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EL BENEFICIADO DE LAGUARRES

Iglesia parroquial de Laguarres

Iglesia parroquial de Laguarres

Durante la guerra de la Independencia las tropas napoleónicas tuvieron un gran problema en España con las partidas de guerrilleros, gente ruda, conocedora del terreno y con una gran capacidad de movimiento por sierras y barrancos.

Guerrilleros 1

En Ribagorza destacó el grupo del Beneficiado de Laguarres, personaje cuyo nombre consideran desconocido en muchas publicaciones, incluyendo la Enciclopedia Aragonesa y wikipedia. A partir de ahora esto dejará de ser así pues creo que hemos resuelto el problema.

Las publicación por la que más lo conocemos, quizás más recogiendo la tradición oral de la comarca que con estricto rigor histórico, es Los guerrilleros de 1808. Historia popular de la Guerra de la Independencia de Enrique Rodríguez Solís, publicada entre 1887-1888, o sea casi ochenta años después de los hechos.

En esta publicación se habla de dos guerrilleros ribagorzanos Francisco Vinós y el Beneficiado de Laguarres. Del Beneficiado se narra su hecho de armas más conocido del que luego hablaremos. De Vinós solo que dirigía un pequeño grupo de guerrilleros.

Muñoz Maldonado los menciona como dos individuos distintos. Iglesias cita a Francisco Vinós, pero del Beneficiado no dice nada.

En obras modernas, en artículos periodísticos, en webs,  se repite lo que han dicho otros siendo la primera fuente Rodríguez Solís.

Al final resulta que la solución a la identidad del Beneficiado es sencillísima (la navaja de Ockham funciona siempre): él y Vinós son la misma persona.

Releyendo un artículo que publicó F. Castillón en Argensola me aparece lo siguiente referente a una visita de 1816. “… dos raciones y un beneficio que tiene Pascual Clua, canónigo vicario de Tamarite y ahora vicario de Laguarres, otro beneficio de San Miguel y la Virgen que lo poseía Francisco Vinás”. No hace falta mucha imaginación para ver que este Francisco Vinás (un pequeño error de transcripción en Castillón, lo que tampoco es nada raro) es Francisco Vinós. Ya tenemos ahí al famoso Beneficiado hasta ahora sin nombre.

De todas formas seguí buscando para reafirmarlo y encontré una publicación de 1820, o sea muy cercana a los hechos, del Maestro Salmón, monje agustino, en la que se cita a Francisco Vinós, beneficiado de Laguarres, como jefe de una agrupación guerrillera activa en Ribagorza. Creo que queda más que confirmada la identidad del famoso Beneficiado.

La guerrilla.  Con esta denominación se define un grupo de paisanos movilizados cual ejército irregular bajo el mando de un jefe.

En España se popularizaron las partidas guerrilleras durante la Guerra de la Independencia. Surgió en principio como fruto de la hostilidad popular frente a los invasores, o sea hay un componente de afirmación nacional y de odio al francés, pero hubo otros factores de movilización que facilitaron su popularización y crecimiento. No fue el menor la propaganda católica, muy reacia a las ideas ilustradas procedentes de Francia. Por eso no es de extrañar la cantidad de elementos clericales que participaron activamente en ellas.

Guerrillero

Jerónimo Merino, párroco de Villoviado, conocido como “el cura Merino” fue uno de los jefes guerrilleros más destacados y típico defensor de la monarquía tradicional y católica. Terminada la guerra renunció a los honores militares y volvió a su labor como cura de pueblo, pero más tarde volvió a tomar las armas durante el alzamiento realista de 1822 y en la primera guerra carlista, siempre en defensa del absolutismo.

El-cura-Merino

El cura Merino

Otros guerrilleros famosos fueron luego destacados liberales como Espoz y Mina o Juan Martín “el Empecinado”.

Muchos componentes de las partidas guerrilleras eran soldados desertores (una vez derrotadas las tropas regulares), otros, paisanos huidos de sus pueblos, agrupados bajo algún dirigente. Atacaban por sorpresa a correos o a pequeños grupos de soldados, huían y, como buenos conocedores del terreno, desaparecían. A menudo volvían a sus tareas campesinas habituales mezclándose con el resto de los aldeanos y se reagrupaban cuando les parecía.

Guerrillas 2

El gobierno procuró organizarlas dotándolas de reglamentos y proporcionándoles oficiales y armas (suministradas en general por los ingleses).

Poco a poco, avanzada la guerra, se fueron transformando las guerrillas en grandes unidades, que se iban integrando en el ejército regular.

Francisco Vinós “el Beneficiado de Laguarres”.

