capitel corintio a cada lado y bajo un frontón triangular.

En el pedestal de las columnas interiores hay grabadas calaveras y debajo cráteras. Todo simbología muy propia del período renacentista.

Entre las columnas hay unas hornacinas, de las cuales la de la izquierda alberga una estatua de San Pedro y la de la derecha una de San Martín, ambas recientes. Sobre San Pedro se lee: “VICE IBONO MAIV RIZ y sobre el obispo: “DEVM TIMETE IP Z”.

En el dintel que sostiene el frontón se lee: “SaMaVirGEMADREDeDiosRoGadPornos” (Santa María Virgen Madre de Dios rogad por nosotros).

La inscripción continua a izquierda y derecha, leyéndose a la izquierda: “Principio 1552”, fecha de inicio de las obras, y a la derecha: “E(F)nDela Obra” con algúna letra o símbolo ya perdidos, que debe indicar la fecha finalización (alguien leyó hace años 56).

Sobre el pórtico hay un rosetón, que ilumina el coro.

El coro se levanta a los pies sobre un arco rebajado, quedando debajo suyo una  capilla de cada lado. La barandilla es de madera.

Sobre la segunda pilastra del muro del evangelio está el púlpito de madera con dosel. Es accesible por una escalera que parte de la capilla más cercana al presbiterio.

Preside la iglesia un retablo barroco con columnas salomónicas reconstruido con los restos del retablo original (1683) que sobrevivieron a la destrucción de 1936 y los añadidos necesarios para completarlo. Son originales la mazonería del piso superior con sus columnas salomónicas, el ático con el medallón con San Martín y el escudo de la villa, y el tabernáculo que ahora encierra el sagrario.

Al noroeste está el campanario de torre con escalera de caracol de acceso, que se inicia a la izquierda de la entrada. Lo componen dos cuerpos separados por una amplia cornisa. El primer cuerpo es cuadrangular y el segundo octogonal con ventanas de medio punto. Las ventanas que albergan campanas son la norte y la noroeste. Sobre las ventanas de medio punto una terraza da la vuelta al campanario y sobre ella se abren cuatro ventanas cuadrangulares. En los ángulos del campanario hay semitorres cilíndricas, de las cuales la que alberga la escalera, situada al sudoeste sube hasta arriba. Cubre el campanario un tejado piramidal de construcción reciente rematado por una veleta. La parte más baja del primer cuerpo del campanario es de sillarejo alargado, la más alta y el cuerpo octogonal de sillares grandes bien trabajados. El interior del primer cuerpo se ilumina con diversas ventanas aspilleradas situadas en el muro oeste.

Una galería de ventanas en ladrillo, muy propia del renacimiento aragonés de esta zona, recorre el ábside y los muros laterales.

El aparejo es de sillería bien trabajada y dispuesta en perfectas hiladas. Un zócalo recorre la base en las zonas donde se puede apreciar.

En la segunda capilla sur contando desde la entrada hay un Cristo antiguo, donado por una vecina.

Se conserva también en la iglesia un sillar con una cruz patada procedente de la ermita de la Piedad, antigua iglesia del convento de Trinitarios, situado a escasa distancia del pueblo.

Las primeras noticias sobre Lascuarre, su castillo y sus iglesias son del siglo XI. La primera sobre su conquista en 1023 por Sancho el Mayor y su cesión al monasterio de Tavérnoles. Generalmente todos cuantos comentan esta fecha con el “corta y pega” dan por hecho que Sancho el Mayor ya había arrebatado Lascuarre a los musulmanes, pero en realidad lo que hacía era prometer cederlo cuando lo tomase, lo que debía entrar en sus previsiones. En 1040, en el acta de consagración de la iglesia de San Saturnino de Tabérnoles, sí se cita Lascuarre con sus tres iglesias, Santa María, San Pedro y San Martín. San Pedro no sabemos dónde estaba, san Martín suponemos que es la actual capilla del cementerio y Santa María el antecedente de ésta, pero estamos en el mundo de las especulaciones porque no parece lógico que hubiese dos iglesias tan cercanas y ambas vinculadas al castillo, si es que el castillo musulmán estaba en el mismo lugar que el de época bajo medieval del que nos han llegado sus restos. La fecha de 1040 sigue siendo dudosa ante el hecho de que Ubieto Arteta señala que la reconquista de Lascuarre tuvo lugar años más tarde y la aproxima a 1062. Por otra parte las fechas del acta de consagración son contradictorias al principio y al final y los diversos autores están de acuerdo en que son notorios los errores del copista. Además documentos erróneos como el que sitúa la muerte de Gonzalo en Lascuarre acaban de añadir confusionismo a todo esto.

