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CARRIÓN DE LOS CONDES

El calor de este agosto no animaba demasiado a viajar, más tras volver de París con temperaturas africanas, pero había que ver las Edades del Hombre. En vez de alojarnos  en Aguilar de Campoo decidimos hacerlo en Carrión de los Condes, más en el centro del Camino de Santiago. Ambas poblaciones y alrededores los conocemos bien, pero nunca cansan.

Llegamos al hotel ubicado en el monasterio de San Zoilo. ¡Tranquilidad total!

Ya era hora de comer y a eso fuimos enseguida. Cruzando el puente en unos minutos se llega de San Zoilo al centro de Carrión.

Antes de acabar de cruzar se divisa arriba Nuestra Señora de Belén, una de las muchas iglesias carrrionesas.

La plaza Mayor, junto a la calle por la que transitan los pergrinos, centra la población.

Buena comida casera es fácil de conseguir en cualquier lugar de la ciudad. Cumplida ya la obligación, nos dirigimos a la iglesia de Santiago.

Esta iglesia sufrió graves daños tras ser incendiada durante la guerra de la Independencia. Lo único que se conserva perfectamente es la fachada. En ella se abre una portada en la que la arquivolta central es soportada por dos columnas con sus capiteles esculpidos.

Esta arquivolta contiene numerosos personajes ejerciendo diversos oficios. Zapateros, acuñadores de moneda, jueces y hasta una bailarina reflejan la sociedad de la época.

Sobre la portada hay un friso en el que el Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos ocupa el centro mientras el Apostolado se extiende a ambos lados. Esta obra, del último tercio del siglo XII, marca para muchos un antes y un después en la escultura románica.


En el interior se ha instalado un museo de Arte Sacro que contiene piezas procedentes de las diversas iglesias de Carrión. Entrar permite contemplar los tres ábsides de la iglesia, aunque las naves ya fueron muy modificadas en el siglo XV.

Pequeños retablos, imágenes, libros y vestuario litúrgico y diversos objetos se exhiben en este museo.

Hay una notable colección de matracas y carracas, que para mucha gente joven son artilugios absolutamente desconocidos, pero que tenían un papel destacado como productores de sonidos en Semanas Santas no tan lejanas en el tiempo.

Hay piezas interesantes como esta Piedad de principios del XV, de origen centroeuropeo.

Entre las imágenes me llamaron la atención los santos Crispiniano y Crispín, martirizados en el siglo III durante la persecución de Diocleciano, que son patronos de zapateros y peleteros.

Se exponen también un par de capiteles románicos que se hallaron en las excavaciones previas a la restauración.

Siguiendo la Rúa -calle que sigue el Camino- a la entrada de la población se encuentra Santa María del Camino o de las Victorias. El origen de este templo debió ser la conmemoración de alguna victoria de los reyes asturianos sobre los musulmanes en el siglo IX, pero la leyenda considera que los hechos sucedieron del siguiente modo: Carrión debía aportar cuatro doncellas al tributo de las cien vírgenes que cada año reclamaba el emir de Córdoba, pero las cuatro rezaron a la Virgen y en el lugar que debían ocupar ellas aparecieron cuatro bravíos toros que pusieron en fuga el ejército musulmán.

La fachada oeste da a la plaza de Santa María, que está presidida por una imagen de la Inmaculada.

La sencilla portada muestra arquivoltas lisas de las cuales la central se sostiene sobre columnas con capiteles esculpidos muy desgastados.

El interior es de tres amplias naves de cuatro tramos cada una, articuladas en torno a pilares cruciformes con arcos formeros y fajones apuntados.

El retablo barroco que preside la nave central es de finales del siglo XVII, época en que fue profundamente reformada toda la iglesia.

En la nave sur se guarda la imagen de la Virgen de las Victorias, titular del templo, del siglo XIII.

En la nave norte se halla una capilla presidida por el Cristo del Amparo, obra renana del siglo XIV, que cuenta con gran devoción en la ciudad.

La portada oeste es considerada la primera gran obra escultórica románica de Carrión. Muestra personajes diversos en las arcuaciones y un friso con la Epifanía. Esta resguardada por un pórtico fruto de las obras necesarias para impedir el hundimiento de la iglesia.

De los tres ábsides primitivos hoy sólo es posible contemplar el ábside sur.

Al este y norte de Santa María del Camino se conservan torreones y lienzos de la muralla.

El convento e iglesia de Santa Clara se hallan algo alejados del centro.

El convento contiene un museo con una gran cantidad de Belenes de todas las épocas, países y materiales, que no dejan fotografiar.

También forman parte de la exposición obras de arte sacro y todo tipo de artilugios de mayor o menor valor artístico. Algunas piezas son francamente interesantes como esta Virgen de vestir del siglo XIII.

O este encantador Niño Jesús con dolor de muelas.

La iglesia adjunta contiene obras importantes.

Las mejores esta Piedad de Gregorio Hernández.

Y este Cristo del mismo autor.

No se puede abandonar Santa Clara sin los amarguillos y almendrados, propios de la zona, que elaboran las monjas de manera absolutamente artesanal.

Paseando por Carrión no faltan las referencias a quien fue uno de sus ciudadanos más insignes, el Marqués de Santllana. Junto a la Rúa está su casa natal.

Y poco más allá, frente al teatro Sarabia, un busto que lo recuerda.

El día siguiente a cumplir con el objetivo. A las Edades del Hombre.

Llegamos muy temprano a Aguilar, lugar que nunca cansa (por no hablar de los alrededores). Las cristaleras de su plaza Mayor ya absorbían todo el sol de la mañana.

En la plaza se levanta la espectacular colegiata gótica de San Miguel, uno de los dos espacios donde se ubica este año la exposición de las Edades del Hombre bajo el título de “Mons Dei”.

Antes del aluvión turístico aún se podía uno deleitar con su portada, que conserva aún un regusto románico.

Pasear por Aguilar siempre ofrece sensaciones agradables y más sin gente. El río.

Los portales del recinto amurallado.


Las muestras de arquitectura tradicional.


Los edificios blasonados.

Santa Cecilia y el castillo arriba.

Y a Santa Cecilia, el otro espacio de la exposición, nos dirigimos pues se acercaba la hora de apertura y está preparada para empezar en Santa Cecilia y acabar en San Miguel. Primero pues al “Mons Dei” por la nueva rampa construida para la ocasión.


De la exposición no se pueden sacar fotografías, pero no me puedo resistir a colocar aquí una de mi archivo correspondiente a Santa Cecilia. Se trata del conocido capitel de la matanza de los Inocentes, una de las joyas de la iglesia. Me fijé en los visitantes pues la inmensa mayoría no echaba ni un vistazo al capitel y vi guías que también pasaban de largo. Esto me condujo a replantearme si estos eventos consiguen acercar el público al arte (o, en este caso, tal vez a Dios) o son peregrinaciones laicas integradas en el consumismo actual.