Durante varios años mantuvo en jaque a los franceses en la sierra de Laguarres y el valle del Isábena, principalmente. Su refugio principal era el castillo de Laguarres.

Castillo 1

Restos de la torre maestra de castillo.

Este, entre las muchas pequeñas fortalezas que tenían los musulmanes en la zona, era tal vez el más seguro e inexpugnable. Lo situaron en un peñasco sobre la sierra que separa el valle del Isábena del valle del Sarrón y, en la cara que mira al Isábena, abrieron muchas cavidades a cuyas ventanas no se podía llegar sino mediante muy largas escaleras. Desde el castillo divisaban diversos castillos, Fantova, Panillo, Güel, Grustán y Graus entre otros.

Desde el castillo

Francisco Vinós

era Beneficiado en la iglesia parroquial de Laguarres. Formó una guerrilla con algunos mozos del lugar, el sacristán, el campanero y hasta el monaguillo de la parroquia.

Inició sus correrías de acoso a los franceses por todo el término llegando hasta todos los municipios vecinos.

Pero el centro de sus operaciones eran la sierra y el castillo, donde se refugiaba después de sus atrevidas empresas y hasta el cual no se aventuraban a llegar los franceses y donde los guerrilleros se escondían en las cuevas solo accesibles mediante escalas móviles.

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El peñasco donde se ubica el castillo (foto de Cristian Laglera)

El primer hecho de armas que se le conoce fue un encuentro con un grupo mucho más numeroso de franceses que iban de Graus hacia Benabarre, a los que obligó a retirarse.

Atacó a otra columna francesa que iba a Graus a coger provisiones, pero esta consiguió penetrar en Graus, aunque se tuvo que refugiar en el convento de Dominicos. Las fuerzas del beneficiado atacaron el convento, pero no consiguieron tomarlo. En este ataque participaron otros clérigos como el párroco de Laguarres y el ministro (superior) de los Trinitarios de Monzón.

Una vez, llegaron las tropas napoleónicas al pie del castillo persiguiendo al beneficiado. Lo sitiaron, pero entre el frío y las bajas que les causaban los guerrilleros disparando desde arriba se vieron obligados a levantar el cerco.

Guerrillas desde el castillo

Tiempo después, otro oficial francés se decidió a intentar el asalto, pero el Beneficiado y sus guerrilleros esperaron tranquilamente y las grandes bajas sufridas por los asaltantes, sin que hubiese víctimas entre los defensores, hicieron desistir del asalto al temerario oficial.

Y ahora la hazaña más conocida de Francisco Vinós. Prepararon los imperiales una emboscada, ocultándose en la sierra a fin de prenderlo al regreso de una de sus correrías.

Enterado el Beneficiado de la celada, llamó en su ayuda a los habitantes de Laguarres, Capella, Castarlenas, Torrelabad y Portaspana, y una vez llegada la noche, cuadrillas de hombres de esos pueblos con gran sigilo, rodearon a los franceses hasta que, arrastrándose por el suelo, llegaron a corta distancia de ellos.

A la señal del canto del mirlo, muy bien imitado por el Beneficiado, experto cazador, los campesinos prendieron fuego al bosque, que empezó a arder rápidamente al haber muchas “tepas”, arbusto muy resinoso. (Tepas dice Madoz que las llaman en el país, yo creo que se refiere a estepa, un tipo de jara).

Los franceses no creyeron que el fuego los iba a rodear inmediatamente y esperaron el ataque. Este no se produjo y en cambio el fuego los envolvió enseguida.

Procuraron escapar, pero tras las llamas estaban las escopetas y trabucos de los lugareños. Las narraciones hablan de que los franceses corriendo y aullando como locos, con sus brillantes cascos y uniformes relucientes por las llamas, parecían fantasmas en el infierno.

El incendio tomó proporciones gigantescas, engendrando un dantesco espectáculo.

 Finalmente los franceses viéndose absolutamente superados y presas del pánico arrojaron las armas y se rindieron

Desde esa noche las tropas imperiales franceses se olvidaron de Laguarres y su sierra.

Vinós aprovechó el terror que les infundía para seguir sorprendiéndoles en diversas escaramuzas en Benabarre, Graus y hasta Barbastro.

No sabemos qué ocurrió con el Beneficiado tras la contienda. En 1816, en el documento aportado por Castillón se habla de él y su beneficio en pasado. Podía haber fallecido o haberse incorporado con algún cargo al ejército como hicieron tantos otros guerrilleros. De momento hemos averiguado su nombre, en un futuro quizás será posible completar su biografía.