Lo cierto es que nada en el edificio actual recuerda ni esa época ni los posteriores siglos medievales. Es muy posible que los fragmentos de sillarejo que hay en los muros procedan de un edificio anterior, pero que ese edificio fuese una anterior iglesia o el castillo es pura especulación.

La construcción actual se atribuye a Jacques de Anduxes, que en aquella época era vecino de la localidad. Este Anduxes había intervenido en la Virgen de la Peña de Graus, hasta que fue sustituido por Joan Tellet. Supongo que de ahí parte el error que he visto en alguna publicación de que fuera éste último el maestro de obras en Lascuarre. También he leído la atribución a Antonio Orsin, cuyo nombre figura en al portada de la iglesia de Laguarres. Ahí la confusión vuelve a ser fruto del “corta y pega” confundiendo los nombres de las localidades. Lo real es que es manifiesta la intensa intervención en la comarca en el siglo XVI de un equipo formado por autóctonos y gente venida de allende de los Pirineos, que conocían el tratado de arquitectura de Sebastano Serlio.

Al norte de la iglesia estaba la casa-abadía, en ruinas hacía años, cuya verja en el balcón con las armas de la baronía de Castro separaba anteriormente el presbiterio de la nave de la iglesia.

Se creía que procedía de aquí la tabla central de un retablo pintada al óleo en el último tercio del siglo XV por el círculo de Martín Bernat (1455-1505). En ella se representa a san Nicolás de Bari con san Martín de Tours y san Esteban. Se halla en el Museo Diocesano de Lérida donde ingresó en 1897. Hoy se cree que es originaria de Nachá.

Lo que sí hay en el Museo de Lérida procedente de Lascuarre es una campanilla fechada en 1577.

Bibliografía:

CASTÁN, Adolfo: Torres y Castillos del alto Aragón, Huesca, 2004, p. 313.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre (1)” en Diario del AltoAragón, 1 de marzo de 2015, p. 67-68.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre”  (2) en Diario del AltoAragón,  15 de marzo de 2015, p. 77.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre (3)” en Diario del AltoAragón, 29 de marzo de 2015, p. 69.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre (4)” en Diario del AltoAragón, 12 de abril de 2015, p. 69.

Catalunya Romànica, vol. VI, L’Alt Urgell, Andorra, Barcelona, 1992, p. 114-121.

Catalunya Romànica, vol. XVI, La Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 85-86.

Guía de la Mancomunidad Valle del Isábena, Zaragoza, 2008, p. 68.

IBÁÑEZ FERNÁNDEZ Javier: Renacimiento a la francesa en el Quinientos aragonés, Rev. Artigrama, núm. 22, 2007, 473-511

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Sacra, desde el período gótico (siglo XIII) hasta la actualidad, vol. 2/2, Diputación General de Aragón, Zaragoza, 2003, p. 315-321.

MORTE GARCÍA. Carmen: “El Renacimiento en la comarca de la Ribagorza, en Comarca de la Ribagorza, p. 177-188.

 

LA PUEBLA DE FANTOVA (GRAUS). NECRÓPOLIS MEDIEVAL

Ribagorza es una fuente continua de sorpresas. Aquí tenemos una cista funeraria o tumba de lajas.

Necrópolis 1

Las cistas son un modo de enterramiento, muy usual desde la más remota antigüedad y que se ha relacionado mucho con el fenómeno del megalitismo.

En España, más tarde, este modo de enterramiento fue usual tanto en época tardoromana como medieval. Las tumbas de lajas son muy difíciles de fechar y más sin una exploración arqueológica.

Ésta pertenece a una necrópolis, que yo me atrevería a considerar como medieval sin más precisiones, en la que son visibles a simple vista entre la vegetación otras cinco tumbas similares. Probablemente hayan bastantes más.

