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LAS FALLAS Y HOGUERAS DE SAN JUAN EN GRAUS Y ALREDEDORES.

Son muy conocidas las celebraciones del solsticio de verano en la noche de San Juan o días próximos que tienen lugar en diversos lugares de Ribagorza y en las vecinas comarcas de Sobrarbe y Pallars. Me refiero al descenso de los mozos con las fallas[1] desde la hoguera situada en un monte próximo (el Faro[2]) hasta el pueblo.

El fuego va íntimamente relacionado con esta fiesta. Unos consideran que como homenaje a la noche más corta del año y otros como intento de reforzar el sol que a partir de ahora  irá acortando sus horas.

Con diversas variantes locales la celebración consiste en que en mayo, los “fallaires” (los que descenderán con las fallas) van a elegir al bosque los árboles, cortan las fallas (palos de pino o abedul), quitan la corteza, astillan los troncos y llenan las hendeduras con cuñas de madera para facilitar el secado. Luego plantan las fallas en torno a una mayor central, situada en un lugar denominado el Faro, que será perfectamente visible desde el pueblo cuando se encienda.

Ese mismo día se corta  un gran árbol que, una vez pelado y astillado, se planta en la Plaza Mayor.

Al atardecer de la víspera de San Juan, los “fallaires” suben al Faro. Cuando anochece encienden la hoguera central y allí prenden las fallas al tiempo que también ven como se ha encendido el tronco dejado en la plaza del pueblo. Luego, descienden a toda velocidad con sus antorchas encendidas hasta el pueblo, realizando en su recorrido siluetas y figuras. Cuando llegan son recibidos con música y campanas y obsequiados con torta y vino.

En cada pueblo la costumbre ha ido originando variantes, pero el eje central en Ribagorza, Sobrarbe y Pallars no cambia: descender desde el Faro con las fallas encendidas.

En otros lugares como Andorra, donde se han recuperado hace unos años, las fallas son urbanas y no descienden de ningún monte. En Les, en el Valle de Arán, el “Haro” (Faro) es el tronco que de un año a otro se planta en la plaza para ser encendido esa noche, mientras en él se prenden “es halhes” (fallas), hechas en este caso con corteza de cerezo.

En Ribagorza, en su zona aragonesa, se realiza esta fiesta en Bonansa, Montanuy, Castanesa, Aneto, Laspaúles, Suils, Villarrué, Neril, Sahún y en San Juan de Plan (este último ya en Sobrarbe).

Pero el motivo de este artículo no es describir esa fiesta sobre la cual hay muchas publicaciones, sino prestar atención al hecho de que esa fiesta no se restringía a la zona pirenaica, sino que también pudo existir en Graus y otros lugares de la denominada Baja Ribagorza.

En algunos pueblos como Torres del Obispo se ha mantenido esa noche  la tradición de las hogueras, sin embargo en Graus y muchos otros no se conserva ni el recuerdo. Eso ocurre con muchísimas tradiciones pero en este caso creo que tenemos un dato claro de que la costumbre existió.

Algo peculiar era lo que se hacía en Puy de Cinca donde en esa fecha se arrojaban aliagas encendidas por la ladera de un monte, tal como cuenta M. Benito (Protección de los campos en “Diario del Altoaragón”, 4 de agosto de 1996, p. 11) y me confirmó un señor nacido en Puy de Cinca.

En muchos lugares de la Alta Ribagorza, en los cuales se ha perdido la tradición, se conserva el topónimo el Faro, por ejemplo en San Martín de Veri, en Piedrafita, en Espés, en Alins, en Señiu, en Fontchanina, en Buira o en Gabarret.

Y eso mismo ocurre en Graus, en Centenera, en Ejep, en Bellestar, Yardo, el Soler y Caladrones. En Bolturina hay también una Peña Farín, que probablemente se refiere a lo mismo. En Graus, el Faro es el nombre que recibe el tozal situado sobre el área de recreo de Barasona (cerca hay otro pequeño cerro que los habitantes de Barasona denominaban el Faret). El tozal del Faro es también denominado tozal de las Bruixas, lo que incrementa la magia del lugar.

