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TALAVERA DE LA REINA-TOLEDO

Hacía dos años que no viajábamos con el IMSERSO realizando uno de sus circuitos culturales. Esta vez saliendo de Huesca.

A aparcar el coche en la Intermodal y a tomar el autocar para dirigirnos a Talavera.

Viaje tranquilo con parada para el café justo pasar Zaragoza y cerca de Medinaceli a comer.

Llegamos al céntrico hotel en Talavera aún de día.

Un paseo por los jardines del Prado nos condujo a la plaza de toros.

Y a la basílica de Nuestra Señora del Prado

Nuestra Señora del Prado es una construcción renacentista encabezada por un presbiterio barroco.

La caída de la noche sólo nos permitió ya un paseo nocturno antes de la cena y descanso.

Iniciamos el siguiente día desplazándonos a Toledo. Pronto nos recibía la ciudad presidida por la inconfundible silueta del Alcázar.

Al pie de las nuevas escaleras mecánicas que conducen a la parte alta de la ciudad se hallan las ruinas del convento de San Pablo.

Ya en lo alto, nos reunimos en la plaza Zocodóver, centro neurálgico de la ciudad, para iniciar la visita.

Era pronto, pero la calle Comercio ya estaba muy transitada.

Las callejuelas laterales, que salpican Toledo por doquier, sirven de refugio ante el paso de vehículos de reparto, muy frecuentes por la mañana.

Pasamos por la iglesia del Salvador, cuyo campanario muestra aún en su parte inferior la estructura del minarete de la anterior mezquita.

No muy lejos se encuentra Santo Tomé, de obligada visita por albergar una de las obras maestras del Greco, el entierro del señor de Orgaz. En esta obra se representa el milagro de la bajada a la tierra de San Esteban y San Agustín para enterrar a Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz, fallecido con fama de santidad dos siglos y medio antes.

Seguimos por los callejones y rinconcitos toledanos.

Hasta llegar a Santa María la Blanca. Esta iglesia, hoy sin culto, fue la sinagoga más importante de la ciudad en los siglos XIII y XIV. Algunos hacen remontar su construcción a finales del XII.

Consta de cinco naves separadas por arcos de herradura sobre pilares octogonales. Sobre los arcos de herradura se levanta un segundo cuerpo de arcos polilobulados, actualmente tabicados.

Al estar los muros blanqueados y la luz que penetra del exterior tamizada por los cristales amarillentos el resultado es francamente espléndido.

Las naves se cubren con artesonados de madera.

En la cabecera, junto a la cúpula, se aprecia la notable desviación del muro del fondo, posiblemente fruto de alguna de las múltiples reformas.

Los capiteles muestran decoración geométrica y vegetal, abundando las piñas y las volutas.

Muy cerca está San Juan de los Reyes. Este monasterio franciscano lo ordenó erigir Isabel de Castilla para conmemorar su victoria en la batalla de Toro sobre los partidarios de Juana la Beltraneja. Las obras se le encargaron a Juan Guasch, de familia original de Bretaña.

El estilo gótico-flamígero dominante en Europa a finales del siglo XV se combina en este edificio con la tradición decorativa del mudéjar hispano.

La iglesia es de nave única cubierta con bóvedas estrelladas. El retablo fue incendiado durante la invasión napoleónica y el que preside actualmente procede del hospital de Santa Cruz.

Hay coro elevado a los pies y capillas entre los contrafuertes.

En el transepto es donde más abunda la decoración consistente sobre todo en simbología relacionada con los Reyes Católicos. Se repiten yugos y flechas y el escudo de España, anterior a la conquista de Granada, bajo el águila de San Juan.

El claustro bajo es un excelente ejemplo del gótico con arcos apuntados y bóvedas de crucería.

Es primorosa la decoración escultórica.

Todo el claustro fue profundamente restaurado a partir de 1881 por el arquitecto Arturo Mélida. En el piso superior la perspectiva romántico-historicista del restaurador se nota mucho más. Tanto en la creación de un artesonado imitando modelos gótico-mudéjares.

Como en la fantasía al colocar unas pintorescas gárgolas.

Dejamos San Juan de los Reyes con la perspectiva de su cabecera poligonal para continuar por las continuas subidas y bajadas toledanas.

Pasamos bajo el corredor de la calle Colegio Doncellas.

Para visitar el Real Colegio de Doncellas Nobles, hoy residencia, y su iglesia.

En cuyo interior destaca el sepulcro del cardenal Silíceo.

Más calles cubiertas por corredores. Alguna de ellas transmiten la sensación de estar en una ciudad norteafricana.

Cruzamos plazas, casi todas con su iglesia correspondiente como la de Santa Eulalia.

O la de San Román.

 

Parada en la iglesia de los jesuitas, San Ildefonso, barroca, del XVII y ejemplo de las iglesias de la Contrarreforma.

Antes de dejar Toledo para ir a comer aún tuvimos tiempo para contemplar las magníficas vistas que sobre el Tajo y la ciudad nueva se disfrutan desde el inicio de las escaleras mecánicas.

Comimos en unos de los cigarrales que rodean Toledo. La vista sobre la ciudad pudiera ser muy bien un cuadro pictórico.

Regresando, pasamos por el puente de San Martín.

Uno de los lugfares con mejores perspectivas del sudoeste de la ciudad.