Bibliografía:

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Documentos de la población altoaragonesa de Laguarres” en Argensola, nº 112, Huesca, 1998.

IGLESIAS COSTA, Manuel (2001). Historia del condado de Ribagorza, Huesca, 2001.

MADOZ, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-histórico 1845-1850, provincia de Huesca. Edición facsímil. 1985.

MUÑOZ MALDONADO, José (conde de Fabraquer). Historia política y militar de la guerra de la independencia de España contra Napoleón Bonaparte: desde 1808 a 1814, escrita sobre los documentos authénticos del gobierno, Madrid, 1833, p. 268.

RODRÍGUEZ SOLÍS, Enrique. Los guerrilleros de 1808. Historia popular de la Guerra de la Independencia, cuaderno VII, Madrid, 1887-1888.

SALMÓN, Maestro: Resumen histórico de la Revolución de España, año de 1808, vol. II, Madrid, 1820.

LASCUARRE. NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

La iglesia parroquial de Lascuarre, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción se sitúa en la parte alta del pueblo.

Es de estilo gótico aragonés del siglo XVI y combina elementos góticos y renacentistas.

Los muros laterales muestran cuatro contrafuertes, dos de ellos en los ángulos. En el mismo muro, más hacia el ábside, está la sacristía, iluminada con una ventana rectangular que da al sur. También al sur, sobre las capillas se abren una ventana de medio punto y un óculo.

Se compone de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería y la encabeza un ábside poligonal, sostenido por contrafuertes. En él se abren dos  ventanas abocinadas de medio punto. En el muro central, detrás del altar, probablemente hubo una ventana similar. Otra de estas ventanas, ya en el muro sur, ha sido mutilada para abrir una ventana con cristalera mucho más grande.

A cada lado de la nave se abren cuatro capillas separadas por pilastras. Todas se cubren con sencillas bóvedas de crucería cuyos nervios arrancan de ménsulas con decoración geométrica, rostros de angelotes, animales o calaveras.

La capilla más cercana a los pies del muro de la epístola tiene la bóveda más compleja, aunque han desaparecido las claves.

Las capillas del muro de la epístola tienen todas sencillas ventanas, excepto la más cercana a la cabecera, que tiene una hornacina en el centro que quizás fue anteriormente ventana.

En el muro del evangelio únicamente tiene ventana la segunda capilla más cercana a los pies.

Al sur del presbiterio está la sacristía que ha sido repetidamente ampliada y reformada.

Enfrente hay aún otra capilla, en este caso cubierta con bóveda de cañón.

Entre esta capilla y la primera de la nave se halla la pila bautismal cuadrangular de estilo renacentista, ubicada anteriormente en una de las capillas próximas a la entrada.

El muro norte antes quedaba oculto por los restos de la abadía y otras construcciones. Actualmente la zona ha sido saneada y ha quedado un espacio público que rodea la iglesia por ese lado.

Al oeste está la puerta, protegida por un pórtico de acceso. El pórtico se cubre con una bóveda estrellada con decoración floral en las claves.

La puerta es de arco de medio punto con una cartela en la clave. El intradós está decorado con paneles florales. Las jambas muestran en su cara frontal seis rostros alados cada una. En la cara interior de cada jamba hay un rostro similar sobre una armadura y un casco. La puerta está enmarcada por dos columnas estriadas de capitel corintio a cada lado y bajo un frontón triangular.

En el pedestal de las columnas interiores hay grabadas calaveras y debajo cráteras. Todo simbología muy propia del período renacentista.

Entre las columnas hay unas hornacinas, de las cuales la de la izquierda alberga una estatua de San Pedro y la de la derecha una de San Martín, ambas recientes. Sobre San Pedro se lee: “VICE IBONO MAIV RIZ y sobre el obispo: “DEVM TIMETE IP Z”.

En el dintel que sostiene el frontón se lee: “SaMaVirGEMADREDeDiosRoGadPornos” (Santa María Virgen Madre de Dios rogad por nosotros).

La inscripción continua a izquierda y derecha, leyéndose a la izquierda: “Principio 1552”, fecha de inicio de las obras, y a la derecha: “E(F)nDela Obra” con algúna letra o símbolo ya perdidos, que debe indicar la fecha finalización (alguien leyó hace años 56).

Sobre el pórtico hay un rosetón, que ilumina el coro.

El coro se levanta a los pies sobre un arco rebajado, quedando debajo suyo una  capilla de cada lado. La barandilla es de madera.

Sobre la segunda pilastra del muro del evangelio está el púlpito de madera con dosel. Es accesible por una escalera que parte de la capilla más cercana al presbiterio.