Puede que el Faro no se encendiese para la gente de Graus sino para la de Barasona o Cancer, pero para el caso da igual. Si había Faro, había hogueras para San Juan encendidas desde él.

De la importancia que tuvieron en el pasado esos puntos es prueba la ermita de la Virgen del Faro en Centenera, que probablemente es una muestra más del afán por cristianizar lugares relacionados con antiguos cultos. El deseo de eliminar ciertos rastros del pasado se observa también en el nombre de esta ermita que ya Madoz en el siglo XIX denomina Virgen de Alfaro y así lo repiten otros.

Si así sucedía, y encender hogueras en el Faro para bajar desde ellas se hacía en esta zona, habría que replantearse las tradiciones y considerar que los rituales relacionados con el agua en esa noche mágica convivieron antaño con los rituales relacionados con el fuego. Tal como ocurría en Escanilla, según Aurelio Biarge (Escanilla y Ligüerre de Cinca en “Nueva España”, 11 de febrero de 1973, p. 3).

Otra conclusión -dado que esta tradición, fuera de Ribagorza, Sobrarbe y Pallars, es bastante distinta- sería que de ahí surge un argumento más en defensa de las peculiaridades histórico-culturales de unos territorios con costumbres ancestrales propias de tiempos en los que Aragón o Cataluña estaban aún muy lejos de su nacimiento.

Ermita de la Virgen del Faro de Centenera

Ermita de la Virgen del Faro en Centenera

[1]Falla deriva del latín facula, diminutivo de fax que significa antorcha.

[2] Faro deriva del latín pharos, que a su vez viene del griego Φάρος, nombre de una pequeña isla cercana a Alejandría donde se construyó el famoso Faro. Y en Ribagorza y Pallars designa un punto elevado donde se encendían las grandes hogueras para señales o para celebraciones.

GRAUS. SAN ANTÓN DE PANO

San Antón de Pano

Desde la ermita de la Virgen de la Collada una pista desciende en dirección a Pano, recorridos unos seiscientos metros, antes de llegar al cementerio, sale una pista abandonada a mano derecha, que en menos de diez minutos conduce a la iglesia del antiguo monasterio. También se puede ir por la pista principal cien metros más y subir por un antiguo y estrecho sendero. Las coordenadas UTM son 31 T 0276108 y 4682220.

San Antón 1a

Iglesia de tres naves, separadas por arcos formeros, y tres ábsides semicirculares. Cada nave está cubierta por una bóveda de cañón, la central sostenida por tres arcos fajones y las laterales por dos. Estos arcos descansan sobre pilares rectangulares, excepto el central que lo hace sobre pilares cruciformes.

Nave central

Nave central

Nave norte

Nave norte

Nave sur

Nave sur

Arcos formeros entre naves central y norte

Arcos formeros entre naves central y norte

Arcos formeros entre nave central y sur

Arcos formeros entre naves central y sur

Los ábsides están decorados con arcuaciones propias del más tradicional estilo lombardo. El ábside central muestra además sendas lesenas laterales. El ábside central y el norte tienen una cornisa formada con piedras triangulares. El ábside norte sólo conserva tres arcuaciones (rehechas durante las obras de restauración). La cubierta de los ábsides laterales ha estado sobrealzada. En cada ábside hay una ventana de medio punto, formada con pequeñas dovelas, de doble derrame.

Cabecera

Cabecera

Ábside central

Ábside central

La puerta de acceso se abre en el muro sur. Exteriormente, está formada por pequeñas dovelas rodeadas de pequeñas lajas colocadas verticalmente. Al interior, es adintelada. Hay que subir dos peldaños para entrar.

Portada

Portada

En el muro sur y en el muro oeste hay sendas puertas tapiadas, la del sur formada con tres grandes dovelas, la del oeste con dovelas pequeñas.