Tras ver al parte de la exposición situada en Santa Cecilia, de nuevo hacia San Miguel para ver el resto. Más interesante, por cierto, por lo menos para nosotros esta segunda parte. De Aguilar tomamos la dirección sur hasta enlazar en Frómista con el Camino de Santiago.

Allí comimos y a la visita imprescindible, San Martín.

La restauración de esta iglesia ya hace más de un siglo sigue siendo polémica. Sin entrar en ello, hay que señalar que, con todas las modificaciones, añadidos e invenciones que pudo haber en una reforma absolutamente imprescindible para evitar la ruina total del edificio, podemos seguir disfrutando de una obra maestra del románico de la segunda mitad del siglo XI.

Los capiteles, la mayoría de ellos originales, son magníficos.

Lo mismo cabe decir de los canecillos.

Frómista no agota su patrimonio con San Martín. A escasa distancia vemos Santa María del Castillo y San Pedro.

La iglesia gótico-renacentista de Santa María del Castillo alberga actualmente el montaje multimedia “Vestigia, Leyenda del Camino”, en el que se entremezclan la historia y leyendas del lugar y del Camino.

San Pedro,  con una interesante portada renacentista, acoge en su interior un pequeño museo con obras de la propia iglesia y traídas de otras de la localidad.

A pocos kilómetros está Villalcázar de Sirga. La monumentalidad de Santa María la Blanca se impone ya desde la carretera.

Fue la iglesia aneja a una desaparecida fortaleza templaria.

Obra de principios del gótico, en la fachada sur presenta un alto pórtico, que alberga dos magníficas portadas.

La principal da al sur y tiene encima un doble friso esculpido.

Está formada por cinco arquivoltas decoradas con santos, ángeles y músicos.

El friso muestra en la parte superior, en el centro, el Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos y a  ambos lados el Apostolado. En la parte inferior la Virgen Blanca, titular de la iglesia, con el Niño en sus brazos recibe la Adoración de los Reyes (algunos ven en la figura arrodillada a Alfonso X) mientras al otro lado aparecen San José y la Anunciación.

Al este del pórtico hay otra portada de menor tamaño con las arquivoltas también esculpidas.

El Interior es de tres naves cubiertas con bóvedass de crucería, que recuerdan el arte cisterciense.

El retablo Mayor lo preside una virgen gótica, como gótica también es la Crucifixión que lo corona. El resto son tablas de principios del XVI de influencia flamenca con esculturas y la predela inferior algo más tardías.

Al sur sde abre la capilla de Santiago que alberga varios sepulcros góticos policromados de gran calidad, destacando el de Felipe de Suabia, hermano de Alfonso X, y el de su segunda esposa.

En la misma capilla se guarda la llamada Virgen de las cantigas, a quien se atribuyen  varios de los milagros inmortalizados por Alfonso X el Sabio en las Cantigas.

La iglesia de Villalcázar -como suele ocurrir en todas las iglesias relacionadas con fundamento a o no con los templarios- atrae a los numerosísimos aficionados a las paraciencias, espiritismo, fuerzas telúricas, poderes ocultos y similares. Una trampilla en la nave norte, que probablemente conduce a un antiguo osario y también a alguna vía de agua subterránea ha desatado la imaginación de muchos sobre pasadizos misteriosos y contactos con el Más Allá.

Lo que quedaba de tarde decidimos emplearlo en el monasterio de San Zoilo, anejo al hotel.

Tras la transformación en hotel y la aparición de diversos restos de la antigua iglesia románica el conjunto ha sido perfectamente acondicionado permitiendo una agradable visita.

La fachada barroca se abre hacia el río, aunque la entrada no se realiza por ella.

Durante la restauración se encontró tabicada la portada de la iglesia románica. Se ha colocado al este de la iglesia con magnífico resultado. Está en un excelente estado de conservación. Las columnas son de mármol, procedentes de algún establecimiento romano.

También son románicos los sepulcros de los condes de Carrión y familiares conservados en el interior de la iglesia.

La iglesia la preside un retablo procedente de Baquerín de Campos.

Resulta sorprendente el románico escondido que atesoran los muros laterales. Capiteles románicos vieron la luz, como ocurrió con la portada, tras siglos de ocultamiento.

El claustro plateresco es el otro gran atractivo del conjunto.

Entre el monasterio y el río se conserva un muro medieval de contención que, hasta épocas recientes, era considerado restos de una calzada romana.

El día siguiente a la villa romana de La Olmeda. Como solemos madrugar nos dio tiempo en Saldaña de almorzar y pasear por la población.

La Plaza Mayor, donde está el Ayuntamiento, es el centro de la vida urbana.

Pero el tesoro de la villa está escondido detrás. Se trata de la plaza Vieja, una de las más bonitas plazas castellanas, con sus soportales de madera.

Cerca se encuentra el palacio del marqués de la Valdavia.

En él destacan los escudos de la fachada.

La Casa Torcida es otro de los edificios relevantes.

Las ruinas del castillo de los Duques del infantado sobresalen en un cerro sobre la población.

La iglesia de san Pedro ha sido habilitada como museo para exhibir hallazgos realizados en la villa romana de La Olmeda así como otros objetos del patrimonio local.

Las vitrinas muestran el contenido bien ordenado y explicado didácticamente.

Y hacia La Olmeda. No hacía mucho que habíamos estado, pero es de los lugares que merecen ser visitados las veces que haga falta.

La olmeda es una espectacular villa romana de los siglos III-IV protegida por torres en sus cuatro esquinas y cuyas distintas dependencias se abren todas a un patio central.


Lo más espectacular son sus mosaicos de un colorido y perfección increíbles.

Especialmente el del salón principal, en el que hay dos escenas, la de Ulises que acude a la isla de Skyros en busca de Aquiles , que vivía allí disfrazado de mujer.

Y la que representa diversas escenas de caza de un naturalismo extraordinario.

Pueden verse habitaciones con los sistemas subterráneos de calefacción.

En el ángulo noroeste, fuera del recinto protegido por las cuatro torres, se situaban las letrinas y las termas.

No muy lejos, en la localidad de Quintanilla de la Cueza, hay otra villa romana, La Tejada,  con interesantísimos mosaicos, pero que no ha recibido aún el trato preferente que sí ha tenido La Olmeda.

¡Y lo que queda por excavar y estudiar!

Comimos en Carrión y dedicamos la tarde a visitar las iglesias en que aún no habíamos estado.

Empezamos con San Andrés, iglesia del XVI, pero cuyo campanario, destruido en 1911, fue reedificado a finales del XIX.