Preside la iglesia un retablo barroco con columnas salomónicas reconstruido con los restos del retablo original (1683) que sobrevivieron a la destrucción de 1936 y los añadidos necesarios para completarlo. Son originales la mazonería del piso superior con sus columnas salomónicas, el ático con el medallón con San Martín y el escudo de la villa, y el tabernáculo que ahora encierra el sagrario.

Al noroeste está el campanario de torre con escalera de caracol de acceso, que se inicia a la izquierda de la entrada. Lo componen dos cuerpos separados por una amplia cornisa. El primer cuerpo es cuadrangular y el segundo octogonal con ventanas de medio punto. Las ventanas que albergan campanas son la norte y la noroeste. Sobre las ventanas de medio punto una terraza da la vuelta al campanario y sobre ella se abren cuatro ventanas cuadrangulares. En los ángulos del campanario hay semitorres cilíndricas, de las cuales la que alberga la escalera, situada al sudoeste sube hasta arriba. Cubre el campanario un tejado piramidal de construcción reciente rematado por una veleta. La parte más baja del primer cuerpo del campanario es de sillarejo alargado, la más alta y el cuerpo octogonal de sillares grandes bien trabajados. El interior del primer cuerpo se ilumina con diversas ventanas aspilleradas situadas en el muro oeste.

Una galería de ventanas en ladrillo, muy propia del renacimiento aragonés de esta zona, recorre el ábside y los muros laterales.

El aparejo es de sillería bien trabajada y dispuesta en perfectas hiladas. Un zócalo recorre la base en las zonas donde se puede apreciar.

En la segunda capilla sur contando desde la entrada hay un Cristo antiguo, donado por una vecina.

Se conserva también en la iglesia un sillar con una cruz patada procedente de la ermita de la Piedad, antigua iglesia del convento de Trinitarios, situado a escasa distancia del pueblo.

Las primeras noticias sobre Lascuarre, su castillo y sus iglesias son del siglo XI. La primera sobre su conquista en 1023 por Sancho el Mayor y su cesión al monasterio de Tavérnoles. Generalmente todos cuantos comentan esta fecha con el “corta y pega” dan por hecho que Sancho el Mayor ya había arrebatado Lascuarre a los musulmanes, pero en realidad lo que hacía era prometer cederlo cuando lo tomase, lo que debía entrar en sus previsiones. En 1040, en el acta de consagración de la iglesia de San Saturnino de Tabérnoles, sí se cita Lascuarre con sus tres iglesias, Santa María, San Pedro y San Martín. San Pedro no sabemos dónde estaba, san Martín suponemos que es la actual capilla del cementerio y Santa María el antecedente de ésta, pero estamos en el mundo de las especulaciones porque no parece lógico que hubiese dos iglesias tan cercanas y ambas vinculadas al castillo, si es que el castillo musulmán estaba en el mismo lugar que el de época bajo medieval del que nos han llegado sus restos. La fecha de 1040 sigue siendo dudosa ante el hecho de que Ubieto Arteta señala que la reconquista de Lascuarre tuvo lugar años más tarde y la aproxima a 1062. Por otra parte las fechas del acta de consagración son contradictorias al principio y al final y los diversos autores están de acuerdo en que son notorios los errores del copista. Además documentos erróneos como el que sitúa la muerte de Gonzalo en Lascuarre acaban de añadir confusionismo a todo esto.

Lo cierto es que nada en el edificio actual recuerda ni esa época ni los posteriores siglos medievales. Es muy posible que los fragmentos de sillarejo que hay en los muros procedan de un edificio anterior, pero que ese edificio fuese una anterior iglesia o el castillo es pura especulación.

La construcción actual se atribuye a Jacques de Anduxes, que en aquella época era vecino de la localidad. Este Anduxes había intervenido en la Virgen de la Peña de Graus, hasta que fue sustituido por Joan Tellet. Supongo que de ahí parte el error que he visto en alguna publicación de que fuera éste último el maestro de obras en Lascuarre. También he leído la atribución a Antonio Orsin, cuyo nombre figura en al portada de la iglesia de Laguarres. Ahí la confusión vuelve a ser fruto del “corta y pega” confundiendo los nombres de las localidades. Lo real es que es manifiesta la intensa intervención en la comarca en el siglo XVI de un equipo formado por autóctonos y gente venida de allende de los Pirineos, que conocían el tratado de arquitectura de Sebastano Serlio.

Al norte de la iglesia estaba la casa-abadía, en ruinas hacía años, cuya verja en el balcón con las armas de la baronía de Castro separaba anteriormente el presbiterio de la nave de la iglesia.