Puerta tabicada al sur

Puerta tabicada al sur

Puerta tabicada al oeste

Puerta tabicada al oeste

Sobre la puerta del muro oeste se aprecia una ventana cruciforme, también tapiada.

Ventana cruciforme tabicada en muro oeste

Ventana cruciforme tabicada en muro oeste

Entre la puerta y los pies de la nave hay una ventana geminada, deteriorada, pero en la que aún se aprecia una doble fila de dovelas.

Ventana geminada en muro sur

Ventana geminada en muro sur

En el interior, el presbiterio queda a un nivel superior al resto de las naves.

Ábside central

Ábside central

El suelo es de grandes losas y en algún lugar el pavimento es la misma roca.

Hay un banco de piedra adosado al muro norte.

Nave norte hacia los pies

Nave norte hacia los pies

En las paredes queda algún pequeño resto de enlucido y pintura. Un fragmento de la decoración mural de los ábsides con pinturas medievales muy sencillas se conserva, desde que fue arrancado en 1975, en el Museo Diocesano de Barbastro.

El aparejo es irregular, colocado en hiladas y unido con grueso mortero. No muestra decoración alguna excepto en los ábsides y ventanas. La cubierta es de losas, a dos aguas y única para las tres naves.

Muro norte

Muro norte

Muro oeste

Muro oeste

Al exterior, un banco de piedra recorre a lo largo el muro sur. Posiblemente sea obra reciente.

Muro sur

Muro sur

Se ha especulado mucho con la fecha de construcción de esta iglesia. Creo, a pesar de sus deficiencias que, sobre todo en el interior, nos sitúan ante una obra de manos no muy expertas, no es ese motivo suficiente para hacerla retroceder en el tiempo y deberíamos pensar en fecharla a finales del siglo XI o incluso más tarde.

En la restauración se arregló frente a la iglesia una terraza que da al sur.

Esta iglesia fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1983.

Unos metros al este de la iglesia hay una cruz de madera sobre triple pedestal de piedra. La cruz es indudablemente posterior al pedestal.

Crucero

Crucero

A un par de metros del muro oeste hay una pequeña elevación que puede hacer pensar en alguna fortificación, lo que sólo podría averiguarse con una excavación.

Posible fortificación

Posible fortificación

Al nordeste de la iglesia hay restos de cercados y casas de época incierta.

Bibliografía:

ARAMENDÍA, José Luís: El Románico en Aragón, vol. II, Cuencas del Ésera y Cinca, Librería General S.A., 2001, p. 57-60.

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 527-529.

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo III, Prames, Zaragoza, 2004, p. 212-219.

GRAUS. SAN CRISTÓBAL DE JUSEU

San Cristóbal de Juseu

Al sudeste del pueblo, a los pies de la Cogulla, cerca del sendero GR 18. A cuatro kilómetros de la carretera Barbastro-Benabarre, setecientos metros antes de llegar a Juseu, parte una pista a la derecha que va a Purroy y se cruza algunas verces con el GR 18, primero da la vuelta al pueblo por el sur y sigue con tramos aceptables y otros no tanto. En todas las bifurcaciones se sigue siempre la pista más trillada – en las más dudosas hay que ir por la derecha- hasta que recorridos 5’8 Km hay que desviar hacia la izquierda por una pista que desciende en dirección a Aler y en ochocientos metros se llega a la ermita. Si no se dispone de un buen todoterreno, la alternativa es ir hasta el último cruce mencionado siguiendo el GR 18. Las coordenadas UTM son 31 T 0286039 y 4662205.

Rústico edificio del que se conserva el muro sur con la arrancada de la bóveda y buena parte del ábside y las hiladas inferiores del frontis.

San Cristóbal

El ábside semicircular, orientado al este e indiferenciado con respecto a la nave, se levanta sobre un zócalo parcialmente conservado.

¿Zócalo?

¿Zócalo?