De nuevo a las escaleras mecánicas y nueva parada. Ahora con la luz de la tarde.

Dimos un paseo por las murallas, cruzando la puerta de Alarcones.

Y la puerta del Sol.

Para dirigirnos a una de las mejores joyas toledanas, la mezquita del Cristo de la Luz. Junto a ella importantes restos de una calzada romana.

Este edificio fue primero mezquita. Fundada en 999 según la inscripción de la parte alta de la fachada, aunque hay quienes piensan que puede ser anterior. Con la mezquita de Córdoba y Medina Azahara se considera lo mejor del arte califal en España, si bien en este caso el ladrillo sustituye a la piedra.

En la fachada las tres puertas de arco de herradura se sitúan bajo arcos de medio punto ciegos. En el piso superior aparecen seis arcos polilobulados, también cegados. Al este se sustituyó la primitiva cabecera musulmana por un ábside mudéjar semicircular adaptado al culto cristiano tras la reconquista en el siglo XII.

El interior del ábside está decorado con dos pisos de arcos de herradura.

La bóveda del ábside está decorada con pinturas de principios del XIII. Se conserva aceptablemente el Pantocrátor y algo menos las figuras del Tetramorfos que lo rodean.

En los muros laterales hay otras pinturas al fresco más tardías, ya de transición al gótico.

Las columnas que sostienen la parte original de la mezquita muestran capiteles visigóticos sosteniendo arcos de herradura.

Luego por el Toledo de las calles más intrincadas fuimos de nuevo a San Ildefonso.

Por la mañana no habíamos tenido tiempo de subir a la torre. A media subida se disfruta de una visión distinta de la iglesia.

Y el espectáculo toledano desde arriba justifica los ciento treinta y tantos escalones.

Muy cerca está San Román, pero era lunes y el Museo de los Concilios estaba cerrado.

Decidimos pues finalizar la jornada reponiendo fuerzas en una cafetería hasta la hora de regresar a Talavera.

El martes tuvimos que hacer unos cuantos kilómetros para llegar a Consuegra.

Olivos y olivos.

En Consuegra parada rápida, pasando por la iglesia de San Juan.

Y hacia el castillo. Denominado de la Muela, es uno de los castillos mejor conservados de España. De notoria antigüedad fue reconstruido en época califal.

Fue completamente renovado en el siglo XIII por los Hospitalarios o caballeros de San Juan de Jerusalén a quienes se lo había donado Alfonso VIII en 1183. La Orden estableció en el castillo la cabeza de su priorato.

Disponía de tres conjuntos de murallas y para penetrar en el recinto más interior había que cruzar una puerta, que muestra encima las armas de Juan José de Austria, prior de la Orden, y de Fernando Alvárez de Toledo, Duque de Alba, ambos del siglo XVII.

Se ha habilitado como capilla una sala que, al parecer, fue cisterna y también mazmorra.

Desde cualquier lugar del castillo se divisa la ciudad.

El último reducto era la torre maestra.

A escasa distancia del castillo, al sur, en el cerro Calderico, hay un conjunto de molinos de viento que son el principal atractivo de la localidad.

Entre los del cerro y otros situados más abajo hay un total de doce. A todos ellos se les ha adjudicado un nombre. A la mayoría, cervantino.

Uno de los que se visita el interior y se puede ver la maquinaria es el molino “Bolero”.

A su lado está Mambrino.

Deslumbrados por el sol bien pudieran parecer gigantes.

Por la tarde fuimos a Sonseca a ver la fábrica de turrones “Delaviuda”.

Poco hay que hacer allí. Recibir una pequeña explicación de la elaboración del mazapán y ver algún artilugio antiguo empleado para ella.

Y ¡cómo no! comprar turrones, chocolates y mazapanes.

 

Ya de regreso pudimos ver el castillo de Barciense, que queda muy próximo a la autovía que une Toledo con Talavera.

Aún hubo tiempo para pasear por el casco viejo de Talavera con su inmensa plaza del Pan, de origen romano y escenario de justas y torneos medievales. Sus fuentes y bancos están decorados con cerámicas talaveranas.

Y con el principal monumento de la ciudad la colegiata de Santa María la Mayor.

El miércoles tocaba ver Talavera. Al entrar en la parte antigua de la ciudad me llamó la atención lo que parecía una piedra sobresaliendo de una torre realizada con ladrillos y mampostería. Se trata de la torre del Polvorín y la piedra de parte de un verraco propio de la cultura vetona empotrado en el muro del torreón.

Popularmente los talaveranos lo conocen como la Cabeza del Moro.

Murallas y torres rodean la ciudad, que tuvo fama de ser de las mejor protegidas de Castilla.

Uno de los edificios más interesantes es el grandioso Casino.

Hoy en la plaza del Pan había que visitar Santa María la Mayor.

El Ayuntamiento ocupa el lado opuesto de la plaza.

Santa María es un edificio gótico-renacentista o gótico-mudéjar como le suelen denominar en muchas guías, que ha estado muchos años cerrado por los trámites y obras necesarios para su restauración. El campanario es barroco

La portada de arco apuntado es sencilla.

Más interesante es el rosetón de la fachada parecido al de Guadalupe. Como casi todo en la iglesia es de ladrillo revestido con estuco.