El interior, de tres naves, es impresionante, de ahí el nombre que recibe la iglesia de “catedral de Carrión”. El retablo mayor es barroco y procede de Santa María del Camino.

El órgano data de 1766 y ha sido cuidadosamente restaurado.

Casi al lado la pequeña ermita de la Santa Cruz, que se supone fue antes sinagoga, alberga las tallas y pasos que procesionan en Semana Santa.

Entre ellos un Cristo articulado del siglo XVII.

Más hacia lo alto se encuentra Nuestra Señora de Belén, construida sobre una antigua fortificación musulmana.

Un retablo plateresco preside la iglesia. Es difícil seguir el desarrollo narrativo de sus imágenes pues fue desmontado para restaurarlo y muchas imágenes no se colocaron de nuevo en su emplazamiento original.

Desde el mirador situado junto a la iglesia, hay fantásticas vistas sobre el río, la ciudad y la campiña próxima.

Acabamos el recorrido en la iglesia de San Julián.

Se nos había hecho corta la estancia en Carrión y decidimos prolongarla un día más, que empleamos en la visita a Sahagún.

A la llegada nos recibía el monumental arco renacentista de acceso a la antigua abadía de San Benito.

Muy escasos restos, de diversas épocas, subsisten de lo que fue un gran monasterio.

Aún estaba todo cerrado, decidimos pues ir a almorzar tranquilamente en la plaza Mayor.

Luego a San Lorenzo. Esta iglesia, de principios del XIII, es un perfecto ejemplar del llamado románico-mudéjar y construida absolutamente en ladrillo.

Los tres ábsides están decorados con arcos ciegos de herradura y frisos de esquinillas, que no siguen ninguna distribución simétrica. La torre es de cuarto cuerpos que van decreciendo en altura, mostrando ventanas ciegas con arcos de herradura en el cuerpo inferior y ventanas con arcos de medio punto en los cuerpos superiores, mucho más pequeñas las del último.

Se accede al interior a través de la capilla de Jesús, pequeño museo de Semana Santa, situada al oeste de la iglesia. Frente al acceso a la capilla está el monumento dedicado a la Semana Santa, inaugurado en 2015 y que recuerda mucho el de Zamora.


El interior es de tres naves, cubiertas en madera las laterales y con bóvedas de arista en yeso la central, obra del siglo XVIII.

Adosadas a un pilar se conservan unos fragmentos de yeserías mudéjares policromadas.

La otra gran muestra del románico mudéjar en Sahagún es San Tirso. Ésta se inició en el siglo XII cuando aún no era el ladrillo el elemento fundamental en la construcción. De ahí que el ábside central muestre las primeras hiladas y el arranque de las columnas en piedra.

El ábside es, como en San Lorenzo, de cuatro cuerpos, siendo su característica más destacada las ventanas geminadas del segundo cuerpo y la galería de ventanales del tercero, en ambos casos con el soporte de columnas pétreas.

El interior es de tres naves y el acceso a los ábsides se realiza a través de arcos de herradura.

Antes de dejar Sahagún nos acercamos al Santuario de la Peregrina, restaurado acertadamente y convertido en centro de interpretación del Camino de Santiago. Tiene su origen en un convento franciscano fundado en el siglo XIII.

La iglesia y demás dependencias son sede de múltiples exposiciones temporales y actos culturales.

En la capilla de Sandoval, al sur de la cabecera se conservan unas magníficas yeserías mudéjares

Muy cerca está San Pedro de las Dueñas. un lugar más que sufre el mal de la despoblación. Muy pocos vecinos hacen compañía a las escasas monjas que aún quedan.

El monasterio, citado en el siglo X, tuvo una época de esplendor a partir de finales del siglo XI con la reforma cluniacense. De esos tiempos data la iglesia. iniciada en piedra  y finalizada en ladrillo.

Curiosamente la nave norte se encuentra separada de las otras dos..

Pero en las tres es de destacar la labra de los capiteles de la misma escuela que los de San Isidoro de León.

Comimos en Sahagún y dedicamos la tarde a pasear por Carrión, repitiendo sus principales monumentos, Santiago, Santa María del Camino y monasterio de las Claras, y callejeando por las calles del pueblo y las orillas del río, convertidas en espléndido parque.

Cena de despedida en el que fue nuestro local preferido estos días en Carrión, el Chanffix.

Y a dormir para emprender de buena mañana el viaje de regreso.

CASTILLA 2

Día seis de abril de 2014. Auténtico día primaveral. Salida desde Huesca en dirección a Peñafiel.

Llegada a Peñafiel a la hora de la comida, Posterior subida a la habitación, colocación del equipaje y breve aseo y descanso.

Dado el lugar el hotel no podía tener nombre más adecuado: “Ribera del Duero”.

001. Peñafiel. Hotel

Y la vista de la habitación tampoco podía ser mejor: el castillo.

002. Peñafiel. Castillo desde la habitación

Pasear por un pueblo con río es siempre una delicia. y si además el entorno está cuidado el resultado es inefable.

007. Peñafiel. Río Duratón

008. Peñafiel. Río Duratón

047. Peñafiel

La silueta del castillo, omnipresente.

042. Peñafiel

La iglesia de Santa María con su interior transformado en museo estaba cerrada.

Santa María

Santa María

Uno de los lugares más peculiares y atractivos de Peñafiel es la plaza del Coso. Aún en la actualidad sirve para la celebración de festejos taurinos y de otra índole. El suelo de arena y el aspecto tradicional de las casas con sus portales-burladero y sus balcones, sobre los cuales aún existe el multisecular derecho de vistas, te retrotraen en el tiempo.

023. Peñafiel. Plaza del Coso

026. Peñafiel. Plaza del Coso

026a. Peñafiel. Plaza del Coso

Muy cerca están la iglesia y convento de San Pablo, mandado construir por el infante Don Juan Manuel, nieto de Fernando III y sobrino de Alfonso X, además de reconocido escritor.

029. Peñafiel

Lo más relevante de la iglesia de San Pablo es el ábside gótico-mudéjar.

267. Peñafiel. San Pablo

Y, en el interior, la capilla de los Manuel, plateresca, que hizo construir Don Juan Manuel de Villena, bisnieto del Infante Don Juan Manuel, arriba mencionado, y que contiene su sepulcro.

050. Peñafiel. San Pablo. Capilla de los Manuel

051. Peñafiel. San Pablo. Capilla de los Manuel

053. Peñafiel. San Pablo. Capilla de los Manuel

056. Peñafiel. San Pablo. Capilla de los Manuel

262. Peñafiel. San Pablo. Capilla de los Manuel

El antiguo convento de Santa Clara está ahora convertido en hotel.

