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CASTILLA

Dispuestos a asistir al encuentro de Amigos del Románico del Norte (grupo formado en facebook), Carmina (es mi esposa,  infatigable acompañante y motor incansable en mis salidas) y yo emprendimos viaje en dirección a Castilla el 14 de setiembre.

Nuestra primera parada fue en Briviesca. El trazado cuadrícula de la ciudad y su plaza son interesantes. Nos sorprendió agradablemente la iglesia gótico-renacentista de San Martín.

En la fotografía de la nave central de la iglesia se pueden apreciar las bóvedas estrelladas y las robustas columnas que las sostienen.

Tras comer en Briviesca, nos dirigimos a Monasterio de Rodilla, donde echamos un vistazo a la bonita iglesia de Santa Marina, que conserva una portada y una ventana de origen románico.

Santa Marina

A corta distancia está la espléndida Santa María del Valle, iglesia del desaparecido monasterio.

Nuestra Señora del Valle

Portada norte

Canecillos muy explícitos

Canecillos no tan sugerentes, pero también divertidos

La noche la pasamos en un hostal situado en la pequeña población de Montorio. Hasta el anochecer aún nos dio tiempo para subir a la ermita del pueblo.

Nuestra Señora de la Merced de Montorio

Al día siguiente, a las diez de la mañana, en Covanera, teníamos la cita con el grupo. Allí nos reunimos el organizador, José García-Maestro, y once amigos más. Antes de iniciar las visitas programadas decidimos acercarnos al Pozo Azul, una surgencia cárstica no lejos del pueblo.

Pozo Azul

De Covanera a Tablada de Rudrón donde visitamos la ermita de la Inmaculada Concepción. Muy transformada, conserva de su origen románico una interesante portada y otros elementos escultóricos (ventana, canecillos) procedentes probablemente de una construcción anterior.

Ermita de Tablada de Rudrón

De Tablada a Gredilla de Sedano. Magnífica portada con el misterio añadido de la cabeza del personaje central del tímpano.

San Pedro y San Pablo de Gredilla

San Pedro y San Pablo de Gredilla. Tímpano

De Gredilla a Moradillo de Sedano. Otra iglesia originalmente románica con muchos añadidos, pero que conserva una de las mejores portadas del románico español.

San Esteban de Moradillo de Sedano

San Esteban de Moradillo de Sedano. Portada

A continuación a comer todo el grupo en el restaurante Molino de Sedano, con la charla de sobremesa correspondiente.

El Molino de Sedano

Por la tarde la culminación de una jornada inolvidable: la galería porticada de Rebolledo de la Torre, bajo la discreta vigilancia de la no lejana Peña Amaya. Aunque ya la conociésemos es siempre una experiencia excepcional transitar por entre sus columnas y capiteles, obra del maestro Juan de Piasca.

Pórtico de Rebolledo de la Torre

Uno de los capiteles más conocidos de Rebolledo: la lucha de Sansón con el león

Nos despedimos tomando unas cañas en Alar del Rey y nosotros nos dirigimos a Aguilar de Campóo a pasar la noche. Aún coincidimos con Mercè, Montse e Ignasi en el mismo hotel. A madrugar y en marcha hacia Fromista. ¡Qué decir de San Martín! Hito fundamental del Camino de Santiago. Es toda una enciclopedia.

San Martín de Fromista

De San Martín a San Juan de Baños. Uno de los pocos monumentos visigóticos que nos queda, y quizás el más representativo.

San Juan de Baños

San Juan de Baños. Interior

Antes de ir a la capital aún hicimos una breve parada para visitar Santa María en Villamuriel de Cerrato, de principios del XIII y que representa un interesante ejemplar del primer gótico. Su aspecto fortificado ha hecho que algunos le atribuyan un origen templario de lo que no hay constancia documental alguna.

Santa María. Fachada norte

Ya en Palencia el plato fuerte fue sin duda la catedral. Su exterior no hace imaginar su riqueza interior. De todos modos lo más interesante es la llamada cripta der San Antolín, dividida en dos partes, que en realidad corrersponden a los restos de la iglesia románica y de la visigótica que precedieron al templo actual.

Catedral

Catedral

Cripta

Acabamos la tarde paseando por Palencia y disfrutando de sus monumentos y parques.

San Miguel

Parque Isla Dos Aguas

San Juan Bautista en el parque Huerta de Guadián

Tras una noche de calma y descanso en Palencia partimos de buena mañana a Valladolid, ciudad cuyo principal atractivo son los museos, cerrados al ser lunes. Eso no nos impidió callejear y contemplar los principales monumentos del centro de la ciudad.