El muro norte y la bóveda están completamente hundidos. Sus sillares y tejas llenaban todo el interior. La limpieza de los vecinos en 2011 ha dejado incluso a la vista el pavimento moderno.

Interior

Interior

En el frontis, al oeste, se abría la puerta. Se conservan las jambas. La viga que hacía de dintel y los restos de la puerta, que en 2002 aún permanecían “in situ” están  por los alrededores a raíz de la limpieza.

Restos de la puerta

Restos de la puerta

En el muro sur hay una ventana con derrame al exterior, en el muro norte había habido otra similar que la gente mayor aún recuerda.

Ventana en muro sur

Ventana en muro sur

En el interior del ábside se conservaban las piedras que delimitaban la hornacina donde se guardaba la imagen del santo. En el mismo lugar exteriormente hay tres piedras, distintas y mayores que las demás, que podrían haber sido colocadas posteriormente para ocupar el lugar de una ventana, inútil al quedar al interior tapada por la hornacina.

Desde el sudeste

Desde el sudeste

El aparejo es de sillarejo muy irregular con fragmentos de burda mampostería, en un par de piedras del frontis se aprecia que habían estado trabajadas con la bujarda. Los muros son muy gruesos, especialmente en el ábside debido a su construcción con dos paredes, una interior y una exterior, que recubren un espacio relleno de cascotes y argamasa. La cubierta era de tejas.

Desde el nordeste

Desde el nordeste

Esta ermita podría fecharse en época moderna, si bien su orientación, el aparejo, sobre todo el del muro norte, el zócalo, la bóveda y la posible ventana del ábside la sitúan en la tradición de las formas románicas. Quizás ayudó a desfigurarla la reconstrucción de después de la guerra civil. Una posibilidad es que el zócalo no sea tal sino los restos de un ábside primitivo sobre el cual se levantase la construcción actual.

Se acudía a esta ermita el día de San Cristóbal, celebrándose hasta baile.

En 1936 fue incendiada y totalmente destruida, pero según vecinos del pueblo se debió reconstruir, pues hacia 1960 todavía estaba en pie. Hay vecinos, no de demasiada edad, que recuerdan haberse refugiado en ella de la lluvia.

Comentan los vecinos que en su completa ruina ha colaborado la leyenda de que había oro enterrado y los buscadores de tesoros la han acabado de desmontar.

Hace un par de años un grupo de voluntarios limpió algo el entorno, amontonando las piedras y tejas que quedaban por el suelo, con intención de rehacer la ermita, a lo que de momento renunciaron por el esfuerzo y los costes.

Estado antes de la limpieza

Estado antes de la limpieza

Unos metros al sudeste, sobre el barranco, hay restos de un antiguo corral, que quizás fue también mas.

Bibliografía:

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 92.

SALAMERO REYMUNDO, Francisco: El valle del Sarrón, un bello territorio ribagorzano, La Val de Onsera, Huesca, 1997, p. 91-93.

GRAUS. VIRGEN DE CASIGÜERTOS DE EL SOLER

Virgen de Casigüertos

Al norte de El Soler por una pista que arranca junto al barranco lo Güerto y lo vadea a los pocos metros. Siguiendo siempre la pista más ancha y transitada se llega en aproximadamente 2,5 Km. a los pies de un tozal, que queda a la derecha, tras un campo. La ermita está en lo alto del tozal, oculta por encinas desde el sur y el oeste y por pinos de repoblación al norte y al este. Las coordenadas UTM son 31 T 0290298 y 4678660.

De una nave alargada, encabezada por un ábside semicircular orientado al este, sin transición entre ambos.

Desde el nordeste

Desde el nordeste

Ábside

Ábside

Se ha hundido la bóveda pero se conservan todos los muros laterales y el arranque de ella, que era de cañón. El interior conserva buena parte del grueso revocado con cemento que lo cubría.

Interior

Interior

En los muros laterales quedan restos de dos contrafuertes en cada uno.

