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SANT MARTÍ DE LA FIGUERA. VILANOVA DE L’AGUDA

Sant Martí de La Figuera

Desde la carretera de Ponts a Calaf, antes del desvío a Ribelles, sale una pista a la izquierda que conduce a una masía, cuyas construcciones se han de atravesar por medio. Justo antes de llegar a una segunda masía hay que seguir un desvío a la derecha, paralelo al barranco de La Figuera. Recorrido un kilómetro y medio, ya se ven la masía y la iglesia de La Figuera, sobre un cerro a la izquierda. Más adelante, en una bifurcación, se ha de ir  a la izquierda y, poco más allá, dejar el coche. Se puede subir directamente campo a traviesa primero por cultivos y luego monte arriba, lo cual se hace difícil por la maleza, o buscar un sendero a la derecha hasta encontrar una pista, que llega a la masía. Desde el coche no más de media hora.

Se trata de una iglesia románica de una nave con la bóveda hundida. Puede que la cubierta original fuese de madera. Los muros laterales y el ábside siguen en pie. Está situada sobre la misma roca. Una cornisa sigue el ábside y la nave.

La puerta, de rústicas dovelas, está al norte.

El ábside es semicircular y no muestra decoración alguna. Está reforzado al sur por un contrafuerte parar evitar su derrumbe.

Al frontis, desviado debido a la irregularidad del terreno, hay una ventana cruciforme.

En el interior están esparcidas por el suelo las losas que formaban el altar. Muchos nichos en los muros, sobre todo en el frontis, donde son todos iguales y equidistantes unos de otros. La iglesia fue reformada y revocados los muros en los siglos XVII o XVIII, ya que aún hay restos del enyesado y pinturas en el ábside típicas de esa época. También de entonces debe datar el contrafuerte antes mencionado.

El aparejo es de sillarejo, exceptuando los sillares de los ángulos del muro sur, posiblemente posteriores al resto.

Esta iglesia es mencionada en un testamento de 1092.

Al norte está la masía, habitada hasta los años sesenta del siglo pasado, que se conserva en buen estado. El dintel de la puerta está decorado con dos rosas de seis pétalos y en él se lee la fecha de 1630.

La situación de este lugar es privilegiada, ya que al este domina el valle del barranco de La Figuera y el castillo de Ribelles al otro lado, al oeste el valle de Vilanova de l’Aguda y la sierra de Castellar, y al sur todo el valle del Llobregós.

Algunas publicaciones colocan el desaparecido castillo en el lugar que ocupa ahora la masía, identificando alguno de sus elementos como parte del castillo. Sin discutir que la masía tenga su origen en algún edificio fortificado, los restos del castillo creo que es más probable que se puedan identificar a unos trescientos metros al sur de la iglesia, posición más lógica dado el terreno, y lugar donde hay ruinas de construcciones que podrían serlo. Solamente se conserva, escondida entre la vegetación, una cisterna, construida aprovechando al fondo como pared una roca.

Oí comentar que gente mayor recordaba aún la torre.

Este castillo fue donado en 1067 por Arnau Mir de Tost a la canónica de Santa María de la Seu.

 

Bibliografia:

BARAUT I OBIOLS, Cebrià: Documents de l’Arxiu Capitular de la Seu d’Urgell, “Urgellia” (la Seu d’Urgell), VI (1983), p. 162-163.

BURON, Vicenç: Esglésies romàniques catalanes. Guia, Artestudi edicions, Barcelona, 1980 (1ª edición, Barcelona, 1977), p. 224.

BURON, Vicenç: Castells romànics catalans. Guia, Edicions Mancús, Barcelona, 1989, p. 174-175.

Catalunya Romànica, vol. XVII, la Noguera, Barcelona, 1994, p. 445-446.

GAVÍN I BARCELÓ, Josep Maria: Inventari d’esglésies, vol. 12, Noguera, Arxiu Gavín, Valldoreix, 1982, p. 182.

VIDAL-VILASECA: El romànic de la Noguera, Barcelona, 1984, p. 549-550.

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