Plaza Zorrilla

Real Monasterio de San Benito

San Gregorio

Santa María de la Antigua

Catedral

Llegados a Salamanca, nos vimos rápidamente en un ambiente turístico y estudiantil a la vez. El buen tiempo ayudó a que calles y plazas estuviesen rebosantes. Un hotel céntrico, cómodo y vanguardista nos ayudó a pasar un par de días muy agradables. La primera visita fue, ¡cómo no!, la Plaza Mayor. Para mí la plaza más bonita de España (con permiso de la de Graus). Me asombró hace más de cuarenta años y lo sigue haciendo.

Plaza Mayor

Siguiente visita: las catedrales. La espléndida Catedral Nueva queda superada aún por la Vieja, remanso de paz. El retablo (una maravilla), el claustro, sus capillas y las obras de arte que contienen completaron una visita más que recomendable.

Catedral Nueva

Catedral Vieja. Interior

Catedral Vieja. Retablo

La visita a las catedrales no hubiese sido completa sin acceder a la exposición “Jeronimus”, situada en el interior a las torres y cuya visita permite contemplar la ciudad y las cubiertas de las catedrales desde arriba. Pasar junto a la Torre del Gallo fue una experiencia inolvidable.

Torre del Gallo

Hay tanto que ver en Salamanca que un par de días pasan en un soplo. De entre lo que vimos a destacar la Universidad. En ella nos entretuvimos -como turistas que somos- buscando la rana en la fachada de las Escuelas Mayores.

Patio de Escuelas. Buscando la rana

De día y de noche pateamos la ciudad. Estuvimos en San Marcos, en San Esteban, en las Dueñas, en Santo Tomás Cantuariense, en Casa Lys y su museo, … ¡Y lo que nos faltó!

Palacio de Monterrey

Plaza Mayor

San Marcos. Curiosa iglesia románica circular

Las Dueñas

Santo Tomás Cantuariense

Torre del Aire

Antes de volver aún decidimos hacer unos cuantos kilómetros más e ir a ver el fenómeno de la iluminación del capitel de Santa Marta de Tera (Zamora) que se produce alrededor de los equinoccios. Para ello madrugamos y atravesando Zamora nos dirigimos a Santa Marta. Llegamos antes de las diez, hora en que se produce el fenómeno, pero hasta las diez y cuarto no vinieron a abrir. Es comprensible dado que sólo otra pareja -que estaban de paso y desconocían el fenómeno- y nosotros esperábamos y no vino nadie más. La señora que abre la iglesia nos contó que tiene la costumbre de abrir un poco antes, pero sólo el día del equinoccio y anterior o posterior en que al parecer acude más gente. Cuando entramos el capitel estaba iluminado, pero ya no vimos la llegada del rayo, que la señora nos mostró en una pequeña grabación que llevaba en el móvil. De todos modos, la iglesia es una preciosidad y la visita vale absolutamente la pena.

Santa Marta de Tera

El famoso y enigmático capitel iluminado por el sol

De Santa Marta a Benavente. Allí dedicamos el resto de la mañana a las dos iglesias románicas de la ciudad: Santa María del Azogue y San Juan del Mercado. La primera con sus cinco ábsides es digna de figurar entre lo mejor del románico zamorano y eso es decir mucho. San Juan es también interesante y más ahora en que a través de la Casa de la Cultura se pueden observar los ábsides, pero al no cubrirse con bóvedas y finalizarse los muros en ladrillo me produjo una sensación peculiar sobre todo en el interior.

Santa María del Azogue

San Juan del Mercado. Presbiterio

De Benavente ya en ruta de regreso a casa, pero con una parada importante. Santo Domingo de Silos nos pareció muy interesante como última etapa del viaje, hacía muchos años que no estábamos allí y además no habíamos pernoctado nunca en el lugar. Su alejamiento del mundanal ruido y el encanto del lugar son atractivos especiales. Asistimos a vísperas. El gregoriano de los monjes te transporta en el tiempo y te eleva el espíritu.

Santo Domingo de Silos

El último día lo iniciamos asistiendo a misa en la iglesia del monasterio. Únicamente encontré para mí gusto una pequeña carencia: la misa podía haber sido en latín. Tras la misa, la visita guiada al claustro, la antigua botica y el museo. Ese claustro merece ser contemplado mil veces. Es una lección de románico superior a la de cuantos especialistas te puedan dar. Y no sólo de románico. Cuando Gerardo Diego escribió el conocido soneto no creo que llegase a imaginar que esa “flecha de fe, saeta de esperanza” seguiría años como “enhiesto surtidor de sombra y sueño”.

Claustro de Silos: Panel de la duda de Santo Tomás

Parte del claustro bajo la sombra del “mudo ciprés en el fervor de Silos”

Como todo debe acabar también nuestro viaje. Regreso a casa, descanso y si todo va como lo esperado a volver a emprender el vuelo.  ¡Hasta la próxima!