El interior ha quedado muy luminoso y llaman la atención los arcos rebajados que unen los pilares y que se tuvieron que colocar para evitar el derrumbamiento de las bóvedas.

El claustro es gótico del siglo XV. En él se halla enterrado Fernando de Rojas a quien se atribuye la autoría de La Celestina.

En la ciudad hay mucha devoción a los Santos Mártires talaveranos Vicente, Sabina y Cristeta y sus imágnes ocupan un lugar destacado en la iglesia.

En parte de las instalaciones del antiguo convento de San Agustín está situado el Museo de cerámica Ruiz de Luna, que contiene muchas piezas de quien fue prestigioso ceramista y muchos ejemplares también de cerámica talaverana desde el siglo XVI, aunque hay alguno más antiguo.

Un lugar preferente lo ocupa la que fue portada del taller de Juan Ruiz de Luna.

Algunas obras son de una delicadeza extraordinaria.

La colección comprende muchos objetos de uso habitual. Tinteros.

Jarrones.

Platos, muchos con escenas de tauromaquia.

Piletas de agua bendita.

En el sótano se pueden ver algunos hallazgos arqueológicos.

Al lado del museo está la iglesia de San Agustín, un buen ejemplo de lo que en esta zona se denomina barroco de ladrillo. En un futuro se prevé que pueda ser usada para ampliar las instalaciones del museo.

A unos pasos está la iglesia del convento de las Bernardas, otro ejemplo del “barroco de ladrillo”.

Y no muy lejos, junto al Tajo, el Museo Etnográfico, ubicado en lo que fue el lagar de San Jerónimo.

Lo más curioso tal vez sea el apartado y los videos dedicados a las Mondas, fiesta de antiguo origen, celebrada en Talavera en el mes de abril. En ella se hacen ofrendas  a la Virgen del Prado y tal vez lo más característico sea el carrito engalanado tirado por dos carneros que cierra el cortejo en el acto principal. La foto no es mía pues desgraciadamente no he asistido nunca a la fiesta.

El puente antiguo sobre el Tajo que se halla en las cercanías proporciona buenas vistas sobre la ciudad y es lugar ideal para iniciar paseos por los campos.

Las murallas también se extienden a lo largo del Tajo.

En el lado opuesto de la ciudad las llamadas torres albarranas rememoran la importancia de las fortificaciones talaveranas.

En sus inmediacioness se encuentra la iglesia de San Salvador.

En una de las torres de la antigua muralla se instaló en el siglo XVIII la curiosa capilla del Cristo de los Mercaderes.

Había sido una mañana provechosa. Fuimos a comer y después salida hacia Oropesa.

El principal atractivo de Oropesa es su bien conservado y reconstruido castillo, parte del cual se ha transformado en Parador de Turismo. No hay datos históricos del castillo hasta la época de Alfonso X, pero se sabe que fue antes castillo árabe y puede que construido sobre un edificio anterior de origen romano.

Se ha procurado dotar al castillo de un aire medieval.

Desde sus torres y terrazas se domina un grandioso paisaje con la sierra de Gredos al norte.

Su excelente estado es lo que más llama la atención del conjunto.

Junto al castillo se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, gran construcción renacentista.

El centro de la localidad es la plaza del Navarro.

El jueves volvimos a Toledo. Primero un paseo en autocar por las orillas del Tajo.

Por el puente de Alcántara.

Y por la neomudéjar estación de ferrocarril.

Luego hacia la catedral.

Breve pausa en la plaza del Ayuntamiento.

 

Y a admirar la catedral. Impresionante edificio gótico iniciado en la época del arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada y del rey Fernando III el Santo.

La fachada principal tiene tres portadas, la del Juicio Final, la del Infierno y la del Perdón en el centro, que sólo se abre en ocasiones muy señaladas.

El interior de cinco naves y doble girola impresiona por su grandiosidad.

En el coro, situado en el centro, destaca inmediatamente la imagen de la Virgen Blanca, gótica del siglo XIV, de escuela francesa.

Frente al coro se halla la capilla Mayor con un retablo de finales del gótico, obra maestra de la estatuaria y decoración de la época.

Detrás de la capilla Mayor, en el deambulatorio, se encuentra el transparente, obra barroca de Narciso Tomé, realizada etre 1729 y 1732.

Para iluminarlo se abrió un hueco en el muro del ábside, que ha sido objeto de múltiples discusiones, pero que es hoy uno de los grandes atractivos de la catedral.

La sacristía guarda valiosísimas obras de arte como la llamada Virgen del Tesoro, románica, de principios del XIII.

Y una buena colección de obras del Greco, entre las que destaca El Expolio.

 

La catedral no puede abandonarse sin contemplar la que tal vez es su joya más conocida y venerada, la custodia de Enrique de Arfe.

Uno de los lugares de Toledo no excesivamente frecuentados por los turistas es la iglesia de San Román, del primer tercio del siglo XIII. La cabecera fue modificada en el siglo XVI. Es una iglesia de tres naves, la central más alta y ancha, separada por arcos de herradura con dovelas que alternan colores.  Las columnas, romanas, se adosan a pilares de ladrillo, mientras que los capiteles son visigodos y mozárabes, de entre los siglos VII y X.