Se creía que procedía de aquí la tabla central de un retablo pintada al óleo en el último tercio del siglo XV por el círculo de Martín Bernat (1455-1505). En ella se representa a san Nicolás de Bari con san Martín de Tours y san Esteban. Se halla en el Museo Diocesano de Lérida donde ingresó en 1897. Hoy se cree que es originaria de Nachá.

Lo que sí hay en el Museo de Lérida procedente de Lascuarre es una campanilla fechada en 1577.

Bibliografía:

CASTÁN, Adolfo: Torres y Castillos del alto Aragón, Huesca, 2004, p. 313.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre (1)” en Diario del AltoAragón, 1 de marzo de 2015, p. 67-68.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre”  (2) en Diario del AltoAragón,  15 de marzo de 2015, p. 77.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre (3)” en Diario del AltoAragón, 29 de marzo de 2015, p. 69.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre (4)” en Diario del AltoAragón, 12 de abril de 2015, p. 69.

Catalunya Romànica, vol. VI, L’Alt Urgell, Andorra, Barcelona, 1992, p. 114-121.

Catalunya Romànica, vol. XVI, La Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 85-86.

Guía de la Mancomunidad Valle del Isábena, Zaragoza, 2008, p. 68.

IBÁÑEZ FERNÁNDEZ Javier: Renacimiento a la francesa en el Quinientos aragonés, Rev. Artigrama, núm. 22, 2007, 473-511

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Sacra, desde el período gótico (siglo XIII) hasta la actualidad, vol. 2/2, Diputación General de Aragón, Zaragoza, 2003, p. 315-321.

MORTE GARCÍA. Carmen: “El Renacimiento en la comarca de la Ribagorza, en Comarca de la Ribagorza, p. 177-188.

 

LA PUEBLA DE FANTOVA (GRAUS). NECRÓPOLIS MEDIEVAL

Ribagorza es una fuente continua de sorpresas. Aquí tenemos una cista funeraria o tumba de lajas.

Necrópolis 1

Las cistas son un modo de enterramiento, muy usual desde la más remota antigüedad y que se ha relacionado mucho con el fenómeno del megalitismo.

En España, más tarde, este modo de enterramiento fue usual tanto en época tardoromana como medieval. Las tumbas de lajas son muy difíciles de fechar y más sin una exploración arqueológica.

Ésta pertenece a una necrópolis, que yo me atrevería a considerar como medieval sin más precisiones, en la que son visibles a simple vista entre la vegetación otras cinco tumbas similares. Probablemente hayan bastantes más.

Todas ellas son muy parecidas y están orientadas este-oeste. Algunas muestran señales de haber sido abiertas pues hay esparcidas por el suelo lajas de las que las cubrían y no se ven restos óseos.

Necrópolis 2

Dado que el lugar en que se hallan tuvo que estar relacionado con la ciudad romana de Labitolosa por razones de proximidad confirmadas por la toponimia, podrían corresponder al período tardorromano anterior a la invasión musulmana. Pero como la documentación medieval señala la importancia de la civitas de Fantova y esta necrópolis se halla en el territorio bajo su influencia podríamos pensar en fechas más avanzadas pues estos enterramientos volvieron a ser comunes entre los siglos IX y y XII.

Necrópolis 9

Curiosamente no hay ninguna construcción religiosa en la proximidad. Esto pasa en otros lugares. Se puede especular con que si la cristianización en las zonas rurales en la alta Edad Media era muy superficial o simplemente se prefería enterrar en lugares cercanos a caminos o fuentes, donde siempre sería fácil rendir culto a los difuntos. Un antiguo camino medieval pasa muy cerca.

No aporto más datos para evitar expoliadores, que piensan encontrar tesoros por todas partes y no hacen más que destruir el patrimonio. Más vale aguardar a que algún día alguien se interese por estos restos y se inicie una adecuada investigación académica.

RIBADAVIA. SAN GINÉS (SAN XES) DE FRANCELOS

San Xes de Francelos

La capilla de San Xes se halla en la pequeña localidad de Francelos, situada a escasa distancia de Ribadavia.

456. Francelos. San Xes. Desde el este

Es un edificio de una nave que se relaciona con un antiguo monasterio citado en el siglo X y que algunos hacen remontar al IX.

San Xes de Francelos

Lo cierto es que lo que vemos actualmente es una construcción de época incierta que se levantó utilizando sillares y otros elementos decorativos procedentes de un edificio anterior completamente desaparecido. El aparejo es fundamentalmente de sillares de granito, unos bien escuadrados y otros sin labrar.

Al oeste por donde se efectúa el acceso están los elementos más destacados.