Muro norte

Muro norte

Muro sur

Muro sur

En el muro sur junto al presbiterio se abre una ventana rectangular con amplio derrame al interior.

Ventana en muro sur

Ventana en muro sur

La portada se abre a poniente. La constituyen tres dovelas irregulares que apoyan sobre sendos sillares cuadrangulares a modo de imposta, que las separan de las jambas monolíticas.

Portada

Portada

Sobre la portada hay un arco de descarga formado con estrechas lajas y corona la fachada una espadaña de un ojo.

Desde el oeste

Desde el oeste

El aparejo es de sillarejo muy irregular. Las cubiertas eran de losas, de las que se conservan algunas en la zona de la cabecera.

Resulta muy difícil fechar una obra popular como ésta, pero por la orientación y el aparejo, sobre todo el del ábside, pudiera ser de origen medieval siguiendo modelos románicos. De todos modos, la nave, la fachada con la portada y la espadaña son mucho más modernas.

Desde el sur

Desde el sur

Unos metros al sur, en el borde del tozal están amontonados los restos de una construcción, que bien podría haber sido algún torreón, pues el lugar tiene una excelente conexión visual con el castillo de Lagüarres al sur y también con el cercano de Güel, al nordeste.

Ruinas al este de la ermita

Ruinas al este de la ermita

Los restos de muros –de escasa altura-  rodeando el tozal también podrían tener relación con algún uso del lugar como fortificación. Uno de estos muros, situado frente a la portada, sostenía una pequeña plazuela frente a la ermita.

Hace unos años preguntando a gente de los alrededores no encontraba a nadie que hubiese oído hablar de esta iglesia, lo que muestra la rapidez con que olvidan en las zonas rurales un  edificio cuando se ha hundido, ya que éste no puede hacer muchos años que perdió el culto pues el revocado no es demasiado antiguo y los restos de la puerta aún están por el suelo. Un pastor me indicó donde estaba, pero denominando a la ermita simplemente “La Virgen”. Actualmente, gracias a internet, es algo más conocida.

GRAUS. SAN MARCOS DE EL SOLER

San Marcos de El Soler

A poniente de la mayor parte de las casas del pueblo, junto a un camino que sube hacia otra casa situada en una colina al norte. Junto a esta casa hay muros que parecen haber pertenecido a una antigua casa fuerte. Las coordenadas UTM de la iglesia son: 0289996 y 4676560.

Actualmente nos hallamos ante una iglesia de una nave y ábside semicircular, cubiertos con tejas sobre cornisa cerámica y encaballada de madera.

Desde el sudeste

Desde el sudeste

El aparejo es muy irregular, con algunos sillares grandes y escodados y otros absolutamente irregulares, pero formando hileras. El ábside se levanta sobre un pequeño podio y en su centro se abre una ventana aspillera de doble derrame cerrada con un arco abierto en una piedra tosca.

Cabecera

Cabecera

La portada se abre en el muro sur, es dovelada y la cierra una puerta de madera con cristales que permiten ver el interior. En el muro oeste se ha tapiado la puerta anterior, quedando entre las piedras incrustada una placa cerámica con la inscripción “iglesia parroquial”. Sobre la puerta tapiada se abre una ventana rectangular y rematando el muro se ha construido un campanario de espadaña de dos ojos, que alberga tres campanas. Remata el campanario una veleta que representa a Mercurio alado.

Desde el sudoeste

Desde el sudoeste

En ambos muros laterales, junto al presbiterio, se abren sendas capillas de escasa profundidad abiertas por arcos de medio punto. Ambos muros son recorridos exteriormente por un banco de piedras y cemento. En la capilla sur se ha abierto un gran ventanal semicircular, cerrado por una cristalera de colores, donde se ha incrustado el contador de la luz.