Son muy interesantes sus pinturas tardorrománicas. En la nave norte, sobre la puerta de acceso hay un Pantocrátor con los símbolos de los evangelistas Marcos y Lucas. Los otros dos debieron desaparecer.

Hacia los pies un gigantesco dragón es alanceado en sus fauces, si bien la abertura de una ventana impide identificar el portador de la lanza, que se supone fuese San Miguel.

También en el muro norte un par de ángeles turiferarios ocupan el tímpano de una puerta cegada.

La iglesia ejerce la función de museo de los restos hallados en Toledo y alrededores pertenecientes a la cultura visigótica. Podemos ver crismones muy primitivos (siglos IV-V).

Placas esculpidas de la misma época en que es difícil saber si se trata de representaciones paganas o ya cristianas.

Un encantador capitel con un ciervo esculpido (siglos VI-VII).

O una representación de San Lucas, que debió pertenecer a un conjunto de los cuatro evangelistas.

También alguna de las típicas fíbulas aquiliformes visigóticas.

Broches de cinturón con esmaltes e incrustaciones.

También hay reproducciones de piezas interesantes como las coronas del tesoro de Guarrazar o el pilar esculpido de la iglesia toledana de El Salvador.

De San Román a comer en Toledo. La perdiz y el ciervo no se podían posponer para otra ocasión.

Y a digerir en el Alcázar.

Esta antigua fortificación, situada en la parte más alta de la ciudad, fue ya sede del pretor en época romana. Leovigildo estableció aquí su capitalidad de la España visigótica y los musulmanes ampliaron la fortificación. Los reyes de Castilla lo siguieron mejorando y con los Trastamara se convirtió en morada real. Incluso tras el traslado de la capitalidad a Madrid siguió siendo residencia regia, que ocuparon Mariana de Austria y Mariana de Neoburgo, viudas respectivamente de Felipe IV y Carlos II. Sufrió diversas destrucciones e incendios hasta ser reconstruido a finales del siglo XIX.

Más tarde El Alcázar quedó en ruinas tras el asedio sufrido durante la guerra civil. Se conserva tal como estaba el despacho del coronel Moscardó, que encabezaba las tropas defensoras.

Se ha instalado en él el museo del Ejército con una exposición permanente y salas para exposiciones temporales.

Las plantas superiores dan a una gran terraza con vistas hacia Toledo.

El patio lo preside una escultura de Carlos I.

 

Los pasadizos y escalinatas dan la muestra de la inmensidad del edificio

En la Capilla Imperial se muestra la tienda indoportuguesa conocida como tienda de campaña de Carlos I.

Descendimos del Alcázar por las estrechas y pendientes calles toledanas, algunas de nombres tan cutriosos como el callejón del Infierno, situado junto al callejón del Diablo.

Paramos en la iglesia del Salvador.

En la cual lo más notable es una pilastra visigótica esculpida con escenas de la vida de Jesús.

Y la columnata que separa la nave central de la sur constituida con materiales romanos y visigóticos.

Y sólo con tiempo para una última visita a la Casa-Museo del Greco.

En un conjunto que intenta reproducir una casa de la época hay una buena colección de sus obras, entre ellas un Apostolado parecido al de la sacristía de la catedral

Y una obra extraordinaria, la vista y plano de Toledo.

Una última mirada hacia Toledo desde los jardines de la Casa del Greco, tomar un taxi hasta la estación de autobuses a coger el nuestro para regresar a Talavera y el día siguiente a casa.

 

JUSEU

Juseu es una pequeña población, perteneciente al municipio de Graus, situada en una alargado promontorio rocoso al norte de la sierra de la Carrodilla, desde el que se contemplan extraordinarias vistas en todas direcciones.

Juseu desde la pista a Purroy 2

Juseu 2

Las calles y pequeñas plazuelas que se extienden de este a oeste forman un pintoresco conjunto lleno de rincones encantadores y pasadizos cubiertos.

Juseu 3

Juseu 5

Juseu 6

Juseu 4

Juseu 8

Portales dovelados y escudos de hidalguía nos recuerdan un pasado en el que hubo muchas más casas habitadas.

Juseu 9

Este pasado se remonta a la noche de los tiempos pues las cercanas salinas que se encuentran camino de Aguinaliu ya se explotaban en época romana y tal vez antes. La documentación referente a una disputa por la propiedad de estas salinas ha permitido constatar la presencia en Juseu de una comunidad mozárabe a finales del siglo X.

No quedan apenas restos del antiguo castillo, pese a su antigüedad, importancia estratégica y haber pertenecido a importantes familias nobiliarias ribagorzanas, integrarse más tarde en la baronía de los Castro-Peralta y acabar al final del antiguo régimen en poder de los Medinaceli. Sin embargo, en el pueblo siguen denominando la zona donde estaba “El Castell”

Desde el sur aún se ve como por ese lado y por el este era prácticamente inaccesible.

Castillo. Emplazamiento desde el sur

Al norte las nuevas casas y calles han alterado mucho el aspecto primitivo.

Y a poniente aún es reconocible el foso excavado a pico en lo que debió ser el acceso desde la población.

Castillo 6

También se conserva la cisterna en uso hasta épocas muy recientes.

Castillo. Cisterna 2

Y algunos sillares antiguos en los muros levantados en la zona donde estuvo la abadía y algún huerto.