046. Peñafiel. Antiguo convento de Santa Clara

Convento de Santa Clara. Fachada de la iglesia

Convento de Santa Clara. Antiguo claustro

Convento de Santa Clara. Antiguo claustro

El castillo, espectacular navío silueteado sobre el horizonte, es de todos modos el atractivo principal de la villa.

016. Peñafiel. Castillo

Bajo él se abren muchas lucernas (chimeneas-respiradero de las bodegas).

013. Peñafiel. Castillo a

A madrugar el lunes para dirigirnos a Palencia. Paramos detrás de la catedral, “la bella desconocida” como popularmente se la conoce. A aquella hora la plaza de la Inmaculada estaba aún vacía.

068. Palencia

La catedral desde fuera no deja imaginar el magnífico interior. De ahí su denominación popular.

104. Palencia. Catedral

Pese a ello, merece la pena detenerse ante la portada del Obispo, la más decorada de todas las puertas.

102. Palencia. Catedral. Puerta del Obispo

El interior es sorprendente con unas maravillosas bóvedas.

081. Palencia. Catedral

079. Palencia. Catedral. Bóvedas nave central

Espléndidos retablos decoran sus capillas. La mayoría de esculturas del de la Capilla Mayor  son obra de Felipe Vigrarny y algunas de Alejo de Vahía.

075. Palencia. Catedral. Capilla Mayor. Retablo

Capilla Mayor. Retablo

La imagen barroca de San Antolín que lo preside es obra de Gregorio Fernández.

076. Palencia. Catedral. Capilla Mayor. San Antolín, obra de Gregorio Fernández

San Antolín, de Gregorio Fernández

La capilla del Sagrario fue antes capilla Mayor. Su retablo, obra mayoritariamente de Juan Ortiz el Viejo.

070. Palencia. Catedral. Capilla del Sagrario. Retablo.

Capilla del Sagrario

Lo preside una talla policromada de la Virgen, del siglo XIII.

071. Palencia. Catedral. Capilla del Sagrario. Retablo. Virgen tardorrománica

Obra destacada de las muchas que contiene la catedral es el famoso Cristo de las Batallas, del siglo XIV, cuya cabeza ya típicamente renacentista algunos ven como un añadido al cuerpo gótico.

082. Palencia. Catedral. Cristo de las Batallas del XIII

Cristo de las Batallas

En el trascoro se abre la entrada a la cripta. El retablo pétreo es obra de principios del XVI. En el centro el  políptico de los Siete Dolores de la Virgen de Jan Joest es una de las obras maestras de la pintura flamenca en España.

086. Palencia. Catedral. Acceso a cripta

La cripta consta de dos partes. Una primera románica (o prerrománica) cubierta con bóveda de cañón reforzada por arcos fajones.

090. Palencia. Catedral. Cripta

Y una segunda, al fondo, visigótica, mandada construir por el rey Wamba. En ella hay arcos de herradura y capiteles cuyos cimacios muestran decoración propia de la época.

094. Palencia. Catedral. Cripta visigótica

En el claustro y la sala capitular se halla el museo catedralicio con destacadas obras como la Santa Ana Triple de Alejo de Vahía.

095. Palencia. Catedral. Museo. Santa Genealogía de Alejo de Vahía. Inicios del XVI

O el Descendimiento de Felipe Vigarny.

097. Palencia. Catedral. Museo. La piedad de Felipe Vigarny

Junto a obras de autores anónimos como esta encantadora Virgen con Niño y San Miguel del primer gótico.

096. Palencia. Catedral. Museo. Virgen y San Miguel. XIII-XIV

Antes de dejar la catedral no faltó un vistazo al popular Papamoscas con el negro que abre y cierra la boca mientras el soldado y el león marcan cuartos y horas.

077. Palencia. Catedral. El Papamoscass

A toda velocidad, por la escasez de tiempo nos dirigimos al Parque Huerta de Guadián a tomar unas fotos de la bonita iglesia románica de San Juan Bautista. Esta iglesia estaba situada en la localidad de Villanueva del Río y, antes de que fuese anegada por las aguas del embalse de Aguilar de Campoo, fue trasladada piedra a piedra y rehecha en su actual emplazamiento

109. Palencia. San Juan Bautista de Villanueva del Rio

110. Palencia. San Juan Bautista de Villanueva del Rio

Aún pudimos echar un vistazo a la iglesia de San Lázaro.

111. Palencia. San Lázaro0

San Lázaro

Y relajarnos un poco en la Plaza Mayor tras la intensa mañana.

113. Palencia. Plaza Mayor

Plaza Mayor

El Cristo del Otero nos despedía al emprender ruta hacia el norte.

115. Palencia. Crsito del Oteroo

Comimos en Frómista antes de visitar San Martín.

De San Martín de Frómista poco se puede decir ya. Símbolo principal del románico del Camino de Santiago, pese a su tal vez exagerada reconstrucción de fines del siglo XIX y principios del XX.

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Su planta es basilical de tres naves y tres ábsides semicirculares.

124. Frómista. San Martín

Todas las ventanas de sus ábsides (tres en el central y dos en los laterales) están decoradas. En alguno de los capiteles con figuras  explícitamente impúdicas.

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Capitel del ábside norte

Bajo todo los aleros hay multitud de canecillos de temática muy diversa, algunos inventados en la reconstrucción antes citada.

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En el interior lo más relevante son los capiteles de las columnas. Varios de ellos historiados. Unos con significado dudoso.

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O bien explícitos como el siguiente referente al pecado original.

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Otros con aves.

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Otros con decoración vegetal.

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También los hay que combinan dicha decoración con bolas, volutas,  rostros y animales.

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O con nudos salomónicos.

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Junto al ábside norte se muestra una maqueta de cómo era la iglesia antes de la restauración.

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La iglesia gótico-renacentista de San Pedro estaba cerrada.

117. Frómista. San Pedro

De Frómista a la cercana Villalcázar de Sirga siguiendo el camino de Santiago.

Villalcázar fue sede de una encomienda templaria y la iglesia de principios del gótico de Santa María la Blanca es lo que ha permanecido.

127. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca

Al sur una larga escalinata conduce al altísimo pórtico que cobija la portada, lo más interesante de la iglesia.

a129. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca

 Las cinco arquivoltas de la portada están completamente decoradas con multitud de personajes.

130. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca. Portada

Sobre la portada hay un doble friso. En el inferior se representa la Epifanía y la Anunciación a la derecha.

132. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca. Portada

El friso superior lo centra el Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos. Curiosamente el toro de San Lucas parece más bien un cerdito.

134. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca. Portada

 El interior es de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería muy primitivas.

Nave central

Nave central

El retablo Mayor es de principios del XVI y ha sido muy modificado.

144. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca.Retablo del Altar Mayor

Las tallas del Calvario que lo corona son de alrededor de 1300.

145. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca.Retablo del Altar Mayor. Calvario

En la capilla de Santiago, añadida al sur, alberga tres extraordinarios sepulcros góticos policromados, perteneciente uno de ellos a Felipe de Suabia, hijo de Fernando III.

142. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca.Capilla de Santiago. Sepulcros góticos del Infante don Felipe, Doña Leonor Ruiz de Castro y Don Juan Pérez.

En la misma capilla se guarda la denominada Virgen de las Cantigas, milagrosa imagen cuyos milagros narra Alfonso X.

152. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca. Virgen de las Cantigas

Como curiosidad hay una trampilla en la nave norte, que debe dar a alguna corriente subterránea o a algún osario, pero que la imaginación popular con la cada vez mayor tendencia a identificar templarios con magias y poderes sobrenaturales ha hecho puerta para algún pasadizo secreto y también como conexión con fuerzas telúricas que impregnarían de magnetismos parafísicas el entorno.

149. Villalcázar de Sirga. Santa María la Blanca. Pozo de los templarios

En Villalcázar dimos por finalizada la jornada. Regreso al hotel y a descansar.

Mayor madrugón el martes y hacia Zamora. Llegar y a la catedral.

156. Zamora

El Duero lucía espléndido en un día luminoso.

160. Zamora. El Duero

161. Zamora. El Duero

Antes de entrar en la catedral un vistazo a la llamada Casa del Cid

164. Zamora. Casa del Cid

Y a la portada del Obispo, única que subsiste de las tres originales.

166. Zamora. Catedral. Portada del Obispo

Catedral. Portada del Obispo

Rodeamos la catedral para entrar por el norte que es el acceso actual.

165. Zamora. Catedral

Pero antes aún me dio tiempo a tomar una foto del cimborrio, pieza muy original que se imitó luego en Salamanca y Toro, que con alguna otra forman un conjunto de iglesias con cúpula único en España.

168. Zamora. Catedral. Cimborrio

Catedral. Cimborrio

Iniciamos la visita por el claustro que da acceso al museo con una gran colección de obras, como las siguientes tallas de Juan de Montejo de alrededor de 1600.

171. Zamora. Catedral. Calvario de Juan de Montejo. hacia 1600

Calvario de Juan de Montejo

O la custodia de Pablo de Ávila, de principios del XVI.

172. Zamora. Catedral. Custodia, obra de Pedro de Ávila, 1515

Custodia

La colección de lipsanotecas es amplia y variada en estilos y épocas

173. Zamora. Catedral. Lipsanotecas

La renacentista Virgen con el Niño y San Juanito es de mármol de Carrara.

174. Zamora. Catedral. Virgen con el Niño y San Juanito.Procede monasterio San Jerónimo

Virgen con el Niño y San Juanito

Y en le interior de la catedral es muy interesante el retablo del ábside norte, presidido por la denominada Virgen Calva debido a su despejada frente.

177. Zamora. Catedral. Retablo del ábside norte

Retablo del ábside norte

El Altar del Monumento en plata se puede contemplar en la capilla de San Ildefonso.

181. Zamora. Catedral. Altar del Monumento

Altar del Monumento

La capilla de San Juan Evangelista la preside un retablo renacentista y en ella está la pila bautismal.

187. Zamora. Catedral. Capilla de San Juan Evangelista

Capilla de San Juan Evangelista

Una de las imágenes que cuenta con más devoción en Zamora es el denominado Cristo de las Injurias.

189. Zamora. Catedral. Cristo de las Injurias

Cristo de las Injurias

Tras una breve ojeada al castillo.

195. Zamora. Castillo

Castillo

Y a la iglesia de San Isidoro, de origen románico, pero muy transformada.

199. Zamora. San Isidoro

San Isidoro

Nos detuvimos en la Magdalena.

201. Zamora. La Magdalena

La Magdalena

203. Zamora. La Magdalena

La Magdalena

Para dirigirnos después al Museo de Semana Santa, donde se muestran muchos de los pasos que salen en las procesiones.

213. Zamora. Museo de Semana Santa

214. Zamora. Museo de Semana Santa

Al lado del Museo está la iglesia románica  de Santa María la Nueva, que fue incendiada en el siglo XII durante el denominado Motín de la Trucha, que enfrentó a los gremios con la nobleza y que acabó con el incendio de la iglesia cuando en ella se había reunido buena parte de la nobleza de la ciudad.

206. Zamora. Santa María la Nueva

Santa María la Nueva

El motín da también nombre a un bar con buenos vinos y tapas situado junto a la iglesia.

225. Zamora

Acabamos la visita de la ciudad en la Plaza Mayor, junto a la iglesia de San Juan de Puerta Nueva.

223. Zamora. Plaza Mayor. San Vicente

San Juan de Puerta Nueva

De regreso paramos a comer en Tordesillas y después dimos un paseo por la villa.

229. Tordesillas

Santa María

Plaza Mayor

Plaza Mayor

239. Tordesillas. San Antolín

San Antolín

En la Casa del Tratado vimos la colección de maquetas, entre las cuales está la del castillo de Simancas.

Maqueta del castillo de Simancas

Maqueta del castillo de Simancas

En el edifico de al lado hay una exposición de facsímiles de mapas, como el de Juan de la Cosa, cuyo original está en el Museo Naval de Madrid.

238. Tordesillas. Casas del Tratado

El puente sobre el Duero de diez ojos comunica el casco antiguo de la ciudad con la orilla izquierda del río.

244. Tordesillas. Puente

Muy cerca del puente se sitúa el monumento al Toro de la Vega. Este festejo taurino con centenares de años de antigüedad ha engendrado desde la segunda mitad del siglo XX muchas polémicas. En 1966 se prohibió la muerte del toro, pero posteriormente volvió a autorizarse.

241. Tordesillas. Monumento al Toro de la Vega

Todavía quedó tiempo para callejear por Valladolid.

Plaza de Zorrilla

Plaza de Zorrilla

Catedral

Catedral

Santa María la Antigua

Santa María la Antigua

253. Valladolid. Plaza Mayor

Plaza Mayor

El miércoles fue una mañana tranquila en que la visita era del castillo de Peñafiel.

254. Peñafiel. Castillo

 El castillo más fortaleza militar que palacio conserva el aspecto que tenía en le siglo XV.

272. Peñafiel. Castillo

280. Peñafiel. Castillo

292. Peñafiel. Castillo

 Como todos los castillos también tenía sus partes más prosaicas

Letrina en la Torre del Homenaje

Letrina en la Torre del Homenaje

Las vistas desde el castillo son espectaculares.