Capilla norte

Capilla norte

Capilla sur

Capilla sur

La nave se cubre con encaballada de madera a dos aguas sobre dos arcos fajones que arrancan directamente del suelo. Entre ambos arcos hay vaciada en el muro norte una hornacina a modo de pequeña capilla. El suelo es actual, de baldosas.

Interior

Interior

Ante el presbiterio, a menor nivel, se halla la pila bautismal gallonada, de época incierta sobre una base moderna.

Pila bautismal

Pila bautismal

Esta iglesia fue totalmente reconstruida a finales del siglo XX por el párroco de Roda. Sólo conservaba en pie parte de la fachada con tres vanos y el ábside. En la reconstrucción se ha pretendido imitar el modelo románico, con unos resultados como mínimo discutibles.

Unos metros al sur de la iglesia hay una piedra cilíndrica con un agujero cuadrado que hace pensar que en ella se incrustaba una cruz.

Bibliografía:

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo IV, Prames, Zaragoza, 2004, p. 136-137.

GRAUS. SAN GREGORIO DE FANTOVA

San Gregorio de Fantova

Desde el castillo de Fantova hay que seguir hacia levante por la pista que pasa por debajo de Casa Turmo y va hacia Güel. A los 300 metros del inicio de la pista hay una bifurcación, hay que ir por la derecha (por la izquierda se va a Bafaluy). Recorridos 1’9 Km, poco antes de llegar a la divisoria de aguas, sale una pista a la derecha que hay que seguir durante unos doscientos metros. Se deja el coche y se coge a la derecha un sendero que conduce en continuo acceso en poco más de trescientos metros a la cima del cerro donde está la ermita. Siguiendo la pista también se llega. Las coordenadas UTM de la iglesia son 31 T 0289838 y 4682950.

San Gregorio desde el este

San Gregorio es una ermita que, pese de su no utilización durante años, se conserva íntegra. Es de una nave cubierta con bóveda de cañón y un ábside semicircular con bóveda de cuarto de esfera, que articula con la nave mediante un arco de medio punto de doble dovelado.

Interior

Interior

El ábside tiene una ventana aspillera en el centro con derrame al interior. En el lado sur puede verse al interior otra ventana similar que no se aprecia exteriormente.

Cabecera

Cabecera

La portada está en el muro sur. Hay que subir cuatro peldaños para llegar a ella. Es de medio punto formada por dovelas de tosca apoyadas sobre grandes jambas al exterior y adintelada de sillares cuadrados al interior. Una gran piedra biselada enlaza el dintel con la bóveda. Está permanentemente abierta pues ha desaparecido la puerta de madera.

Portada

Portada

Portada. Interior

Portada. Interior

Frente a la puerta, en el lado del evangelio, se reconoce, perfectamente al interior y difícilmente externamente, que había habido otra puerta. Debía ser similar a la del muro sur ya que cierra por encima el espacio tabicado una piedra biselada igual que la que hace de unión con la bóveda en la puerta actual.

Puerta tabicada al norte

Puerta tabicada al norte

Muro norte

Muro norte

En el interior son apreciables dos etapas constructivas. Los sillares del ábside, muchos de ellos de tosca, y del tramo más cercano a él, tanto los de los muros laterales como los de la bóveda, son distintos a los de la zona occidental. En el muro norte queda marcada la diferencia por un pliegue en la pared. En la zona occidental las juntas entre los sillares han sido reseguidas en la bóveda y en el muro de los pies se aprecia como habían sido pintados los sillares sobre el encalado que cubría el muro.

En el ábside hay cuatro nichos cuadrados, dos por lado. En el muro sur, entre el ábside y la puerta, hay dos nichos más. En el muro norte, otro y en el muro oeste dos más grandes.

En el muro norte, hacia los pies, hay un arcosolio de arco de medio punto, dovelado, bajo el cual hay un sepulcro. El sarcófago ha sido abierto. La tapa yace por el suelo y se pueden ver aún diversos huesos esparcidos por su interior.