Castillo 3

Desde las rocas donde se aposentaba el castillo se vislumbra bien el pueblo unos metros más abajo.

Juseu desde el castillo 1

Y hay buenas vistas en todas direcciones como ésta hacia el noroeste.

Desde el castillo de Juseu 1

Lo más relevante de Juseu es su iglesia parroquial dedicada a San Julián. Es obra barroca del siglo XVII.

San Julián 1

San Julián 3

Orientada al nordeste, muestra una portada clasicista con una hornacina partiendo el frontón y un óculo encima. La hornacina está vacía. Probablemente la imagen que la ocupaba sufrió el mismo destino que todo el contenido mueble de la iglesia, que fue incendiado y destruido en 1936.

San Julián. Portada

El campanario es de dos cuerpos, cuadrangular le primero y octogonal con cuatro torrecillas adosadas a los ángulos y ventanas de medio punto para las campanas en los restantes lados.

San Julián. Campanario

Una amplia escalera de caracol, que también da acceso al coro, sube hasta la parte superior.

San Julián. Escalera al campanario

El interior es de una sola nave con dos capillas por lado. Nave y capillas se cubren con bóvedas de lunetos. Lo más interesante de la iglesia son las yeserías mudéjares que decoran los arcos de acceso a las capillas laterales, las bóvedas y la barandilla del coro.  Han sido restauradas combinando su color blanco con gris verdoso, recuperando así las tonalidades originales. Son obra de Juan de Marca en 1661-62. En esta zona el mismo equipo debió realizar también las yeserías de las iglesias de Aler, Torres del Obispo y quizás la capilla del Santo Cristo de Aguinaliu, pero la obra maestra es esta de Juseu.

San Julián. Interior 2

San Julián. Interior hacia los pies 1

San Julián. Capilla nordeste

Capilla nordeste

San Julián. Capilla noroeste

Capilla noroeste

San Julián. Capilla sudeste

Capilla sudeste

San Julián. Capilla sudoeste

Capilla sudoeste

El presbiterio se cubre con cúpula sobre pechinas remontada por una linterna exterior. También reluce aquí el mismo estilo decorativo.

San Julián. Cúpula 1

En un montículo cercano, al que se sube en unos diez minutos por un marcado sendero desde el pueblo, está la pequeña ermita de San Salvador, cuyo blanqueado resalta desde muy lejos.

Se subía a ella a bendecir el término por San Gregorio y aún se sigue subiendo si bien el día ya no es fijo.

San Salvador 2

Desde San Salvador las vistas son aún mejores que desde el castillo.

Sobre el propio Juseu.

Juseu desde San Salvador 2

O sobre Torres del Obispo con el Turbón y Cotiella al fondo.

Torres desde San Salvador 3

A Juseu pertenece también la arruinada ermita de San Cristóbal, junto a un barranco, al norte de la Cogulla. Esta ermita probablemente es de época moderna, no obstante su orientación, el aparejo, sobre todo el del muro norte, el zócalo, la bóveda y la posible ventana del ábside la sitúan en la tradición de las formas románicas. Destruida en la guerra civil, fue reconstruida y se acudía a ella en romería. El tiempo y la lejanía han ido acabando con ella, pero hace unos años un grupo de vecinos limpiaron el entorno y consolidaron los restos y, al parecer, aún existe la intención de rehacerla.

San Cristóbal desde el nordeste 1

San Cristóbal desde el oeste 2

San Cristóbal

Otra ermita de Juseu es San Quirce de Zucerri. Con ella ya acabamos la excursión. Está cerca de la carretera de acceso, no muy lejos del río Sarrón. Debió ser capilla de una aldea desaparecida como parecen confirmar los restos de los alrededores.

No está en muy buen estado, pero de momento está apuntalada y la han cerrado por atrás. ¡A ver si la vemos restaurada!

Zucerri 1

Zucerri 3

Zucerri. Interior

BENABARRE. SANTA MARÍA DE CALADRONES

Santa María de Caladrones

En la parte más alta de la población. Sus coordenadas UTM son 31 T 0295336 y 4661140.

Iglesia parroquial muy cuidada. Se sigue celebrando en ella misa los días festivos.

La estructura exterior del edificio queda bastante oculta ya que encima del pórtico se construyó la casa-abadía, que, junto con otra casa, tapa toda la parte de poniente, y al norte otro edificio en ruinas también impide ver los muros.

Santa María 2

Es de una nave y un ábside semicircular, correspondiente todo a muy diferentes períodos constructivos.

El ábside se cubre con bóveda de cuarto de esfera y se abre a la nave mediante un arco presbiterial en gradación.

Presbiterio

Presbiterio

Tiene una ventana de doble derrame, formada con sillares bien tallados, tapiada. En el interior la ventana aloja un fragmento de una cruz de piedra procedente de Santa Justa.

Ventana del ábside. Interior

Ventana del ábside. Interior

El aparejo del ábside es de sillarejo colocado en hiladas regulares. Interiormente los sillares están reseguidos con cemento.

Ábside desde el norte

Ábside desde el norte

La nave se divide en cuatro tramos, cubiertos con bóvedas de crucería estrelladas. Las claves muestran decoración floral.