Fachada oeste

La portada es una recreación cerrada con un arco de herradura dovelado situado sobre un dintel asimismo dovelado, en la que se utilizaron columnas, capiteles y parte de un friso, que muchos relacionan con los modelos del prerrománico astur.

451. Francelos. San Xes (San Ginés). Portada

Las columnas adosadas situadas a cada lado de la puerta muestran tanto en el fuste como en los capiteles abundante decoración vegetal.

Portada. Lado norte

Portada. Lado sur

Sendos sillares esculpidos prolongan los capiteles a modo de friso. En el lado norte parece estar representada la Huída a Egipto.

Sillar decorado que prolonga el capitel norte

Y en el lado sur la entrada triunfal en Jerusalén.

Sillar decorado que prolonga el capitel sur

Considero que esa predilección por los asnos y un cierto afán de simetría permiten imaginar otras interpretaciones.

Al sur de la portada se sitúa una preciosa ventana de claro sabor asturiano.

452. Francelos. San Xes (San Ginés). Ventana al sur de la fachada oeste

Al norte hay otra ventana adintelada cuyo mayor atractivo radica en que permite contemplar y fotografiar el interior.

Ventana al norte de la fachada oeste

Interior que no ofrece tampoco demasiado interés.

453. Francelos. San Xes. Interior

Una ventana aspillera al sur ilumina el presbiterio.

Aspillera en muro sur

En los muros aparecen elementos sueltos de la iglesia primitiva. Como esta pilastra empòtrada horizontalmente en el muro norte.

Pilastra empotrada en muro norte

O este fragmento de columna decorada en el ángulo sudeste.

Fragmento columna en ángulo sudeste

O algunos sillares grabados en los que resulta difícil distinguir los motivos.

Sillar en muro norte, junto a la pilastra

Sillar grabado en muro sur

También es posible reconocer en algunos edificios de los alrededores elementos procedentes de la antigua iglesia o monasterio.

Sillares en construcciones cercanas 1

Sillares en construcciones cercanas 2

 

 

 

LASCUARRE. SUS IGLESIAS Y ORATORIOS

Lascuarre desde pista a Luzás

Lascuarre es una población de larga historia. Conquistada por Sancho el Mayor de Pamplona, su castillo e iglesias son mencionados en 1040. Consolidado el dominio cristiano en época de Ramiro I, jugó un importante papel en la reconquista de los territorios más meridionales aún entonces en poder musulmán.

Más tarde, en la Baja Edad Media, fue el centro de la denominada baronía de los Cuatro Castillos, perteneciente a los Castro. Los otros castillos eran Luzás, Laguarres y Juseu.

El castillo ha desaparecido por completo, pero sus empinadas calles, pasadizos cubiertos y casas blasonadas siguen siendo un testimonio vivo de su interesante pasado.

Lascuarre 4

Lascuarre 2

Lascuarre 3

Casa Gobernadó

Tuvo también Lascuarre una intensa vida religiosa de la que sí se conservan muchos edificios de mayor o menor monumentalidad, por los cuales vamos a hacer un repaso.

Las iglesia parroquial, dedicada a la Inmaculada Concepción, se sitúa en la parte alta de la población, probablemente donde también debió haber el castillo. Es de estilo gótico aragonés del siglo XVI, que combina elementos góticos y renacentistas. Su ábside poligonal es sostenido por contrafuertes. Una galería de ventanas en ladrillo, muy propia del renacimiento aragonés de esta zona, recorre el frontis y los muros laterales. La iglesia guarda un gran parecido con las iglesias de Laguarres y Castigaleu, contemporáneas de ésta.

Inmaculada 2
Es de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería. A cada lado de la nave se abren cuatro capillas separadas por pilastras y cubiertas con bóvedas de crucería.

Interior 5

De estas capillas la que tiene la bóveda más elaborada, aunque hayan desaparecido de ella las claves, es la más cercana a los pies del muro de lado de la epístola.

Capilla sur 4

En la segunda capilla sur contando desde la entrada hay un Cristo antiguo, donado por una vecina.

Crucifijo 2

En el presbiterio está al sur la sacristía y al norte otra capilla, ésta con bóveda de cañón.

Capilla al norte del presbiterio

Entre esta capilla y la primera de la nave se halla la pila bautismal cuadrangular de estilo renacentista.

Inmaculada. Pila bautismal 1

Al oeste está la puerta, protegida por un pórtico de acceso.