270. Peñafiel desde el castillo

La Plaza del Coso se ve perfectamente.

Plaza del Coso

Plaza del Coso

También las bodegas Protos.

283. Peñafiel. Bodegas Protos desde el castillo

Por la tarde otra vez a Valladolid para realizar una visita guiada a la ciudad.

Empezamos en San Pablo.

297. Valladolid. San Pablo

San Pablo

Su fachada es un auténtico retablo en piedra y alrededor de la portada aparecen multitud de personajes, santos y santas mayoritáriamente relacionados con la orden dominica ya que de los dominicos era el convento y dominico el cardenal Fray Juan de Torquemada (tío del famoso inquisidor) que financió la nueva iglesia.

299. Valladolid. San Pablo

San Pablo

Al lado de San Pablo está el Colegio de San Gregorio que cuenta con otra fachada en piedra de riquísima ornamentación y en cuyo interior se ubica el Museo Nacional de Escultura.

San Gregorio

San Gregorio

A la izquierda de la entrada está la capilla de Fray Alonso de Burgos, que pertenecía a la iglesia de San Pablo. en esta capilla se muestra un retablo de Alonso Berruguete, que procede de la iglesia del convento de La Mejorada de Olmedo. A ambos lados tiene las estatuas orantes de los Duques de Lerma

303. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Capilla funeraria Fray Alonso de Burgos.

Y a la derecha aparece el Patio de los Estudios con una abundante representación de gárgolas.

311. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Patio de los Estudios

314. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Patio de los Estudios. Gárgola

316. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Patio de los Estudios. Gárgola

Desde el patio se accede a las diversas salas. En las primeras se puede ver las mejores obras manieristas de Alonso Berruguete.

El Retablo Mayor de la iglesia del convento de San Benito el Real aparece desmontado y dividido en dos partes en dos salas distintas.

318. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Retablo Mayor del monasterio de San Benito el Real de Valladolid de Alonso Berruguete. Parte inferior

Retablo Mayor del monasterio de San Benito el Real de Valladolid de Alonso Berruguete. Parte inferior

319. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Retablo Mayor del monasterio de San Benito el Real de Valladolid de Alonso Berruguete. Parte superior

Retablo Mayor del monasterio de San Benito el Real de Valladolid de Alonso Berruguete. Parte superior

Entre otras obras de Berruguete, procedentes del mencionado retablo, destacan el retorcido y deformado San Sebastián.

323. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. San Sebastián de Alonso Berruguete

San Sebastián de Alonso Berruguete

Y el trágico y atormentado Sacrificio de Isaac.

324. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Sacrificio de Isaac de Alonso Berruguete

Sacrificio de Isaac de Alonso Berruguete

En estas primeras salas se encuentra también un retablo dedicado a la Virgen de autor anónimo, obra flamenca de principios del siglo XVI.

326. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Retablo Vida de la Virgen. Anónimo flamenco de hacia 1515

Retablo de la Vida de la Virgen.

Y una Santa Ana con Virgen  y Niño de la misma época.

327. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Santa Ana, Virgen y Niño. Principios del XVI

Santa Ana, Virgen y Niño.

Probablemente la obra más antigua del Museo sea esta Virgen del siglo XIII.

329. Valladolid. San Gregorio. Museo Nac. Escultura. Finales XIII

Virgen del XIII

La premura de tiempo impidió el acceso al resto del museo. ¡Otra vez será! pues ya hace unos años que lo vi entero.

El recorrido por la ciudad tuvo breves paradas. Una de ellas para contemplar el campanario románico de Santa María la Antigua.

Santa María la Antigua

Santa María la Antigua

Otra en la catedral, básicamente de estilo herreriano y con aspecto siempre de inacabada. el Retablo Mayor es de Juan de Juni.

335. Valladolid. Catedral

Retablo Mayor de la catedral

 Atravesamos el Pasaje Gutiérrez.

337. Valladolid. Pasaje Gutiérrez

Pasaje Gutiérrez

Para finalizar en la Plaza Mayor frente al monumento a Pedro Ansúrez, repoblador de la ciudad y estrechamente vinculado al condado de Urgel, tutor de Armengol V con quien casó su hija y por tanto abuelo de Armengol VI.

338. Valladolid. Plaza Mayor. Estatua de Pedro Ansúrez

Plaza Mayor. Estatua de Pedro Ansúrez

Se acaban los días y aún queda mucho por ver. Hoy empezamos por el románico de Carrión de los Condes.

Carrión nos recibe, como en tantos otros pueblos del camino, con la estatua del peregrino.

339. Carrión de los Condes

A su lado quedan restos de la antigua muralla medieval.

340. Carrión de los Condes

Y a unos metros la iglesia de Santa María de las Victorias o del Camino, que conserva aún su ábside sur románico.

341. Carrión de los Condes. Santa María del Camino

La portada es lo más interesante de la iglesia.

342. Carrión de los Condes. Santa María del Camino. Portada sur

Las tres arquivoltas interiores están decoradas con ajedrezado jaqués. La exterior muestra una gran cantidad de personajes que representan distintos oficios o alegorías de los vicios. También hay figuras demoníacas y animales.

Portada sur

Sobre la portada en un friso aparece la Adoración de los Magos y la conversación de éstos con Herodes.

Portada sur. Friso superior. Epifanía

El interior de la iglesia es de tres naves y ha sido bastante modificado desde su aspecto original.

344. Carrión de los Condes. Santa María del Camino. Nave central

Santa María del Camino. Nave central

La imagen más valiosa que conserva el templo es la Virgen de las Victorias o del camino, del siglo XIII, aún con un cierto regusto románico.

354. Carrión de los Condes. Santa María del Camino. Virgen de las Victorias. De piedra, del XIII

Siguiendo la calle (la Rúa) se alcanza la Plaza Mayor.

355. Carrión de los Condes. Plaza Mayor

Más adelante se encuentra la iglesia de Santiago, de cuyo origen románico se conserva poco, entre ello la portada con personajes de diversos gremios medievales representados en la arquivolta figurada.

358. Carrión de los Condes. Santiago. Portada

Y sobre todo el friso situado sobre la portada.

359. Carrión de los Condes. Santiago. Friso

Este friso lo preside el Pantocrátor entre el Tetramorfos.

P1120210

El interior de la iglesia ha sido convertido en un museo de Arte Sacro.

360. Carrión de los Condes. Santiago. Ábside central

Junto a obras procedentes de las iglesias de la localidad y lugares cercanos llama la atención un amplio conjunto de matracas y carracas de utilización generalizada en Semana Santa no hace demasiados años.

363. Matracas y carracas

364. Matracas y carracas

De Carrión fuimos a la villa romana de La Olmeda situada en el término municipal de Pedrosa de la Vega.