Interior

Interior

A cada lado de la nave se abren capillas, tres al norte y dos al sur. Las más cercanas a la cabecera se abren a la nave mediante arcos de medio punto y se cubren con bóvedas de lunetos, en la del lado sur se abre una ventana de medio punto, de construcción moderna.

Capilla nordeste

Capilla nordeste

Capilla sudeste

Capilla sudeste

En esta última capilla se conserva actualmente la pila bautismal de antiguo origen.

Pila bautismal

Pila bautismal

Las capillas siguientes son de arco de medio punto y bóveda de cañón, sobre la del lado sur se levanta el campanario. En la norte se nota debajo de la capa de pintura actual otra capa del siglo XVII o XVIII.

Capilla sudoeste

Capilla sudoeste

Capilla norte central

Capilla norte central

La tercera capilla del muro norte es de menor altura y tiene el techo plano ya que fue modificada cuando encima se construyó el coro y la casa-abadía. Esta última capilla contenía anteriormente la pila bautismal semiesférica de granito anteriormente citada.

Capilla noroeste

Capilla noroeste

Al coro se sube por una escalera situada paralela al muro oeste de la iglesia. La barandilla del coro es de madera. Desde el coro una puerta, al sur, conduce al campanario y otra, al norte, a la casa-abadía.

Al sur del presbiterio está la sacristía, iluminada mediante una ventana cuadrada que da al sur. Su pared exterior es redondeada hacia el este y recta al sur donde continúa la línea del muro de la nave y del campanario. Sobre la sacristía un óculo, cerrado actualmente con una vidriera coloreada, da luz a la nave. Enfrente de esta sacristía hay otra, usada como trastero.

A la derecha de la puerta está la pila de agua bendita de base prismática estriada y copa decorada.

Pila benditera

Pila benditera

Todo el interior está enyesado y pintado.

La portada, al sur, se cobija bajo un atrio. El techo del atrio es plano con las vigas vistas y el suelo de baldosas modernas. La portada está formada por una arquivolta dovelada, que arranca de impostas, y tiene el intradós moldurado en bocel. En la clave aparece la fecha de 1612. Otra arquivolta, a modo de guardapolvos, sigue externamente las dovelas. En el interior del pórtico los sillares de la fachada han sido restaurados. Las jambas y arquivoltas muestran restos de encalado y pintura.

Portada

Portada

El campanario, situado sobre la segunda capilla del lado sur, es de base cuadrangular y de dos cuerpos separados por una cornisa. En el cuerpo superior al sur tiene una ventana aspillera y en la parte superior una de medio punto en cada cara, la del sur y la del este con campanas. La cubierta es piramidal, de tejas, rematada por una veleta acabada en una cruz.

El mejor aparejo es el sillarejo del ábside. En el muro sur -único visible al exterior, pues del norte se ve muy poco- todo es mampostería y en el campanario de sillarejo con cantoneras. La cubierta es de tejas, colocada en la nave sobre una cornisa cerámica típicamente barroca. La parte superior de la nave y de todas las caras del campanario han sido rehechos en ladrillo.

Ábside

Ábside

Desde el sur

Desde el sur

Está documentada por primera vez en 1193.

Su construcción podría fecharse en el siglo XII (el ábside), siendo de época renacentista la portada (el 1612 de la clave), el campanario y la bóveda de la nave, pudiendo considerarse barrocas las capillas laterales y las cubiertas exteriores.

La iglesia ha sido restaurada no hace muchos años, reforzando con cemento la parte inferior de los muros.

En el montículo que domina el pueblo quedan escasos restos del castillo medieval, del que tal vez en principio fue ésta la capilla.

Restos de una torre cuadrada del castillo

Restos de una torre cuadrada del castillo

Bibliografía:

ARAMENDÍA, José Luís: El Románico en Aragón, vol. I, Cuencas del Noguera Ribagorzana y del Isábena, Librería General S.A., 2001, p. 57-58.

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 323-324.

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo I, Prames, Zaragoza, 2003, p. 283.

PUENTE DE MONTAÑANA. CASTILLO DE MONTAÑANA

Castillo de Montañana

El castillo se extiende por un rellano que ocupa todo el cerro que domina el pueblo de Montañana y se sitúa entre los barrancos de San Miguel y San Juan. Consta de parte de una torre circular, de fragmentos de muros al norte de la torre, de diversos restos de dependencias al sur de la iglesia de Santa María de Baldós y de otro recinto a nivel inferior. Las coordenadas UTM de la torre principal son 31 T 0308194 y 4670658.

Vista general desde el camino a los Masos4

El castillo y las iglesias de Montañana

La torre, del siglo XI, llamada “Torre de la Mora”, tenía cuatro niveles, el inferior sin ninguna abertura, en el piso principal se abría la puerta, de la que aún es reconocible el lugar que ocupaba, el siguiente piso era también ciego y el último tenía varias ventanas de medio punto. El 23 de julio de 2000 la torre, que estaba partida desde hacía años, se desplomó a primeras horas de la mañana, quedando únicamente un fragmento al nordeste. En el trozo conservado se puede ver que el aparejo es de pequeños sillares formando hiladas regulares.

