GAVASA. SANTA MARÍA DE EL VILET

Santa María de El Vilet.

De la carretera que se dirige a Peralta de la Sal surge una buena pista, señalizada, a la derecha, que en menos de ochocientos metros llega a la actual ermita. Coordenadas UTM: 31 T 0284684 y 4654251.

El edificio que podemos contemplar corresponde a lo que parece fue concebido como transepto del templo proyectado.

De lo que debería haber sido la nave original falta toda la cabecera y el tramo de los pies.

No sé si pudo llegar a finalizarse o únicamente se realizó la parte que vemos.

Actualmente muestra una orientación norte-sur. La portada se abre al sur y el presbiterio se sitúa al norte.

El aparejo es de sillares bien cortados, pero de distintos tamaños y muy probablemente de distintas épocas y con materiales reaprovechados. En el centro de los muros laterales donde deberían haberse unido la nave y el ábside son más irregulares, sobre todo en la parte superior dando sensación de que se tomó como solución provisional, pero subsiste la incógnita de porqué en la zona inferior son mejores.

En el muro oeste aparece un sillar grabado que corresponde a una lápida funeraria de época moderna,

otro con el interior vaciado y reborde

y otros con acanalamientos.

En el muro norte hay otra lápida funeraria, reutilizada como sillar, de época medieval. Hay que suponer, que tal vez colocadas con la parte grabada oculta, haya más, porque no parece que quienes las recolocaron tuviesen el más mínimo interés por lo que tuvieran grabado, como en esta que para leerla hay que girarla.

Algunos sillares muestran marcas de cantero, una “L” es la más repetida.

En el muro este, al sur y al norte hay sendas ventanas de doble derrame de factura medieval, y en la parte más elevada, que teóricamente correspondería al inicio de la cabecera, otra similar.

Ventana en muro este, en el lado norte

En el muro oeste solo hay una, más sencilla, hacia el norte.

En ese mismo muro hacia el sur se ven restos de un arco, que pudo ser el acceso a una capilla añadida.

Otro detalle curioso está en la zona del crucero en el muro este. Son unos sillares que me dan la sensación de que pudieron ser el arranque de una escalera de caracol.

Llaman también la atención restos reaprovechados en el muro sur. Arriba, en el centro, aparece unos fragmentos de cornisa decorada con puntas de diamante.

Y en los extremos sendos capiteles sin relación con la actual estructura, sobre los cuales destacan fragmentos de columna decorados.

En el lado oeste es perfectamente reconocible un ser diabólico.

Puede que estos fragmentos de columna procedan de la que debía sostener una cruz situada sobre un gran pedestal circular situado en los alrededores.

La portada de acceso de arco algo apuntado dovelada pudiera muy bien ser obra de la fecha (1912) que aparece grabada en la puerta. Es posible que en esa fecha se reformará lo que había profundamente.

Sobre la portada con la misma fecha que en la puerta (1912) hay un sillar grabado, tal vez también reutilizado.

La impresión es que por lo menos ese muro se rehizo por compleort ene la fecha indicada.

Más tarde se consolidó con cemento la unión de diversos sillares en ese mismo muro sur, se construyeron dos contrafuertes en el muro este, pues probablemente por el desnivel del terreno amenazaba el derrumbe, y se rehizo la cubierta de tejas.

Tuvo que haber otras construcciones. Se reconoce la planta de un doble muro formando un ángulo resto al sur del actual edificio.

En la fuente cercana se emplearon buenos sillares

y en algunas casetas de campo de los alrededores también, como estos en una cercana ya  a la carretera.

Se supone que fue un monasterio de origen visigótico, pero la primera cita en un dudoso documento es de 1077 en que el monje Julián, obispo de Zaragoza lo cede al abad de Alaón para implantar la reforma cluniacense. En el documento consta que la iglesia dedicada a Danta María había sido edificada por un tal Ronaldo en agradecimiento a la curación de su hija y que luego fue destruida por los musulmanes.

En 1150 un tal Rotlando de Purroy la donaba a Alaón, para que restaurasen la vida monástica.

A principios del XIII el obispo Gombau de Camporrells consagró el templo a Santa María.

Con la desamortización pasó a manos particulares.

Si los orígenes son dudosos, qué decir de la evolución de la construcción de lo que sí sabemos seguro fue un importante priorato dependiente del abad de Alaón.

Bibliografía:

CASTILLÓN CORTADA, Francisco: “Los abades de Alaón: jurisdicción y prerrogativas”, en Argensola, nº 85, p. 91

Catalunya Romànica, vol. XXVI, Barcelona, 1997, p. 240-241 y 244,

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo II, Prames, Zaragoza, 2004, p. 262-265.