Arcosolio

Arcosolio

También en el muro norte, junto al ábside, hay un nicho alargado en la pared, y debajo de él parte de la pared un murete de piedras, encalado, de corta altura y de poco más de un metro de longitud. No imagino la posible función de esa estructura, parecida a la que hay en San Clemente de la Tobeña. ¿Restos de un muro de separación del presbiterio a modo de iconostasio?

San Gregorio. Acceso al presbiterio, lado norte

El suelo es de baldosas modernas. Allí donde han sido arrancadas pueden verse las losas de piedra originales sin pulir.

A la izquierda de la puerta se aprecia el lugar que ocupaba la pila de agua bendita que ha sido arrancada.

Se nota que el interior había estado encalado, especialmente en la zona de poniente, en las partes bajas de los muros.

En el muro de poniente se levanta el campanario de espadaña, dovelado, de un solo ojo. Debajo tiene una ventana aspillera con derrame al interior.

Desde el sudoeste

Desde el sudoeste

Entre la puerta y los pies hay una aspillera con derrame al interior, en la bóveda. Debajo hay una ventana cuadrada, tapiada.

El aparejo es de sillares escodados, sin pulir, de muy diferentes medidas, dispuestos en hiladas irregulares. Algunas piedras de los muros laterales son muy grandes, otras en la parte más oriental de los muros laterales muy alargadas, de más de un metro. En el ábside destaca una hilada cercana a la cubierta bastante regular. La cubierta es de losas, de notable tamaño la mayoría.

Desde el noroeste

Desde el noroeste

La ermita podría fecharse en el siglo XII ya avanzado, con alguna modificación de siglos posteriores.

A poniente de la ermita unos muros conservados a escasa altura prolongan los muros laterales y quedan unidos por otro muro paralelo al frontis delimitando un espacio cuadrangular.

Muros al oeste

Muros al oeste

En la visita de 2002 pude ver que sobre los restos de la base del altar había una rama en forma de trípode en la cual había ensartada una pluma de ave de color negro. Había también al lado restos secos de rosas, una vela sin utilizar y restos de cera a corta distancia en el suelo. El uso de estos elementos no podía datar de muy atrás: era cosa de días. O sea que durante el verano de 2002 se había utilizado esta ermita para rituales a saber de qué tipo, y no simplemente como juego casual de excursionistas ya que las rosas no son un elemento que se lleve en la mochila y en los alrededores no las hay en varios kilómetros.

Restos de ritual (2002)

Restos de ritual (2002)

Este sería un elemento más de los enigmas que sugiere esta ermita: el arcosolio con la sepultura de alguien importante en un lugar tan aislado, la construcción situada al oeste, la puerta tapiada que da al norte, justo frente al mágico Turbón, el cuidado tenido en las reformas en que se encalaron los muros, se embaldosó el suelo y se rehizo la bóveda en su tramo occidental, la situación de las aspilleras de ábside y frontis que permite ver una a través de la otra y creo que en algunas épocas del año han de permitir jugar un papel especial a los rayos solares.

 Es una lástima que no se arregle esta ermita pues su estado es aún aceptable, pero algunas grietas y la facilidad de acceso al interior para todo tipo de alimañas o para el ganado hacen temer la pronta aparición de humedades y el deterioro imparable.

La posición estratégica del lugar sugiere que en la Edad Media debió tener algún importante papel defensivo. Es el punto más alto de la zona. Muy bien comunicado con los castillos de Fantova y lo Mon de Perarrúa y justo enfrente del castillo de Laguarres y demás fortificaciones defensivas musulmanas que protegían el valle del Isábena.

Bibliografía:

ARAMENDÍA, José Luís: El Románico en Aragón, vol. II, Cuencas del Ésera y Cinca, Librería General S.A., 2001, p. 187-188.

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 533-534.

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo II, Prames, Zaragoza, 2003, p. 227-229.