Todas ellas son muy parecidas y están orientadas este-oeste. Algunas muestran señales de haber sido abiertas pues hay esparcidas por el suelo lajas de las que las cubrían y no se ven restos óseos.

Necrópolis 2

Dado que el lugar en que se hallan tuvo que estar relacionado con la ciudad romana de Labitolosa por razones de proximidad confirmadas por la toponimia, podrían corresponder al período tardorromano anterior a la invasión musulmana. Pero como la documentación medieval señala la importancia de la civitas de Fantova y esta necrópolis se halla en el territorio bajo su influencia podríamos pensar en fechas más avanzadas pues estos enterramientos volvieron a ser comunes entre los siglos IX y y XII.

Necrópolis 9

Curiosamente no hay ninguna construcción religiosa en la proximidad. Esto pasa en otros lugares. Se puede especular con que si la cristianización en las zonas rurales en la alta Edad Media era muy superficial o simplemente se prefería enterrar en lugares cercanos a caminos o fuentes, donde siempre sería fácil rendir culto a los difuntos. Un antiguo camino medieval pasa muy cerca.

No aporto más datos para evitar expoliadores, que piensan encontrar tesoros por todas partes y no hacen más que destruir el patrimonio. Más vale aguardar a que algún día alguien se interese por estos restos y se inicie una adecuada investigación académica.

RIBADAVIA. SAN GINÉS (SAN XES) DE FRANCELOS

San Xes de Francelos

La capilla de San Xes se halla en la pequeña localidad de Francelos, situada a escasa distancia de Ribadavia.

456. Francelos. San Xes. Desde el este

Es un edificio de una nave que se relaciona con un antiguo monasterio citado en el siglo X y que algunos hacen remontar al IX.

San Xes de Francelos

Lo cierto es que lo que vemos actualmente es una construcción de época incierta que se levantó utilizando sillares y otros elementos decorativos procedentes de un edificio anterior completamente desaparecido. El aparejo es fundamentalmente de sillares de granito, unos bien escuadrados y otros sin labrar.

Al oeste por donde se efectúa el acceso están los elementos más destacados.

Fachada oeste

La portada es una recreación cerrada con un arco de herradura dovelado situado sobre un dintel asimismo dovelado, en la que se utilizaron columnas, capiteles y parte de un friso, que muchos relacionan con los modelos del prerrománico astur.

451. Francelos. San Xes (San Ginés). Portada

Las columnas adosadas situadas a cada lado de la puerta muestran tanto en el fuste como en los capiteles abundante decoración vegetal.

Portada. Lado norte

Portada. Lado sur

Sendos sillares esculpidos prolongan los capiteles a modo de friso. En el lado norte parece estar representada la Huída a Egipto.

Sillar decorado que prolonga el capitel norte

Y en el lado sur la entrada triunfal en Jerusalén.

Sillar decorado que prolonga el capitel sur

Considero que esa predilección por los asnos y un cierto afán de simetría permiten imaginar otras interpretaciones.

Al sur de la portada se sitúa una preciosa ventana de claro sabor asturiano.

452. Francelos. San Xes (San Ginés). Ventana al sur de la fachada oeste

Al norte hay otra ventana adintelada cuyo mayor atractivo radica en que permite contemplar y fotografiar el interior.

Ventana al norte de la fachada oeste

Interior que no ofrece tampoco demasiado interés.

453. Francelos. San Xes. Interior

Una ventana aspillera al sur ilumina el presbiterio.

Aspillera en muro sur

En los muros aparecen elementos sueltos de la iglesia primitiva. Como esta pilastra empòtrada horizontalmente en el muro norte.

Pilastra empotrada en muro norte

O este fragmento de columna decorada en el ángulo sudeste.

Fragmento columna en ángulo sudeste

O algunos sillares grabados en los que resulta difícil distinguir los motivos.

Sillar en muro norte, junto a la pilastra

Sillar grabado en muro sur

También es posible reconocer en algunos edificios de los alrededores elementos procedentes de la antigua iglesia o monasterio.

Sillares en construcciones cercanas 1

Sillares en construcciones cercanas 2