Se trata de una inmensa vivienda peristilada,básicamente del siglo IV, que debió ser centro de una importante explotación agraria.

368. Villa romana de La Olmeda

Lo más llamativo son sus mosaicos, conservados “in situ” en una gran extensión.

Muchos son geométricos.

375. Villa romana de La Olmeda

Pero en la sala principal hay representaciones figuradas mitológicas y con escenas de caza de inusitado realismo.

377. Villa romana de La Olmeda

381. Villa romana de La Olmeda

380. Villa romana de La Olmeda

La lucha entre el jabalí y los perros es excepcional.

378. Villa romana de La Olmeda

En el león se aprecia el buen conocimiento que de su anatomía se tenía.

383. Villa romana de La Olmeda

Como toda villa que se preciase contaba también con sus termas.

389. Villa romana de La Olmeda

Ese día comimos de nuevo en Frómista.

393. Frómista

En el pueblo hay un museo etnográfico, que el propietario tuvo la amabilidad de abrirnos y mostrarnos. Una abigarrada colección de objetos nos devuelve al pasado, a sus oficios y a su vida cotidiana.

394. Frómista. Museo Etnológico

396. Frómista. Museo Etnológico

400. Frómista. Museo Etnológico

La última visita del día fue para el Real Monasterio de Santa Clara en Astudillo, que tiene una iglesia gótico-mudéjar.

402. Astudillo. Monasterio de Santa Clara. Iglesia

Y conserva interesantes yeserías y artesonados como el siguiente.

404. Astudillo. Monasterio de Santa Clara. Artesonado

Además de algunas obras de arte con las que se ha creado un pequeño museo.

405. Astudillo. Monasterio de Santa Clara.

Entre ellas esta cruz de plata esmaltada en añil del siglo XIV.

407. Astudillo. Monasterio de Santa Clara. Cruz esmaltada. XIII

Y no es lo menos interesante del convento la repostería en la cual las monjas son maestras.

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El último día ya no salimos de Peñafiel y antes de regresar aprovechamos la mañana visitando las bodegas Protos.

412. Peñafiel. Bodegas Protos

La parte moderna es obra del arquitecto Richard Rogers en colaboración con Alonso Balaguer y Arquitectos Asociados. 

413. Peñafiel. Bodegas Protos

El acero, el vidrio y la madera no dejan lugar a decoraciones superfluas que hagan olvidar la función básica de la bodega como ocurre en muchas otras.

425. Peñafiel. Bodegas Protos

431. Peñafiel. Bodegas Protos

Lógicamente acabamos con una cata del tinto tradicional elaborado íntegramente con uva tempranillo y del blanco de denominación de origen Rueda que elaboran desde hace unos años

437. Peñafiel. Bodegas Protos

A continuación pudimos aún ver el Museo de Arte Sacro instalado en la iglesia de Santa María.

446. Peñafiel. Santa María. Museo de Arte Sacro

Interior de la iglesia

Entre la cantidad de obras procedentes de iglesias de Peñafiel y poblaciones cercans se encuentra una Virgen en madera del siglo XIV

439. Peñafiel. Santa María. Museo de Arte Sacro. Procede de esta iglesia. Madera. XIV

O esta otra en piedra, románica del XII.

440. Peñafiel. Santa María. Museo de Arte Sacro. Procede de Peñafiel. Piedra. XII

Hay también un Cristo gótico.

443. Peñafiel. Santa María. Museo de Arte Sacro. CRisto gótico

Y varios retablos como el siguiente atribuido a Juan Ortiz el Viejo.

445. Peñafiel. Santa María. Museo de Arte Sacro. Procede de esta iglesia. Atribuido a Juan Ortiz el Viejo. XVI

Es muy amplia la colección de cruces procesionales como la siguiente del siglo XVI.

449. Peñafiel. Santa María. Museo de Arte Sacro. Cruz Procesional. 1567

Un vinito, la tapita, a comer y regreso a Huesca.

450. A punto de regresar

CASTILLA

Dispuestos a asistir al encuentro de Amigos del Románico del Norte (grupo formado en facebook), Carmina (es mi esposa,  infatigable acompañante y motor incansable en mis salidas) y yo emprendimos viaje en dirección a Castilla el 14 de setiembre.

Nuestra primera parada fue en Briviesca. El trazado cuadrícula de la ciudad y su plaza son interesantes. Nos sorprendió agradablemente la iglesia gótico-renacentista de San Martín.

En la fotografía de la nave central de la iglesia se pueden apreciar las bóvedas estrelladas y las robustas columnas que las sostienen.

Tras comer en Briviesca, nos dirigimos a Monasterio de Rodilla, donde echamos un vistazo a la bonita iglesia de Santa Marina, que conserva una portada y una ventana de origen románico.

Santa Marina

A corta distancia está la espléndida Santa María del Valle, iglesia del desaparecido monasterio.

Nuestra Señora del Valle

Portada norte

Canecillos muy explícitos

Canecillos no tan sugerentes, pero también divertidos

La noche la pasamos en un hostal situado en la pequeña población de Montorio. Hasta el anochecer aún nos dio tiempo para subir a la ermita del pueblo.

Nuestra Señora de la Merced de Montorio

Al día siguiente, a las diez de la mañana, en Covanera, teníamos la cita con el grupo. Allí nos reunimos el organizador, José García-Maestro, y once amigos más. Antes de iniciar las visitas programadas decidimos acercarnos al Pozo Azul, una surgencia cárstica no lejos del pueblo.

Pozo Azul

De Covanera a Tablada de Rudrón donde visitamos la ermita de la Inmaculada Concepción. Muy transformada, conserva de su origen románico una interesante portada y otros elementos escultóricos (ventana, canecillos) procedentes probablemente de una construcción anterior.

Ermita de Tablada de Rudrón

De Tablada a Gredilla de Sedano. Magnífica portada con el misterio añadido de la cabeza del personaje central del tímpano.

San Pedro y San Pablo de Gredilla

San Pedro y San Pablo de Gredilla. Tímpano

De Gredilla a Moradillo de Sedano. Otra iglesia originalmente románica con muchos añadidos, pero que conserva una de las mejores portadas del románico español.

San Esteban de Moradillo de Sedano

San Esteban de Moradillo de Sedano. Portada

A continuación a comer todo el grupo en el restaurante Molino de Sedano, con la charla de sobremesa correspondiente.

El Molino de Sedano

Por la tarde la culminación de una jornada inolvidable: la galería porticada de Rebolledo de la Torre, bajo la discreta vigilancia de la no lejana Peña Amaya. Aunque ya la conociésemos es siempre una experiencia excepcional transitar por entre sus columnas y capiteles, obra del maestro Juan de Piasca.