Inmaculada 5

El pórtico se cubre con una bóveda estrellada con decoración floral en las claves. La puerta es de arco de medio punto con una cartela en la clave. El intradós está decorado con paneles florales. Las jambas muestran en su cara frontal seis rostros alados cada una. En la cara interior de cada jamba hay un rostro similar sobre una armadura y un casco. La puerta está enmarcada por dos columnas estriadas de capitel corintio a cada lado y bajo un frontón triangular. En el pedestal de las columnas interiores hay grabadas calaveras y debajo cráteras.

Portada 2

En el dintel se lee: “Santa María Virgen Madre de Dios rogad por nosotros”, y a  ambos lados hace referencia a las fechas de principio y finalización de las obras, 1552 y 1556.

IP. Portada 2

El campanario de torre con escalera de caracol de acceso, que se inicia a la izquierda de la entrada. Lo componen dos cuerpos separados por una amplia cornisa. El primer cuerpo es cuadrangular y el segundo octogonal con ventanas de medio punto. Sobre las ventanas de medio punto una terraza da la vuelta al campanario y sobre ella se abren cuatro ventanas cuadrangulares. En los ángulos del campanario hay semitorres cilíndricas, de las cuales la que alberga la escalera, situada al sudoeste, sube hasta arriba.

Inmaculada. Campanario

Al norte de la iglesia estaba la casa-abadía, en ruinas hacía años.

Frente a la puerta se levanta una esbelta cruz, que en un letrero recuerda la Santa Misión de 1898.

Cruz término 1

Al final de la explanada que se extiende al este de la iglesia parroquial se halla San Martín, actualmente capilla del cementerio.

San Martín 1

Se trata de una pequeña iglesia de una nave ligeramente trapezoidal con bóveda de cañón algo apuntada. La bóveda es más estrecha que los muros laterales, formando el muro una amplia repisa en el lugar de arranque de la bóveda, lo que podría indicar que la bóveda actual sustituyó a otra anterior.

San Martín. Interior2
El ábside es semicircular y se cubre con bóveda de cuarto de esfera. Está precedido por un estrecho arco apuntado. En el centro se abre una ventana tapiada de arco de medio punto de doble derrame.

San Martín. cabecera
Portada original al sur, de arco de medio punto, dovelada, que había estado protegida por un pórtico desaparecido, reconocible por los rústicos modillones que sostenían su cubierta. Las jambas de la izquierda -desde el exterior- han sido rehechas, las de la derecha están formadas con sillares punteados en uno de los cuales hay una cruz grabada.

San Martín. Portada sur

La puerta actual, renacentista, está al oeste.

San Martín. Portada oeste

En la explanada que se extiende entre San Martín y el pueblo se celebra cada año en noviembre la tradicional y muy concurrida feria de San Martín.

Feria SMartín 2004

En el interior del pueblo aún hay otra capilla, aunque ya sin culto. Se trata de la capilla de Casa Baltesá, adjunta a la casa y fechable en el siglo XVII.

Igllesieta de Baltesá. Portada

En dirección norte, a escasa distancia de la población, encontramos las ruinas de Nuestra Señora de la Piedad, llamda también “El Convent”.

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Iglesia formada por una gran nave con dos capillas laterales a cada lado y un ábside poligonal orientado al nordeste.

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El interior estaba completamente revocado y pintado, decorado con falsas impostas, pilastras y capiteles, realizados con yeso, todo muy propio del siglo XVIII.

NªSraPiedadpresbiterio

Conservaba un sillar con una cruz patada grabada, que en 2003 fue trasladado a la iglesia parroquial.

Sillar procedente de Ntra. Sra. de la Piedad

Fue sede de un convento de los padres trinitarios fundado en 1599.
Hasta 1977 se iba en romería el 8 de setiembre.

Hacia el oeste de la población, junto a unas granjas quedan los restos de la iglesia de origen románico de la Santa Cruz, merecedora de un mejor destino.

Santa Cruz2

De una nave y un ábside semicircular, únicamente en su cabecera es perfectamente reconocible el aparejo original, quedando en pie parte de la base del ábside en su lado norte, la base del arco presbiterial que lo precedía y restos de una capilla vaciada en el muro.

Santa Cruz desde el SE1

Santa Cruz. Interior. Capilla norte y arranque ábside

El resto de los muros nos llevan ya a época renacentista.

Santa Cruz. Muro sur

Así como la portada de medio punto de grandes dovelas situada a poniente.

Santa Cruz. Portada

En dirección a Roda de Isábena se halla la deshabitada aldea de Salanova. Perteneciente a ella junto a la carretera está la pequeña ermita de San Macario.

San Macario Nuevo2
Consta de una pequeña nave cubierta con bóveda de cañón ligeramente apuntada y un ábside semicircular con bóveda de cuarto de esfera.