Torre de la Mora

Torre de la Mora

Al sur de la iglesia quedan diversas estancias -alguna conservando la bóveda- el portal de entrada, un horno abovedado y un pozo. En los muros que dan a la zona exterior hay algunas ventanas aspilleras. El portal de acceso a esa zona superior, dovelado de medio punto, tiene en la clave un escudo, conteniendo otros cuatro: el mayor, arriba, con una gruesa cruz, y de los otros tres, uno con bandas transversales, otro con una cruz y dos palos y el último, abajo, con un pájaro. Probablemente el escudo no tenía esa ubicación originalmente y debió ser colocado ahí en alguna reforma. Todos estos elementos son más tardíos que la torre mencionada en primer lugar.

Acceso al recinto superior

Acceso al recinto superior

Espacio abovedado

Espacio abovedado

Horno

Horno

Más abajo quedan fragmentos de muralla con aspilleras y otro portal dovelado.

Portal de acceso al recinto inferior

Portal de acceso al recinto inferior

Entre este último portal y las  casas  del pueblo se levanta una torre prismática bastante alta, llamada “Torre de la Cárcel”. Esta torre es de época posterior al románico. En agosto de 2001 finalizaron sus obras de restauración, en las que se rehizo la cubierta, se reconstruyó la bóveda de piedra de los sótanos y se hizo el suelo de las diferentes plantas. La planta es cuadrangular, de mampostería con buenas cantoneras. Tiene diversas ventanas rectangulares y alguna aspillera. La puerta de arco de medio punto está al oeste. Se ha construido una escalinata de madera para acceder a ella. La pared sur, en el camino de acceso, se levanta sobre un zócalo biselado.

Torre de la Cárcel

Torre de la Cárcel

En un cerro enfrente, al otro lado del barranco de San Juan, hay otra torre circular, partida por la mitad, dividida en tres niveles, con aspilleras en los inferiores y aparejo muy rústico, datable ya en época bajo medieval. Las coordenadas de esta torre son UTM son 31 T 0308402 y 4670448.

Torre defensiva a la izquierda del barranco de San Juan 4

Torre defensiva a la izquierda del barranco de San Juan

La reconquista definitiva del castillo fue hacia 1020, obra del conde Ramón III de Pallars-Jussá y de Sancho III de Pamplona, pero Montañana ya había sido cristiana en 990. Perteneció a Arnau Mir de Tost y, más tarde, a los condes de Pallars Jussá. En 1322 pasó al condado de Ribagorza. Desde finales del siglo XII tuvo jurisdicción sobre parte de la villa la Orden del Hospital.

En las últimas reformas, que han afectado a las dos iglesias, a la torre y recintos del castillo y al pueblo en general, se han consolidado los restos de la torre.

Obras de consolidación de los restos de la torre de la Mora

Obras de consolidación de los restos de la torre de la Mora

Bibliografía:

ARAMENDÍA, José Luís: El Románico en Aragón, vol. I, Cuencas del Noguera Ribagorzana y del Isábena, Librería General S.A., 2001, p. 100-104.

CASTÁN, Adolfo: Torres y Castillos del alto Aragón, Huesca, 2004, p. 357-361.

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 451-453.

LASCUARRE. CASTILLO DE LA MELLERA

Castillo de la Mellera

Pasado Tolva, en dirección a Pont de Montañana, sale a la izquierda una pista que pasa por Corona. Hay que continuar, siempre por la pista más marcada, en fuerte subida y dirección norte. Finalmente la pista gira al oeste para llegar en un total de casi siete kilómetros al nuevo poblado de La Mellera. Desde allí en dirección noroeste se va en poco más de quinientos metros a los pies del castillo. También se pude ir por otra pista que pasa por Segarras con recorrido algo más corto, un  primer tramo asfaltado y el resto pedregoso.

Ubicación

Ubicación

Del antiguo castillo, que debió formar conjunto con el de Laguarres, no queda apenas nada, pero es identificable todo el recinto.

Al este se aprecia un montículo formado por derribos. Probablemente son los restos de una torre circular.

Torre al este

Torre al este

Desde esta torre se extiende en dirección a poniente el recinto de forma más o menos rectangular, alargado en dirección este-oeste.

En el extremo opuesto a la torre se alza aún un fragmento de muro en ángulo, de unos diez metros de altura y unos cinco metros en el lado sur y de menos de un metro en el trozo que gira al norte. En el lado más largo se abren dos aspilleras muy sencillas.

Castillo1

Desde el sur

Castillo2

Desde el sudoeste

Castillo4

Desde el oeste

Al sur de este muro y de su continuación en dirección este que se marca en el suelo hay un foso excavado, que debía continuar rodeando la torre circular y protegiendo también el recinto por el este. En el lado este hay un fragmento de foso en el que se puede apreciar como fue excavado a pico. La defensa por el norte y el oeste la ofrece de manera natural un espectacular precipicio.

Foso

Foso

Al este del recinto hay restos de una cisterna cuadrangular.

Cisterna

Cisterna

El aparejo del fragmento conservado es muy irregular y la anchura del muro escasa. No parece pues que estemos ante una obra del primer románico sino más bien ante un edificio bajo-medieval, aunque su origen sea mucho más antiguo pues aparece citado en 1049, y hay diversas referencias de los siglos XI y XII.

Castillo3

Tras su pertenencia a diversos señores, este castillo era en el siglo XV de los Espés, estando ya despoblado el lugar a finales de dicho siglo. El castillo es citado como en ruinas a principios del siglo XVII.

