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LASCUARRE. NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

La iglesia parroquial de Lascuarre, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción se sitúa en la parte alta del pueblo.

Es de estilo gótico aragonés del siglo XVI y combina elementos góticos y renacentistas.

Los muros laterales muestran cuatro contrafuertes, dos de ellos en los ángulos. En el mismo muro, más hacia el ábside, está la sacristía, iluminada con una ventana rectangular que da al sur. También al sur, sobre las capillas se abren una ventana de medio punto y un óculo.

Se compone de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería y la encabeza un ábside poligonal, sostenido por contrafuertes. En él se abren dos  ventanas abocinadas de medio punto. En el muro central, detrás del altar, probablemente hubo una ventana similar. Otra de estas ventanas, ya en el muro sur, ha sido mutilada para abrir una ventana con cristalera mucho más grande.

A cada lado de la nave se abren cuatro capillas separadas por pilastras. Todas se cubren con sencillas bóvedas de crucería cuyos nervios arrancan de ménsulas con decoración geométrica, rostros de angelotes, animales o calaveras.

La capilla más cercana a los pies del muro de la epístola tiene la bóveda más compleja, aunque han desaparecido las claves.

Las capillas del muro de la epístola tienen todas sencillas ventanas, excepto la más cercana a la cabecera, que tiene una hornacina en el centro que quizás fue anteriormente ventana.

En el muro del evangelio únicamente tiene ventana la segunda capilla más cercana a los pies.

Al sur del presbiterio está la sacristía que ha sido repetidamente ampliada y reformada.

Enfrente hay aún otra capilla, en este caso cubierta con bóveda de cañón.

Entre esta capilla y la primera de la nave se halla la pila bautismal cuadrangular de estilo renacentista, ubicada anteriormente en una de las capillas próximas a la entrada.

El muro norte antes quedaba oculto por los restos de la abadía y otras construcciones. Actualmente la zona ha sido saneada y ha quedado un espacio público que rodea la iglesia por ese lado.

Al oeste está la puerta, protegida por un pórtico de acceso. El pórtico se cubre con una bóveda estrellada con decoración floral en las claves.

La puerta es de arco de medio punto con una cartela en la clave. El intradós está decorado con paneles florales. Las jambas muestran en su cara frontal seis rostros alados cada una. En la cara interior de cada jamba hay un rostro similar sobre una armadura y un casco. La puerta está enmarcada por dos columnas estriadas de capitel corintio a cada lado y bajo un frontón triangular.

En el pedestal de las columnas interiores hay grabadas calaveras y debajo cráteras. Todo simbología muy propia del período renacentista.

Entre las columnas hay unas hornacinas, de las cuales la de la izquierda alberga una estatua de San Pedro y la de la derecha una de San Martín, ambas recientes. Sobre San Pedro se lee: “VICE IBONO MAIV RIZ y sobre el obispo: “DEVM TIMETE IP Z”.

En el dintel que sostiene el frontón se lee: “SaMaVirGEMADREDeDiosRoGadPornos” (Santa María Virgen Madre de Dios rogad por nosotros).

La inscripción continua a izquierda y derecha, leyéndose a la izquierda: “Principio 1552”, fecha de inicio de las obras, y a la derecha: “E(F)nDela Obra” con algúna letra o símbolo ya perdidos, que debe indicar la fecha finalización (alguien leyó hace años 56).

Sobre el pórtico hay un rosetón, que ilumina el coro.

El coro se levanta a los pies sobre un arco rebajado, quedando debajo suyo una  capilla de cada lado. La barandilla es de madera.

Sobre la segunda pilastra del muro del evangelio está el púlpito de madera con dosel. Es accesible por una escalera que parte de la capilla más cercana al presbiterio.

Preside la iglesia un retablo barroco con columnas salomónicas reconstruido con los restos del retablo original (1683) que sobrevivieron a la destrucción de 1936 y los añadidos necesarios para completarlo. Son originales la mazonería del piso superior con sus columnas salomónicas, el ático con el medallón con San Martín y el escudo de la villa, y el tabernáculo que ahora encierra el sagrario.

Al noroeste está el campanario de torre con escalera de caracol de acceso, que se inicia a la izquierda de la entrada. Lo componen dos cuerpos separados por una amplia cornisa. El primer cuerpo es cuadrangular y el segundo octogonal con ventanas de medio punto. Las ventanas que albergan campanas son la norte y la noroeste. Sobre las ventanas de medio punto una terraza da la vuelta al campanario y sobre ella se abren cuatro ventanas cuadrangulares. En los ángulos del campanario hay semitorres cilíndricas, de las cuales la que alberga la escalera, situada al sudoeste sube hasta arriba. Cubre el campanario un tejado piramidal de construcción reciente rematado por una veleta. La parte más baja del primer cuerpo del campanario es de sillarejo alargado, la más alta y el cuerpo octogonal de sillares grandes bien trabajados. El interior del primer cuerpo se ilumina con diversas ventanas aspilleradas situadas en el muro oeste.