San Macario Nuevo. Interior
El ábside se muestra medio enterrado por la subida del nivel del suelo, posiblemente durante la realización de la pista que pasa por detrás.

San Macario Nuevo desde el NE
El aparejo es rústico y colocado en hileras, pero hay algunas piedras bien trabajadas y punteadas en los ángulos y también algunas en la fachada y en el muro norte. Probablemente procedan de un edificio mayor, que bien pudiera haber estado en las ruinas que ahora se conocen como San Macario Viejo.

San Macario Viejo se sitúa doscientos metros al sudeste de la anterior. Es un edificio que ha estado muy transformado y fue incluso convertido en cabaña.

San Macario Viejo desde E

Pero la hornacina al fondo y el ara de altar por el suelo confirman el uso religioso del lugar.

San Macario Viejo3

Otra capilla se encuentra en la aldea La Mora-Mariñós. Esta aldea estaba formada por tres casas, siendo Casa Mariñós la última en permanecer habitada.

La Mora01

La capilla está dedicada a San Pedro Apóstol. Es un edificio de una nave orientada al este y cabecera poligonal.

Santiago1

La bóveda es de cañón, notoriamente apuntada.

Santiago.Presbiterio

A los pies de la sierra de la Mellera, en las proximidades de la Cuadra Queu, está Nuestra Señora de la Mellera, que algunos identifican con San Chust, capilla que fue de un antiguo monasterio y cuyos restos se hallan mucho más arriba, en la sierra, en las proximidades del castillo de la Mellera.

Está bien cuidada y restaurada con esmero, si bien con criterios como mínimo discutibles.

Nª Sra de la Mellera1

Es de  una nave cubierta con bóveda de cañón apuntada.

Nª Sra de La Mellera.Interior

Y encabezada por un ábside poligonal orientado al este.

Nª Sra de La Mellera desde NE

Al lado de la pista que se dirige a Luzás aún encontramos otra ermita considerada románica, la de San Vicente. Ha perdido la bóveda, pero conserva su ábside semicircular.

San Vicente ábside

En el aparejo aparecen cantoneras y algún sillar punteado, lo que nos alejaría de su romanicidad. Creo que es una muestra más de la supervivencia de formas románicas en la arquitectura popular más allá de su época.

San Vicente desde SW

El núcleo de Sagarras Altas pertenece al municipio de Lascuarre y tiene también una capilla de origen románico: Santa Lucía, de una nave encabezada por un ábside semicircular.

Santa Lucía. Fachada

Santa Lucía 3

Finalizadas las iglesias, capillas y ermitas vamos a recorrer una forma de religiosidad popular muy frecuente en estas tierras: los pilarets.

Los pilarets o peirones son sencillas construcciones, por lo general prismáticas, destinadas a albergar una hornacina con alguna Virgen o Santo. Pueden aparece sobre cabañeras, en cruces de caminos, recordando ermitas desaparecidas o en cualquier lugar levantados en acción de gracias por algún favor recibido.

En Lascuarre hay los siguientes:

San Gregorio, cerca de la carretera de Lascuarre.

Pilaret San Gregorio3

San Antolí antiguo. En medio de un campo, al sur de la población.

San Antolín antiguo 3

San Antolí nuevo. Al este del antiguo, no muy lejos. En una placa debajo de la hornacina se lee: “YA TE HABÍAN OLVIDADO/ SANTO SANTO SANTANTOLÍ/ GRACIAS A JOAQUÍN RIVERA PAC/ QUE DE TI SE HA RECORDADO”. El dos de setiembre acoge aún una romería.

Pilaret San Antolí nuevo 1

San Vicente. Sobre un muro lateral de la ermita de San Vicente.

San Vicente muro sur

San Felipe y San Jaime. En el cerro situado sobre la aldea La Mora-Mariñós.

Pilaret SFelipe3

San Pedro Mártir. En la proximidad de Segarras Bajas.

San Pedro Mártir 1

Y por último San Marc de la Ternuda. Estoy pendiente de visitarlo un día de estos. Hoy en día es prácticamente inaccesible desde Lascuarre -hay que ir desde el sur-, pero antes acogía una romería el 25 de abril.

San Antolí cae debajo suyo y un dicho popular recuerda un diálogo entre ambos pilarets: “”Sant Marc le diva a Sant Antolí. “puya-te’n cap aquí dalt que no estaràs tant engolfat, que passa més la brochina i mus veràs milló tot”. A lo que Sant Antolí le va contestà: “el que està bé que no se moga, que el que busca mal llego el troba””.

 

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