Pórtico de Rebolledo de la Torre

Uno de los capiteles más conocidos de Rebolledo: la lucha de Sansón con el león

Nos despedimos tomando unas cañas en Alar del Rey y nosotros nos dirigimos a Aguilar de Campóo a pasar la noche. Aún coincidimos con Mercè, Montse e Ignasi en el mismo hotel. A madrugar y en marcha hacia Fromista. ¡Qué decir de San Martín! Hito fundamental del Camino de Santiago. Es toda una enciclopedia.

San Martín de Fromista

De San Martín a San Juan de Baños. Uno de los pocos monumentos visigóticos que nos queda, y quizás el más representativo.

San Juan de Baños

San Juan de Baños. Interior

Antes de ir a la capital aún hicimos una breve parada para visitar Santa María en Villamuriel de Cerrato, de principios del XIII y que representa un interesante ejemplar del primer gótico. Su aspecto fortificado ha hecho que algunos le atribuyan un origen templario de lo que no hay constancia documental alguna.

Santa María. Fachada norte

Ya en Palencia el plato fuerte fue sin duda la catedral. Su exterior no hace imaginar su riqueza interior. De todos modos lo más interesante es la llamada cripta der San Antolín, dividida en dos partes, que en realidad corrersponden a los restos de la iglesia románica y de la visigótica que precedieron al templo actual.

Catedral

Catedral

Cripta

Acabamos la tarde paseando por Palencia y disfrutando de sus monumentos y parques.

San Miguel

Parque Isla Dos Aguas

San Juan Bautista en el parque Huerta de Guadián

Tras una noche de calma y descanso en Palencia partimos de buena mañana a Valladolid, ciudad cuyo principal atractivo son los museos, cerrados al ser lunes. Eso no nos impidió callejear y contemplar los principales monumentos del centro de la ciudad.

Plaza Zorrilla

Real Monasterio de San Benito

San Gregorio

Santa María de la Antigua

Catedral

Llegados a Salamanca, nos vimos rápidamente en un ambiente turístico y estudiantil a la vez. El buen tiempo ayudó a que calles y plazas estuviesen rebosantes. Un hotel céntrico, cómodo y vanguardista nos ayudó a pasar un par de días muy agradables. La primera visita fue, ¡cómo no!, la Plaza Mayor. Para mí la plaza más bonita de España (con permiso de la de Graus). Me asombró hace más de cuarenta años y lo sigue haciendo.

Plaza Mayor

Siguiente visita: las catedrales. La espléndida Catedral Nueva queda superada aún por la Vieja, remanso de paz. El retablo (una maravilla), el claustro, sus capillas y las obras de arte que contienen completaron una visita más que recomendable.

Catedral Nueva

Catedral Vieja. Interior

Catedral Vieja. Retablo

La visita a las catedrales no hubiese sido completa sin acceder a la exposición “Jeronimus”, situada en el interior a las torres y cuya visita permite contemplar la ciudad y las cubiertas de las catedrales desde arriba. Pasar junto a la Torre del Gallo fue una experiencia inolvidable.

Torre del Gallo

Hay tanto que ver en Salamanca que un par de días pasan en un soplo. De entre lo que vimos a destacar la Universidad. En ella nos entretuvimos -como turistas que somos- buscando la rana en la fachada de las Escuelas Mayores.

Patio de Escuelas. Buscando la rana

De día y de noche pateamos la ciudad. Estuvimos en San Marcos, en San Esteban, en las Dueñas, en Santo Tomás Cantuariense, en Casa Lys y su museo, … ¡Y lo que nos faltó!

Palacio de Monterrey

Plaza Mayor

San Marcos. Curiosa iglesia románica circular

Las Dueñas

Santo Tomás Cantuariense

Torre del Aire

Antes de volver aún decidimos hacer unos cuantos kilómetros más e ir a ver el fenómeno de la iluminación del capitel de Santa Marta de Tera (Zamora) que se produce alrededor de los equinoccios. Para ello madrugamos y atravesando Zamora nos dirigimos a Santa Marta. Llegamos antes de las diez, hora en que se produce el fenómeno, pero hasta las diez y cuarto no vinieron a abrir. Es comprensible dado que sólo otra pareja -que estaban de paso y desconocían el fenómeno- y nosotros esperábamos y no vino nadie más. La señora que abre la iglesia nos contó que tiene la costumbre de abrir un poco antes, pero sólo el día del equinoccio y anterior o posterior en que al parecer acude más gente. Cuando entramos el capitel estaba iluminado, pero ya no vimos la llegada del rayo, que la señora nos mostró en una pequeña grabación que llevaba en el móvil. De todos modos, la iglesia es una preciosidad y la visita vale absolutamente la pena.

Santa Marta de Tera

El famoso y enigmático capitel iluminado por el sol

De Santa Marta a Benavente. Allí dedicamos el resto de la mañana a las dos iglesias románicas de la ciudad: Santa María del Azogue y San Juan del Mercado. La primera con sus cinco ábsides es digna de figurar entre lo mejor del románico zamorano y eso es decir mucho. San Juan es también interesante y más ahora en que a través de la Casa de la Cultura se pueden observar los ábsides, pero al no cubrirse con bóvedas y finalizarse los muros en ladrillo me produjo una sensación peculiar sobre todo en el interior.

Santa María del Azogue

San Juan del Mercado. Presbiterio

De Benavente ya en ruta de regreso a casa, pero con una parada importante. Santo Domingo de Silos nos pareció muy interesante como última etapa del viaje, hacía muchos años que no estábamos allí y además no habíamos pernoctado nunca en el lugar. Su alejamiento del mundanal ruido y el encanto del lugar son atractivos especiales. Asistimos a vísperas. El gregoriano de los monjes te transporta en el tiempo y te eleva el espíritu.

Santo Domingo de Silos

El último día lo iniciamos asistiendo a misa en la iglesia del monasterio. Únicamente encontré para mí gusto una pequeña carencia: la misa podía haber sido en latín. Tras la misa, la visita guiada al claustro, la antigua botica y el museo. Ese claustro merece ser contemplado mil veces. Es una lección de románico superior a la de cuantos especialistas te puedan dar. Y no sólo de románico. Cuando Gerardo Diego escribió el conocido soneto no creo que llegase a imaginar que esa “flecha de fe, saeta de esperanza” seguiría años como “enhiesto surtidor de sombra y sueño”.

Claustro de Silos: Panel de la duda de Santo Tomás

Parte del claustro bajo la sombra del “mudo ciprés en el fervor de Silos”

Como todo debe acabar también nuestro viaje. Regreso a casa, descanso y si todo va como lo esperado a volver a emprender el vuelo.  ¡Hasta la próxima!

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