Una galería de ventanas en ladrillo, muy propia del renacimiento aragonés de esta zona, recorre el ábside y los muros laterales.

El aparejo es de sillería bien trabajada y dispuesta en perfectas hiladas. Un zócalo recorre la base en las zonas donde se puede apreciar.

En la segunda capilla sur contando desde la entrada hay un Cristo antiguo, donado por una vecina.

Se conserva también en la iglesia un sillar con una cruz patada procedente de la ermita de la Piedad, antigua iglesia del convento de Trinitarios, situado a escasa distancia del pueblo.

Las primeras noticias sobre Lascuarre, su castillo y sus iglesias son del siglo XI. La primera sobre su conquista en 1023 por Sancho el Mayor y su cesión al monasterio de Tavérnoles. Generalmente todos cuantos comentan esta fecha con el “corta y pega” dan por hecho que Sancho el Mayor ya había arrebatado Lascuarre a los musulmanes, pero en realidad lo que hacía era prometer cederlo cuando lo tomase, lo que debía entrar en sus previsiones. En 1040, en el acta de consagración de la iglesia de San Saturnino de Tabérnoles, sí se cita Lascuarre con sus tres iglesias, Santa María, San Pedro y San Martín. San Pedro no sabemos dónde estaba, san Martín suponemos que es la actual capilla del cementerio y Santa María el antecedente de ésta, pero estamos en el mundo de las especulaciones porque no parece lógico que hubiese dos iglesias tan cercanas y ambas vinculadas al castillo, si es que el castillo musulmán estaba en el mismo lugar que el de época bajo medieval del que nos han llegado sus restos. La fecha de 1040 sigue siendo dudosa ante el hecho de que Ubieto Arteta señala que la reconquista de Lascuarre tuvo lugar años más tarde y la aproxima a 1062. Por otra parte las fechas del acta de consagración son contradictorias al principio y al final y los diversos autores están de acuerdo en que son notorios los errores del copista. Además documentos erróneos como el que sitúa la muerte de Gonzalo en Lascuarre acaban de añadir confusionismo a todo esto.

Lo cierto es que nada en el edificio actual recuerda ni esa época ni los posteriores siglos medievales. Es muy posible que los fragmentos de sillarejo que hay en los muros procedan de un edificio anterior, pero que ese edificio fuese una anterior iglesia o el castillo es pura especulación.

La construcción actual se atribuye a Jacques de Anduxes, que en aquella época era vecino de la localidad. Este Anduxes había intervenido en la Virgen de la Peña de Graus, hasta que fue sustituido por Joan Tellet. Supongo que de ahí parte el error que he visto en alguna publicación de que fuera éste último el maestro de obras en Lascuarre. También he leído la atribución a Antonio Orsin, cuyo nombre figura en al portada de la iglesia de Laguarres. Ahí la confusión vuelve a ser fruto del “corta y pega” confundiendo los nombres de las localidades. Lo real es que es manifiesta la intensa intervención en la comarca en el siglo XVI de un equipo formado por autóctonos y gente venida de allende de los Pirineos, que conocían el tratado de arquitectura de Sebastano Serlio.

Al norte de la iglesia estaba la casa-abadía, en ruinas hacía años, cuya verja en el balcón con las armas de la baronía de Castro separaba anteriormente el presbiterio de la nave de la iglesia.

Se creía que procedía de aquí la tabla central de un retablo pintada al óleo en el último tercio del siglo XV por el círculo de Martín Bernat (1455-1505). En ella se representa a san Nicolás de Bari con san Martín de Tours y san Esteban. Se halla en el Museo Diocesano de Lérida donde ingresó en 1897. Hoy se cree que es originaria de Nachá.

Lo que sí hay en el Museo de Lérida procedente de Lascuarre es una campanilla fechada en 1577.

Bibliografía:

CASTÁN, Adolfo: Torres y Castillos del alto Aragón, Huesca, 2004, p. 313.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre (1)” en Diario del AltoAragón, 1 de marzo de 2015, p. 67-68.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre”  (2) en Diario del AltoAragón,  15 de marzo de 2015, p. 77.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre (3)” en Diario del AltoAragón, 29 de marzo de 2015, p. 69.

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Visita pastoral a Santa María de Lascuarre (4)” en Diario del AltoAragón, 12 de abril de 2015, p. 69.

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IBÁÑEZ FERNÁNDEZ Javier: Renacimiento a la francesa en el Quinientos aragonés, Rev. Artigrama, núm. 22, 2007, 473-511

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Sacra, desde el período gótico (siglo XIII) hasta la actualidad, vol. 2/2, Diputación General de Aragón, Zaragoza, 2003, p. 315-321.

MORTE GARCÍA. Carmen: “El Renacimiento en la comarca de la Ribagorza, en Comarca de la Ribagorza, p. 177-188.