De la posible iglesia del castillo no se aprecian rastros. La actualmente llamada Nuestra Señora de la Mellera, situada al norte, a mucha menor altitud, no creo tuviese ninguna relación con el castillo.

 

Bibliografía:

CASTÁN, Adolfo: Torres y Castillos del alto Aragón, Huesca, 2004, p. 312-313.

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 372-373

VIACAMP. SAN ESTEBAN

San Esteban (San Miguel) de Viacamp

En el mismo montículo que el castillo, al sudoeste de la torre, sobre el pueblo de Viacamp. Sus coordenadas UTM son 31 T 0302907 y 4667030.

Se trata de una iglesia de una sola nave con dos capillas a cada lado, encabezada por un ábside trapezoidal y un campanario adosado al muro sur.

Desde el noroeste

La puerta es de arco de medio punto, formado por grandes dovelas pulidas y trabajadas con punteado, que descansan sobre una imposta y están rodeadas por una moldura a modo de guardapolvo. Encima de la puerta hay una rústica ventana.

Portada

Portada

A la izquierda de la puerta se conservaba el inicio de una escalera de caracol que subía al coro, totalmente desaparecido, pero que se reconoce estaba sobre la puerta por los agujeros de anclaje de las vigas. Estos restos se eliminaron tras durante la restauración del castillo, que implicó también la limpieza de la iglesia.

Restos de la escalera

Restos ya eliminados de la escalera.

La bóveda está hundida, se puede ver su arranque en los muros laterales y se conserva el fragmento próximo a la cabecera que permite ver que era de cañón de perfil apuntado.

Interior

Interior

La iglesia sigue amenazando ruina y hay que entrar con precaución, pero el interior está limpio. Antes de la restauración mencionada la maleza se iba apoderando de todo.

Interior en 2006

Interior en 2006

Todas las capillas tienen bóveda de cañón y se accede a ellas por un arco de medio punto formado de pequeñas dovelas verticales. Se conservan parcialmente sus altares así como el altar mayor. El altar mayor está construido aprovechando la roca. Para acceder al presbiterio era preciso ascender dos peldaños.

Presbiterio

Presbiterio

Al sur del ábside estaba la sacristía, muy derruida y a punto de caer sobre el precipicio. Eliminaron los restos durante las obras. Era accesible por una puerta que fue transformada después en ventana

El campanario de espadaña de un ojo se levanta también sobre el muro sur, situado sobre el camino de acceso. Su ventana es dovelada y conserva todavía la campana. Actualmente es inaccesible.

Espadaña

Espadaña

El aparejo es de sillares bien cortados y pulidos en parte del muro sur y de la fachada en su sector sudoeste. El resto es bastante rústico, especialmente en la parte superior de la fachada. En el interior quedan restos del enlucido de los muros. Toda la iglesia estaba cubierta con losas.

Pese a haber eliminado la sacristía, una grieta en el engarce del muro norte con la fachada y otra en la cabecera, siguen amenazando la integridad de los restos.

Cabecera

Cabecera

El muro norte está rodeado por el cementerio, utilizado hasta época muy reciente en que se ha construido otro nuevo junto a la ermita de Nuestra Señora de l’Obac.

Pese a que en Catalunya Romànica la consideren obra medieval, ninguna parte del edificio, incluida la puerta, aparenta ser anterior como mínimo al siglo XVI, considerando que el aparejo puede corresponder a cualquier época y los sillares que rodean la portada, que ellos consideran podrían ser del siglo XII, parecen contemporáneos de ésta.

Citada en el siglo XI, no hay duda que debió haber un edificio anterior contemporáneo del castillo. Su advocación era según la documentación –de 1072- San Miguel, muy propia de una capilla castillera  como ésta.

Bibliografía:

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 507-508.

CASTIGALEU. SAN MARTÍN

San Martín de Castigaleu

Desde el actual cementerio hay que seguir una pista, difícil en época de lluvia, en dirección norte, que tras cruzar dos pequeños barrancos llega hasta la iglesia en menos de quinientos metros. Las coordenadas UTM son: 31T 0299912 y 4675194.

De la iglesia de San Martín no queda más que unas hiladas de los muros sur y oeste. Es también visible parcialmente la planta del semicírculo absidial.

Restos de San Martín. En primer término se aprecia la curvatura del ábside

Restos de San Martín. En primer término se aprecia la curvatura del ábside

Los sillares fueron reutilizados para construir la actual capilla de San José, orientada a poniente, que ocupa la parte noroeste de la antigua iglesia.

San José 3

En los fragmentos conservados se puede ver un aparejo de sillares bien escodados dispuestos ordenadamente en hiladas regulares.

Restos de San Martín. En primer término la base del muro sur

Restos de San Martín. En primer término la base del muro sur

Debió ser la antigua capilla del castillo y posteriormente parroquial del lugar, antecedente de la actual. La posición es elevada respecto a la población actual.

El actual Castigaleu desde San Martín

El actual Castigaleu desde San Martín

El castillo de Castigaleu probablemente fue uno de los hechos demoler por Felipe II.

Al norte de la iglesia, atravesando un campo, hay unas hiladas de sillares enmascarados por las zarzas, que pudieron constituir alguna edificación.

Bibliografía:

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 359.

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo II, Prames, Zaragoza, 2004, p. 51.

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