GRAUS. SAN CLEMENTE DE LA TOBEÑA

San Clemente de la Tobeña

Desde Bellestar hay que coger una pista asfaltada que en 2’5 Km conduce a las casas de Coll de Oliva. Desde allí continúa sin asfaltar y en tres kilómetros más se alcanza la ermita, que está junto a la pista, a la derecha. También se puede llegar desde el castillo de Fantova cogiendo primero la pista que va a Güel, desviando luego a la derecha por una pista en dirección sudoeste que conduce a la antigua casa fortificada de los Tobeña. La ermita queda a cuatrocientos metros al otro lado del barranco. Las coordenadas UTM de la iglesia son 31 T 0288758 y 4682117.

Desde la Tobeña

Desde la Tobeña

Desde el nordeste

Desde el nordeste

De una nave con bóveda de cañón, algo apuntada.

Quedan, adosados al muro norte, restos del murete que separaba el presbiterio, que queda un peldaño más elevado, de la nave.

Interior

Interior

El ábside es semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera, articulado con la nave mediante un arco de medio punto. En el ábside se abren dos ventanas, una en el centro y otra al sur, aspilleradas con derrame al interior.

Cabecera

Cabecera

El altar estaba formado por un conjunto de piedras, restos del original que se deshizo. Recientemente se ha rehecho.

Ábside. Interior

Ábside. Interior

En el muro sur está la portada de arco de medio punto algo apuntado. Está formada con dovelas de tosca y jambas monolíticas. Han desaparecido los peldaños que accedían a ella.

Desde el sur

Desde el sur

Portada

Portada

Sobre el frontis se levanta el campanario de espadaña de un ojo, cuyo arco ha sido reconstruido hace poco. Más abajo hay una ventana aspillerada muy larga.

Desde el oeste

Desde el oeste

Desde el noroeste

Desde el noroeste

Hay varios nichos abiertos en los muros laterales: dos cuadrados en el muro sur a la derecha de la puerta, otros dos similares enfrente en el muro norte, uno más pequeño en el muro norte más a occidente y otro rectangular en el muro sur, junto a los pies.

En el interior del arco de acceso al ábside hay otro nicho cuadrado en cada lado.

El interior muestra restos del revocado que lo cubría y restos de pinturas de color rojo y algo en ocre, sobre todo en el intradós del arco triunfal y en los muros laterales. Una doble franja recorre los muros a la altura del arranque de la bóveda. Junto a esta franja hay dibujados jarros y una rosa de seis pétalos en el muro sur. Parece que no se terminó el proyecto pictórico si es que este existió. No pueden fecharse estas pinturas más allá del siglo XIX.

Pinturas en muro norte

Pinturas en muro norte

Pinturas en muro sur

Pinturas en muro sur

El aparejo es de sillares sin pulir, colocados en hiladas desiguales, unidas por gruesas capas de argamasa y mortero. Algunos sillares son muy alargados. La única alteración de los muros es un rústico zócalo al sur del ábside. La cubierta es de losas.

Es una construcción popular muy parecida a San Gregorio de Fantova, en el aparejo, en las ventanas, en la espadaña y en la portada. La principal diferencia estaría en los apuntamientos de la bóveda y de la portada. Podría fecharse a finales del siglo XII o quizás ya en el siglo XIII.

Citada en 1014.

No hace mucho se ha limpiado, se han tapado grietas, se ha rehecho la espadaña y se ha consolidado el aparejo.

La Tobeña es una casa situada al otro lado del barranco, que conserva un torreón defensivo de época moderna con curiosas troneras.

Torreón

Torreón

Esta iglesia no era sólo la capilla de la Tobeña sino que pertenecía también a otras dos casas. Me contó el actual propietario de la Tobeña que no se podía empezar la misa hasta que llegaba la señora de una de las casas citadas.

Bibliografía:

ARAMENDÍA, José Luís: El Románico en Aragón, vol. II, Cuencas del Ésera y Cinca, Librería General S.A., 2001, p. 187-189.

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 534.

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo II, Prames, Zaragoza, 2003, p. 230-231.

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